Dic 12 2005
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Cultura

BALALAIKA EN CLAVE DE SON

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

1. El Salón de Espejos

Cuando Federico Fellini afirmaba: Non voglio dismostrare niente; voglio mostrare, no hac√≠a m√°s que reafirmar la tesis de que el artista, en principio, trabaja sin tesis, o al menos sin el acartonado manual de √©ticas y deberes que la cr√≠tica o p√ļblico a veces quieren ver en las obras de arte. El artista trabaja con tres elementos que son los que m√°s adelante, si se quiere, desarrollar√°n una √©tica; a saber: su talento, sus sentimientos y su memoria.

Estos parecen ser en definitiva los elementos argamasa para la construcci√≥n de la Balalaika… elementos que est√°n en toda construcci√≥n literaria, pero que rara vez tienen una presencia tan notoria como en esta segunda novela de Adriano Corrales Arias.

Balalaika en Clave de Son es una madeja de recuerdos, un hilo que desatamos lentamente para ir rehilando lo que somos o pretendemos ser; a veces para juzgarnos, otras para disculparnos y en definitiva tambi√©n para pretender entendernos. Los personajes son protag√≥nicos y no lo son, porque no saben si hablan de s√≠ mismos o de otros, no saben si tienen interlocutor porque quien escucha es a menudo el recuerdo del otro o la otra, no el ser que est√° frente a ellos y que por virtud del tiempo ya es un otro, un aquel, un Ella o √Čl cuya presencia es, en el mejor de los casos, simplemente fantasmag√≥rica.

fotoNo se trata ya del manido recurso del alter ego al estilo de William Wilson de Poe, sino de un ser infinitamente más trágico en su abulia vital. Los personajes de Corrales son varios y son uno y a ninguno de ellos le interesa gran cosa darse cuenta de si son ellos mismos o no. Tanto es así que se cartean, se ofenden, se aman y se suplican sin cuestionar a fondo jamás quién es quién. En este sentido viven plenamente la multiplicidad posmoderna del yo. No están aquí para destruir a su alter ego y sobrevivir ellos mismos, sino que están como los Ham y Clov de Beckett, tan solo para amarse y odiarse indefinidamente.

2. El Peque√Īo Libro Rojo del Amor

El tema pol√≠tico en la novela, fuerte como es, no lleva al lector a una ense√Īanza pol√≠tica propiamente porque la √©tica de la Balalaika es la √©tica de los sobrevivientes, no de los ganadores o perdedores. Estos personajes cuestionan su pasado y las actuaciones tanto de ellos mismos como de sus dirigencias, y aunque hay dolor y nostalgia, no hay ni negaci√≥n de su pasado ni abandondo de sus ideales primarios. Siguen so√Īando con un mundo mejor, solo que ya no est√°n tan seguros de si eso ocurrir√° en el lapso de sus propias vidas.

Ahora bien, son sobrevivientes de un holocausto pol√≠tico, por lo que llevan en sus frentes la marca de Ca√≠n, aquella que el vencedor siempre impone a sus enemigos. La marca que ahora llaman ‚Äúizquierdista reciclado‚ÄĚ. Pero por esa marca, de la que tampoco se averg√ľenzan, llevan muchas otras de mayor valor para ellos: no solo heridas de bala y cictarices varias, sino las marcas que construyen esta novela: la marca del terror cuando el ser humano se suelta a devorar al ser humano.

Y a la marca del amor cuando el ser humano se suelta a amar al ser humano. El resultado de esta fricci√≥n es una raza de seres infinitamente m√°s tristes, pero tambi√©n infinitamente m√°s tiernos que los mal llamados ‚Äúvencedores‚ÄĚ.

3. Los Engranajes de Este su Silencio

Las mujeres de esta novela tienen nombre (Lina, Stoika, Tenchy, Alodia) y algunos personajes masculinos secundarios tambi√©n los tienen como Eugenio y El Planeta, pero el protagonista masculino ‚Äďsea cual sea de los personajes‚Äď nunca aparece por nombre. Esto podr√≠a insinuar que el autor esconde su identidad a trav√©s de varios narradores protagonistas, pero esta t√©sis simplista se nos esfuma cuando vemos que las diversas protagonistas femeninas, aunque con nombre propio, son tan desdibujadas y m√ļltiples en esencia como los masculinos.

Por eso la novela se conforma con los pronombres Ella y √Čl, con may√ļscula, para permitir un di√°logo que de no estar minimamente identificado solo quedar√≠a en la esfera del ruido que produce el subconsciente. A√ļn as√≠, hay tambi√©n cap√≠tulos en que los di√°logos entre √Čl y Ella solo se diferencian por punto y seguido empezando con may√ļscula. Si el lector parpadea, puede que no sepa quien est√° hablando. Pero ese, me parece, es el prop√≥sito del texto. El desdibujamiento de los di√°logos va a la par de una persistente tendencia a enumerar barrocamente lo circundante: bares, cantantes, m√ļsiucos, barrios, eventos, amigos, etc.

Este recurso ayuda a producir ese ruido de fondo que siempre est√° en lo on√≠rico o lo alcoh√≥lico, en todos los mundo liminares en que la consciencia est√° solo en parte, el espacio que media entre ella y la ‚Äúrealidad‚ÄĚ es ese que se llena de enumeraciones y di√°logos dispersos, un mundo donde los personajes, de tener cuerpo, ser√≠an como esos desnudos semiemborronados que tanto obsesionaron al pintor Francis Bacon. Pero en Adriano Corrales se juntan m√°s elementos que los cuerpos sin definir: est√° el mundo de los deseos, el de las nostalgias y en definitiva el del desencanto. Por eso la psicolog√≠a de estos seres siempre es un comienzo pero no un final.

El ansia de que las cosas hubieran sido distintas los va borrando como acuarelas en la lluvia. Por eso la Balaika termina como termina. Nada pasa y siempre queda el deseo.
Esta dem√°s decir que la novela se aleja airosa del lirismo sentimental de la novela rom√°ntica o del realismo end√©mico de la novela pol√≠tica en Costa Rica. Balalaika en Clave de Son es un mundo intermedio entre el amor y el odio, o mejor dicho, es una mezcla del amor y del odio que viven sus personajes. Es √≠ntima y p√ļblica, tierna y grotesca. Y una novela as√≠, ya lo sabemos, necesita inventar su propio lenguaje; el lenguaje quiz√°, que va conformando una nueva sensibilidad.

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* Escritor costarricense (n. 1958).

De Adriano Corrales Arias Ediciones del Leopardo public√≥ en Buenos Aires, en 2003, su novela Los ojos del antifaz, que puede leerse gratuitamente en la biblioteca virtual multiling√ľe Wordtheque (www.wordtheque.com/pls/wordtc/new_wordtheque.w6_start.doc?code=53869&lang=ES).

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