Nov 7 2022
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Política

Avanza el gran desgarro entre clases altas y populares europeas

El gran desgarro entre clases altas y populares avanza en Europa. La tasa de inflaci√≥n interanual dio otro paso hacia adelante en octubre en la eurozona, situ√°ndose en el 10,7%. Los salarios crecen a un ritmo ni remotamente comparable al del nivel de los precios, lo que se traduce en una consistente p√©rdida de poder adquisitivo para los trabajadores, que causa proporcionalmente mucho m√°s da√Īo y dolor a las rentas bajas que a las altas.

Aunque la inflación se fuera enfriando en los próximos meses -lo que no está asegurado, ya que la calma en el mercado del gas no necesariamente será duradera: la Agencia Internacional de la Energía ha avisado esta semana a Europa que conviene no dar por superada esa crisis-, la pérdida ya se ha materializado, y parece difícil que los trabajadores logren una adecuación total.

Miles de personas en la manifestacion convocada por los sindicatos CCOO y UGT en Madrid

En paralelo, las subidas de los tipos de inter√©s ya repercuten en las hipotecas de tasas variables. Informaba este diario recientemente de que la hipoteca media ha subido en Espa√Īa algo m√°s de 200 euros mensuales. De nuevo, es un golpe asim√©trico, que obviamente sacude m√°s a los sectores m√°s fr√°giles. Estos dos factores act√ļan en un contexto de econom√≠as que se van enfriando, probablemente entrando en recesi√≥n, lo que tampoco es buen augurio para los trabajadores europeos menos cualificados.

Todo ello se inscribe en una dinámica de fragilización -real o percibida como tal: ambos casos producen efectos políticos- de las clases medias que viene de lejos.

El ge√≥grafo franc√©s Christophe Guilluy, que desde hace tiempo se ocupa del fen√≥meno, acaba de publicar un nuevo libro sobre la cuesti√≥n (Les d√©poss√©d√©s, ‚ÄúLos despose√≠dos‚ÄĚ, Flammarion) que aborda sus derivadas en t√©rminos territoriales, sociales, pol√≠ticos. Se puede estar m√°s o menos de acuerdo con sus tesis, pero es evidente que ah√≠ hay un fen√≥meno central para la comprensi√≥n de nuestro tiempo, con enormes derivadas pol√≠ticas.

Las amplias clases medias conformadas en la segunda mitad del siglo pasado, sostiene Guilluy, se van evaporando, con una parte minoritaria -cultivada, bien conectada con el mundo globalizado- que ha logrado engancharse a las clases altas y otra parte, mayoritaria, que se va fragilizando, está incómoda, molesta, defraudada. No está integrada ni cultural ni políticamente y no le vale el sistema.

No tiene líderes o ideologías claras, pero busca maneras de mostrar su malestar y rechazo por un sistema que considera excluyente: Brexit, Trump, chalecos amarillos, Cinco Estrellas, Le Pen o Meloni -que se estrenó este jueves en Bruselas- o abstención.

Los gobiernos europeos y las instituciones comunitarias est√°n claramente conscientes del problema. S√≥lidos programas de bienestar social han atenuado el impacto de las din√°micas capitalistas globalizadas en las √ļltimas d√©cadas. Seg√ļn datos de Eurostat, el coeficiente de Gini, que mide la distribuci√≥n de la renta en una sociedad, se ha mantenido sustancialmente estable en la √ļltima d√©cada. Muchas cosas se han hecho en los √ļltimos a√Īos en ese sentido.

En Espa√Īa, el gobierno actual ha tomado importantes medidas para corregir esas tendencias, algunas estructurales (desde el incremento del salario m√≠nimo a una reforma laboral que favorece la estabilidad, hasta el ingreso m√≠nimo vital), otras coyunturales (por ejemplo, facilidades en los transportes p√ļblicos). Pero la batalla no est√° ganada.

Que el índice de Gini haya permanecido constante no excluye que las clases populares sufran hoy un golpe con la pérdida de poder adquisitivo o la subida de las hipotecas. No significa que mercados inmobiliarios tensionados por los movimientos de las clases altas -como argumenta Guilluy- no estén expulsando a las clases populares de centros urbanos o zonas de litoral. No resta agudeza a la sensación de precarización que muy especialmente oscurece el horizonte de los jóvenes. Por ahí avanza el desgarro en las sociedades occidentales del siglo XXI.

* Licenciado en Derecho (La Sapienza, Roma) m√°ster en Periodismo (UAM/EL PA√ćS, Madrid) y en Derecho de la UE (IEE/ULB, Bruselas).

 

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