Oct 26 2023
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Opini贸n

Argentina: Los efectos imprevistos de un voto defensivo

El sorpresivo resultado de las elecciones afecta seriamente los planes dise帽ados por las clases dominantes para demoler las conquistas populares. El repunte de Massa, el estancamiento de Milei y el desplome de Bullrich alteran los proyectos de la derecha para debilitar los sindicatos, desarticular los movimientos sociales y criminalizar las protestas.

El oficialismo canaliz贸 una reacci贸n defensiva frente a esos peligros. Recept贸 el rechazo democr谩tico a la rehabilitaci贸n de la dictadura, a la justificaci贸n del Terrorismo de Estado y a la denigraci贸n del movimiento feminista. Los votantes expresaron su decisi贸n de sostener las jubilaciones y la educaci贸n p煤blica, impedir la anulaci贸n de los planes sociales y evitar que la motosierra pulverice los salarios.Del 鈥渧oto castigo鈥 al 鈥渧oto defensivo鈥 - El Dipl贸

Una oleada de sufragios socav贸 la confianza que exhib铆a la derecha en su inminente llegada al gobierno. El mismo freno que irrumpi贸 en Espa帽a, Chile, Brasil y Colombia despunt贸 en Argentina. Se activ贸 la memoria, sonaron las alarmas y salieron a flote las reservas de la sociedad, frente a la desgracia may煤scula que auspician Milei y Bullrich.

Gran parte de la poblaci贸n supo reconocer ese peligro, en el dram谩tico escenario de empobrecimiento que convalida el gobierno actual. Esos sufragantes comprendieron que la derecha a帽adir谩 la pesadilla de la represi贸n, a las mismas adversidades econ贸micas. Esa respuesta electoral indica que la capacidad de resistencia de nuestro pueblo se mantiene intacta. El peronismo recuper贸 su caudal de votos frente al desplome sufrido en los comicios precedentes. Con su gran victoria en la provincia de Buenos Aires, Kicillof aport贸 el principal sustento al triunfo de Massa.

La avalancha de Milei en la juventud qued贸 por el momento contenida. Mantuvo sus altos guarismos en segmentos amorfos de la nueva generaci贸n, pero no avanz贸 en los sectores m谩s organizados. Los desplantes y la informalidad del libertario pierden atractivo y enfrentan la barrera del rechazo que construye la militancia popular.

El desconcierto de la derecha

Los analistas convencionales minimizan lo ocurrido con superficialidades de todo tipo. No pueden ocultar la paliza que demoli贸 a Bullrich y acot贸 a Milei, pero atribuyen ese cachetazo al comportamiento emocional de los sufragantes. Omiten que, si ese rasgo hubiera sido tan determinante, deber铆a haber dominado tambi茅n en las secuencias previas, que tuvieron desenlaces opuestos. La emocionalidad es presentada de hecho como una moneda al aire, que puede caer en cualquier direcci贸n sin explicar nada.

Esas miradas ignoran que el elemento racional fue particularmente significativo en la 煤ltima elecci贸n. Los votantes rechazaron a la derecha en los comicios decisivos de la tercera ronda, luego de coquetear con otras opciones en las elecciones provinciales e internas.Tras el derrumbe electoral, Patricia Bullrich entreg贸 la posta y Juntos por el Cambio se hunde en los pases de factura

Los analistas m谩s vulgares retomaron su despechado insulto al grueso de la poblaci贸n. Interpretaron el resultado electoral como una confirmaci贸n definitiva que Argentina es 鈥渦n pa铆s de mierda鈥. Pero no registraron hasta qu茅 punto ese repetido agravio contribuye a resucitar al oficialismo. Las mayor铆as populares conservan la autoestima nacional y rechazan la chocante denigraci贸n que fomentan numerosos comunicadores.

