May 22 2018
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Cultura

Beatriz Stolowicz: Desenmascarar las estrategias del capital

De visita en Montevideo, present√≥ los resultados de sus √ļltimas investigaciones plasmadas en su √ļltimo libro, ‚ÄúEl misterio del posneoliberalismo‚ÄĚ. El segundo tomo, ‚ÄúLa estrategia para Am√©rica Latina‚ÄĚ, recientemente publicado en Colombia, narra el accionar del capital y de los sectores dominantes en esta regi√≥n, haciendo una detallada descripci√≥n del despliegue y el funcionamiento de redes intelectuales y pol√≠ticas que han apuntado a una reestructuraci√≥n y un avance del capitalismo desde los setenta.

Sobre estos puntos y c√≥mo han influenciado a los gobiernos progresistas nos adentramos en un mano a mano con Beatriz Stolowicz., profesora e investigadora del Departamento de Pol√≠tica y Cultura, √Ārea Problemas de Am√©rica Latina, de la Universidad Aut√≥noma Metropolitana Unidad Xochimilco, M√©xico

‚ÄĒ¬ŅCu√°l es la estrategia para Am√©rica Latina de los sectores dominantes?

‚ÄĒLo primero es que la reestructuraci√≥n capitalista fue concebida desde el principio en fases. Con una fase de demolici√≥n, que es lo que en general la gente ve como neoliberalismo, y luego fases de estabilizaci√≥n como parte de la misma estrategia. Esto est√° dise√Īado desde antes del golpe de Estado en Chile. ‚ÄúEl ladrillo‚ÄĚ fue el programa econ√≥mico-social de la dictadura de Pinochet que se ven√≠a trabajando desde los sesenta, en el que plantean una primera etapa que yo (no ellos) llamo de demolici√≥n de los derechos conquistados y, sobre todo, del modelo desarrollista viejo. Pero ya conciben ah√≠ una fase posterior de estabilizaci√≥n, y ya la conciben para un gobierno de coalici√≥n. Entonces, cuando uno mira en la larga duraci√≥n, la Concertaci√≥n chilena ser√≠a justamente el resultado de eso. Es bastante significativo adem√°s que lo hagan p√ļblico en 1992 y se√Īalen que los objetivos se han cumplido en lo general.

Uno ve que en Chile s√≠ se cumplieron, porque fue un per√≠odo muy largo de demolici√≥n, de reconfiguraci√≥n de la sociedad en la dictadura y que, despu√©s, con la Concertaci√≥n, legitimaron el modelo con espacios de representaci√≥n pol√≠tica y legalizaci√≥n de algunas actividades. En los otros pa√≠ses, por ejemplo Brasil, M√©xico, Colombia, la reestructuraci√≥n se hace en varios momentos, usando la crisis como oportunidad para la demolici√≥n de algunas cosas, present√°ndola como inevitable ante la crisis. Esto hace m√°s complejo el an√°lisis de Am√©rica Latina porque conviven los discursos de demolici√≥n y estabilizaci√≥n. Uno de los exponentes m√°s graves de esto es el brasile√Īo Fernando Henrique Cardoso, a quien llaman ‚Äúel neoliberal‚ÄĚ, ‚Äúel privatizador‚ÄĚ, pero al mismo tiempo va construyendo cr√≠ticas sociales, reconfiguraci√≥n social, amplitud de espacios pol√≠ticos, entonces es dif√≠cil identificarlo en uno u otro discurso.

El otro caso es M√©xico: Carlos Salinas de Gortari, que tambi√©n mientras estaba privatizando generaba una nueva base social organizada. Los de la estabilizaci√≥n son sectores m√°s l√ļcidos de la derecha que no tienen pruritos para utilizar ciertos mecanismos y cierto lenguaje que eran propios de la izquierda. Entonces, en la primera mitad de los noventa la v√≠a es la centralidad del nuevo r√©gimen pol√≠tico, representativo, lo que da gobernabilidad para avanzar. En la segunda mitad de esa d√©cada, cuando ya hay desencanto con la democracia, la reconfiguraci√≥n social es el eje, entonces es cuando se expanden las pol√≠ticas sociales, unas m√°s focalizadas, otras m√°s universalistas, pero siempre con la l√≥gica de que el Estado es el que financia y los privados proveen.

