Nov 3 2007
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Sociedad

Argentina, Operaci贸n C贸ndor. – LA HISTORIA LENTO SE DEVELA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

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Despu茅s de la derrota del 11 de Septiembre de 1973, que para nosotros la guerra (para ponerle un nombre porque no hubo guerra) la hab铆amos perdido el 29 de julio, ya que no hab铆amos podido quitarle la conducci贸n al reformismo ni implementar ninguna pol铆tica para la eventualidad del golpe de Estado; esto por diferentes causas: no haber tomado una ofensiva entonces ni por Salvador Allende ni tampoco por nosotros, se tradujo en la poca resistencia efectiva en Chile.

Se produce un repliegue del movimiento de masas y una ofensiva contrarrevolucionaria, pasividad, indiferencia pol铆tica desencanto del movimiento obrero sin conducci贸n.

Despu茅s del periodo de derrota, repliegue desordenado y reflujo, militantes de diferentes partidos pol铆ticos de izquierda, con 贸rdenes o sin ellas, empiezan a llegar a Mendoza y otros lugares de Argentina, muchos cruzando la cordillera a pie, a caballo, en moto y con otros medios. De toda esta militancia los porfiados quer铆an hacer algo: no se resignaban a la derrota, y otros quer铆an salir al exilio y rehacer sus vidas truncadas. Muchos ven铆an de las c谩rceles, la clandestinidad y campos de concentraci贸n…

Pienso que este prologo es necesario porque explica lo que viene despu茅s.

Operaci贸n C贸ndor es el nombre secreto de la fuerza multinacional en la que intervinieron los servicios de inteligencia de Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia y hasta cierto punto Per煤, que tuvo como objetivo el intercambio de informaci贸n acerca de personas 鈥渟ubversivas鈥 residentes en ellos, as铆 como la cooperaci贸n para perseguirlas a trav茅s de las fronteras nacionales.

La Operaci贸n C贸ndor permiti贸 a las fuerzas armadas y paramilitares de los pa铆ses del Cono Sur desplazarse libremente en el territorio de otros para secuestrar, desaparecer o asesinar a los ciudadanos considerados sediciosos. El cuartel general estaba en Chile.

Los refugiados pol铆ticos al llegar a Mendoza se encontraban con su inmensa, variada geograf铆a. El territorio mendocino contiene distintas zonas diferenciadas. Al oeste se levanta la cordillera de los Andes, un encadenamiento monta帽oso contin煤o, ancho y de gran altura, en el que se destacan los cerros Aconcagua, de 6.959 mts., el m谩s alto de Am茅rica; el Juncal, de 6.180 mts; el de la Pollera, de 6.235 mts., y el Tupungato, de 6.800 mts. Al este de las cumbres andinas se encuentra la precordillera. En la alta cordillera nacen los r铆os Mendoza, Tunuy谩n, Diamante y Atuel, que en direcci贸n oeste-este atraviesan su territorio.

Hacia el este se extiende una regi贸n llana y 谩rida, con serran铆as aisladas, de baja altura, como la Loma del Cha帽ar o la sierra del Nevado. Hacia el sur se encuentra la altiplanicie del Pay煤n y, finalmente, m谩s al este, se hallan las traves铆as, que son vastas 谩reas des茅rticas, como, por ejemplo, la traves铆a del Tunuy谩n. El clima de Mendoza es semi谩rido, presenta temperaturas muy elevadas en el verano y muy bajas en el invierno. Las precipitaciones apenas superan los 250 mm . anuales.

Yo supe all铆 por la gente montonera de la operaci贸n C贸ndor y despu茅s me lo corroboro Osvaldo G贸mez, MIR que viv铆a en la provincia de San Juan 鈥揺n los Berros, para ser mas especifico, me dijo que se centrar铆an primero en los miristas y socialistas para seguir despu茅s contra el Ejercito Revolucionario del Pueblo ( ERP) y despu茅s con los Montoneros, Tupamaros de Uruguay y luego el ELN de Bolivia. Le pregunt茅 por qu茅 nosotros primero, si ya est谩bamos derrotados ni 茅ramos una fuerza beligerante; me contesto que Pinochet lo dirig铆a y lo quer铆a as铆.

Despu茅s G贸mez me conecta con Mario Mu帽oz Salas (PS ala ELN de Coquimbo), que me corroboro esto y me dijo que 茅l lo andaban buscando junto con el Chico Mor谩n 鈥搄efe de los montoneros de San Juan (asesinado por el ejercito) y otros m谩s. Y que lo sacar铆an de m谩xima urgencia. 脡l estaba escondido en una Iglesia de Mendoza, donde fue la reuni贸n. Me propuso que me fuera a San Juan, donde hab铆a todav铆a infraestructura en pie con alguna gente que correr铆a peligro qued谩ndose en Mendoza.

