Ago 20 2015
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Opini贸nPol铆tica

Bachelet en la trampa

La Nueva Mayor铆a, continuadora de la Concertaci贸n, nunca se propuso realizar cambios estructurales que quiebren los pactos suscritos con la dictadura. Pero la emergencia de un intenso ciclo de politizaci贸n social desde 2011 la oblig贸 a presentar un programa de car谩cter reformista, moderado, calculadamente ambiguo, que se alej贸 t铆midamente de la ret贸rica dominante hasta 2010.

A la vez la incorporaci贸n del PC, IC y MAS, e indirectamente de Revoluci贸n Democr谩tica, ha contribuido a cambiar el tono del conglomerado. Sin esos cambios discursivos Michelle Bachelet no habr铆a logrado su amplio triunfo electoral de 2013, en medio de un clima general de apat铆a y desconfianza que se tradujo en elevada abstenci贸n.
Por eso la Nueva Mayor铆a no es 鈥渆xactamente鈥 lo mismo que la Concertaci贸n. Las diferencias, por sutiles y m铆nimas que parezcan, no son pocas para la derecha econ贸mica y pol铆tica, que en ese giro advirti贸 una amenaza inminente que despert贸 sus demonios dormidos. En la caverna de la derecha chilena todav铆a pervive la 鈥渢eor铆a del domin贸鈥, que considera que todo peque帽o cambio representa a largo plazo una amenaza sist茅mica, por lo que cualquier contagio, por m铆nimo que parezca, debe ser eliminado de ra铆z apenas se exprese p煤blicamente. En su an谩lisis la defensa del modelo no admite fisuras ni concesiones.
En coherencia, desde el 11 de marzo de 2014 El Mercurio ha desarrollado una campa帽a de acoso y derribo en contra del actual gobierno que recuerda sus peores pr谩cticas golpistas. El diario del traidor a la patria, Agust铆n Edwards, ha desplegado una estrategia etapista, tratando de cercar al gobierno con una trampa que cierre sus capacidades de maniobra e impida que se concrete la m谩s m铆nima de sus reformas. Este proyecto sedicioso ha contado con la ayuda invaluable de una parte de los socios de la Nueva Mayor铆a, que conscientemente se han prestado para boicotear todos los intentos de avance de Bachelet, configurando una bulliciosa oposici贸n 鈥渋nterna鈥 que ha contado con mayor tribuna que la oposici贸n 鈥渄e derecha鈥 propiamente tal.
En una primera fase los voceros de este proceso fueron personeros despechados, derrotados en las luchas internas de sus partidos, como Gutenberg Mart铆nez, Camilo Escalona o Mariana Aylwin, que al no tener cargos p煤blicos pod铆an opinar en contra de las orientaciones del nuevo gobierno. M谩s adelante el bloque conservador se ha ido incrementando con figuras que est谩n en primera l铆nea. Ignacio Walker ha llegado a decir que Bachelet posee un liderazgo 鈥渘o presidencial鈥, Jorge Pizarro la calific贸 de 鈥渃onfusa鈥, el diputado Auth, comentarista estable en Radio Agricultura, afirm贸 que su conducci贸n ten铆a 鈥渁rritmia鈥. Incluso ahora se han sumado al bullying pol铆tico el ex ministro Jos茅 Miguel Insulza -en desesperada b煤squeda de publicidad- y el ex presidente Ricardo Lagos, con su nada sutil autoproclamaci贸n presidencial, argumentando que en la calle le habr铆an dicho: 鈥淥iga, vuelva usted para que por lo menos ponga orden鈥.CHILE protesta-estudiantes11
Una segunda estrategia ha tratado de identificar la cr铆tica de los movimientos sociales, sindicales y populares ante las insuficiencias y contradicciones de las reformas en curso, con la oposici贸n total, de forma y fondo, que sostiene el campo m谩s retr贸grado y conservador de la sociedad. De esa forma la empresa encuestadora CADEM, privilegiada durante el gobierno de Pi帽era, llega a sostener que s贸lo 10% de los chilenos cree que hay que seguir con las reformas tal cual est谩n. 驴El otro 90% considera las reformas excesivas o insuficientes? Por ejemplo, 驴la reforma laboral se debe cambiar para incorporar la negociaci贸n por rama, tal como lo piden los sindicatos, o se debe cambiar para permitir el reemplazo en huelga, tal como lo exige la patronal? 驴O en educaci贸n superior, la reforma se debe reorientar de acuerdo a las orientaciones de la Confech o ceder al chantaje de los sostenedores de universidades que lucran con fondos p煤blicos? 驴La reforma tributaria se debe 鈥渕oderar鈥 como pide la CPC o volver al punto de partida, y atacar el FUT y disminuir el IVA a los productos de primera necesidad? Por supuesto, ninguna de esas distinciones aparece en CADEM, porque cada vez que se pregunta directamente por los objetivos de las reformas aflora un masivo respaldo, aunque no as铆 a los mecanismos de implementaci贸n legislativa que ha elegido el gobierno.
