Jul 24 2017
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Opini贸nPol铆tica

Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela: La Revoluci贸n nunca fue tarea f谩cil

El pr贸ximo domingo 30 de Julio el pueblo venezolano est谩 convocado a elegir una Asamblea Nacional Constituyente para modificar algunos aspectos de la Constituci贸n vigente. El presidente Maduro convoc贸 a esta instancia a fin de dar soluci贸n a la creciente violencia instigada por una oposici贸n cerrada a continuar participando en los mecanismos de di谩logo y a la desestabilizaci贸n econ贸mica alimentada por una manifiesta intencionalidad golpista.

En su discurso del 1掳 de Mayo 鈥 fecha conmemorativa con carga simb贸lica evidente y expl铆cita 鈥 Maduro deline贸 las cualidades pretendidas por la Revoluci贸n Bolivariana para esta nueva convocatoria constitucional: 鈥淐onstituyente ciudadana, popular, democr谩tica, electa por el pueblo de manera directa, secreta. Democracia verdadera, participativa, protag贸nica.鈥

La composici贸n que tendr谩 la Asamblea es acorde con esta idea directriz: 聽364 constituyentistas ser谩n electos territorialmente (311 en representaci贸n de 354 municipios, 46 por los 23 Estados m谩s siete por el distrito capital). En t茅rminos de voces sectoriales ocho ser谩n elegidos por los pueblos originarios entre candidatos previamente ungidos por Asambleas comunitarias y generales en diez estados en los que residen sus comunidades. Por su parte, ciento setenta y tres constituyentes ser谩n electos por los distintos sectores sociales: 5 empresarios, 8 campesinos y pescadores, 5 por las personas con discapacidad, 24 estudiantes, 79 trabajadores, 24 representantes de las Comunas 鈥 1 por Estado 鈥 y 28 pensionadas o pensionados.

Seg煤n la informaci贸n dada a conocer por el Consejo Nacional Electoral, se inscribieron inicialmente 52 mil precandidatos. A nivel territorial se postularon 19 mil 876 personas y 35 mil 438 a nivel sectorial: 2.008 campesinos y pescadores, 9.045 聽comuneros, 1.986 empresarios, 2798 estudiantes, 5.073 pensionados, 1.458 personas con discapacidad y 3.880聽 trabajadores. Es destacable, posiblemente una se帽al de entusiasmo en la base social, el hecho de que las precandidaturas sectoriales pr谩cticamente doblen las territoriales, siendo que los elegidos por los sectores sociales constituir谩n en la Asamblea algo menos de la mitad que los territoriales.

Finalmente, los constituyentistas ser谩n electos entre 5500 candidatos que lograron consignar los recaudos establecidos, es decir algo m谩s del 10% de los que manifestaron su voluntad inicial. Tres mil doscientos de ellos dirimir谩n la elecci贸n en el nivel territorial y dos mil doscientos en el sectorial.

La propuesta gubernamental, centrada en nueve temas, intenta dar respuesta a las contradicciones pol铆ticas y econ贸micas presentes abriendo perspectivas creativas a futuro. El temario sugerido, a ser ampliado y desarrollado, incluye el logro de la paz, un nuevo modelo econ贸mico post petrolero diversificado, la formalizaci贸n en el texto constitucional de los derechos sociales adquiridos, la modificaci贸n del sistema de justicia para atacar los diversos delitos, la constitucionalizaci贸n de nuevas formas democr谩ticas protag贸nico-participativas (Poder Comunal, organizaciones sociales), la defensa de la soberan铆a, la identidad pluricultural, la inclusi贸n de un cap铆tulo sobre Derechos de la Juventud y especificaciones para la protecci贸n medioambiental y el desarrollo de una cultura ecol贸gica.

