Jul 10 2022
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Política

Argentina, un salto cualitativo para atender al salario y al consumo

 

El cambio en el Ministerio de Desarrollo Productivo de Matías Kulfas por Daniel Scioli y, en el Ministerio de Economía, de Martín Guzmán por Silvina Batakis, abre una nueva etapa en el gobierno de Alberto Fernández.

En el primer caso, se propiciaba una inserción exportadora concentrada en pocos rubros de la actividad económica, que son a su vez fuertemente liderados por grandes corporaciones, dado que alrededor de 70% de las ventas externas totales es controlado por las 200 empresas más grandes del país y, el 75% de las importaciones lo realizan 600 empresas [1].

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Paralelamente, Mart√≠n Guzm√°n ejecut√≥ un severo plan de ajuste fiscal propiciado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), a√ļn antes de firmar el acuerdo de marzo 2022. Recordemos por ejemplo que no pag√≥ la cuarta cuota del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) en diciembre de 2020 y que redujo el d√©ficit fiscal del 8,34% del PIB en el a√Īo 2020 a 3,78% del PIB en el a√Īo 2021.

En un documento oficial ‚ÄúEl desarrollo productivo en la Argentina post-pandemia‚ÄĚ de octubre de 2020, Mat√≠as Kulfas y su equipo afirmaban que el problema argentino es la falta de un Estado inteligente que, mediante pol√≠ticas de fomento y mecanismos de coordinaci√≥n, apuntale la integraci√≥n productiva traccionada centralmente por sectores con ventajas comparativas est√°ticas, donde muy pocos tienen super√°vits estables: la producci√≥n primaria de los sectores agropecuario y minero, la industria alimenticia y especialmente el complejo oleaginoso-cerealero que son las principales fuentes de divisas.

Kulfas se fue, llegó Scioli

Lo que nunca se preguntaron Kulfas y su equipo fue cuánta mano de obra demanda por ejemplo una tonelada de soja o maíz (incluso su industrialización), qué efecto multiplicador tiene hacia el resto de las producciones y, menos que menos, cómo impacta su exportación en el precio de los alimentos en el mercado interno.

Las industrias que apuntalaban su gesti√≥n son las del sector sider√ļrgico (acero y aluminio), de maquinarias agr√≠colas y automotrices, todas ellas con nombre y apellido y que no requieren del Estado argentino para desarrollarse.

Obviamente no es la visi√≥n de Daniel Scioli que proviene de sectores medios de nuestra sociedad y que es consciente de la necesidad de impulsar el mercado interno. Silvina Batakis, que siempre trabaj√≥ en la gesti√≥n p√ļblica, no bien asumi√≥ como ministra dijo que¬†no piensa devaluar porque el d√≥lar multilateral es de equilibrio y que el componente m√°s importante de la demanda agregada [2] es el consumo. Por ende y para tal fin, se debe recomponer el poder adquisitivo del salario.

Es seguro que el tipo de cambio oficial de 132,50 pesos por d√≥lar al 7 de julio de 2022 es competitivo: lo demuestra acabadamente el super√°vit comercial acumulado desde el 1¬į de enero de 2020 al 31 de mayo de 2022 (√ļltimo dato de la balanza comercial argentina) que es de 30.473 millones de d√≥lares, por lo que no es un problema del tipo de cambio.

Es que el Banco Central (BCRA), en claro incumplimiento de sus misiones y funciones, dilapid√≥ el total de ese super√°vit e incluso disminuy√≥ las reservas internacionales en 2.832 millones de d√≥lares, dado que eran 45.190 millones de d√≥lares en diciembre de 2019 para ser solo de 41.642 millones de d√≥lares el 1¬į de julio de 2022.

Para demostrar que el tipo de cambio no necesita devaluarse, y que hacerlo sería nocivo para la población, el salario promedio medido en dólares disminuyó en un 62,65% desde diciembre de 2015 a la fecha (salario promedio equivalente a 1.736,26 dólares  de diciembre 2015  a 1.067,48 dólares en abril 2022) . En ese marco, los candidatos de los grandes medios y del Frente Renovador propiciaban una devaluación de la moneda en torno al 30%.

