Dic 13 2018
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Cultura

Alejandra Correa: En mi adolescencia estuve hibernando en dictadura

Uruguaya, residente en Buenos Aires desde su ni帽ez, la poeta y gestora cultural Alejandra Correa rememora con nosotros, por ejemplo, su paso por la Comisi贸n de la Memoria de la ciudad de La Plata, as铆 como su incursi贸n en la esfera de la producci贸n period铆stica televisiva entre 1986 y 1988 en 鈥淗istorias de la Argentina Secreta鈥 y en el programa 鈥淓l Perro Verde鈥, conducido por Jes煤s Quintero.

Estuve en numerosas localidades uruguayas y en varias oportunidades. Pero no en Minas. El gran Buscador me orient贸.

鈥 Nac铆 en esa ciudad en 1965, en el sitio y el mes en los que, si se diera el caso, Dios elegir铆a bajar a la tierra. Al menos, eso dice una canci贸n del lugar: 鈥溾i Dios baja a la tierra / por el altar de la sierra / baja en Minas, y en abril鈥. Y nada la ha desmentido a煤n.Minas queda en el departamento de Lavalleja, una suerte de provincia de C贸rdoba a escala uruguaya.

Hasta los tres a帽os anduve cruzando el cerro desde la casa de mis abuelos a la que mis padres constru铆an. El recuerdo es de una profunda noche perfumada por mentas y salvias, ranas lloronas y una atm贸sfera suspendida donde flotan las palabras.

– El cerro cruzabas hasta los tres a帽os. 驴Y qu茅 m谩s cruzabas?.

鈥 Eran 茅pocas muy complejas, en Uruguay comenzaba un proceso pol铆tico que termin贸 con el 鈥渆xilio econ贸mico鈥. Mi padre ten铆a el oficio de electricista, mi madre hab铆a hecho un curso de corte y confecci贸n. Eso era todo.Cuando naci贸 mi hermano yo ten铆a menos de tres a帽os y ya se avecinaba el 茅xodo. Mi padre vino a Buenos Aires buscando oportunidades, consigui贸 un trabajo y alquil贸 una habitaci贸n en un hotel familiar del barrio de Almagro. Y nos fue a buscar. Mi madre vendi贸 las pocas pertenencias, entre ellas su m谩quina de coser, y estuvimos un tiempo en un conventillo de la ciudad de Montevideo, del que tengo im谩genes muy fragmentarias, hasta que mi padre nos vino a buscar.

De la nueva vida se destaca en mi memoria mi primera escuela, la 22 de Almagro y un mundo superpoblado de im谩genes e impresiones en el cuerpo. Y las salvadoras visitas a un campo en General Rodr铆guez, donde recuperaba algo de aquellos cerros que hab铆an quedado atr谩s.

As铆 fueron las cosas hasta que cuando ten铆a ocho a帽os y mi hermano cinco, mi padre falleci贸 en un accidente de trabajo, electrocutado. Mi padre 鈥渆ra la risa, la libertad, el verano鈥 鈥攄ir铆a, parafraseando a H茅ctor Viel Temperley鈥: era el campo, la fuerza de la naturaleza, el misterio, la mirada sensible. La muerte se lo llev贸 y en su lugar me dej贸 un ojo nuevo con el que ver lo que al un铆sono llamamos 鈥渓a realidad鈥, pero que como sabemos no es una sino infinitas.

Mi madre no quiso volver a Minas. All谩 la esperaba un padre demasiado autoritario del que se hab铆a librado para siempre. Sali贸 a la gran ciudad, ella, una muchachita de pueblo, y consigui贸 un trabajo de muchas horas y paga escasa. Desde los ocho a帽os, tuve la misi贸n de 鈥渃uidar鈥 a mi hermano todo el d铆a. El objetivo principal era que el muchachito llegara sano y salvo a cada noche, cuando mam谩 volv铆a. Y no era nada f谩cil porque, como descubr铆 a poco andar, el mundo estaba lleno de peligros.

En el hotel familiar nos quedamos una eternidad. Reci茅n cuando yo ten铆a diecinueve a帽os nos mudamos a un departamento. Viv铆 toda la infancia y la adolescencia all铆. La habitaci贸n vuelve en sue帽os como encierro, oscuridad, pasadizo secreto. Al hotel se sum贸 la dictadura. Doble candado, pura claustrofobia.