Con lo cual tambi√©n vamos transfiriendo riqueza social al capital. Ven√≠an muy entusiasmados ellos con la inversi√≥n extranjera, pero en 2001 vuelve la recesi√≥n. Es en el contexto de las crisis financieras ‚Äďtanto en 1995, que empieza en M√©xico y afecta a Brasil y Argentina, como la asi√°tica de 1997, que es quiz√°s m√°s determinante‚Äď cuando se plantean nuevas fases de la reconfiguraci√≥n: proteger al sistema financiero de s√≠ mismo, promover el rescate del capital dinerario excedente incorpor√°ndolo a los circuitos de acumulaci√≥n, y esto lo presentan como un nuevo desarrollo productivista, distributivista. Este ya es un nuevo momento, pero todo esto se acelera con la crisis de 2007 y entonces los instrumentos cambian y cambia sobre todo el argumento, que es la inclusi√≥n social. Hoy d√≠a para m√≠ las tres l√≠neas fundamentales de la estrategia de los sectores dominantes son la inclusi√≥n financiera, los llamados negocios inclusivos (que en el mundo agrario se conocen tambi√©n como ‚Äúagricultura por contrato‚ÄĚ, pero tambi√©n abarcan a los sectores urbanos como recolectores, recicladores, que se conectan as√≠ con las grandes empresas), y las asociaciones p√ļblico-privadas.

‚ÄĒEsta estrategia pol√≠tica del capital va siendo elaborada por redes de intelectuales y pol√≠ticos latinoamericanos. ¬ŅC√≥mo funcionan estas redes?

Resultado de imagen para beatriz stolowicz‚ÄĒEn el a√Īo 82 se crea el Di√°logo Interamericano, que es el espacio donde se empiezan a discutir las transiciones pol√≠ticas, con el paquete econ√≥mico. Sus fundadores son el ex presidente de Estados Unidos James Carter, Fernando Henrique Cardoso, Julio Mar√≠a Sanguinetti, Enrique Iglesias, y por ah√≠ aparece tempranamente Pedro Kuczynski. El Di√°logo re√ļne a las grandes empresas de Estados Unidos, las trasnacionales, los grandes empresarios de Am√©rica Latina, los operadores pol√≠ticos de las transiciones, y una intelectualidad, digamos, liberal-democr√°tica que se sent√≠a muy atra√≠da por el discurso sobre los derechos humanos de Carter, que es lo que legitima su acci√≥n sobre Am√©rica Latina (adem√°s esa pol√≠tica de derechos humanos ha sido muy criticada, no ha sido tan completa y pura como se la presentaba).

Antes de cada elecci√≥n en Estados Unidos, el Di√°logo Interamericano elabora un documento para quien salga elegido, y le hace recomendaciones de c√≥mo el gobierno tendr√≠a que relacionarse con Am√©rica Latina para que estos planes econ√≥micos operen sin dificultades. Esto contin√ļa hasta la fecha, y un rasgo interesante es que siempre van incorporando a dirigentes, personajes de la izquierda latinoamericana, abri√©ndoles espacio para que se sientan como pares. Van integrando a l√≠deres ind√≠genas, sindicatos, organizaciones feministas; conforme la agenda se va instalando en Am√©rica Latina, siempre jalan gente. Estas discusiones son presentadas como un ambiente cuasi acad√©mico de reflexi√≥n, pero vemos c√≥mo se van ajustando los acuerdos, las l√≠neas estrat√©gicas, y por eso cuando se empieza a hablar de un Consenso de Washington yo insisto en que es un ‚Äúconsenso de Am√©rica Latina‚ÄĚ.

