Jun 8 2022
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Opini贸nPol铆tica

Am茅rica para todos o la Doctrina L贸pez Obrador

En las 煤ltimas semanas ha tenido lugar un debate acerca de la forma en que debemos relacionarnos entre nosotros, los pa铆ses de Am茅rica; una nueva reflexi贸n en cuanto a si resulta pertinente, posible y deseable un proyecto de integraci贸n entre las naciones de nuestro continente. Esta discusi贸n fue detonada por el presidente Andr茅s Manuel L贸pez Obrador, al anunciar que condicionar铆a su participaci贸n en la IX Cumbre de las Am茅ricas 鈥搎ue se celebra esta semana en Los 脕ngeles鈥 a que los anfitriones estadunidenses extendieran invitaciones a todos y cada uno de los Estados americanos.

Pese a los esfuerzos de las diplomacias mexicana, estadounidense y de los tres pa铆ses excluidos para acercar posiciones, no se alcanz贸 un punto de acuerdo y, en consecuencia, Cuba, Venezuela y Nicaragua quedaron fuera de la convocatoria a la reuni贸n hemisf茅rica, con el argumento de que carecen de reg铆menes democr谩ticos, caracter铆sticos del resto de la regi贸n.

Ante esto, y seg煤n lo anunciado previamente por el presidente L贸pez Obrador, la representaci贸n de M茅xico en la cumbre estar谩 a cargo de un servidor, en mi calidad de secretario de Relaciones Exteriores.

Algunos observadores han interpretado esta postura como una decisi贸n precipitada, motivada por la ideolog铆a de izquierda de nuestro gobierno. En sus argumentaciones se帽alan, de manera err贸nea, que el presidente L贸pez Obrador opt贸 por alinearse o 鈥渄efender鈥 a aquella tr铆ada de 鈥渄ictaduras latinoamericanas鈥 en detrimento de Estados Unidos 鈥搉o s贸lo una democracia plena, sino nuestro mayor socio comercial鈥, y concluyen que M茅xico perder铆a demasiado 鈥揺l favor de nuestro vecino, que es la primera potencia econ贸mica global鈥 a cambio de muy poco 鈥搇a defensa de tres Estados autoritarios con los que no tenemos relaciones econ贸micas de peso鈥. Otra l铆nea de cuestionamiento es que M茅xico no deber铆a expresar ni desarrollar posiciones de pol铆tica exterior no ce帽idas a las de Washington. Para un interlocutor sin el contexto adecuado, esto resulta persuasivo, pero se trata de planteamientos simplistas y falaces.

Lo que ha hecho M茅xico va m谩s all谩 de defender o tomar partido por Caracas, La Habana y Managua frente a Washington. El gobierno de L贸pez Obrador 鈥搖n dem贸crata incuestionable鈥 no reniega del r茅gimen democr谩tico y de respeto a los derechos humanos del que es el principal art铆fice en su fuero dom茅stico: lo que est谩 haciendo M茅xico es recuperar su mejor tradici贸n de pol铆tica exterior, aquella que pondera el respeto al derecho internacional y cuya piedra angular es la defensa del no intervencionismo, ambos elementos fundamentales cuando se aspira a erigir una arquitectura continental renovada.

Expresado con otras palabras, el Presidente defiende as铆 el principio de no intervenci贸n y acusa las contradicciones del principio de intervenci贸n selectiva. Lo hace por un tema de valores y principios, s铆, pero tambi茅n como un c谩lculo estrat茅gico y con la vista puesta en la construcci贸n de un arreglo in茅dito de relaciones pol铆ticas y econ贸micas en el continente americano para el siglo XXI.

En los siguientes apartados argumento:

I) Que la batalla por la inclusi贸n universal es consistente con la tradici贸n diplom谩tica y las necesidades estrat茅gicas de M茅xico.

II) Que la exclusi贸n de tres pa铆ses latinoamericanos de la IX Cumbre de las Am茅ricas resulta inconsistente, si no es que contradictoria con la realidad que impera en otras organizaciones internacionales de gran importancia como el G20 y la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (ONU), y que es cuestionable desde un tema de legalidad panamericana.

III) Que las sanciones pol铆ticas y econ贸micas impuestas como instrumentos para el cambio de reg铆menes pol铆ticos han fallado en forma recurrente y, usualmente, s贸lo han provocado da帽o a la poblaci贸n civil.