Sin embargo, la ni帽a que fui anduvo por aqu铆 y por all谩 inventando sus mundos de aire. La lectura fue una de sus aliadas. Hubo tambi茅n cierto di谩logo con la luz de los d铆as, con el resplandor, con mi padre ausente, con el pasado, con los fantasmas, con el deseo. Y puede ser que de ese di谩logo haya nacido la poes铆a.

Cuando pude elegir, eleg铆 proyectarme al mundo. Por eso, apenas concluido el colegio secundario sal铆 a trabajar y estudi茅 Periodismo en el Instituto Grafot茅cnico, que era privado, porque entonces 鈥1983鈥 no hab铆a carrera de Comunicaci贸n Social en la Universidad de Buenos Aires. Hab铆a vuelto la democracia y todo era efervescencia, se recuperaba la calle, el espacio p煤blico, las ideas, la historia reciente hablaba en m铆 por primera vez. Hab铆a estado hibernando en la adolescencia en dictadura. Iba a todas las marchas, quer铆a gritar y no parar de gritar nunca m谩s.

鈥 Y no habr谩s parado.

鈥 No, es cierto. Con el tiempo descubr铆 que hab铆a otras formas de gritar (de hecho, mi segundo libro de poes铆a se titula 鈥淓l grito鈥). Pero volviendo al 83, por aquella 茅poca me enamor茅 algunas veces. Cuando termin茅 de estudiar, conoc铆a un poco m谩s del mundo. Y hacia 茅l sal铆 a buscar aventuras. Conseguir un trabajo como periodista fue la primera de ellas. Enamorarme y decidir compartir la vida con alguien, la segunda. Ser mam谩, la tercera. Javier es el hombre que me acompa帽a desde entonces y Marina, nuestra primera hija que naci贸 en 1993, encarna lo incre铆blemente poderosa que es la vida.

Viv铆 cada cosa, cosas simples para otros mortales o al menos al alcance de la mano, como si se tratara de una haza帽a como subir una monta帽a y plantar una bandera en la cumbre. Puse en ello mucha tenacidad. Tambi茅n rebeld铆a: el mundo no iba a lograr hacerme hablar en su idioma.

El periodismo me permiti贸 asomarme a todas las realidades imaginables. El lunes hablaba con un fabricante de sombreros, el martes con un piloto de la Fuerza A茅rea que se hab铆a eyectado de su avi贸n en llamas, el jueves entrevistaba a una bailarina cl谩sica de fama internacional, y el viernes degustaba platos en un encuentro de chefs. Esa riqueza aleatoria que era la vida, fue lo que m谩s me interes贸 del periodismo. Entender que, para otras personas, las cosas ten铆an otro orden y tener permiso para entrar y salir de 茅l, era fascinante: pod铆a ser otra aunque fuera por un rato. Despu茅s escrib铆a y les contaba a los dem谩s mis 鈥渄escubrimientos鈥 y me pagaban por ello.

As铆 fue por quince a帽os. Trabaj茅 en 鈥淐lar铆n鈥 y luego en 鈥淰iva鈥, la revista dominical de ese diario, desde su n煤mero 0. Despu茅s fui a trabajar a la revista 鈥淭respuntos鈥 y colabor茅 con muchos medios (鈥淣oticias鈥, 鈥淭odo es Historia鈥, entre otros).La poes铆a iba como tel贸n de fondo de los d铆as. O no: era el cristal por el que ve铆a el mundo, pero a煤n no lo sab铆a. Cuando empec茅 a saberlo, la escritura de notas me empez贸 a parecer banal. Sent铆a que no iba a poder escribir con las mismas palabras una nota y un poema. Y prefer铆 elegir el poema.