Para los escribas de聽La Naci贸n el fracaso de la derecha fue gestado mediante la manipulaci贸n populista del Conurbano. Contrastan esa digitaci贸n con la libertad ciudadana que observan en la Ciudad de Buenos Aires. Pero el continuado liderazgo del mismo espacio pol铆tico en esa localidad desmiente ese prejuicio. En los dos distritos subsisten lealtades de larga data y no existe ninguna raz贸n para invalidar un caso, exaltando al otro. Es tan arbitrario asignar virtudes c铆vicas a la clase media, como identificar a los empobrecidos con la ignorancia pol铆tica.

Los liberales tambi茅n estiman que oficialismo gan贸 con aparatos y despilfarro de recursos p煤blicos. Pero olvidan que en las elecciones previas esos instrumentos dieron lugar a otro resultado. La misma inconsistencia se extiende a la evaluaci贸n de los candidatos. Explican el triunfo de Massa por su capacidad de enga帽o, ignorando que con las mismas virtudes de embustero ese veterano pol铆tico afront贸 incontables fracasos.

Otros comentaristas estiman que, esta vez, los punteros afinaron sus dispositivos para asegurar el control de las intendencias. Pero no registran cu谩n reducido fue el corte de boleta que suele acompa帽ar esas pr谩cticas. A los voceros del establishment les resulta simplemente incomprensible lo sucedido el domingo 22. Sus miradas excluyen el dato central, que fue la irrupci贸n de una reacci贸n democr谩tica frente al peligro reaccionario.

Registran en cambio con m谩s lucidez, que los votantes rechazaron el atropello social. Pero descalifican esa conducta, identific谩ndola con el 芦facilismo禄 y la consiguiente negaci贸n de las ventajas del ajuste. Se indignan especialmente con la falta de mansedumbre del pueblo argentino frente a las agresiones de los poderosos.

Gran parte del electorado resiste el agravamiento del deterioro social. Se acostumbr贸 a sobrevivir con alt铆simas tasas de inflaci贸n, pero no acepta la penuria complementaria de la recesi贸n. Entre aguantar la carest铆a y afrontar la p茅rdida del empleo, opta por la primera desgracia.

Esa selecci贸n de adversidades se forj贸 en la experiencia con las administraciones derechistas, que suelen combinar todos los tormentos. Massa es sin贸nimo de inflaci贸n, pero Milei y Bullrich incluir铆an todos los agravantes complementarios. Por esa raz贸n, gran parte de la poblaci贸n opt贸 por un mal conocido, frente a la perspectiva de repetir las penurias afrontadas con Menem, De la R煤a y Macri.

Otra explicaci贸n corriente del resultado electoral destaca que el oficialismo lucr贸 con la divisi贸n de la oposici贸n. Pero esa obviedad no aclara las razones de esa fractura. Omite que la misma derecha auspici贸 su propia separaci贸n, al promover a Milei como divulgador del ajuste. Crearon un monstruo que cobr贸 vida propia y termin贸 sepultando a Bullrich.

Mar铆a Fernanda Cabal, Jair Bolsonaro, Jos茅 Antonio Kast y Javier Milei.

Mar铆a Fernanda Cabal, Jair Bolsonaro, Jos茅 Antonio Kast y Javier Milei.

Los voceros del poder tambi茅n olvidan que esa divisi贸n no fue una mera elecci贸n, sino el resultado de la decepci贸n generada por Macri. Ese desenga帽o indujo al electorado a buscar un salvador ajeno a la 芦casta禄. La fractura de los opositores obedece m谩s a la propia crisis de esa formaci贸n que a la astucia del oficialismo.

Finalmente, otros analistas explican la victoria de Massa por la apropiada contrataci贸n de asesores externos, que dise帽aron su campa帽a mejorando el formato de varias experiencias latinoamericanas. Pero esos consultores no sobresalen actualmente por sus aciertos y nunca podr铆an haber construido un triunfo de la nada.

En los hechos, en Argentina se repiti贸 la misma reacci贸n que condujo a la derrota de Bolsonaro, Camacho, Trump, Kast, Guaid贸 y Hern谩ndez. El freno propinado a la ultraderecha no es una peculiaridad nacional. Pero esas respuestas ni siquiera bordean el campo visual de los voceros del poder.