驴Qu茅 dem贸crata podr铆a estar en desacuerdo con, al menos, debatir seriamente este interesante cat谩logo? 驴Cu谩l es la raz贸n por la que las variadas oposiciones presionan para inhibir este proceso? El ala m谩s radical de la derecha, pol铆ticos pertenecientes a partidos del Punto Fijo, congresistas republicanos y gobierno norteamericano, medios hegem贸nicos de difusi贸n, gobierno espa帽ol, Organizaci贸n de Estados Americanos, jerarqu铆a eclesi谩stica venezolana, gobiernos neoliberales y ex presidentes conservadores de Am茅rica Latina y tambi茅n un contingente importante de la poblaci贸n venezolana, en su mayor铆a perteneciente a los sectores econ贸micos medios y altos, se oponen f茅rreamente a la convocatoria, negando la posibilidad de que el pueblo delibere en su conjunto sobre el modelo legal que rija la vida en com煤n.

La composici贸n de la oposici贸n no admite dudas sobre el signo pol铆tico que representa, mucho menos acerca del car谩cter de las medidas contrarrevolucionarias que tomar铆a en caso de lograr su objetivo com煤n: derrocar al actual gobierno.

Los intentos de bloqueo a los avances de la Revoluci贸n Bolivariana han sido una constante durante todo el proceso liderado por Hugo Ch谩vez desde aquella elecci贸n ganada en 1998 con m谩s del 56% de los votos con alta participaci贸n ciudadana (63.45%). El golpe de estado de 2002, posterior a la ratificaci贸n popular de una nueva Constituci贸n (1999) y a la reelecci贸n de Ch谩vez en el cargo presidencial con casi el sesenta por ciento de los sufragios, fue la manifestaci贸n evidente de la poca vocaci贸n democr谩tica de la derecha. Doce a帽os despu茅s, en 2014 grupos opositores encabezados por Leopoldo L贸pez, volvieron a promover por v铆a insurreccional la operaci贸n llamada 鈥渓a salida鈥 con un saldo de 43 muertos, numerosos heridos y cuantiosas p茅rdidas materiales.

Es evidente que en la coyuntura actual, en un contexto internacional de crisis econ贸mica posterior a la implosi贸n de la burbuja especulativa de 2008 junto al conexo ascenso de opciones de derecha en EE.UU. y otros pa铆ses de Am茅rica Latina, la oposici贸n pol铆tica cree llegada su hora. El aparato de poder norteamericano ve la oportunidad de detener un proceso que ha impulsado la soberan铆a regional y que ha desafiado la pretensi贸n ileg铆tima聽de dominaci贸n no s贸lo sobre lo que considera su 鈥減atio trasero鈥 latinoamericano, sino sobre los territorios adyacentes en el mar Caribe, sumando un nuevo dolor de cabeza a la indomable hidalgu铆a cubana.

La postura de la OEA se explica por s铆 sola, ya que es un ap茅ndice de la pol铆tica exterior de la otrora indiscutida potencia del norte. El apoyo opositor de algunos pa铆ses europeos, con el gobierno espa帽ol a la cabeza, se entiende por su avidez de nuevos negocios y por la necesidad de demonizar al progresismo. Dicha necesidad es compartida 鈥 posiblemente el 煤nico campo donde se permiten compartir 鈥 por los dem谩s gobiernos de la alianza neoliberal, para justificar sus pol铆ticas de regresi贸n social. Estrategia en la que emulan a la pol铆tica exterior norteamericana de la 鈥済uerra permanente鈥, lo que supone la creaci贸n permanente de enemigos, 鈥渆nemigos de la libertad y la democracia鈥, 鈥渆jes del mal鈥, etc.

La oposici贸n del clero venezolano tiene su ra铆z en el control moral y social que esta iglesia pretende conservar en Am茅rica Latina, no coincidente con la 茅tica bolivariana, laica, de fuerte tinte iluminista. Por otra parte, revoluci贸n y sometimiento nunca se llevaron bien y la iglesia cat贸lica, desde su instalaci贸n imperial en el siglo IV, siempre estuvo m谩s cerca del segundo t茅rmino que del primero.

Es justamente la perspectiva hist贸rica, la que permite en definitiva discernir y optar. Cambiar ordenamientos sociales injustos nunca fue asunto sencillo. Basta recordar el origen moderno de una democracia que apenas logr贸 imponer condiciones de ciudadan铆a m铆nimas, ante la virulenta oposici贸n de los poderes mon谩rquicos vecinos y el inter茅s de los sectores burgueses predominantes.