En 1998 decid铆 publicar mi primer libro, con much铆simo miedo, por cierto. 驴Qu茅 dir铆an los dem谩s de mi poes铆a? Esa parec铆a ser la pregunta m谩s angustiante, pero hab铆a otras: 驴por qu茅 mi palabra ser铆a tan importante como para dejarla impresa? 驴A qui茅n iba a interesarle mi forma de ver las cosas? Y as铆. Hasta que simplemente quedamos mis poemas y yo a la intemperie. Y ya no hubo preguntas. Conoc铆 al poeta Roberto Raschella, quien me pareci贸 la persona m谩s indicada para pedirle que presentara mi libro en sociedad. Gan茅 un amigo enorme que tengo el honor de que me haya acompa帽ado estos 煤ltimos veinte a帽os.Desde ese primer libro, 鈥淩铆o partido鈥, la vida comenz贸 a trenzar su trama a la poes铆a. La poes铆a adelante, empujando el hilo y todo lo dem谩s, detr谩s.

En 1999, con Javier y Marina, le dimos la bienvenida a Francisco y Nicol谩s, que quisieron llegar juntos al mundo. Una sinfon铆a se despert贸 de su modorra. Dos ni帽os juntos que vinieron a mostrarme aquello de que el coraz贸n 鈥攜 la paciencia鈥 son muy el谩sticos. La crianza fue un trabajo enorme, ni qu茅 decirlo. Nuestra hija menor ten铆a seis a帽os, as铆 que eran tres los ni帽os y dos los padres a repartir.Durante a帽os el movimiento fue permanente y fren茅tico. Tambi茅n divertido, agotador, energ铆a en estado puro, frenes铆. La poes铆a suced铆a mientras preparaba una mamadera, cambiaba un pa帽al, cocinaba o me tomaba un t茅 antes de dormirme a las tres de la ma帽ana.

鈥 驴Y en 2000?

鈥 En 2000 empec茅 a trabajar en la Comisi贸n por la Memoria de la ciudad de La Plata. Esto me permiti贸 conocer m谩s sobre el movimiento de Derechos Humanos. Era la editora de una revista sobre memoria colectiva, llamada 鈥淧uentes鈥. Y tambi茅n particip茅 activamente de la creaci贸n del Museo de Arte y Memoria de La Plata. Tal vez fue esto lo que me llev贸 a pensar en el quehacer de la Gesti贸n Cultural como posible horizonte. Publiqu茅 libros en 2002 y 2005 (鈥淓l grito鈥 y 鈥淒onde olvido mi nombre鈥), en la Editorial Alci贸n, de C贸rdoba. Por esa 茅poca, mi relaci贸n con el mundo literario ten铆a que ver con los movimientos de esa editorial en Buenos Aires.

En 2004, ya ten铆a pensado qu茅 quer铆a hacer: un archivo audiovisual con entrevistas, audios y videos de escritores, donde se indagara sobre el proceso creativo de la escritura. Es decir, el proyecto utilizaba herramientas de la Comunicaci贸n, pero gestionarlo ya era un terreno diferente. As铆, tras mucho andar, naci贸 la Audiovideoteca de Escritores, dentro del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Entre 2004 y 2011, la codirig铆. Fue un equipo multidisciplinario que estaba integrado por doce personas, en su mejor momento. Mientras estuve all铆, se relevaron y compilaron unas cinco mil horas de audios y videos sobre escritores, se editaron setenta programas de tv, varios de radio, un sitio web con fragmentos de las entrevistas, y se realizaron m谩s de doscientas entrevistas a escritores argentinos.

En 2008 fue un momento importante para m铆 en lo personal con relaci贸n a la poes铆a. Fue como si me dijera: 驴vas a seguir este camino o lo vas a abandonar? Y la respuesta fue, lo voy a seguir. Hoy, diez a帽os m谩s tarde, ya no hay dudas al respecto.

En 2010 conoc铆 a Marisa Negri, poeta y docente, y a su proyecto incipiente: Festival de Poes铆a en la Escuela. Me enamor茅 de esa poes铆a ley茅ndose en la inquietud de un patio con trescientos j贸venes. Le propuse acompa帽arla en el desaf铆o y sumarme desde lo que sab铆a como gestora cultural. Trabajamos mucho y logramos un mont贸n. Casi todo ha sido trabajo voluntario, un enorme aprendizaje. En 2018 realizamos el X Festival. Calculamos que en estos a帽os unos 50.000 chicos y docentes han participado de las actividades (lecturas, talleres de arte y poes铆a, m煤sica, entre otras) y unos 300 poetas y artistas.

