Ago 31 2023
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PolíticaSociedad

Alamar chileno

Alamar, barrio en el este de La Habana, se convirti√≥ en ciudad dormitorio de la capital de Cuba a partir de 1971 cuando decenas de edificios de cinco plantas diluyeron las pocas casitas que ocuparon la parcelaci√≥n original. En ese a√Īo, Am√©rica Latina daba se√Īales de lo que se desatar√≠a con la sucesi√≥n de dictaduras militares: se ilegalizaban partidos y organizaciones, iban al exilio cientos de miles de personas y se desataban las pr√°cticas aberrantes de lo que se normalizar√≠a despu√©s con las ejecuciones sumarias, torturas, desapariciones forzadas y secuestros de ni√Īos.

Fiel al contexto, el movimiento de microbrigadas que hab√≠a nacido para crear miles de viviendas populares en Cuba, se llam√≥ inicialmente Tupamaros, en honor a la guerrilla urbana de Uruguay. Luego Alamar har√≠a honor a la corriente de simpat√≠a de los cubanos hacia aquellos que enfrentaban las dictaduras y, en asambleas populares, se decidi√≥ destinar a los exiliados, principalmente mujeres y ni√Īos de Am√©rica del Sur y Centroam√©rica que llegaban por olas a la isla, las primeras casas construidas en aquella porci√≥n de territorio frente al Atl√°ntico, que se convirti√≥ en el barrio m√°s multicultural de Cuba.Escuela Salvador Allende

No se sabe a ciencia cierta cu√°ntos refugiados exactamente carenaron en la isla en esos a√Īos, pero s√≠ que Alamar, que ahora cuenta con unos 100 mil habitantes, fue conocida como la ciudad de los chilenos.

Seg√ļn fuentes oficiales, entre 200 mil y 500 mil chilenos abandonaron su pa√≠s tras el golpe militar contra el presidente Salvador Allende, equivalente a 2 por ciento y 5 por ciento, respectivamente, de la poblaci√≥n total de Chile de esos a√Īos. Miles tuvieron como destino a Cuba. Muchos eran ni√Īos que vivieron la mitad de los a√Īos 70 y pr√°cticamente toda la d√©cada de los 80 jugando b√©isbol m√°s que f√ļtbol y estudiando en escuelas cubanas, donde eran tan pioneros como los dem√°s, usaban pa√Īoletas azules y rojas, se conoc√≠an de memoria los poemas de Jos√© Mart√≠, hablaban a los gritos, prefer√≠an la conga a la cueca y le dec√≠an frijoles a los porotos y aguacate a la palta.

La familia Cabieses poco después de llegar a Cuba

La familia Cabieses al llegar a Cuba

La mayor√≠a de los exilados chilenos que llegaron a Cuba en la primera hora sali√≥ del pa√≠s tras permanecer asilados en las embajadas o en peligrosas operaciones semiclandestinas o clandestinas a trav√©s de la cordillera. Una campa√Īa internacional rescat√≥ de un campo de concentraci√≥n a Manuel Cabieses Donoso, director de la m√≠tica revista Punto Final que los golpistas cerraron horas despu√©s del asalto al Palacio de La Moneda y de la muerte de Salvador Allende. Tras dos a√Īos preso en Chacabuco y Los √Ālamos, Manuel llegar√≠a con su esposa y sus tres hijos a habitar el departamento 11, tercer piso, en el edificio D-2, zona 7 de Alamar.

Hace una d√©cada √©l me hablaba con nostalgia de Alamar y se negaba a aceptar que se redujera la localidad a la presencia de chilenos, aunque la solidaridad que Cuba entreg√≥ a Chile es imposible de medir en t√©rminos materiales. Alamar fue tambi√©n un refugio para argentinos, uruguayos, bolivianos, peruanos, nicarag√ľenses, salvadore√Īos, haitianos, colombianos y hondure√Īos, que hu√≠an del terror, la prisi√≥n y la muerte en sus pa√≠ses. Despu√©s de aquella conversaci√≥n que sostuvimos en 2009, Manuel public√≥ sus recuerdos de exiliado en la revista Casa de las Am√©ricas.

‚Äú√Čramos miles de latinoamericanos refugiados en la isla mientras Cuba enfrentaba los rigores del bloqueo estadunidense. Pero tambi√©n en esos a√Īos estaban los becados africanos que se preparaban como profesores, m√©dicos e ingenieros. Y muy cerca de Alamar, en la playa de Tarar√°, estaban los ni√Īos de Chernobyl recuper√°ndose de las horribles quemaduras del accidente nuclear. Y los heridos y mutilados angole√Īos, sudafricanos y congole√Īos rehabilit√°ndose en hospitales y sanatorios cubanos. Los camaradas de Giap, los compa√Īeros de Mandela, los herederos de Lumumba, los seguidores del Che de todas partes del mundo‚ÄĚ, escribi√≥ Cabieses.

Varios de los 24 ministros del gabinete de Boric nacieron, se criaron o estudiaron en el exilio pinochetista. Maya Fern√°ndez, ministra de Defensa de Chile y la nieta menor de Salvador Allende, vivi√≥ casi 20 a√Īos en Cuba.

Con justicia se recuerdan los 50 a√Īos del golpe militar contra el presidente Allende, pero los medios dan especial importancia y congratulan a unos hechos sobre otros. Por ejemplo, el gesto del Departamento de Estado al desclasificar, medio siglo despu√©s, informes enviados a Richard Nixon en las horas previas al golpe de Estado en Chile, que en realidad esconden m√°s que ense√Īan. Cualquiera que haya seguido las investigaciones de Peter Kornbluh, analista del Archivo de Seguridad Nacional estadunidense, encontrar√° evidencias de que Nixon no s√≥lo estaba al tanto de los acontecimientos desde que Allende lleg√≥ al Palacio de La Moneda, sino que Washington fue c√≥mplice de la violencia con que fue derrocado el gobierno de la Unidad Popular y la brutalidad de la represi√≥n en contra de sus partidarios y su presumible base social.

El olvido selectivo, como siempre, comete injusticia con el pasado. Ojalá los homenajes recuerden que Chile, entre la pesadilla y el terror, entre las muchísimas pruebas de heroísmo, resistencia y solidaridad, tuvo también un Alamar cubano.

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