Mario era minero pirquinero y conoc铆a la Cordillera como la palma de su mano, tambi茅n sus hombres. En aquel per铆odo todos los partidos pol铆ticos estaban organizados de la misma manera que en Chile y se manten铆a la compartimentaci贸n; tambi茅n hab铆a mucho soplonaje y despu茅s del golpe de Estado de Videla, el 23 de Marzo de 1976, la situaci贸n empeoro aun m谩s.

Videla lanza la represi贸n contra los montoneros y el ERP (Ejercito Revolucionario del Pueblo), que nos prestaba ayuda incondicional por acuerdos que se hab铆an tomado anteriormente en Santiago, tras las formaci贸n de la Junta Coordinadora Revolucionaria del cono Sur, grupos de Izquierda que en aquel tiempo resist铆an las dictaduras. La poblaci贸n civil sent铆a el terror que desencadenaron los militares con las desapariciones y asesinatos, muy pocos quer铆an solidarizar y ayudar al pr贸jimo.

Los secuestros se realizaban generalmente a altas horas de la noche por un grupo que (en 鈥渙casiones especiales鈥 eran m谩s de 50, entre civiles y militares) acordonaba el sector.

Entraban al domicilio de la persona se帽alada, o al hotel de refugiados de Naciones Unidas (generalmente, antes hab铆a un apag贸n), se apoderaban del se帽alado, lo tabicaban (le vendaban los ojos), se los encapuchaba y lo torturaban al frente de sus hijos (que despu茅s, eran dejados con alg煤n vecino, familiar o solos; en otras ocasiones eran llevados con sus padres a los centros clandestinos, para que despu茅s fueran adoptados por alg煤n represor.

Nosotros no quer铆amos salir al exilio todav铆a. Quer铆amos volver a Chile.

La ca铆da de Jorge Fuentes en 1975, Patricio Biedma, Regina Marcondes, Edgardo Enriquez en julio de 1976 鈥揾ermano del secretario general del MIR chileno鈥 fue un duro Golpe para nosotros. Tambi茅n los tres compa帽eros dirigentes del PS: Manuel Jes煤s Tama帽o Mart铆nez, Juan H. Hern谩ndez Caspe y Lu铆s Mu帽oz Vel谩squez, detenidos de Mendoza el tres de abril de 1976 鈥搕odos desaparecidos鈥 que fueron traslados por la DINA al campo de concentraci贸n de Villa Grimaldi y posteriormente a Colonia Dignidad, adem谩s de otros compa帽eros que los conoc铆amos solamente por los nombres pol铆ticos.

Frecuentemente recib铆amos visitas de Chile, gente que pasaba por los pasos cordilleranos de San Juan y otros lugares. Hern谩n Aguil贸, el Nancho, el jefe militar del MIR llegaba por aquellos lugares y ten铆a reuniones con nosotros; esto nos levantaba la moral tras tantos golpes recibidos. Es importante dejar expl铆cito que el gobierno de Isabel Per贸n, a trav茅s del ministro de Bienestar social L贸pez Rega y sus grupos AAA, ayud贸 a masacrar a los revolucionarios del Cono Sur en aquel tiempo, mucho antes del golpe militar en Argentina. Despu茅s los militares masacraron sin compasi贸n a lo que ellos consideraban la oposici贸n. Fueron 30.000 personas solamente en Argentina.

Llegamos al comit茅 Pro Paz bajo el mandato ACNUR que dirig铆a el pastor Pagura, su hija Rita y una se帽ora a la que dec铆amos la pastora; ellos nos proporcionaron alimentaci贸n y vivienda y la posibilidad de salir a un tercer pa铆s si as铆 lo quisi茅ramos. Ayudaron mucho a los refugiados chilenos. Los refugiados estaban divididos entre ambulatorios y los residentes en hoteles. Los ambulatorios pertenec铆an al comit茅 y ten铆an el status de refugiados bajo el amparo de Las Naciones Unidas, pero viv铆an en casas privadas. Los otros resid铆an en hoteles donde com铆an y alojaban financiados por el comit茅.

En un hotel refugio vivian amontonadas varias familias compartiendo un par de piezas. Estaban organizados en comisiones que cocinaban, hac铆an aseo y manten铆an funcionando los refugios.

El comit茅 de Iglesias funcionaba en el local de la Iglesia Metodista, dirigida por el obispo Pagura, en la calle Espejo frente a la plaza Independencia de Mendoza.