En 2014 integr茅 con Marisa Negri, Mar铆a Julia Magistratti e In茅s Kreplak, la coordinaci贸n de la Red Federal de Poes铆a, un proyecto hermoso que qued贸 interrumpido con el cambio de gobierno. En marzo de 2015 hicimos el Primer Festival Federal de Poes铆a, con la presencia de m谩s de cien poetas de todo el pa铆s.

Hubo una bifurcaci贸n de mi camino en 2012, cuando comenc茅 a conocer el collage como posibilidad expresiva, a trav茅s de un taller de la artista Claudia Contreras. Se abri贸 un mundo para m铆. Mucho de lo que pensaba que pod铆a expresar, comenz贸 a hacerse cuerpo de papel en el espacio.Desde entonces trabajo con el papel con procedimientos textiles de bordado, cosido, plegado. En 2013, con total audacia, me present茅 con una obra integrada por tres vestidos de papel en el Sal贸n Nacional de Artes Visuales, y obtuve el Tercer Premio.

Insisto: un nuevo universo se abri贸: particip茅 de muestras en diferentes lugares. Hoy esa pasi贸n me acompa帽a. Desde 2008 aproximadamente, tambi茅n me dedico a fotografiar buscando con mi c谩mara de aqu铆 para all谩, escribiendo con la luz y las sombras.

鈥 驴Y tu relaci贸n con 鈥渓a vecina orilla鈥?…

鈥 Mi relaci贸n con Uruguay es otro de mis 鈥渢emas鈥. Cuando cumpl铆 los veinti煤n a帽os decid铆 adoptar la nacionalidad argentina. El decir, el gentilicio que mejor me define ser铆a el de rioplatense. Siempre pens茅 que mi nacionalidad se re煤ne en un punto impreciso del R铆o de la Plata. Desde 1987, tambi茅n soy ciudadana argentina, sabiendo que para la ley de Uruguay (y para m铆) siempre seguir茅 siendo uruguaya. En mi poes铆a estuvo el R铆o de la Plata. Este a帽o y en este mes de diciembre, se cumplen dos d茅cadas de la edici贸n de mi primer libro de poemas. All铆, pero tambi茅n en 鈥淓l grito鈥 y 鈥淐uadernos de caligraf铆a鈥 retom茅 la infancia y los mitos que fue construyendo. Son tres momentos diferentes de esa mirada sobre el pasado. En 鈥淐uadernos de caligraf铆a鈥 se trata de dialogar con mi padre, yo adulta, 茅l detenido en sus 33 a帽os. Soy m谩s vieja que 茅l. Hablamos de la vida, del pasado, de los hijos, de la escritura.

Dibujo de Alejandra Correa Dibujo de Florencia Fernandez Frank para el libro Extranjer铆as

A trav茅s de los a帽os volv铆 a Uruguay a visitar a familiares, sobre todo a mi abuelo Juan Pablo. Cuando 茅l muri贸, Minas dej贸 de ser un destino. Con los chicos peque帽os pasamos muchas vacaciones en Cuchilla Alta y Solanas. Era conectar con ese espacio desde un lugar nuevo, menos doloroso. Y en los 煤ltimos seis a帽os, empec茅 a ir a leer poes铆a, a participar de ciclos, a construir una nueva red, esta vez con otros poetas y artistas. En 2013, uno de mis libros obtuvo la menci贸n Mariposa de Plata en la primera edici贸n del Concurso Internacional de Poes铆a Premio Marosa Di Giorgio y ese mismo a帽o, expuse una obra en Salto, en una bienal de Arte, en la tierra de Marosa (la obra era un homenaje a ella).

En 2014, present茅 dos obras al concurso que realiza anualmente el Ministerio de Cultura y Educaci贸n: Premio Nacional de Literatura de Uruguay. Y las dos obras merecieron premios: 鈥淪i tuviera que escribirte鈥, el Primer Premio de Literatura Infantil y Juvenil, y 鈥淢aneras de ver morir a un p谩jaro鈥, el Segundo Premio de Poes铆a In茅dita. Viaj茅 a recibir estas distinciones y fue para m铆, en lo personal, algo as铆 como un cierre de cap铆tulo. Volv铆a al pa铆s que hab铆a expulsado a mis padres, y volv铆a de la mano de la poes铆a. Se cumpl铆a un 鈥減lan鈥 que hab铆a sido bastante impensable.

