Ene 28 2006
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Opini贸n

AM脡RICA LATINA: SOBRE DESPERDICIOS Y DIGNIDAD

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El caso m谩s llamativo es el de Bolivia. Evo Morales Ayma es el responsable de un fen贸meno medi谩tico. Y ese s贸lo hecho ya da una dimensi贸n de lo que ocurre. La particularidad de Evo la determina su etnia. Es de ascendencia aymara: indio. Eso basta para sorprender en una regi贸n en que la mayor铆a son鈥 indios 鈥搊 descendientes de pueblos aut贸ctonos鈥.

Si esto ocurre por primera vez en Bolivia, es porque en 180 a帽os de vida republicana la mayor铆a fue discriminada por una minor铆a blanca. 脡sta, pese a llegar despu茅s, se hizo del poder econ贸mico y, por esa v铆a, del poder pol铆tico. La mayor铆a qued贸 excluida y ausente de disfrutar de manera justa de las riquezas del pa铆s.

Curioso. En un mundo unipolar como el actual, en que la concentraci贸n econ贸mica es una de sus caracter铆sticas destacadas, la aceptaci贸n de la diversidad aparece como un objetivo posible. En Bolivia, al menos, ha bastado el ejercicio democr谩tico. Est谩 por verse si los 谩rbitros mundiales respetar谩n las reglas del juego o tirar谩n el mantel y los bolivianos esperar谩n otros 180 a帽os para actuar de acuerdo a su identidad. Pero este es s贸lo un decir. Una especie de versificaci贸n de los hechos. No resulta concebible que las condiciones sociales actuales puedan prolongarse por tanto tiempo.

No se trata s贸lo de Bolivia, ni siquiera exclusivamente de Am茅rica Latina. En esta era de la globalizaci贸n, se puede hablar de que la inequidad es una lacra global. De acuerdo a datos del Banco Mundial, las naciones ricas, en que vive el 20,7% de los 6.4 mil millones de seres humanos, disponen del 87,3% del Producto Mundial Bruto.

En el otro extremo 鈥搈uy sobrepoblado鈥, el 79,3% de la poblaci贸n del planeta cuenta s贸lo con el 12,7% del Producto. En este 煤ltimo segmento nos encontramos los latinoamericanos. Las rentas m谩s bajas de Bolivia, de Chile o de cualquier nacional de los nuestro, es 63 veces menor que el promedio de ingreso de una naci贸n pudiente.

El quid del asunto

Esta es la realidad que al parecer est谩 haciendo reaccionar a los latinoamericanos. Y junto con constatarla, resulta bastante evidente que las pol铆ticas provenientes del Norte no resuelven nuestros problemas.

Claramente las directrices emanadas de W谩shington no constituyen respuestas adecuadas para los problemas que se presentan al sur del r铆o Bravo. Eso algunos gobiernos de la zona lo han comprendido. Y ni siquiera se trata de una cuesti贸n ideol贸gica. Cuando Morales habla de socialismo, lo hace orientado por una acepci贸n que considera respuestas para los requerimientos de la mayor铆a. Se refiere a socializar la riqueza del pa铆s, sin atropellar los derechos de nadie.

Algo muy parecido a lo que ocurre con Hugo Ch谩vez en Venezuela. O lo que hace N茅stor Kirchner cuando aventa la deuda externa argentina. O lo que busca Lula al negarse a aceptar las condiciones que pone Estados Unidos para un TLC. O la opci贸n que toma Uruguay al preferir la integraci贸n regional a un TLC que le abra las puertas del territorio estadounidense.

Lo que vemos hoy son apenas atisbos. Para un cambio real se necesita mucho m谩s que ret贸rica y decisi贸n. Vivimos en un mundo interdependiente. Un mundo en que el peso espec铆fico se mide, entre otras cosas fundamentales, por la magnitud de los mercados. Los latinoamericanos por separado pesamos poco. Pero si hay verdadera integraci贸n otra puede ser la melod铆a. Esto se sabe desde hace mucho. Antes incluso que la Uni贸n Europea llegara a la mancomunidad que es hoy.

El s铆ndrome del patio trasero

Los latinoamericanos soportamos problemas de patio trasero. Cada vez que hay intenciones de unidad algo ocurre para que el castillo se derrumbe. Y vuelta a empezar despu茅s de muchos a帽os.