El perfil de Massa

El vencedor de la elecci贸n encabeza una vertiente conservadora del oficialismo, que promueve proyectos muy distintos al kirchnerismo. Transparent贸 esa impronta en una aparici贸n al cierre de los comicios sin acompa帽antes, para subrayar su nuevo liderazgo. Massa anunci贸 el 芦fin de la grieta禄 y reafirm贸 su convocatoria a un gobierno compartido con la oposici贸n derechista. Resalt贸 los valores tradicionales, tranquiliz贸 al establishment y en contrapunto con Kicillof eludi贸 cualquier menci贸n a Cristina.

Massa y el embajador de Estados Unidos

Toda su trayectoria confirma esa t贸nica. Massa rompi贸 primero con el kirchnerismo para converger con la derecha y apuntal贸 despu茅s el debut de Macri. Coincidi贸 con la mano dura de Berni y silenci贸 la represi贸n de su socio Morales en Jujuy. Mantiene estrechas relaciones con la embajada de Estados Unidos y enaltece a los escu谩lidos de Venezuela. En el debate presidencial sobresali贸 por su redoblado aval a los cr铆menes de Israel contra los palestinos.

Massa ha logrado enmascarar que es ministro de econom铆a y que administra el empobrecimiento may煤sculo de la poblaci贸n. El 铆ndice de esa degradaci贸n se ha empinado por encima del 40% y las devaluaciones acordadas con el FMI agravan la hoguera inflacionaria. Para recibir los cr茅ditos que los acreedores utilizan para pagarse a s铆 mismos, el ministro instal贸 la desventura de dos d铆gitos mensuales de carest铆a.

Las compensaciones que semanalmente anuncia para atenuar la pulverizaci贸n de los ingresos populares son licuadas por la inflaci贸n. Ning煤n bono contrarresta las remarcaciones que consuman las grandes empresas con la complicidad del Palacio de Hacienda. Nadie respeta la formalidad de alg煤n acuerdo de precios y la Secretar铆a de Comercio prescinde de todo control.

Massa aprovecha la tregua que concert贸 con el FMI hasta el fin del ciclo electoral, para contener la corrida cambiaria con improvisaciones diarias. Amenaza a los perejiles de las Casas de Cambio sin afectar las grandes operaciones de los bancos, negocia auxilios de yuanes para sostener las reservas en rojo y pospone cualquier decisi贸n significativa hasta el desenlace de noviembre. Pero 茅l mismo desconoce si podr谩 evitar un desbarranque, derivado de la alocada carrera que protagonizan la inflaci贸n con la devaluaci贸n.

El ministro-candidato promete a futuro lo que no hace ahora y asegura que todo cambiar谩 cuando asuma la presidencia. Pero no explica por qu茅 no anticipa ese venturoso futuro, desde su actual comando de la econom铆a.

Los millones de sufragantes que optaron votarlo no ignoran la responsabilidad de Massa en el desastre econ贸mico. Viven en carne propia el ajuste que instrumenta el ministro, pero tambi茅n perciben que la derecha acentuar铆a el mismo torniquete con aditamentos represivos.

Posturas ante el balotaje

Como la suma de los votos logrados por Milei, Bullrich y Schiaretti supera ampliamente los conseguidos por Massa, varios comentaristas consideran que el libertario tiene mayores chances de llegar a la Casa Rosada. Repetir铆a en ese caso lo ocurrido en la segunda vuelta de Ecuador y confirmar铆a que el 茅xito en una elecci贸n, no anticipa la victoria en la siguiente. Los virajes son la norma de todos los comicios recientes.

Pero es igualmente cierto que Massa emergi贸 mejor parado que su rival de la 煤ltima compulsa. Esa diferencia es visible en el 谩nimo imperante en ambas fuerzas y en la actitud de un ministro que ya se exhibe como mandatario.