La tercera estrategia de ataque ha consistido en proponer un falso dilema: 鈥淧ara salvar el gobierno, la presidenta debe abandonar el programa鈥. Esta cantinela la han venido tocando de forma ininterrumpida desde enero, hasta llegar a su m谩ximo volumen luego del cambio de gabinete de fines de mayo. En ese instante la derecha crey贸 tocar el cielo, suponiendo que la llegada de Jorge Burgos a Interior y Rodrigo Vald茅s a Hacienda significaba el fin de las reformas bacheletistas. Y en cierto sentido su intuici贸n era correcta. Burgos se ocup贸 desde el primer d铆a en dejar en claro que su objetivo era 鈥渕oderar鈥 los cambios, y en ciertas 谩reas cerrar la puerta a lo que llam贸 鈥渁tajos raros鈥, comenzando por la Asamblea Constituyente para cambiar una Constituci贸n que 茅l no ha dudado en calificar de 鈥渆ficaz鈥.
Igualmente el ministro Vald茅s, en el consejo de gabinete del 23 de junio, present贸 un estudio de las 煤ltimas cifras macroecon贸micas dise帽ado estrat茅gicamente para arribar a una sola conclusi贸n: para evitar afectar la econom铆a era necesario minimizar el programa, reorientando el presupuesto hacia una nueva 鈥渁genda pro-crecimiento鈥, tal como lo hizo Ricardo Lagos en 2002. Esa tesis obtuvo el rechazo previsible de los ministros PC, Claudia Pascual y Marco Barraza, y del ministro V铆ctor Osorio de la IC. Pero adem谩s se sumaron a la resistencia la ministra del Trabajo, la DC Ximena Rinc贸n, y sobre todo el ministro secretario general de la Presidencia Nicol谩s Eyzaguirre, que actu贸 en una triple condici贸n: como ex ministro de Hacienda, miembro del comit茅 pol铆tico, y como la voz m谩s cercana y autorizada de la presidenta, a nivel personal. De all铆 que las ilusiones de la derecha que ya cre铆a haber torcido la mano de Bachelet se comenzaron a frustrar.
La presidenta ha tratado de enmendar el rumbo. El c贸nclave en el Estadio El Llano, que oficialmente no dijo nada nuevo, en la pr谩ctica le sirvi贸 para dejar en claro que el grueso de la agenda legislativa se mantiene en pie. M谩s tarde, en entrevista a La Tercera(1), profundiz贸 en esa l铆nea al decir: 鈥淎lgunos leyeron s贸lo la palabra realismo, no escucharon el sin renuncia (鈥) Si la lectura hubiera sido que los nuevos ministros llegaron para cambiar el rumbo que la Presidenta defina, hubiera sido una lectura equivocada (鈥) Yo creo que decir que aqu铆 hab铆a un giro al centro del gobierno era lo m谩s parecido a un wishful thinking鈥. Tarde, pero de forma clara, Bachelet ha salido a defender lo que queda de su programa, porque se da cuenta que es la 煤nica forma efectiva de salvar su gobierno.
Por eso la campa帽a de la derecha ha escalado a una cuarta etapa, centrada directamente en la persona de la presidenta. Ya no se trata de persuadirla o aconsejarle. Ahora es ella misma el objetivo a derribar. En palabras de Andr茅s Ben铆tez, rector de la Universidad Adolfo Ib谩帽ez, 鈥渆l problema es ella鈥 por lo que el gabinete deber铆a enviarla a viajar por el resto del periodo.
鈥淓lla es el problema鈥 porque, como sea, es la 煤nica barrera que impide que la Nueva Mayor铆a se termine de desfondar. Esto no significa dejar de criticar a Bachelet por sus contradicciones, titubeos e incoherencias. Simplemente es constatar un hecho, a estas alturas, indesmentible. La presidenta resiste por ahora y hasta ahora. Pero lo hace sola, sin tender un puente hacia la 煤nica v铆a que le permitir铆a escapar de una trampa en la cual, voluntariamente, fue cayendo desde el inicio de su gobierno. 驴Cu谩l es esa v铆a de escape? La voz de los movimientos sociales, que siguen marcando una ruta de cambios estructurales. Restablecer el puente con ese mensaje es el 煤nico camino que puede hacer que Bachelet arribe a puerto, con vida pol铆tica, a fines de 2016.

*Editorial de 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 835, 21 de agosto, 2015

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