Con ello no solamente se deteriora a√ļn m√°s la capacidad adquisitiva de los trabajadores (en actividad y jubilados y pensionados), sino que repercute en la reducci√≥n del mercado interno, con lo que la recesi√≥n econ√≥mica destruye riqueza y hogares. En la Argentina existe una relaci√≥n inversamente proporcional entre el tipo de cambio (valor del d√≥lar) y el salario real, porque b√°sicamente exportamos el mismo bien que consumimos.

Los que plantean el supuesto atraso cambiario, es m√°s los que compran d√≥lares paralelos (ll√°mese blue o contado con liqui) a valores exorbitantes y con ello, propician la remarcaci√≥n de precios independientemente de su costo ‚ÄĒincluso para bienes y servicios que no tienen componentes importados (como pueden ser los materiales para la construcci√≥n o la harina y el pan)‚ÄĒ, ¬†lo hacen sin comprender cu√°l es la funci√≥n del tipo de cambio que es la de relacionar los precios internos con los externos y solo ven su aspecto de huida del dinero y del circuito legal.

Es cierto que se tienen fuertes compromisos de pagos de deuda, incluido los vencimientos con el FMI, pero no se puede permitir pagar supuestas (o reales) deudas de empresas que operan en el mercado local, cuando esas mismas empresas compraron divisas a precio oficial en los a√Īos del gobierno de Cambiemos.

Cien empresas compraron 24.769 millones de d√≥lares en esos cuatro a√Īos, y a muchas de ellas la actual administraci√≥n del BCRA les vendi√≥ esas divisas sin l√≠mite alguno y al tipo de cambio oficial, sin plantearles que primero utilicen los d√≥lares que compraron. (El BCRA sabe fehacientemente qui√©nes son, porque fue el que elabor√≥ el Informe ¬ęMercado de cambios deuda y formaci√≥n de activos externos, 2015-2019‚ÄĚ.) El total de divisas vendido por el BCRA al sector privado por servicio de su deuda externa, por adelanto de importaciones y giro de utilidades, suma en los a√Īos 2020 y 2021: 22.291 millones de d√≥lares.

Emergencia cambiaria

La Emergencia Cambiaria fue establecida por el Decreto N¬į 2581 del 10 de abril de 1964, con la finalidad de que el BCRA, en cumplimiento de sus misiones y funciones, preservara las reservas internacionales y programara su utilizaci√≥n para el pago de deuda p√ļblica y de financiamiento de obras y servicios p√ļblicos y obligara al sector privado a financiar de otro modo sus importaciones y los pagos de su deuda.

A su vez impuso fechas perentorias (dependiendo del nomenclador arancelario del bien o servicio que se trate) para liquidar las operaciones de exportación.

La Emergencia Cambiaria nace de la situación comercial y financiera:

  • el decreto 2581/64 que estableci√≥ el r√©gimen de liquidaci√≥n de divisas, se emiti√≥ en 1964 y,
  • se dej√≥ sin efecto en 1991 por Decreto 530/91 dado el ingreso de divisas por las privatizaciones y el plan de convertibilidad durante el ‚Äúmenemismo‚ÄĚ.
  • se restableci√≥ ¬†en los primeros d√≠as de diciembre de 2001 por Decreto N¬į 1606/2001, ante el fin de dicho plan y el ‚Äúsalto al vac√≠o‚ÄĚ con el tipo de cambio.
  • Los Kirchner gobernaron en el marco de la Emergencia Cambiaria, y
  • Cambiemos mediante la Resoluci√≥n N¬į 893/2017 derog√≥ el Decreto 2581/64.
  • Pero cuando se le descontrol√≥ el sistema cambiario y financiero, volvi√≥ a establecer la emergencia mediante el Decreto 609/2019.

Por ese decreto, hasta el 31 de diciembre de 2019, el contravalor de la exportaci√≥n de bienes y servicios deb√≠a ingresarse al pa√≠s en divisas y/o negociarse en el mercado de cambios en las condiciones y plazos que estableciera el BCRA, que ¬†conforme lo previsto en su Carta Org√°nica, definir√≠a en qu√© supuestos el acceso al mercado cambiario para la compra de moneda extranjera y metales preciosos amonedados, as√≠ como las transferencias al exterior, requerir√≠an autorizaci√≥n previa del BCRA, con base en pautas objetivas en funci√≥n de las condiciones vigentes en el mercado cambiario.¬† Tambi√©n facult√≥ al BCRA a establecer reglamentaciones que eviten pr√°cticas y operaciones tendientes a eludir lo dispuesto, a trav√©s de t√≠tulos p√ļblicos u otros instrumentos.

