Ago 13 2022
137 lecturas

Política

Avatares del juego sucio del Partido Judicial argentino

 

Hay muchas maneras de jugar a la pelota. Existe el formato del potrero que se caracteriza por su noci√≥n de esquina. En ese deporte, los arcos se disponen con bolsos, con buzos o con zapatillas. Cualquier cosa sirve para imaginar postes verticales que sostendr√°n travesa√Īos donde se discutir√°n goles al √°ngulo.

En ese fulbo de rodillas raspadas con costras y peque√Īas hileras de sangre, los goles se suelen te√Īir de anocheceres y de barrios de luces exiguas. En ese juego hay decenas de goles porque es un partido sin tiempo preciso de finalizaci√≥n. Quienes participan de los partidos no son jugadores: son hermanos, primos, compa√Īeros o colados insignes.

El-Argentino-Fiscal Luciani-Juez Giménez Uriburu

El fiscal Luciani junto a su compa√Īero de andanzas, el juez Gim√©nez Uriburu.

En esa comarca del tiempo, muchos de nosotros aprendimos lo mejor de lo que somos: la amistad, los c√≥digos de solidaridad, la defensa del m√°s d√©bil, el aguante estoico de la derrota, la rebeld√≠a contra los poderosos, la lesi√≥n de herida perpetua¬† y ‚Äďsobre todo‚Äď la admiraci√≥n por la belleza estilizada e ingr√°vida de la habilidad psicomotriz.

Ese fue el origen. Pero despu√©s sobrevino otra cosa que hoy cotiza en bolsa. Uno que se juega en perimetrales cerrados con l√≠neas de cal precisas, riego semanal y personal de maestranza. Uno que tiene camisetas estampadas que hacen juego con las medias y los pantalones y que rotulan dobles apellidos en la espalda. Una actividad de esparcimiento que se desarrolla con la ¬†l√≥gica de la racionalidad corporativa, en formato de tasas de inter√©s y en vestuarios con sauna y ba√Īo turco.

En esos espacios se congregan ‚Äďcon una cuadr√≠cula medida de espacio plano y parejo‚Äď aquellos que vociferan sus grotescas proezas goleadoras, sus mesas de caf√© con servidumbre, su alegato engolado de caza de brujas. Ah√≠, en la ruta que va desde la mansi√≥n a la entrada del country (siempre con aspiraci√≥n residencial) se escucha el chillido individual, sin eco colectivo, de un grito ganador desfigurado por una dramatizaci√≥n impostada.

Un esmero por fuera del juego: la comprobaci√≥n de una experiencia de socializaci√≥n imbricada con el poder. Una mec√°nica matricial de ganadores y perdedores. Una b√ļsqueda por someter, humillar y destruir al otro. En s√≠ntesis: pr√°cticas extra√Īas a la pasi√≥n l√ļdica de la reciprocidad, la risa, el compa√Īerismo, el festejo y el abrazo.

El-Argentino-La Liverpool-Los Abrojos-Fiscal Luciani-Rodrigo Giménez Uriburu

La Liverpool, el equipo del fiscal Luciani y el juez Giménez Uriburu, en Los Abrojos de Macri.

El fiscal Diego Luciani y el juez Rodrigo Gim√©nez Uriburu ejercitan el rol tribunalicio y l√ļgubre que alguna vez describi√≥ Franz Kafka. La sinraz√≥n convertida en l√≥gica de persecuci√≥n. La burocracia del hostigamiento dispuesto para anular cualquier desobediencia: la doctrina que permite dictaminar la condena escol√°stica de cualquier aluvi√≥n zool√≥gico. La magistratura regulada para desanimar a los humildes, a los trabajadores, a los precarizados, y a la vez aislarlos y/o separarlos de sus posibles referencias pol√≠ticas.

En Las Brujas de Salem, Arthur Miller escribe una frase que explica el l√©xico de un vestuario c√≥mplice conformado por fiscales y jueces cambiemitas: ‚Äúpuede hacerse evidente la necesidad del Diablo como arma. Un arma ideada y utilizada una y otra vez, en toda √©poca, para obligar a los hombres a someterse‚Ķ‚ÄĚ Demonizar para aterrorizar. Estigmatizar para incitar al odio. Mancillar para cosificar y proscribir.

Este es el objetivo de un Grupo de Tareas que toma la posta de los genocidas del √ļltimo cuarto de siglo pasado. Antes era la tortura y la picana. Hoy los dict√°menes en conjunci√≥n con titulares de propaganda medi√°ticos. Esa es la misi√≥n regada por dineros corporativos y sugerencias salidas de Embajadas extranjeras. Ese es el cometido de una derecha fascista, unida para impedir ‚Äďotra vez‚Äď la democratizaci√≥n del poder, la riqueza y la renta.

El partido, sin embargo, tiene la duraci√≥n que todas las revanchas autorizan. Y quienes jugamos alguna vez en los adoquines unidos por el barro prodigioso ¬†‚Äďsustancia de la que naci√≥ la vida‚Äď nunca supimos arrugar en las dif√≠ciles. Cuando la busquen a ella tendr√°n que pasar por sobre nosotros.

*Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


A√Īadir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.