La construcci贸n actual es el MERCOSUR. Una iniciativa potenciada por el ingreso de Venezuela y ahora de Bolivia. Una idea que anida la posibilidad de compartir. De colaborar unos con otros. Especialmente en un rubro crucial para hoy y el futuro inmediato: energ铆a. All铆 est谩 la posibilidad de construir un oleoducto de m谩s de 8.000 kil贸metros que una a Venezuela con el extremo sur del continente.

Pero los 鈥渆xtra帽os鈥 y sorpresivos males que enferman a la integraci贸n ya han comenzado a aparecer. Las tensiones entre pa铆ses peque帽os del MERCOSUR y los grandes, Brasil y Argentina, nunca han dejado de estar presentes. Los fundadores Uruguay y Paraguay siempre han sentido atropellados sus derechos.

Hoy Montevideo y Buenos Aires se encuentran enfrentados por la construcci贸n de dos grandes plantas productoras de celulosa en la orilla uruguaya del fronterizo r铆o Uruguay. Adem谩s, las diferencias siguen porque las autoridades de Montevideo se quejan de que Argentina pone trabas al ingreso de bicicletas uruguayas. En estricta verdad, bicicletas chinas armadas en Uruguay. Y de all铆 que el gobierno del presidente Tabar茅 V谩zquez respondiera con la amenaza de firmar un TLC con Estados Unidos, lo que pon铆a a su pa铆s autom谩ticamente afuera del MERCOSUR.

El apego a la idea integracionista del presidente V谩squez parece haberse impuesto. Pero el infantilismo interno y la extorsi贸n externa hasta ahora han sido males terminales. Am茅n de la visi贸n alterada de creerse diferente a los del resto del barrio. Esta 煤ltima perturbaci贸n ha afectado reiteradamente a Chile. A la presidenta Michelle Bachelet le corresponder谩 recuperar el equilibrio o dejar a un pa铆s peque帽o librado a los avatares de arbitrariedades de los grandes.

Puede que las cosas cambien. Pero para eso el esfuerzo tiene que ser compartido. No basta la dignidad de Morales, ni la temeridad de Ch谩vez, ni la osad铆a de Kirchner. Ni siquiera el peso espec铆fico de un pa铆s continente como es Brasil.

O nos ponemos de acuerdo todos 鈥搖na s贸lida mayor铆a al menos鈥 o seguiremos viviendo como se vive en un patio trasero: es el lugar que en que propietario de la casa habitualmente acumula desperdicios. En cualquier caso, el tiempo que viene ser谩 movido.

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* Periodista. Columnista de Por La Libre en Chile (www.porlalibre.org).

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Nota P. de L.
El concepto Am茅rica Latina diferencia 鈥揷omo bien lo apunta el articulista鈥 a los pa铆ses ex colonias de Espa帽a y Portugal, que se extienden desde la actual frontera mexicana-estadounidense hasta el Mar de Drake; comprende parte de Am茅rica del Norte, Centroam茅rica y algunos Estados del Caribe y la totalidad de Am茅rica del Sur 鈥揳lgunos autores se inclinan por exceptuar Guyana, poblada mayoritariamente por descendientes de africanos e indios鈥 de Estados Unidos y Canad谩, cuyos habitantes en su mayor铆a 鈥搈enos en Canad谩 franc贸fono鈥 son de ascendencia brit谩nica y de otros pa铆ses del centro y norte de Europa.

En los 煤ltimos a帽os surge la tendencia de incluir en Am茅rica Latina la regi贸n del Quebec canadiense, La Florida y el sur-oeste de Am茅rica de Norte (Estados Unidos). En los estados de Florida, Texas, Arizona, Nuevo Mexico, Nevada, Colorado y California, en efecto, es posible apreciar la impronta espa帽ola y mexicana; en Louisiana la francesa.

Sea cual fuere el criterio que se adopte entre los dos mencionados, ninguno considera ni mucho menos resuelve el asunto planteado por las naciones originarias, primeros leg铆tmos habitantes del continente entre los dos c铆rculos polares y del Pac铆fico al Atl谩ntico.

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