Feb 21 2008
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Economía

Argentina: – EDITORIAL CONDENADA POR ACOSO LABORAL

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El fallo conocido a principios de este a√Īo es √ļnico en su tipo, al penar a dos editores como responsables directos del acoso psicol√≥gico y a una empresa period√≠stica. Si bien la sentencia sienta jurisprudencia, el personal jer√°rquico fue mantenido en sus puestos por la empresa. Un caso que revela la urgencia de legislar en la materia.

‚ÄďCu√°ndo comienza el maltrato?

‚ÄďEsta violencia ‘sin marcas’ se ejerci√≥ desde marzo de 2003, cuando cubr√≠a una suplencia en la revista Semanario Se me informa a trav√©s de un correo electr√≥nico que, junto a un cierto n√ļmero de compa√Īeros, se me quitan todas las funciones que ven√≠a realizando y se me env√≠a al 7¬ļ piso de la editorial durante un per√≠odo de tres a cuatro meses a un lugar llamado ‘Fondo Editorial’. Tuve que cambiar mis horarios de trabajo y no me dejaban realizar ninguna funci√≥n.

¬ęHay razones suficientes para pensar que la medida obedeci√≥ a una especie de’sanci√≥n encubierta por el paro que el personal hab√≠a sostenido tiempo antes. Luego me pasaron a un sector de la empresa llamado ¬ęOne Shot¬Ľ, donde como √ļnica redactora me encargu√© de realizar revistas especiales, Mia extra Chocolate, Luna Especial Jardiner√≠a y Especiales de Claro.

En septiembre de 2003 Carlos Piro y Marcela Tarrio (editores a cargo de la Revista Semanario y condenados por esta causa), me avisan que ellos pidieron mi pase a su redacci√≥n. Era ya de p√ļblico conocimiento el maltrato y el mal clima que se viv√≠a all√≠, pero con el fin de conservar mi fuente de empleo, entend√≠ que no ten√≠a otra alternativa. Finalmente qued√© efectiva en Semanario en octubre de 2003.

¬ęDesde entonces, hasta los √ļltimos d√≠as de trabajo en la empresa, los feriados nacionales siempre los trabaj√©, adem√°s diariamente exced√≠amos el horario de trabajo en no menos de una hora. De m√°s est√° decir que jam√°s se me abon√≥ franco compensatorio ni horas extras, como lo prev√© la normativa del caso, y que cada vez que ten√≠a que tomarme vacaciones, era un problema pedirlas, porque no me las daban o me las postergaban, aduciendo que los otros redactores eran unos in√ļtiles y por eso se me cargaba de trabajo.

¬ęContinuamente en la redacci√≥n se escuchaban comentarios sobre mi trabajo y mis capacidades en forma despectiva, diciendo que lo que hab√≠a hecho o redactado era un desastre, que no serv√≠a para nada y comienzan, tanto Marcela Tarrio como Carlos Piro, a comunicarse con la redacci√≥n s√≥lo a trav√©s de los mails, los cuales ocasionaban en m√°s de una oportunidad instrucciones contradictorias.

¬ęTodo empez√≥ a empeorar y en los meses de abril y mayo de 2004 comenzaron las reuniones con el gerente de personal para negociar un retiro voluntario. Pero, por orden de la empresa, no llegamos a un arreglo y me dijeron que ¬ęFontevecchia apoyaba a mis superiores y que hab√≠a decidido no darme el retiro voluntario ni el pase a otra revista¬Ľ. Ah√≠ explot√©¬Ľ.

Lo que relata Veira no es otra cosa que la violencia hecha carne en las estructuras de la empresa. Lo sostenido en el tiempo, le generó a la periodista un cuadro agudo de depresión por lo que permaneció, hasta que se desvinculó de la empresa en agosto de 2004, con licencia psicológica y psiquiátrica.

‚Äď¬ŅSentiste la solidaridad de tus compa√Īeros y compa√Īeras?

‚ÄďSi bien siempre tuve el apoyo de mi marido, y podemos sostenernos, yo siento que esto me cag√≥ la vida. El acoso no termina cuando te desvincul√°s, te trae consecuencias graves: te desvaloriz√°s, despu√©s de lo que te pasa no volv√©s a ser la misma. Yo empec√© a dudar de todo, hoy por hoy dej√© de mirar los diarios o la televisi√≥n, dudo de todo el periodismo, de su √©tica, de los medios. Y hoy no puedo volver a trabajar, tengo miedo de sufrir lo mismo, de pasar por lo mismo.