Un d铆a anterior a mi detecci贸n llega G贸mez dici茅ndome que me vaya a San Juan porque so帽贸 un sue帽o en el cual yo y otros aparec铆amos con ojos azules, lo cual significaba que ser铆amos muertos por la operaci贸n C贸ndor; esto le hab铆a sucedido en Chile y le hab铆a salido cierto. No dude de 茅,l le cre铆 y pens茅 que no saldr铆amos con vida de all铆. De cualquier modo lo tramite dici茅ndole que tenia que entregar la infra primero, si no seria acusado de deserci贸n y expulsado del partido por traici贸n. Me hizo caso y quedamos en reunbirnos en un punto tres d铆as m谩s tarde.

El PC no participaba con nosotros todav铆a, pero muchos militantes nos daban ayuda y brindaban su solidaridad independiente de lo que sus direcciones les ordenaran. Recuerdo a Oscar Villalobos, Juanito y otros. Hab铆a un gran contingente de militantes de los que jam谩s supe sus nombres verdaderos, solamente sus nombres pol铆ticos y apodos; ellos no viv铆an en los hoteles de refugiados, eran ambulatorios, o sea: viv铆an afuera del campo de refugiados. A otros los conoc铆a de Chile.

Una ma帽ana de fines mayo 1976 como a las 7:30 am llega un compa帽ero que me entrega un manual muy comprometedor (Chino Villa) qu茅 escondo en la ca帽er铆a del agua del techo del Hotel Santa Fe, el compa帽ero se va, y eso me da mala impresi贸n, quede intranquilo; voy a tomar desayuno y repentinamente, 10 minutos despu茅s, entran seis hombres de civil con metralletas a la pieza n煤mero cuatro, de los solteros, preguntando por Eduardo Cruz, alias Bily de Concepci贸n, pegando, insultando, torturando en la misma pieza; nos apretaban los test铆culos y nos pegaban con l谩tigos y con correas, tambi茅n propinaban culatazos y pu帽etes, mientras otros pon铆an a las mujeres y ni帽os contra la pared. Me acerco al que aparec铆a el jefe y le dijo que yo soy Eduardo Cruz a lo cual 茅l replica que me ponga contra la pared: no me cree, y dice si no sale el tal Bily comenzar谩n a disparar contra los prisioneros.

Yo grito que soy el Bily, 茅l me bofetea; otro milico me pega culatazos. Con el golpe caigo al suelo. Y conton煤a la tortura contra los prisioneros. Yo grito otra vez que yo soy el Bily de Concepci贸n y mirista y otras cosas. Se abalanzan contra m铆 golpe谩ndome en todas partes. Un refugiado procedente de San Antonio llamado Miguel dice 茅l es Bily y tiene una maquina de escribir debajo de la cama: ya no aguantaba mas la tortura…

Recuerdo de la pieza cuatro al Guille, el Jinete, M谩nelo, Don Juan y otros 鈥揹e los que desgraciadamente no recuerdos sus nombres鈥. El operativo fue grande, se acordon贸 toda la cuadra, y participaron civiles y militares.

Vendado y amarrado me llevan a un lugar secreto, puede ser el cuartel de investigaciones u otro lugar militar, en el cual me estaban esperando un grupo de chilenos y argentinos con todo listo. El chileno con voz ronca me interrogaba: hab铆a una carta que me incriminaba de Chile, que la pastora del comit茅 de ACNUR de Mendoza tenia, no se c贸mo cayo en sus manos, y que dec铆a que yo frecuentemente pasaba la Cordillera y mi militancia etc…

Las preguntas oficiales: armas, contactos etc… Surgieron los nombres de Mario Mu帽oz y otros miristas y socialistas. No s茅 cu谩nto duro la cesi贸n de tortura; fue mucho tiempo para m铆, d铆as quiz谩s. Me sacaron algunas u帽as de los pies y manos y harta parrilla porque se me sali贸 el cuero de la piel con tantas pasadas; tenia quemaduras en todo el cuerpo, fundamentalmente los 贸rganos sexuales; perd铆 el conocimiento muchas veces y me hac铆an el submarino seco y mojado. Siempre pens茅 que me matar铆an, pero esto me dio fuerza y estaba dispuesto a morir con dignidad: por qu茅 se molestar铆an conmigo si no era para matarme.

Finalmente los chilenos les comunican a los argentinos que me llevar铆an a Chile, a lo cual los argentinos replican que all铆 mandan ellos y se har谩 lo que ellos digan. Mendoza es territorio Argentino y all铆 mandan ellos. Sent铆 el inconfundible sonido del pasar de las balas de los fusiles que es n铆tido y claro; yo no pod铆a saber qui茅n pasaba bala porque estaba vendado y amarrado; felizmente para mi fueron los argentinos. No se cu谩nto tiempo duro la tortura ni el tiempo que pase preso; recuerdo haber comido arroz pasado y otras comidas por una redija; tenia que comer como perro amarrado, con los brazos muy engordados por las amarras 鈥搇o cual era muy doloroso porque no pasaba sangre, a veces no pod铆a caminar ni dormir鈥 siendo despertado en las noches a golpes, siendo fotografiado con otros prisioneros (voces argentinas y otros acentos y todo esto vendado); tambi茅n fui sacado fuera del recinto: algo con 谩rboles que seg煤n otros testimonios seria el Parque San Mart铆n, donde me encontrar铆an, finalmente, ag贸nico y sin memoria por un largo tiempo.