Por 煤ltimo, apunto que los principios de inclusi贸n, respeto al no intervencionismo y apego al derecho internacional son fundamentales para implementar la visi贸n del presidente L贸pez Obrador y otros l铆deres que consideran necesaria una mayor integraci贸n de las Am茅ricas ante el ascenso econ贸mico y pol铆tico de otros bloques y potencias.

I

En primer lugar, la posici贸n de M茅xico en esta coyuntura recupera la mejor tradici贸n de nuestra pol铆tica exterior y se halla muy lejos de constituir una ocurrencia. A lo largo de nuestros m谩s de 200 a帽os de existencia como Estado independiente, sucesivas generaciones de l铆deres mexicanos entendieron a golpes de realidad 鈥揹esde invasiones hasta p茅rdidas de territorio鈥 que enfrent谩bamos una situaci贸n de desventaja ante Estados Unidos y potencias europeas como Francia, Reino Unido y Espa帽a, dadas las diferencias en el tama帽o de nuestras econom铆as y ej茅rcitos.

Para compensar o atemperar el desbalance, nuestros dirigentes y diplom谩ticos comprendieron que en el inter茅s estrat茅gico de M茅xico se encuentra postular la prevalencia del multilateralismo, el no intervencionismo y el derecho internacional. Esa tradici贸n tiene sus ra铆ces en el pensamiento juarista y est谩 consagrada en los postulados de la Constituci贸n de 1917 y en la doctrina formulada por Genaro Estrada en 1930, que no s贸lo representan valores abstractos, sino que se desarrollaron durante decenios con base en el inter茅s nacional.

Cuando fue secretario de Relaciones Exteriores de M茅xico (1970-1975), Emilio Rabasa Mishkin escribi贸 que 鈥渘ada se ha inventado nuestra pol铆tica exterior, es consecuencia inmediata y l贸gica de la azarosa historia nacional鈥. Por su parte, Bernardo Sep煤lveda Amor, durante su gesti贸n como canciller (1982-1988), explic贸 de este modo la raz贸n de ser de nuestros principios de pol铆tica exterior: M茅xico defiende algo m谩s que meros postulados te贸ricos, defiende su derecho a ser un pueblo soberano frente a los dem谩s pueblos. Se trata, por otra parte, de principios cuya violaci贸n M茅xico ha sufrido en experiencia propia a lo largo de su historia y cuya validez universal y acatamiento constituir铆an un valladar para la defensa del pa铆s.

II

En segundo lugar, la exclusi贸n de pa铆ses de esta IX Cumbre de las Am茅ricas y de otros mecanismos de gobernanza continental, en especial de la Organizaci贸n de los Estados Americanos (OEA), no s贸lo est谩 en contra de los principios de M茅xico, sino que adem谩s resulta inconsistente, por no decir contradictoria, con la realidad que prevalece en la membres铆a de la mayor铆a de las organizaciones de gobernanza global.

En el G20, por ejemplo, durante muchos a帽os las naciones occidentales han convivido, negociado y acordado con reg铆menes que ellos mismos califican, en otros foros, como no democr谩ticos 鈥揷omo los excluidos de la cumbre de Los 脕ngeles鈥. 驴Por qu茅? Porque es necesario: as铆 lo requiere el funcionamiento correcto de la econom铆a global, del comercio internacional y de las relaciones pol铆ticas entre los pa铆ses. En las Naciones Unidas, una mayor铆a de Estados miembros no son considerados por los pa铆ses occidentales como democracias plenas, cuando no calificados como autoritarios. De aceptarse el postulado que se pretende imponer a la Cumbre de las Am茅ricas, no existir铆an la ONU ni el G20 ni el Foro de Cooperaci贸n Econ贸mica de Asia Pac铆fico (APEC), o al menos tendr铆an una membres铆a debilitada y resultar铆an inoperantes.

En este 2022, en que se celebrar谩 la IX Cumbre de las Am茅ricas en la ciudad de Los 脕ngeles, el gobierno de Estados Unidos 鈥揺se mismo que ha excluido de la reuni贸n continental a tres pa铆ses latinoamericanos por la naturaleza de sus reg铆menes鈥 ha impulsado un acercamiento con la Asociaci贸n de Naciones de Asia Sudoriental y lanzado el Marco Econ贸mico del Indo-Pac铆fico, en los que varios de sus integrantes carecen de reg铆menes con el est谩ndar democr谩tico exigido a Cuba o Venezuela. Se trata entonces de que la denominada cl谩usula democr谩tica no se aplica por igual en todos los casos, sino s贸lo en algunos, cuando es conveniente.