¬ęTodo el tiempo supe ue pod√≠a contar con mis comoa√Īeros, incluso en el juicio mis testigos fueron los otros redactores. Hubo mucha gente que me llam√≥ y me dec√≠a ¬ęsegu√≠ adelante, vos pod√©s, yo no pude¬Ľ. Sintieron que si yo segu√≠a con el juicio, los estaba representando. Y el fallo fue vivido y compartido con ellos como si se les hubiera dado tambi√©n a ellos¬Ľ.

‚Äď¬ŅC√≥mo reaccionaron los otros medios con tu caso?

‚ÄďSali√≥ publicado en Espa√Īa o en Colombia, pero aqu√≠ no. Los diarios se cubren entre ellos.

‚ÄďA pesar del fallo, los editores siguen trabajando‚Ķ

‚ÄďSi, la empresa los banc√≥ (apoy√≥)… y los seguir√° bancando. Si bien el fallo es un precedente para otros casos de acoso moral, porque s√© que salieron dos fallos que se basaron en el m√≠o, pero de cierta manera, sent√≠s que la condena no les lleg√≥ a ellos.

¬ęEn la sentencia, la Justicia entendi√≥ procedente la reparaci√≥n por da√Īo moral, ya que ‘se configur√≥ una situaci√≥n il√≠cita por parte de empleados superiores de la empresa que afect√≥ la dignidad de la trabajadora y que le caus√≥ un perjuicio moral que deber√≠a ser resarcido a√ļn en ausencia de relaci√≥n de trabajo'¬Ľ.

Para Marcelo Iglesias, delegado de la comisi√≥n onterna de Perfil SA, la sentencia logr√≥ que las cosas se tranquilicen en las redacciones de las publicaciones que tiene la editorial: ¬ęEsto no fue un caso aislado, era pol√≠tica clara de la empresa la violencia sistem√°tica hacia un grupo importante de trabajadores para que se vayan. Cuando no se pod√≠a despedir a nadie, se presionaba en todas las revistas ‚Äďdice el referente gremial y agrega‚Äď: Esto fue un punto de inflexi√≥n, es una victoria legal pero la compa√Īera est√° fuera de Perfil¬Ľ.

Artemisa Noticias logr√≥ comunicarse con el editor Carlos Piro, quien manifest√≥ que ¬ęno dir√≠a ni media palabra sin la presencia del abogado de la editorial¬Ľ. Al cierre de esta nota, la b√ļsqueda del representante legal fue infructuosa.

El camino hacia la reparación

Actualmente son muchos los pa√≠ses que carecen de una legislaci√≥n espec√≠fica sobre ¬ęmobbing¬Ľ. Ante la ausencia existe la urgencia de establecer un marco jur√≠dico que contemple el fen√≥meno en el cual insertarlo, hasta que se produzca el dictado de una norma espec√≠fica.

‚ÄďDe poder lograrse tener una ley de mobbing en la Argentina ¬Ņc√≥mo deber√≠a ser?

‚ÄďMi fallo, adem√°s de sentar precedente por ser la primera vez que se extiende una condena a personal ‘er√°rquico de una empresa, fij√≥ una suma como pago por da√Īo moral que no exist√≠a hasta el momento y √©sta fue la de calcular un sueldo por a√Īo trabajado (se utiliz√≥ el mismo c√°lculo que se realiza por despido en casos de matrimonio o embarazo). La ley deber√≠a fijar una cifra por da√Īo moral distinta a la que se fij√≥, ya que el despido por matrimonio o embarazo, aunque resulta ser un da√Īo, no es comparable con el da√Īo que se padece sistem√°ticamente y durante un tiempo prolongado como se describe en el ¬ęmobbing¬Ľ.

¬ęLa ley deber√≠a contemplar el da√Īo psicol√≥gico que la persona sufre o sufri√≥ al momento del hecho y sobre todo si esto fue manifestado y comprobado por m√©dicos especializados. En mi caso la justicia lo desestim√≥ por considerar que dos a√Īos despu√©s yo me encontraba bien, una incongruencia m√°s de la justicia.

Lo cierto es que la violencia laboral existe como problema, ya tiene nuevas formas, y la justicia ha abierto sus ojos¬Ľ.

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* Periodista de la Red Artemisa.
Un despacho de ARGENPRESS, agencia de noticias independiente argentina.
www.argenpress.info

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