Messi, cuídate de Trump y de los 11 de septiembre. Y no te digo lo que deberías cuidarte de la familia Mas Canosa, pero en ese sentido toda advertencia llega tarde: ya sos el socio privilegiado de las terroristas anticubanos y narcos de Miami, de la mano del presidente a quien – dicen voces cada vez más potentes-, la Mossad tiene agarrado del cuello, por no decir de los mismísimos cojones, con el “file”, carpeta o archivo que lo compromete hasta el tuétano con los encuentros pedófilos que le organizaba el “suicidado” Jeffrey Epstein.
Messi, tu sociedad con los Mas Canosa es uno de los mascarones de proa con que cuenta ese gran negocio global llamado fútbol, en la actualidad pretendido como propiedad del sistema de poder corporativo y político de Estados Unidos.
Y para tu información se trata de un opus macabro que comenzó allá por los ’70 del XX, cuando otro finado canalla, Henry Kissinger, vislumbró que tras el Mundial México ’70 el fútbol tendía a convertirse en una mercancía global de infinitas posibilidades, casi como un commodity, e hizo con Pelé lo mismo que los Mas Canosa hicieron con vos; sólo que Pelé fue al Cosmos y vos al Inter de Miami.
Claro que fuiste muy bien pago. Entre 70 y 80 millones de dólares por año te pasan los terroristas otrora denominados “gusanos”, según informó Bloomberg el 6 de marzo pasado. Y todo para que seas pieza clave en la estrategia “mundialista” de Donald Trump, la misma que te llevó a aplaudirlo hace tan sólo un puñado de días, casi en simultáneo con los ataques genocidas de Estados Unidos e Israel contra Irán y las amenazas de Washington sobre Cuba.
¡Qué lástima que Pelé y vos, dos genios del fútbol que tanta alegría de masas supieron repartir por doquier terminasen casi como pajes prostibularios del poder imperial! Pero no importa, seguro que desde donde esté, D10s, también conocido como Diego Armando Maradona, no los dejará dormir tranquilos porque más allá de ser el mejor de todos los tiempos, su voz fue, es y será tan compleja como rebelde, como revulsiva para los señores del poder, que son los mismos que administran la muerte de millones.

Pero volvamos a aquello de los 11 de septiembre, y no me refiero al de 1973 en Chile, cuando el fascismo vernáculo y los conocidos de siempre acabaron con la experiencia progresista y la vida de Salvador Allende. Ni mucho menos al más lejano aún 11 del 9 de 1888, en Asunción del Paraguay, el día que murió una trágica paradoja de la historia de mi país: Como hombre de acción política, Domingo Faustino Sarmiento pedía la matanza de gauchos y otros pobres y marginados a la vez que fundaba escuelas y colegios púbicos, y como intelectual fue uno de los fundadores del “idioma de los argentinos”, por utilizar un título de Jorge Luis Borges, con ese libro tan extraordinario como inclasificable que es Facundo (1845).
El 11 de septiembre que me ocupa y del cual te aconsejo Messi cuidarte es el de 2001, el día que un presidente de Estados Unidos (Geroge W.Bush) permitió, hizo la vista gorda o se asoció para que desde dentro de esquema de poder y con la complicidad de la trama corporativa tuviesen lugar los atentados contra las Torres Gemelas de Manhattan. Y le pasó la cuenta o le cargó la romana a un viejo amigo de su familia, socio de su padre y activo colaborador de la CIA, a un tal Osama Ben Laden…

Che Messi, ¿oíste hablar de él? ¿No? Entonces te cuento. El modelo neoliberal vigente desde hacía décadas y en especial su sector financiero necesitaba una reconversión urgente, privatizar hasta los servicios esenciales del Estado, como la Defensa, por ejemplo; y por lo tanto requería de un nuevo tipo de guerra y un perfeccionamiento ajustado de aquella vieja estratagema llamada chivo expiatorio, debiendo éste quedar en cabeza de algún “terrorista enemigo de Estado Unidos” y eligieron al viejo compañero de maldades, al tal Osama
l sistema-mundo capitalista imperialista dio un salto epistemológico que en el libro Bush & Ben Laden SA (2001) bauticé Imperio Global Privatizado (IGP). Daba comienzo lo que debe considerarse como etapa de la mercancía absoluta, pero su desarrollo excede a mi concreta preocupación por Messi.
Para el cumplimiento de aquella tarea por parte de la trama política y corporativa de Estados Unidos Washington debió experimentar lo que el notable escritor estadounidense Gore Vidal (1925-2012) describió y analizó en su libro Dreaming War (2002).
Quedó demostrado que Bush fue capaz de lo impensable. Tanto fue así que las aproximaciones que hicieran los dos libros citados, hasta el punto de afirmar que de los atentados del 11-09-01 estaban al corriente la CIA y sus amigos, fueron posteriormente confirmadas por una investigación del Senado de Estados Unidos.
Supongo que tendrás tiempo de sobra, Messi, para leer o al menos ver TV, o aunque sea andar entre las redes. Entonces sabrás que Trump es otro psicópata que si inventa patrañas para amenazar a Cuba y bombardear a Irán, en su cabeza desquiciada y capturada por el mesianismo facho de Israel puede tejerse cualquier barbaridad para justificar vaya a saber uno que…como que te acontezca una tragedia para endilgarle las culpas al chivo expiatorios de turno. Dios no lo permita, pero te avisé.
Aunque a decir verdad, pibe, no creo que nada de todo aquello vaya a repetirse, porque “cambia, todo cambia”, tal cual canta Mercedes Sosa. Sin embargo mejor, no bajar la guardia; ahí está el catalán Joan Manuel Serrat que nos recuerda: “mi santa madre me lo decía, cuídate mucho Juanito de las malas compañías”…
Bueno Messi, por hoy te dejo y qué pena que ni vos ni casi ninguno de tu colegas de la Selección campeona del Mundo –salvo uno o dos, parece- hayan hecho lo que hicieron casi todos los clubes del futbol argentino el otro día, el 24 de marzo, que en el 50 aniversario del golpe de Estado del ’76 repudiaron a los genocidas y clamaron por “memoria, verdad y justicia”. Qué vergüenza tu silencio.
¡Ah!…¿Te enteraste lo que dijo de tu encuentro con Trump Ángel Cappa, uno de los más prestigiosos DT del fútbol que te vio nacer?
“A los hinchas de fútbol, a quienes disfrutamos cada vez que Messi nos asombra con alguna jugada recién inventada, fue como una cachetada en plena estupidez sentimental. Es que no apareció separado de sus compañeros de equipo junto a unos personajes cualquiera, lo hizo junto a dos de los peores criminales de nuestra historia contemporánea”.
“¿Fue obligado? ¿Lo hizo plenamente consciente? No lo sabemos ni lo sabremos. Pero en todo caso: qué lástima, Messi…Como cualquier persona, tiene derecho a pensar como le dé la gana de política y de lo que sea. Pero acaba de aparecer junto a Mas Canosa, miembro destacado de la mafia internacional, y de Donald Trump, uno de los terroristas mundiales más temidos, un tipo que va por el mundo bombardeando países extranjeros, matando gente impunemente y poniendo en peligro a la humanidad entera con la amenaza de una guerra mundial devastadora”. Palabras de Cappa, según un cable de la agencia Noticias Argentinas (NA) del 7 de marzo pasado…
Chau Messi, para cuando comiences a rodar la pelota mundialista en tierras de tu amado Estados Unidos…te deseo la peor de las suertes.
*Doctor en Comunicación por la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Profesor universitario, periodista, escritor.
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