III

En tercer lugar, por principio, ning煤n pa铆s tendr铆a el derecho de excluir a otro de la participaci贸n en la Cumbre de las Am茅ricas. Es decir, la membres铆a en la Cumbre de las Am茅ricas no es 鈥搉i ha sido鈥 una prerrogativa del pa铆s anfitri贸n. Puesto de otro modo: la Cumbre de las Am茅ricas es o deber铆a ser de todos, no de quienes la hospedan. A la letra, el art铆culo 10 de la Carta de la OEA reconoce que los Estados son jur铆dicamente iguales, disfrutan de iguales derechos e igual capacidad para ejercerlos, en tanto que el art铆culo 19 defiende la no intervenci贸n, un valor fundamental de convivencia entre los miembros.

Y el art铆culo 20 complementa el principio de no intervenci贸n a una escala panamericana, al prohibir las medidas coercitivas de car谩cter econ贸mico y pol铆tico para forzar la voluntad soberana de otro Estado. Ciertamente, la evoluci贸n del sistema panamericano ha puesto la promoci贸n de la democracia como uno de sus m谩s altos valores, sin dejar de lado el principio de no intervenci贸n.

La vigencia de la Carta Democr谩tica Interamericana, veinte a帽os despu茅s En septiembre de 2001, se aprob贸 la Carta Democr谩tica Interamericana, en cuyo art铆culo segundo se establece que la democracia representativa es la base del Estado de derecho y los reg铆menes constitucionales de los Estados miembros de la OEA. No obstante, la Declaraci贸n de la Ciudad de Quebec, emanada de la III Cumbre de las Am茅ricas (2001), establece que los pa铆ses acordamos 鈥渓levar consultas en caso de una ruptura del sistema democr谩tico de un pa铆s que participe en el proceso de cumbres鈥. Tales consultas no tuvieron lugar antes de decidirse la exclusi贸n para Los 脕ngeles, por ejemplo, de Cuba, pa铆s que ya hab铆a sido invitado a participar en las 煤ltimas dos reuniones continentales.

Aqu铆 es pertinente apuntar que la exclusi贸n de foros pol铆ticos forma parte de un cuerpo de sanciones m谩s amplio, que contemplan embargos u otras medidas de boicot o presi贸n econ贸mica, cuyo fin 煤ltimo es modificar el r茅gimen pol铆tico de un pa铆s. La visi贸n de M茅xico consiste en que, adem谩s de ser expresiones de un intervencionismo inaceptable, representan herramientas inefectivas de pol铆tica, cuyos efectos negativos se sienten en el largo plazo entre la poblaci贸n de las naciones afectadas. Estados Unidos mantiene contra Cuba el r茅gimen de sanciones econ贸micas m谩s antiguo de cualquier parte del mundo.

Tras m谩s de 60 a帽os, el principal objetivo de las mismas no se ha conseguido; a saber: el derrocamiento del r茅gimen revolucionario en esa naci贸n del Caribe. Resulta imposible Una propuesta por el levantamiento del bloqueo contra Cuba llega al Pleno municipal de Teruelcalcular el costo humano del bloqueo: han sido d茅cadas de separaci贸n de miles de familias cubanas; sin embargo, la Comisi贸n Econ贸mica para Am茅rica Latina y el Caribe (Cepal) ha cifrado en 130 mil millones de d贸lares las p茅rdidas de la econom铆a cubana a causa de las sanciones estadunidenses: un monto superior a su PIB. En plena pandemia, el bloqueo a la isla, por ejemplo, imposibilit贸 a empresas vender el combustible que requer铆an los hospitales cubanos para operar sus plantas de electricidad.

* * *

Hasta aqu铆 he argumentado que la decisi贸n del presidente L贸pez Obrador de oponerse a la exclusi贸n de pa铆ses de la IX Cumbre de las Am茅ricas es consistente con nuestra tradici贸n de pol铆tica exterior; contradictoria con la realidad imperante en otras organizaciones e instituciones internacionales en las que participan Estados Unidos y las democracias occidentales, como la ONU y el G20, y congruente con los principios fundacionales de la OEA y lo establecido en la Declaraci贸n de Quebec.