El problema fue que el gobierno de Alberto Fern√°ndez no solo no lo incluy√≥ en la ley 27.541/19 de Solidaridad Social y de Reactivaci√≥n Productiva, que declaraba la emergencia de casi todo menos la ‚ÄúEmergencia Cambiaria‚ÄĚ, sino que cuando venci√≥ el plazo estipulado por el Decreto 609/2019 ‚ÄĒel 31 de diciembre de ese a√Īo‚ÄĒ, no lo renov√≥. Esa grave falta es lo que le permiti√≥ al BCRA dilapidar las reservas internacionales y con ello debilitar todo el frente externo del pa√≠s y nuestra moneda.

El problema radica que en m√°s de 30 meses de gesti√≥n, la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias del BCRA y los otros organismos de contralor del Estado: la Procuradur√≠a de Criminalidad Econ√≥mica y Lavado de Activos (Procelac) -del Ministerio P√ļblico Fisca-; el Ministerio de Seguridad; la Superintendencia la Comisi√≥n Nacional de Valores (CNV); la AFIP; el Instituto Nacional de Asociativismo y Econom√≠a Social; y la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), no se abocaron a ello.

Y tampoco rearmaron equipos de supervisores e inspectores a efectos de controlar y aplicar el poder de polic√≠a coordinado con uso de la fuerza p√ļblica en las inspecciones, que incluya el secuestro de los fondos que no tengan explicaci√≥n contable o de origen y hasta sanci√≥n penal de los infractores.

En síntesis

Es ardua la tarea del nuevo elenco gobernante y muy poco el tiempo de que dispone, pero debe contar con toda la fuerza del Estado para librar la lucha contra los especuladores que son los mismos que compraron los d√≥lares para fugarlos en todos estos a√Īos y que, en ese af√°n, ni siquiera cubren su operatoria con medios legales. Por eso la Administraci√≥n Federal de Ingresos P√ļblicos (AFIP) debe tener un rol preponderante y exigir:

  1. Que las empresas y las personas que compraron dólares demuestren fehacientemente el origen de los fondos;
  2. Que todos los que operan en el Contado con liqui o en el dólar Bolsa (MEP -Mercado Electrónico de Pago) exhiban la procedencia de los recursos y si pagaron los impuestos correspondientes;
  3. Que el BCRA en el marco de la emergencia cambiaria acreciente las reservas internacionales y que programe su utilizaci√≥n con fines p√ļblicos, y a la vez exija que las grandes empresas se autofinancien.

La emergencia cambiaria, de 1964 a 2022: Illia; sí. Menem: no; Néstor y Cristina: sí. Macri y Alberto, no.

A la prueba nos remitimos: asume la nueva ministra de Economía y la AFIP intima a los 2.521 argentinos que aparecen en los Pandora Papers con empresas y fideicomisos no declarados en sus declaraciones jnurídicas impositivas en el país.

Controlado el tipo de cambio, los precios dejan de crecer. Lo demostró Néstor Carlos Kirchner, que cuando asumió el 25 de mayo de 2003 el tipo de cambio oficial estaba a 3,50 pesos por dólar (y el paralelo superaba ampliamente los cuatro pesos por dólar), terminó su mandato el 9 de diciembre de 2007 con un tipo de cambio oficial de 2,70 por unidad de moneda estadounidense, y el paralelo no existía.

 Notas

[1] Se estima un total de 609.000 empresas en la Argentina actual.

[2] Demanda Agregada =¬† Consumo + Inversi√≥n + Gasto P√ļblico + Exportaciones

 

* Licenciado en Economía, profesor de Política Económica y de Instituciones Monetarias e Integración Financiera Regional en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA). Fue Director Nacional de Programación Macroeconómica. Analista senior asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la).

 

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