鈥 Mientras, claro, tus hijos han ido creciendo鈥

鈥 Los hijos han crecido. Mi misi贸n es acompa帽arlos de la mejor forma en las elecciones que hagan.Ahora, lo que puedo decir es que todo est谩 activado: la poes铆a, el arte en papel, el trabajo en cultura, los afectos, el amor de los hijos y el compa帽ero de camino. Todo indica que estoy prepar谩ndome para envejecer, si ese fuera mi destino. Tengo cincuenta y tres a帽os y no soy de las personas que quieren trabajar y dedicar mucho tiempo para que los a帽os no se noten. Estoy sentada debajo de un viejo olmo, escucho el viento, veo lo que hace con las hojas y la luz, y aqu铆 me quedar铆a escribiendo y respirando.Si supiera rezar, mi plegaria solo pedir铆a morir antes que mis hijos y si fuera posible de una manera pl谩cida.

鈥 La segunda edici贸n de 鈥淪i tuviera que escribirte鈥 fue premiada por la Asociaci贸n de Literatura Infantil y Juvenil Argentina.

鈥 S铆, la Asociaci贸n ALIJA, que pertenece a la International Board on Books for Young People (IBBY), cada a帽o tiene una edici贸n de 鈥淒estacados鈥 que se realiza en el marco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en base a todo lo editado en Argentina para chicos y j贸venes el a帽o anterior. Y en 2017, 鈥淪i tuviera que escribirte鈥, en la edici贸n del libro que public贸 Ediciones de la Terraza de la ciudad de C贸rdoba, recibi贸 dos de estas menciones: Mejor ilustraci贸n (por la obra de Cecilia Afonso Est茅ves) y mejor edici贸n (valorando al libro en su totalidad). 隆Fue una enorme alegr铆a para un trabajo en equipo, muy artesanal, laborioso y cuidado que nos llev贸 dos a帽os!

鈥 鈥淪i tuvieras que escribirle鈥 a Marosa di Giorgio, 驴qu茅 le dir铆as, contar铆as, preguntar铆as, dibujar铆as, escribir铆as?…

鈥 Ser铆a un di谩logo en un Jard铆n de las Delicias, pero ambientado en el R铆o de la Plata. Hablar铆amos de amores imposibles, de animales que se comportan como seres humanos, de plantas que tienen capacidades intuitivas. Yo ilustrar铆a para ella alguno de sus versos, as铆 como bord茅 para una muestra sus palabras sobre mi vestido de Comuni贸n: 鈥淵o parec铆a una pastora guiando, en cambio de una oveja, a un lobo鈥. Pero鈥 todo eso lo hicimos, a pesar de que ella est茅 muerta. Porque 驴qu茅 es 鈥渓eer鈥 sino la posibilidad de encontrarnos con alguien en un mismo universo de maravillas? Te puedo asegurar que, m谩s de una vez, Marosa ha respondido a mis cartas.

鈥 Entre 1986 y 1988 incursionaste en televisi贸n en la esfera de la producci贸n period铆stica. Y en 1989 participaste nada menos que en el programa de mi admirado Jes煤s Quintero: 鈥淓l Perro Verde鈥

鈥 S铆. Uno de mis primeros trabajos fue como investigadora period铆stica en 鈥淗istorias de la Argentina Secreta鈥, un c茅lebre programa documental que transmit铆a ATC, Canal 7. Eran colaboraciones, nada estable, pero aprend铆 much铆simo de la mano de Otelo Borroni y Roberto Vacca, grandes maestros. A m铆 me encantaba 鈥淓l perro verde鈥. Ve铆a la versi贸n espa帽ola. Y cuando supe que Jes煤s Quintero ven铆a a producir una versi贸n argentina de su programa, me present茅 con una carta a pedirle trabajo. 脡l me atendi贸 y me ofreci贸 ser una suerte de asistente personal. Yo ten铆a veinticuatro a帽os y fue una aventura de tres meses en los que me peleaba constantemente con 茅l; lo recuerdo como una persona muy caprichosa y dif铆cil.

