Comentario sobre los libros Un mundo para Julio y La vida exagerada de Martín Romaña , del escritor peruano
Alfredo Bryce Echenique (19 de febrero de 1939 – 10 de marzo de 2026) nació en Lima, en el seno de una familia aristocrática peruana. Sus parientes eran banqueros, y era bisnieto de José Rufino Echenique (1808-1887), presidente del Perú entre 1881 y 1885. También estaba emparentado con el destacado empresario escocés-peruano John Paul Bryce Weddle (1817-1888).
Alfredo Bryce Echenique estudió siempre en prestigiosas escuelas y universidades, se licenció en Derecho, obtuvo un doctorado en Literatura y vivió cerca de la mitad de sus 87 años fuera de Perú, trabajando como profesor, investigador,
periodista y desempeñando funciones especializadas en organizaciones internacionales en Francia, España, Italia, Grecia y Alemania. Fue galardonado con más de una docena de premios literarios y varias becas internacionales de investigación. Reconocido internacionalmente como un gran escritor, publicó 10 novelas, 4 libros de historia, 5 colecciones de crónicas y varias memorias y ensayos, sumando un total de más de dos docenas de volúmenes.
Su carrera como columnista y periodista fue larga y turbulenta, con varias acusaciones de plagio: algunas las admitió y luego se retractó, otras las ignoró y muchas las negó. Su vida amorosa también fue objeto de mucha especulación, ya que se casó varias veces y tuvo numerosas novias.
Su primera novela, Un mundo para Julius, publicada originalmente en 1970, ha sido traducida a más de 15 idiomas y lo ha convertido en una sensación mundial.
Un mundo para Julius
La novela de Bryce Echenique narra los recuerdos de infancia de un niño feliz de la aristocracia peruana. Nacido en Lima, en un palacio de la Avenida Salaverry, frente al antiguo hipódromo de San Felipe, Julius jugaba desde los dos años en el carruaje que su abuelo usaba cuando era presidente de la República. La narración comienza cuando el niño tiene cinco años y termina cuando finaliza la primaria, a los once.
En esta obra de ficción, publicada en Brasil más de quince años después de su publicación original, se aprecia mucho de la personalidad del autor. La novela fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura del Perú (1972) y el Premio Nacional a la Mejor Novela Extranjera de Francia (1974). La edición brasileña contó con una excelente traducción de Remy Gorca Jr. (1933-2017), un traductor profesional de gran trayectoria que, entre otros, tradujo al portugués a autores como García Márquez, Vargas Llosa, Cortázar y Bioy Casares.
Julius y sus hermanos Santiaguinho Bobby y Cinthia perdieron a su padre cuando eran pequeños; Julius, el menor, tenía menos de dos años. Sus primeros años los pasaron en compañía de la dulce Cinthia (que pronto moriría de tuberculosis) y un numeroso séquito de sirvientes: el paje Vilma, la cocinera Nilda, el jardinero Anatólio, los mayordomos Celso y Daniel, Bertha (la niñera de Cinthia), el chófer Carlos y la lavandera y planchadora Arminda.
El consuelo de Julius, además de recibir un beso de buenas noches de su madre Susan (una hermosa viuda de tan solo 33 años), era despertarla alrededor de las once. Unos meses después de la muerte de Cynthia, cuando Julius tenía 5 años, su madre se volvió a casar con Juan Lucas, un bon vivant encantador y extremadamente rico, sumamente apasionado, ávido golfista, glotón de aperitivos, asiduo a las fiestas y recepciones más elegantes de Lima, y que solía pasar meses viajando por Europa.
Viviendo en Lima y disfrutando de lo mejor de todo, de los innumerables placeres que la alta sociedad ofrece a sus miembros, Julius analiza con una perspicacia y un humor precoces la decadencia moral de la gente que lo rodea, capturando vívidamente sus dramas y contradicciones, su superficialidad, sus refinados hábitos y la despiadada estructura de explotación que la caracteriza.
El pequeño Julius, de orejas grandes, trasciende lenta y prematuramente el mundo de la infancia y entra en el de los adultos. Sin embargo, desde la identificación con la perspectiva infantil hasta la percepción de las injusticias sociales (sobre las que se asientan los privilegios y ventajas de una clase que explota salvajemente la mano de obra no cualificada y semicualificada), la agudeza de sus observaciones nunca se inclina hacia el resentimiento o la amargura. Bryce Echenique retrata magistralmente la ociosidad de las clases dominantes peruanas, su alianza con el capital extranjero y el control prácticamente absoluto que ejercen sobre el aparato estatal.