Otro espacio de elaboraci√≥n muy importante es la Cepal. Con su viraje neoestructuralista terminan por proponer que si no puedes derrotarlos √ļnete a ellos, y lo que plantean es c√≥mo insertarse en la globalizaci√≥n, en la circulaci√≥n del capital, con un toque sobre el asunto social que tampoco es tan central en el planteo de la Cepal. El que asume la tem√°tica social con mucha fuerza es el Bid desde que es presidido por Enrique Iglesias, se crea incluso la divisi√≥n social del Bid en el 96, y otra de las l√≠neas importantes de su acci√≥n es trabajar con los gobiernos locales. Desde el 89 y el 90 la izquierda tiene gobiernos locales, y con estos el Bid va tener un v√≠nculo muy especial, y muy tard√≠amente el Banco Mundial lo va a recoger. Con lo cual se va creando un √°mbito de intercambio aparentemente sin condicionamientos.

El Bid ofrece cr√©ditos, y se centra (ellos lo plantean as√≠) en dos l√≠neas: la reforma del Estado y la reforma educativa. Otra instancia muyResultado de imagen para beatriz stolowicz importante, a la que luego no se le da mucho realce, es, desde el 96, el C√≠rculo Montevideo, creado con Sanguinetti como anfitri√≥n en su segunda presidencia. Es sobre todo un √°mbito de intercambio entre operadores pol√≠ticos: ah√≠ est√°n el chileno Ricardo Lagos, el colombiano Belisario Bentancur, el argentino Natalio Botana. Y ellos son los que empiezan a hacer p√ļblico el cambio de discurso sobre el agotamiento del neoliberalismo. El C√≠rculo de Montevideo sigue funcionando, se fue ampliando e incluso cre√≥ la Fundaci√≥n C√≠rculo Montevideo, que por 2012 estuvo presidida por el empresario mexicano Carlos Slim. La Comisi√≥n Trilateral, formada en 1973¬†(por David Rockefeller, para intensificar la cooperaci√≥n entre Estados Unidos, Jap√≥n y Europa)¬†para el manejo de la crisis, sigue trabajando hacia Am√©rica Latina, y se le encarga a Espa√Īa el v√≠nculo con Am√©rica Latina. Entonces, hay una doble v√≠a desde Estados Unidos con el Di√°logo y desde la Comisi√≥n Trilateral sobre todo con los espa√Īoles, y despu√©s se crear√°, v√≠a las cumbres iberoamericanas de presidentes y jefes de Estado, la Organizaci√≥n de Estados Iberoamericanos. Estos son algunos de los espacios, hay m√°s.

‚ÄĒEs interesante, porque cuando vas describiendo estos espacios aparecen figuras como Enrique Iglesias, Felipe Gonz√°lez, Fernando Henrique Cardoso, que suelen ser considerados representantes del centro y no de la derecha. Incluso la Cepal, que hace muchas cr√≠ticas al neoliberalismo. ¬ŅC√≥mo es, entonces, la articulaci√≥n, la relaci√≥n o eventualmente el conflicto entre este ambiente centrista y el neoliberalismo propiamente dicho?

‚ÄĒMira, yo tambi√©n tuve esta imagen de que eran fracciones dominantes con proyectos distintos en contradicci√≥n, y que esto iba a generar conflictos intradominantes. Pues la gran sorpresa de la investigaci√≥n es que esto no es as√≠. Porque asumen que son fases, y por lo tanto no son proyectos contradictorios. Entonces aqu√≠ la discusi√≥n, para develar el misterio, es qu√© entendemos por neoliberalismo. Si nos quedamos s√≥lo con los ajustes monetaristas para caracterizarlo, entonces nos perdemos, porque llegan otros que dicen: ‚ÄúBueno, ahora vamos a ir hacia pol√≠ticas no recesivas, de crecimiento‚ÄĚ.