Resultado de imagen para alejandra correa librosConoc铆 a su novia Maribel (gran art铆fice de las preguntas que hac铆a Jes煤s, por cierto), su entorno鈥 lo acompa帽aba a probarse sacos de cuero y le dec铆a cu谩l le iba mejor con el pantal贸n que llevaba y despu茅s iba con 茅l, el realizador y alguien de Prensa del Luna Park, a Mar del Plata para que se entrevistara con Carlos Monz贸n en la C谩rcel de Bat谩n (yo no v铆 a Monz贸n, te aclaro y Monz贸n ped铆a mucho dinero por dar una entrevista, as铆 que nunca se hizo).

Entre lo que rememoro como haza帽as: le puse el micr贸fono a Isabel Sarli sobre su m铆tico escote y Resultado de imagen para alejandra correa libroscharl茅 con ella sobre vestidos y sobre lo que la pon铆a nerviosa de la entrevista; me par茅 al lado de Charly Garc铆a y comprob茅 que era alt铆simo; me re铆 con Batato Barea, y otras peque帽铆simas an茅cdotas que hoy son solo pinceladas de color. Lo cierto es que nunca vi a la gente llamada 鈥渇amosa鈥 m谩s que como personas con talento y eso se ve que me convert铆a en alguien con quien compartir un momento relajado. Evoco esa 茅poca de mi vida y rescato con ternura a esa joven 谩vida por conocer el mundo y las personas. Y en ese punto, no he cambiado.

鈥 Coordinaste talleres de poes铆a y collage. Y no s贸lo expusiste tus obras en muestras colectivas sino que tambi茅n en individuales.

鈥擜s铆 es. Los talleres de poes铆a y collage fueron una idea compartida con Claudia Contreras, quien fue mi maestra de collage. Hicimos dos o tres temporadas de talleres en la Casa Nacional del Bicentenario. Yo propon铆a la obra de alg煤n poeta y ella聽 las claves del trabajo visual. Fue realmente hermosa la experiencia. Como mi ingreso a este universo del arte visual fue a los cuarenta y cinco a帽os de edad y de forma casi autodidacta, conservo una relaci贸n de juego muy intensa con este espacio. Y en ese sentido, me dejo sorprender por lo que va sucediendo con estas peque帽as obras de papel que realizo. Si me invitan a participar de algo, me sumo con alegr铆a. En 2015, hice mi primera muestra individual en la Casa Castelv铆 de Asunci贸n (Paraguay) y en 2016, en la Casa de la Cultura de Coronel Dorrego, en la provincia de Buenos Aires.

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Esta muestra se llam贸 鈥淯n movimiento Hansel y Gretel鈥 y fue impulsada por dos mujeres hermosas que la propusieron: la poeta Laura Forchetti y Eliset Nomdedeu. Ten铆a una acci贸n participativa donde invitaba a la gente a dejarle un mensaje a la ni帽a o ni帽o que hab铆an sido. Los mensajes se iban atando a piedras que atravesaban toda la sala. Y tambi茅n particip茅 de varias muestras grupales. Lo colectivo es un espacio realmente rico cuando se trata de compartir experiencias art铆sticas. Trabajo con papeles antiguos, im谩genes, investigo sobre las posibilidades que tiene el papel de ser cosido. Hago vestidos con diferentes tipos de papel, cruzo el papel y la tela en algunas obras. A veces con objetos como cajas, zapatos, juguetes, vestidos de tela, guantes, etc. La infancia, el tiempo y la palabra, siempre est谩n presentes en las obras.Resultado de imagen para alejandra correa libros

鈥 鈥溾(驴y por qu茅 no agregar que la poes铆a / es una abreviada forma personal de la ansiedad?)鈥︹, leo en un poema del entrerriano Alfredo Veirav茅 (1928-1991). Alejandra, 驴la poes铆a es una abreviada forma personal de la ansiedad?