Basta recorrer los avatares de esa incipiente democracia del siglo XVIII que a trav茅s del voto censitario, el analfabetismo y la concentraci贸n de poder, devino durante el siglo siguiente en plutocracia. Amerita en especial mencionar la resistencia que suscit贸 鈥 m谩s de un siglo despu茅s de las poderosas proclamas iniciales 鈥 el logro del sufragio femenino. Subrayar el todav铆a enorme camino que hubo que recorrer para que la mujer pudiera ocupar sitiales de decisi贸n y el trecho que, aunque encaminado, todav铆a falta por recorrer para que iguales derechos se transformen en iguales oportunidades.

Y qu茅 decir de la segregaci贸n racial a los negros, poblaciones que luego de bregar por derechos civiles otorgados hace pocas d茅cadas, contin煤an sufriendo el yugo de cuatrocientos a帽os de esclavitud, sumergidas en condiciones sociales de manifiesta inferioridad.

Del mismo modo, los otrora propietarios de estas tierras, los pueblos ind铆genas, hace apenas unos pocos a帽os que consiguieron afirmar el reconocimiento formal de derechos, luego de quinientos a帽os de exterminio y expoliaci贸n.

驴Y qu茅 decir de las revoluciones cubana o nicaraguense, atacadas por el imperialismo de m煤ltiples formas, qu茅 de los innumerables golpes, guerras y dictaduras con las que las oligarqu铆as vern谩culas y for谩neas sepultaron reformas y progreso humano en Guatemala, Hait铆, El Salvador, Per煤, Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay, por tan s贸lo citar algunos? 驴Qu茅 de las manipulaciones medi谩ticas, amenazas f铆sicas y persecuciones judiciales contra l铆deres populares de toda la regi贸n en pos de sojuzgar todo indicio de reclamo social? 驴Qu茅 de los recientes golpes disfrazados con formalidades parlamentarias contra presidentes progresistas en Honduras, Paraguay o Brasil?

Las transformaciones nunca fueron f谩ciles porque la relaci贸n de fuerzas y poder preexistentes determina una estructura que se resiste a aceptar dejar atr谩s lo inaceptable.

Dicha estructura de resistencia anida no solamente en el campo objetivo sino tambi茅n en el poder de anticuados h谩bitos de conducta, de usos y abusos de reconocimiento social extendido, de morales perimidas que conservan su rigidez a fuerza de repetici贸n educativa. M谩s recientemente, la subjetividad suele quedar atrapada por la mara帽a del mensaje medi谩tico, renuente a todo cambio que haga peligrar su posici贸n hegem贸nica y sus dividendos.

En el campo geopol铆tico, es un orden, o mejor dicho un desorden lo que est谩 en juego. El caos generado por el avance irrestricto de los negocios corporativos y la especulaci贸n por sobre la posibilidad de mejoras en las vidas de las mayor铆as.

Por eso las reformas constitucionales recientes, impulsadas por gobiernos antiimperialistas en Am茅rica Latina y ratificadas por ampl铆simas mayor铆as populares, fueron criticadas con dureza y sus promotores calificados como dictadores. Venezuela, Bolivia, Ecuador atravesaron esa dif铆cil senda con mejoras evidentes no tan s贸lo en el campo social, sino precisamente en la profundizaci贸n de los procedimientos democr谩ticos.

Por lo mismo son tan resistidas las Asambleas Constituyentes pendientes en Chile, en Brasil, en Colombia, en M茅xico y otros pa铆ses de la regi贸n, permitiendo as铆 la continuidad de una fachada bajo la cual florecen pr谩cticas de corrupci贸n y clientelismo generalizadas, generando en la poblaci贸n distanciamiento, abstenci贸n y desmovilizaci贸n pol铆tica, favorables a la mantenci贸n del statu quo.

Las opciones en Venezuela y el mundo entero est谩n a la vista. De un lado, la conservaci贸n, el privilegio para pocos, la opresi贸n cultural, la exclusi贸n social, la p茅rdida de soberan铆a, el individualismo. Del otro, la obtenci贸n de derechos sociales crecientes, la diversidad, la autodeterminaci贸n, la vida en comunidad. S贸lo hay que elegir. Por eso, porque la revoluci贸n nunca fue ni ser谩 tarea f谩cil, la Constituyente S铆 va.

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