Pero no est√°n en contradicci√≥n. Es muy impresionante ver c√≥mo van elaborando, se van poniendo de acuerdo, y van diciendo: ‚ÄúBueno, a partir de ahora se procede as√≠, y lo necesario es esto otro‚ÄĚ. Porque finalmente la clave, cuando uno piensa en la reestructuraci√≥n que se denomin√≥ neoliberal, es ir derribando todos los obst√°culos para la restauraci√≥n del poder ilimitado del capital, despu√©s de los llamados 30 a√Īos dorados del capitalismo, del keynesianismo, y siempre lo concibieron con una gran flexibilidad t√°ctica. Por ejemplo, desde el comienzo se concibi√≥ la funci√≥n del Estado como un actor central, nunca un Estado m√≠nimo: en una etapa el Estado tiene que hacer una cosa, y en otra etapa otra. Por lo tanto ellos no distinguen entre econom√≠a, pol√≠tica y sociedad, y articulan; cada uno de estos sectores tiene mayor influencia en un √°mbito o en otro. Hay matices, s√≠. Pero los matices en general son t√°cticos, nunca discrepan en los objetivos.

Resultado de imagen para beatriz stolowicz‚ÄĒ¬ŅY c√≥mo es que los gobiernos de izquierda, los progresismos, son influenciados por esta estrategia? ¬ŅC√≥mo se da esta relaci√≥n entre la estrategia de los sectores dominantes y las izquierdas?

‚ÄĒEsto se va elaborando en la segunda mitad de los noventa. Hacen reuniones con la izquierda latinoamericana para discutir lo que ellos llamaron ‚Äúla alternativa progresista‚ÄĚ. El √©nfasis est√° en un cuestionamiento a las formas neoliberales de manejo del mercado, porque lo consideran elitista y excluyente. Entonces introducen all√≠ con mucha fuerza la idea de la inclusi√≥n (al mercado) como el eje de la alternativa progresista. Y entonces la l√≥gica distributivista ya no es la cl√°sica de la socialdemocracia, sino la que les da activos a los pobres para valerse por s√≠ mismos y salir adelante en el mercado, y a esto se le llama una nueva econom√≠a de emprendedores, innovadores. Entonces comienzan las reuniones.

Se hacen varias en M√©xico, luego est√° la m√°s conocida, que es la de noviembre de 1997 en Buenos Aires, cuyo documento fue bautizado por la prensa como el ‚ÄúConsenso de Buenos Aires‚ÄĚ. La idea entonces era la siguiente: que pese a que entre los operadores de los partidos tradicionales hab√≠a gente que criticaba al neoliberalismo, reducido a especulaci√≥n financiera, a supuesta desregulaci√≥n, la gente ve√≠a a estos operadores pol√≠ticos y los calificaba como neoliberales. No eran cre√≠bles. Entonces se plantean crear un sujeto pol√≠tico posneoliberal cre√≠ble, y que su expresi√≥n pol√≠tica fuera el progresismo, y ah√≠ se plantean entonces una segunda etapa de corrimiento de la izquierda al centro. La primera es cuando se incorporan a los reg√≠menes de democracias gobernables, y se les ponen condiciones: si ustedes quieren ser pares, tienen que evitar la conflictividad social, el mercado es el que decide las pol√≠ticas econ√≥micas, no el parlamento, y bajo ese chantaje sale la primera fase.

La de la segunda mitad de los noventa es la segunda fase, con la oferta de que quienes apoyaran este programa recibir√≠an apoyo de los organismos internacionales, los cuales no ser√≠an obstaculizados. Entonces, claro, en las primeras apuestas que ellos se planteaban ten√≠a que parecer que no eran pol√≠ticos tradicionales, como el caso de Vicente Fox en M√©xico, Ricardo Lagos es promovido en Chile, levantando la imagen de su pertenencia al Partido Socialista. Y otros m√°s: Facundo Guardado en El Salvador, Chacho √Ālvarez en Argentina. Fox y Lagos ganan elecciones, y claro, como llevan adelante esas pol√≠ticas, vuelven a ser vistos por la poblaci√≥n como neoliberales. Entonces el desgaste del sujeto que ellos pretend√≠an construir como el sujeto alternativo es ya visible en los dos mil, es muy r√°pido el agotamiento. Es ah√≠ cuando ciertos sectores‚Ķ