Falta, sin embargo, se帽alar que es indispensable un criterio de inclusi贸n y respeto al principio de no intervencionismo que favorezca un nuevo orden interamericano, uno de mayor integraci贸n, como el planteado con visi贸n de estadista por el presidente de M茅xico ante el ascenso de otras potencias y regiones.

L贸pez Obrador asegur贸 que reuni贸n de la Celac ocurri贸 en ambiente de mucho respeto: 鈥淣o tenemos problema con ning煤n gobierno鈥 - InfobaeEn su ya c茅lebre discurso pronunciado el verano pasado ante cancilleres de pa铆ses integrantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe帽os (CELAC) en el Castillo de Chapultepec, L贸pez Obrador propuso un nuevo arreglo interamericano que deje atr谩s la historia de agravios que caracteriz贸 la relaci贸n de Estados Unidos con sus vecinos latinoamericanos durante buena parte de los 煤ltimos 200 a帽os:

鈥淟a propuesta es, ni m谩s ni menos, construir algo semejante a la Uni贸n Europea, pero apegado a nuestra historia, a nuestra realidad y a nuestras identidades. En ese esp铆ritu, no debe descartarse la sustituci贸n de la OEA por un organismo verdaderamente aut贸nomo, no lacayo de nadie, sino mediador a petici贸n y aceptaci贸n de las partes en conflicto, en asuntos de derechos humanos y de democracia鈥.

As铆 lo expuso entonces y volvi贸 a plantear su visi贸n en noviembre pasado, durante la Cumbre de L铆deres de Am茅rica del Norte. En el Sal贸n Este de la Casa Blanca, ante al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro de Canad谩, Justin Trudeau, L贸pez Obrador alert贸 una vez m谩s acerca de la posible p茅rdida de peso relativo que tendr铆a la econom铆a norteamericana y llam贸 a una mayor integraci贸n econ贸mica y movilidad laboral entre los pa铆ses del continente.

Una escuela de pensamiento en M茅xico y Am茅rica Latina ha postulado durante d茅cadas que nuestros pa铆ses deben plegarse sin cuestionar las decisiones de pol铆tica exterior de Washington. Otras, en el polo opuesto, son sistem谩ticamente antiestadounidenses. En el gobierno del presidente L贸pez Obrador, nuestra convicci贸n es que podemos y debemos tener autonom铆a en nuestras decisiones de pol铆tica exterior, cuando ello sea acorde a nuestros principios e intereses. As铆 ocurri贸, por ejemplo, en 1962, cuando nos opusimos a la expulsi贸n de Cuba de la OEA. Nuestro postulado es que el arreglo necesario para las Am茅ricas debe constituirse con base en el di谩logo y el respeto a las diferencias de los pa铆ses del continente.Am茅ricas En El Globo Pol铆tico Con Las Banderas Stock de ilustraci贸n - Ilustraci贸n de estados, bandera: 88022041

Esta IX Cumbre de las Am茅ricas podr铆a haber sido el momento de retomar el camino iniciado por el presidente Barack Obama en la cita de 2015, en la ciudad de Panam谩. El acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, bajo su administraci贸n, es el mejor ejemplo de que debemos y podemos construir en este continente pol铆ticas que beneficien a nuestros pueblos, incluso desde las m谩s profundas diferencias.

El presidente Andr茅s Manuel L贸pez Obrador ha hablado de la urgencia de apuntalar el sistema interamericano de manera que se convierta en una comunidad de naciones soberanas, cada vez m谩s y mejor integrada para afrontar los retos del llamado 鈥渟iglo del Pac铆fico鈥. Es una propuesta que abona al bienestar de las naciones latinoamericanas, pero tambi茅n de Estados Unidos ante el declive de su peso relativo en la econom铆a y la geopol铆tica mundial. Frente a este desaf铆o, la disyuntiva implica permitir la prevalencia del intervencionismo y la desconfianza, o bien transitar hacia un nuevo panamericanismo fundado en el respeto para todas las naciones y que derive en mejores condiciones de bienestar para nuestros pueblos.

Para nosotros resulta claro: creemos que una Am茅rica de todos y para todos es posible.

(*) Secretario de Relaciones Exteriores de M茅xico

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