鈥 No, no para m铆 al menos. De ansiedad, nada. De por s铆, no soy una persona ansiosa. Por supuesto que a veces me pongo ansiosa con algunas situaciones, pero no me considero ansiosa y menos aun cuando escribo poes铆a. M谩s bien todo lo contrario. La poes铆a requiere de una tranquilidad espec铆fica, de una suspensi贸n de lo que va a suceder o est谩 sucediendo que anular铆a toda forma de ansiedad. Tampoco soy ansiosa al momento de editar. Conf铆o en que siempre se alinear谩n los planetas y que las opciones que se presenten, ser谩n las indicadas. Tal vez es que no tengo un 鈥渁 priori鈥 en todo esto. Me gusta pensar que el camino se va armando y solo requiere de m铆 un acompa帽amiento, estar dispuesta. No hay un sitio al que quiera llegar. Conf铆o en que donde estoy 鈥攕ea cual sea ese lugar鈥 es el sitio en donde deb铆a estar.

鈥 驴Luch谩s con las palabras? 驴O es otra cosa lo que te ocurre con ellas? 驴C贸mo definir铆as lo que con ellas hac茅s?

Con Ezequiel Nacusse

鈥 No, no lucho. En el principio lo que hice fue luchar conmigo para que ellas pudieran hacer lo suyo. Pero a las palabras con las que voy a escribir tengo que amarlas. Y tanto como para poder crearles una casa, escenograf铆a o escenario… Me gusta pensar un libro de poes铆a como un h谩bitat con sus propias din谩micas. Y me parece que lo que hago es construir ese h谩bitat primero y despu茅s escribir all铆. Universos, digamos. Uno es el universo de 鈥淐uadernos de caligraf铆a鈥 con un padre que practica letras al llegar de su trabajo y una hija que le habla a trav茅s de los a帽os y la muerte, proponiendo un di谩logo imposible.

Otro universo es el de 鈥淢aneras de ver morir a un p谩jaro鈥, una suerte de distop铆a donde los p谩jaros caen como bombas sobre las cosas del mundo. Otro universo es en el que vive la voz que habla en 鈥淪i tuviera que escribirte鈥. Por supuesto que a veces escribo porque tengo que ponerle palabras a algo que me ha conmovido en un momento determinado. Pero tal vez esos poemas no van a los libros. Tengo muchos poemas sueltos. El libro para m铆 sigue siendo una apuesta hacia esos universos posibles. De todos modos, ampliando la respuesta: creo que hay una relaci贸n primigenia de una persona que escribe (que respira o habla, incluso) con la palabra. Algo as铆 como un temperamento que est谩 en el ADN de la lengua, como si en ese cuerpo que es el lenguaje hubieran quedado marcas relacionadas con la fuente que las dio a luz.

Con Franco Rivero y Eloy Manchento

Y en mi caso, mi palabra siempre estuvo relacionada con la necesidad de alzarse sobre el mundo que parec铆a querer aplastarla debajo del zapato del poder y sus pr谩cticas. En mi palabra po茅tica est谩 la pobreza y la rabia, est谩 el 茅xodo y el destierro, est谩n la oscuridad y la necesidad de buscar nombres a todo lo que no se dijo para poder olvidar. Est谩 el enfrentarse a la muerte 鈥攗na lucha que s茅 perdida de antemano, pero que sigo creyendo que vale la pena dar鈥. Hay una rebeld铆a all铆, hay crudeza, hay pelea no 鈥渃on鈥 la palabra, sino 鈥渄esde鈥 la palabra como posible 鈥渁rma鈥 de resistencia, de testimonio y denuncia.

Con Marisa Negri y Paula Aramburu.

En muchas oportunidades, comprob茅 que esta cuesti贸n aparentemente sutil, prescindible y que suele promocionarse como algo in煤til y menor, y que anida en el terreno de la fragilidad del mundo, va dejando su voz entre las voces. Y se hace escuchar aun en su aparente peque帽o registro. Qu茅 ser铆a de nosotros sin las palabras y los universos po茅ticos. Ser铆a una completa pesadilla. En la poes铆a hay refugio, hay palabra que contrasta con los discursos alienantes, hay posibilidad de subversi贸n del orden simb贸lico que se nos propone desde los poderes que nos dominan y moldean nuestras humanidades. En la poes铆a a煤n hay espacio para respirar.

鈥 驴Con la piel de gallina, poner ojos de carnero, ver en alguien a una dulce palomita, esperar que las vacas vuelen o a que cada chancho le llegue su San Mart铆n?