A ver, no es que promuevan los triunfos de la izquierda, esto ser√≠a faltar a la historia y adem√°s una canallada, porque cost√≥ mucho ganar elecciones, pero no se oponen. Incluso apuestan a que estos nuevos gobiernos que vienen de los partidos hist√≥ricos de la izquierda puedan devolverle el¬†glamour¬†a la pol√≠tica, que estaba de capa ca√≠da, muy desprestigiada con el ‚Äúque se vayan todos‚ÄĚ y todo eso. Entonces ah√≠ uno ve un cierto repliegue de estos sectores del escenario pol√≠tico. Pero est√°n actuando, ofreciendo todas las facilidades del mundo financiero para llevar a cabo este programa. Ellos (se ve en los documentos del Di√°logo Interamericano) no le dieron mucha importancia al triunfo de Hugo Ch√°vez, incluso pensaban que, como¬†outsider¬†del sistema de partidos tradicionales en Venezuela, podr√≠a rescatar ese sistema.

Realmente empiezan a preocuparse a partir de 2002 cuando se derrota el golpe de Estado, porque es entonces que empieza la radicalización de las medidas, por ejemplo en relación con la expropiación de la tierra, y la nacionalización del petróleo se lleva del papel a la ejecución más plena. Su apuesta era levantar desde Brasil un modelo alternativo, distinto al que estaba surgiendo en Venezuela. Si en la década del 90 toda la idea del posneoliberalismo y el progresismo estuvo radicada en Chile, desde 2003 está en Brasil.

‚ÄĒ¬ŅY c√≥mo analiza las experiencias que surgen de esta relaci√≥n entre la izquierda y la estrategia de los sectores dominantes? ¬ŅQu√© reflexiones le provoca la actual decadencia del progresismo?

‚ÄĒEsta estrategia no influye de la misma manera ni con los mismos tiempos en todos los pa√≠ses. Y cuando m√°s influye, m√°s empuja esas experiencias a la l√≥gica del programa progresista. Por ejemplo, en Venezuela todas estas pol√≠ticas no se ejecutaron. Reci√©n ahora empezamos a ver asociaciones p√ļblico-privadas en el Arco del Orinoco, cosas que son fruto de la negociaci√≥n con la derecha para tratar de salvar un poco la estabilidad del sistema pol√≠tico y sacarla de esta agresi√≥n f√≠sica, criminal, que la derecha estaba ejecutando. En Bolivia se empezaron a aplicar algunas a partir de 2010. Yo dir√≠a que donde se est√°n aplicando m√°s es, desde luego, en Chile, con la Concertaci√≥n y con la Nueva Mayor√≠a, y en Brasil y en Uruguay.

La l√≥gica central de lo estrictamente progresista, del car√°cter distributivo de ese programa, hace √©nfasis en el acceso a activos, cr√©ditos, titularizaci√≥n de tierras y propiedades inmobiliarias, m√°s la inclusi√≥n financiera, para que cada quien salga adelante por s√≠ mismo. Pero al mismo tiempo en Brasil y Uruguay, por ejemplo, hubo una ampliaci√≥n de derechos, entonces son experiencias h√≠bridas. As√≠ que la pregunta ser√≠a m√°s bien ¬Ņdesde d√≥nde caracterizar√≠a estas transformaciones? Bueno, yo considero que son propiamente modernizaciones capitalistas, en las cuales se expresan dos concepciones.

Por un lado, una vieja concepci√≥n latinoamericana que tuvo como exponente a Gino Germani, un soci√≥logo italiano que propon√≠a la modernizaci√≥n capitalista con expansi√≥n de derechos colectivos. √Čl hablaba del derecho al trabajo y la obligaci√≥n de trabajar, el derecho a la educaci√≥n y la obligaci√≥n de estudiar; conceb√≠a que esto llevaba la sociedad tradicional a la sociedad moderna. Correspond√≠a, digamos, a la l√≥gica de modernizaci√≥n de aquel capitalismo de los a√Īos dorados, m√°s signado por la socialdemocracia cl√°sica.