Al examinar la familia de Julius (¿o la suya propia?), observa que un arquitecto de renombre está a cargo de la construcción de un nuevo palacio —para ellos y otras familias amigas— equipado con toda la infraestructura de un club de campo: golf, piscina, saunas, intercomunicadores, etc. Muestra que hay quienes van a estudiar a Estados Unidos y, poco después de regresar, se dedican a heredar fortunas, controlando fábricas vinculadas al capitalismo estadounidense, granjas, bienes raíces, acciones y muchos otros negocios. Destaca el importante papel que desempeñan los deportes y las reuniones sociales en la vida de estas clases, y también señala que la educación primaria y secundaria se imparte en escuelas religiosas costosas y extremadamente estrictas.
Finalmente, con sutileza, humor y un lenguaje sugerente pero ágil, explora con acierto los mecanismos de reproducción social de las clases que constituyen el bloque de poder en un Estado determinado (el Estado peruano en las décadas de 1940 y 1950) y, lo que es más importante, explica una serie de estrategias (las más modestas y, aparentemente, las más carentes de significado) mediante las cuales se mantiene o refuerza el orden.
Uno de los epígrafes del libro, en este sentido, resulta revelador: «Raza de Abel, raza de los justos, raza de los ricos, con qué calma habláis. Es agradable, ¿no es así?, tener el cielo y también al policía para uno mismo. Qué agradable es pensar un día en tu padre y en el padre de tu padre…» (Jean Anouilh. Médée, Nouvelles Pièces Noires) .
La vida exagerada de Martín Romaña
Esta novela de Bryce Echenique se publicó originalmente en 1981 y llegó a Brasil en 1988, en una impecable traducción de Vera Mourão. En cierto modo, La vida exagerada de Martín Romaña es una especie de continuación de Un mundo para Julius , donde el buen humor y la sutil ironía marcan el tono. El libro narra la historia de un joven peruano, hijo del director de un gran banco, que, tras graduarse en derecho, decide vivir en París después de mayo de 1968 para estudiar literatura.
Fascinado por Ernest Hemingway, se embarca rumbo a Francia, convencido de que allí experimentará los encantos de la «generación perdida» descrita por su autor favorito y, lo que él considera fundamental, podrá escribir, porque quiere convertirse en escritor.
Pronto se da cuenta de que París no es un paraíso, al menos no para él: tiene que arreglárselas con los escasos francos de una beca y el cheque ocasional que le envía su padre. Tras la muerte de su padre, depende exclusivamente de la beca, y cuando esta se agota, sobrevive dando clases particulares de español en una pequeña escuela. En París, se casa con la bella Inés, también peruana, quien lo lleva a involucrarse en un grupo de izquierda radical formado únicamente por peruanos.
El matrimonio con Inés y las reuniones del grupo, liderado por un tipo que siempre llevaba mocasines americanos brillantes, dieron lugar a páginas hilarantes: Inés, cada vez que se enfadaba con Martín, bizqueaba y estiraba su fino y delicado cuello. El grupo, a su vez, consideraba que la mayoría de los amigos «burgueses» de Martín eran o bien otros «burgueses alienados» o «policías encubiertos».
Irónicamente, unos años más tarde, varios de los izquierdistas radicales se convirtieron en asesores ministeriales muy adinerados en Perú… Pero antes de eso, considerando que Martín era escritor, este mismo grupo le encargó escribir una novela sobre los sindicatos pesqueros de su país, al más puro estilo del “realismo socialista”.
Esta mordaz novela ofrece muchos aspectos destacables. Sin embargo, quisiera llamar la atención sobre las páginas que Bryce Echenique dedica a los ancianos que viven en cubículos con sus gatos o perros; sobre las hilarantes descripciones del mayo del 68 parisino, tal como lo perciben diversos grupos de izquierda; sobre las mezquindades de los porteros de los grandes edificios de apartamentos; sobre la adaptación de los miembros de la «Generación del 68» veinte años después, etc.
Desde la primera página queda claro que estamos ante una excelente novela: Martín, sentado en su sillón Voltaire, narra su «crisis positiva», dejando patente que se trata de un libro dentro de otro. Además, aquí y allá, al estilo de las películas de Alfred Hitchcock (1899-1980), aparece el otro Alfredo, Bryce Echenique, como personaje, perturbando la tranquilidad del desafortunado y exagerado Martín.
Sea como fuere, hay que reconocer que leer las más de mil páginas de las dos magníficas novelas de Alfredo Bryce Echenique, recientemente fallecido, no es tarea fácil. Sin embargo, quienes estén dispuestos a afrontar este reto se encontrarán con literatura de primer nivel, en la que el placer de la buena escritura nos cautivará, haciendo difícil dejar de leer.
*Profesor titular de la Facultad de Educación de la USP (Universidad de São Paulo). Es autor, entre otros libros, A Sombra da Outra: a Cinematográfica Maristela e o cinema industrial paulista nos anos 1950 ( Panorama)
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