(Actualmente el parque abarca 307 hect谩reas cultivadas de 谩rboles, palmeras arbustos de todo el mundo, 17 Km . recorridos y 82 hect谩reas de expansi贸n, este s铆mbolo del avance del hombre sobre el desierto caracteriza a la sociedad mendocina en su esfuerzo cotidiano por una mejor calidad de vida鈥).

Mucho se ha escrito por testimonios de otros compa帽eros sobre un disparo en el parque y un militar disparando al aire y yo botado junto a un riachuelo; la verdad es que yo no s茅 por qu茅 no me dispar贸, yo quer铆a morir porque estaba cansado de torturas y no quer铆a delatar a nadie y ser un traidor. Recuerdo que a veces me mostraban y tra铆an a otros prisioneros que all铆 ten铆an, que yo no los ve铆a porque estaba vendado, jam谩s pens茅 que saldr铆a con vida de esa aventura, que fue positiva para m铆 en t茅rminos de mi crecimiento espiritual y mis convicciones y lo que era importante para m铆 mis valores personales, pero negativa en t茅rminos de mi salud.

Los lugares de detenci贸n, desaparici贸n, tortura en Mendoza

8a. Brigada de Infanter铆a de Monta帽a.

Palacio Policial.

Dependencias Departamento Informaciones D-2.

Penitenciar铆a Provincial.

Liceo Militar General Espejo.

Comisar铆a 7a. de Godoy Cruz.

Unidad Militar Campo de los Andes.

Reconstruyendo la historia, basado en otros testimonios de compa帽eros como Oscar Villalobos, Daniel Flores y Lu铆s Arias Manzo y otros, fui encontrado en el Parque San Mart铆n, sangtando, la piel quemada por la electricidad sin zapatos, sin u帽as en los pies y manos, y habr铆an sido los compa帽eros quienes me llevar铆an a un lugar seguro para darme, comida y atenci贸n medica.

Hab铆a borrado muchas cosas de mi mente porque en la tortura me pon铆an inyecciones que yo supon铆a seria pentotal 鈥損erd铆 mi capacidad de leer en castellano, que es mi lengua materna, y se borraron otras cosas de mi memoria, del periodo de ni帽o y adolescente; tuve tambi茅n problemas de visi贸n. Posteriormente el ACNUR me mandar铆a de urgencia a Buenos Aires, donde recibir铆a atenci贸n m茅dica en una cl铆nica llamada Toltoy. Las consecuencias de la tortura: traumatismo enc茅falo craneal, la espalda rota y un o铆do da帽ado para siempre, atrofia cerebral en el lado derecho, artritis y pinch茅 nervio en la columna y apnea, un problema de respirar y dormir, fuera de pesadillas (flashback).

Mart铆n Almada dijo en una entrevista en Chile: 芦Para hablar de la intervenci贸n de la clase obrera, tenemos que volver a la Operaci贸n C贸ndor. Si en Am茅rica Latina hacemos un balance del saldo que dejaron los golpes militares, contamos 100.000 vidas. Y, primero que nada, fue decapitada la franja dirigencial de la clase obrera. Despu茅s, estudiantes, profesores, periodistas, abogados, intelectuales: 隆la clase pensante de Am茅rica Latina fue decapitada!

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Exilado en Vancouver, Canad谩.

eduardocruz@shaw.ca

Addenda

Eduardo Agust铆n Cruz naci贸 en Concepci贸n, Chile, el 6 de marzo de 1951, casado con Marisol Del Carmen (Concepci贸n, 1968).

Estudi贸 Sociolog铆a en la Universidad de Concepci贸n (Chile), Literatura en la Universidad de la British Columbia, Relaciones interculturales en el Capilano College y Educaci贸n en el Langara College, los tres 煤ltimos en Canad谩.

Ha publicado diversos ensayos y art铆culos.

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1 Coment谩rio

Comentarios

  1. Eduardo Agustin cruz
    28 mayo 2016 23:29

    Por find un poco de justicia para los miles de v铆ctimas de la operaci贸n c贸ndor asesinando cruelmente,desaparecidos.
    Grande Argentina por este gran logro.
    Honor y gloria have los caidos

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