Con Stella Maris Ponce y Patricio Torne

鈥 M谩s bien escuchando la canci贸n infinita con la piel que habito y los ojos atentos de una lechuza, viendo a ese alguien en sus posibilidades y contradicciones, creando estrategias para que vuele todo lo que 鈥攁un terrestre鈥 pudiera echar vuelo, sin apuro ni venganza.

鈥 Advierto 鈥攜 no en primera ni segunda lectura鈥 en tu detalle curricular: 鈥淓n 2013 realiz贸 la memoria escrita del Grupo Teatral Catalinas Sur鈥. Hablemos, por favor, de ese grupo de teatro fundado en 1983.

鈥 Bueno, ellos pueden dar c谩tedra de la creaci贸n comunitaria en torno a un proyecto art铆stico. En 2013, cuando se cumpl铆an los treinta a帽os del grupo, fui invitada por su director, Adhemar Bianchi, a 鈥渙rdenar鈥 esa memoria. El libro que finalmente sali贸 editado, no fue exactamente mi versi贸n del asunto. Pero lo que puedo decir es que recorrer treinta a帽os del trabajo que realizaron me produjo una enorme alegr铆a y admiraci贸n. En lo personal, me sirvi贸 para comprender c贸mo una idea peque帽a, puesta en el lugar adecuado y regada pacientemente, puede hacer la diferencia. El Grupo de Teatro Catalinas Sur es un ejemplo de espacio construido entre muchos, habla sobre el rol del arte en la sociedad, del trabajo con las personas, de los espacios que se pueden crear fuera de los grandes discursos del poder sobre lo que somos y podemos hacer. Los aplaudo de pie.

Ficha

Alejandra Correa naci贸 el 12 de abril de 1965 en Minas, capital de Lavalleja, Rep煤blica Oriental del Uruguay, y reside en la Ciudad Aut贸noma de Buenos Aires, Argentina. Estudi贸 Periodismo. Es Comunicadora Social egresada en 1986 del Instituto Grafot茅cnico. Efectu贸 en 2005 el posgrado de Pol铆ticas Internacionales en Comunicaci贸n y Gesti贸n Cultural en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Entre 2002 y 2004 se desempe帽贸 en el 脕rea de Arte y Comunicaci贸n de la Comisi贸n por la Memoria, en la ciudad de La Plata, integrada por organismos de Derechos Humanos. Particip贸 en mesas de lectura, festivales de poes铆a, seminarios y foros internacionales de Gesti贸n Cultural y Poes铆a en Paraguay, Bolivia, M茅xico, Ecuador, Uruguay, Espa帽a y en varias localidades de la Argentina. Ejerci贸 el periodismo gr谩ficoen diarios y revistas. Un ensayo de su autor铆a integra el volumen colectivo 鈥淗istoria de las mujeres en la Argentina鈥. En co-autor铆a con Marisa Negri se socializaron otros dos vol煤menes: uno, de did谩ctica y trasmisi贸n de experiencias: 鈥淧oes铆a en la escuela. C贸mo leer y escribir poes铆a en el aula鈥 y otro, una compilaci贸n de poemas escritos por ni帽os y adolescentes: 鈥淧ie firme sobre c谩lido cielo. El libro de las chicas y los chicos de Poes铆a en la Escuela鈥.Fue incluida en las antolog铆as鈥淩uptura y desaf铆os de la poes铆a argentina y ecuatoriana鈥, 鈥淚nfancias鈥, 鈥淐olor pastel鈥 y 鈥淎tlas de la poes铆a argentina鈥. Desde 1998 public贸 los libros de poes铆a 鈥淩铆o partido鈥, 鈥淓l grito鈥, 鈥淒onde olvido mi nombre鈥, 鈥淐uadernos de caligraf铆a鈥 (1陋 edici贸n, 2009; 2陋 edici贸n, 2014), 鈥淟os ni帽os de Jap贸n鈥, 鈥淢aneras de ver morir a un p谩jaro鈥, 鈥淓xtranjer铆as鈥 (con dibujos de Florencia Fern谩ndez Frank, edici贸n artesanal numerada) y 鈥淪i tuviera que escribirte鈥 (1陋 edici贸n como libro-objeto y con ilustraciones propias, en Madrid, Espa帽a, 2015; 2陋 edici贸n con ilustraciones de Cecilia Afonso Esteves, en 2017).

 

 

 

 

 

 

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