Bullrich llam贸 鈥渕inistro r茅cord de pobreza鈥 a Massa, Milei ironiz贸 sobre el PJ y Schiaretti habl贸 鈥渧erg眉enza nacional鈥

Schiaretti, Milei, Bullrich

Massa aline贸 a todo el justicialismo y negocia cargos con los gobernadores y la UCR. Con una tentadora oferta de designaciones fomenta la ruptura de Cambiemos. El mismo paquete le acerc贸 a Schiaretti y a sus socios del Interior.

Por el contrario, Milei debe cicatrizar las heridas que introdujo en el PRO, negociando con personajes desprestigiados (Mauricio) y desmoralizados (Patricia). Afronta, adem谩s, una contradicci贸n con la figura que ha construido. Gan贸 adhesi贸n con posturas disruptivas, denuncias de la 芦casta禄 y propuestas delirantes. Pero ahora suplica el sost茅n de la derecha cl谩sica, proponiendo los mismos contubernios que objet贸 a los gritos.

Esa abrupta conversi贸n de le贸n en gatito mimoso erosiona su credibilidad. El establishment y los medios de comunicaci贸n que promovieron su protagonismo se han distanciado de sus dislates.

El libertario tiene a su favor, el amplio bloque forjado desde el poder para desalojar al peronismo. Pero perdi贸 la impunidad para decir cualquier cosa. Ya no causan tanta gracia sus propuestas de dolarizar, vender 贸rganos, portar armas y romper con China. Los 煤ltimos disparates de su entorno (suspender relaciones con el Vaticano, denunciar incomprobables fraudes en los comicios, anular el sost茅n alimenticio de los padres separados) lo afectaron seriamente.

Cualquier pron贸stico del balotaje carece por ahora de consistencia. Los equ铆vocos de los encuestadores compiten con el inesperado comportamiento de los sufragantes. Nadie imagin贸 el desemboque que tuvieron las tres rondas anteriores. Pero en cualquier caso lo importante no es el acierto en esa previsi贸n, sino la adopci贸n de una postura correcta frente a la segunda vuelta.

Hemos anticipado nuestra actitud en varios pronunciamientos聽y en un reciente debate. Entendemos que la principal diferencia de Massa con Milei se ubica en el plano democr谩tico. El libertario, proclama abiertamente que atacar谩 las conquistas sociales criminalizando al movimiento popular. Por eso proponemos votar contra la derecha repitiendo la postura que adopt贸 el grueso de la izquierda frente a Bolsonaro, Kast y Hern谩ndez. Tambi茅n auspiciamos iniciativas de acci贸n unitaria de la izquierda con vertientes del kirchnerismo cr铆tico, para potenciar una campa帽a com煤n.

En nuestra opini贸n, es err贸neo equiparar a los candidatos derechistas con sus oponentes. La frustraci贸n de las expectativas populares con los gobiernos progresistas, no se asemeja a la represi贸n que propicia la derecha. Pero ese voto contra el enemigo principal (Milei), no implica ocultar los cuestionamientos a los padecimientos que genera el candidato alternativo (Massa).

Las distintas fuerzas del FIT a煤n no han fijado su postura frente al balotaje. En la elecci贸n obtuvieron resultados semejantes a las rondas anteriores, pero con la grata novedad de una nueva banca en el Congreso. Myriam Bregman qued贸 proyectada, adem谩s, como una figura de peso propio por su excelente participaci贸n en los debates presidenciales. Esa influencia no se tradujo en sufragios, pero podr铆a alcanzar gran incidencia en el pr贸ximo per铆odo, si la izquierda amolda su estrategia al nuevo escenario. El balotaje ser谩 el primer test de ese desaf铆o.

Interrogantes del nuevo escenario

Ha comenzado a despuntar un contexto pol铆tico signado por varios cisnes negros, que modificaron el marco imaginado por las clases dominantes. La primera sorpresa es la probable demolici贸n de la principal coalici贸n auspiciada por los poderosos, para manejar el pr贸ximo gobierno. La gran apuesta del establishment en torno a Juntos por el Cambio聽se encuentra al borde del naufragio. Sus principales figuras han quedado fuera de carrera y el detallado plan econ贸mico que elabor贸 la Fundaci贸n Mediterr谩nea bajo el mando de Melconi谩n, ha perdi贸 centralidad.Para buscar la victoria en 2023, el peronismo volver谩 a la Resistencia 鈥 Noticias Urbanas

El segundo dato sorpresivo es la posibilidad de un nuevo gobierno peronista. Esa alternativa estaba totalmente descartada en los escenarios entrevistos por los magnates. Nadie imaginaba que la desastrosa gesti贸n de Alberto Fern谩ndez podr铆a ser coronada con un sucesor del mismo palo. Si esa continuidad se confirma, los due帽os de la Argentina volver谩n a evaluar f贸rmulas de convivencia con el justicialismo. Esas opciones deber谩n incluir la revisi贸n de su m谩xima aspiraci贸n, que es doblegar a las mayor铆as populares modificando las relaciones sociales de fuerza.

El nuevo Congreso procesar谩 el cambio de escenario. Se ha tornado m谩s incierta la expectativa derechista de alterar dr谩sticamente la composici贸n del Parlamento, para introducir un vertiginoso paquete de ajuste. Una nueva bancada libertaria ingresar谩 al recinto, pero Juntos por el Cambio perdi贸 legisladores y el oficialismo conserv贸 las principales minor铆as. Nadie tendr谩 qu贸rum propio y tambalea la gestaci贸n de un 谩mbito totalmente af铆n, a los atropellos que propician los ajustadores.

Las especulaciones que circulan en torno a las tensiones que opondr谩n a Massa con el kirchnerismo son prematuras. La s贸lida votaci贸n de Kicillof introduce un dato ordenador de las pulseadas dentro del peronismo. Cristina logr贸 instalar su basti贸n en la provincia de Buenos Aires y Massa deber谩 reevaluar sus pasos.

 鈥 La Br煤jula 24

Kicillof se impuso c贸modamente en la provincia y logr贸 la reelecci贸n

Esta misma complejidad se extiende a la batalla social contra el ajuste. Es indudable que esa resistencia es el 煤nico camino para defender los derechos de los despose铆dos, cualquiera sea el pr贸ximo presidente. En el caso de Milei la frontalidad del choque estar铆a a la vista, pero con Massa podr铆a incluir una mayor variedad de rumbos.

En su gesti贸n m谩s reciente, el ministro ha combinado el ajuste inflacionario con la demagogia electoral, adoptando medidas para todos los gustos. Apuntal贸 nuevos privilegios para los grupos dominantes, con un 芦d贸lar-Vaca Muerta禄 muy semejante al concedido a los sojeros. Tambi茅n anunci贸 un blanqueo impositivo m谩s favorable a los evasores que el consumado por Macri. El ministro recurri贸 adem谩s a un festival de emisi贸n sin respaldo, para llegar a noviembre sosteniendo el consumo en medio de la carest铆a.

En esa ensalada se han colado varios logros para los asalariados, como la reducci贸n del impuesto a las ganancias por una ley del Congreso. Tambi茅n qued贸 habilitado el tratamiento de la reducci贸n de la jornada laboral. Esa iniciativa es resistida por los lobbies del gran capital y promovida por los sindicatos y la izquierda.

La apertura de esa discusi贸n ha sido factible con Massa, pero resultar铆a impensable con Milei. El mismo contraste se verifica con la propuesta de financiar el otorgamiento de un bono a los trabajadores informales,聽mediante un pago extraordinario de los grandes contribuyentes.

En esas medidas se verifica la complejidad del nuevo contexto. La lucha social tiende a quedar m谩s entretejida con las tensiones pol铆ticas. Afrontar con inteligencia este escenario es el gran desaf铆o de la militancia.

 

*Economista, investigador del CONICET, profesor de la Universidad de Buenos Aires, miembro del Economistas de Izquierda (EDI).

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