Pero tambi√©n hab√≠a otra concepci√≥n de modernizaci√≥n, que es la del economista estadou-nidense Walt Whitman Rostow, en la que el punto de llegada de la modernizaci√≥n capitalista es el consumo de masas, que tiene la industrializaci√≥n como precondici√≥n. Entonces lo que vemos en Am√©rica Latina es un aumento del consumo, v√≠a cr√©dito, pero que invierte las etapas, porque la industrializaci√≥n en vez de avanzar retrocede y el consumo es sobre la base de la importaci√≥n y los cr√©ditos. De modo que tenemos cruces de estas dos concepciones de la modernizaci√≥n que las hace h√≠bridas y que no permite simplificar. Aclarado esto, que no es secundario, hay que remitirlo a la capacidad de organizaci√≥n sindical, estudiantil, que si bien se inserta en la modernizaci√≥n, lo hace pensando en los derechos, en el presupuesto p√ļblico.

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Con Eduardo Galeano

Yo creo que lo que hoy est√° apareciendo, en esta conflictividad que estamos viendo, en estas tensiones pol√≠ticas, es una disputa de distintos sectores por el predominio de una forma de modernizaci√≥n, pero no hay un rechazo a la modernizaci√≥n capitalista. Y entonces ello ha hecho avanzar, me arriesgo a decirlo, una nueva hegemon√≠a burguesa en Am√©rica Latina. En algunos sectores sociales esto ha llevado a posturas m√°s conservadoras, m√°s individualistas, pero persiste la lucha colectiva por derechos. Lo que no veo son cuestionamientos de fondo a las l√≠neas de modernizaci√≥n. En los pa√≠ses donde fue m√°s tard√≠a hay hasta cierto entusiasmo. Donde m√°s se debilitaron las organizaciones colectivas (es el caso de Brasil, exceptuando el Movimiento de Trabajadores sin Tierra, Mst) hay una gran debilidad para enfrentar a la ofensiva de la derecha. ¬ŅD√≥nde se han mantenido m√°s firmes? En Uruguay o Bolivia, donde hay m√°s posibilidades de encontrar caminos alternativos dentro de este proceso, y ah√≠ yo no tengo un fatalismo absoluto de que la derecha pueda ocupar los espacios del aparato estatal.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo visualiza esa derecha?

‚ÄĒTambi√©n en esta coyuntura hay una l√≥gica de demolici√≥n-estabilizaci√≥n por parte de la derecha. Unos, los que aparecen representando lo que ac√° se dec√≠a ‚Äúla motosierra‚ÄĚ, ser√≠an los del discurso de la demolici√≥n. Otros son los que aparecen diciendo ‚Äúvamos a conservar lo que se avanz√≥ pero‚Ķ‚ÄĚ. Y estos segundos me parece que son los que hoy pretenden presentarse como el centro en el espectro pol√≠tico, en un juego bastante siniestro de polic√≠a malo y polic√≠a bueno. Y con el riesgo de que estos, que dicen: ‚ÄúBueno, las cosas hay que hacerlas m√°s gradualmente y no en pol√≠tica de¬†shock, hay que conservar algunas cosas‚ÄĚ, se presenten como los posibles aliados pol√≠ticos para enfrentar a aquella derecha demoledora. Y si uno estudia a los actores pol√≠ticos concretos de la segunda mitad de los noventa para ac√°, lo que observamos es que hoy los que aparecen como demoledores antes fueron estabilizadores, y a la inversa.

‚ÄĒ¬ŅPuede poner alg√ļn ejemplo?

‚ÄĒBrasil. El Partido del Movimiento Democr√°tico Brasile√Īo (Pmdb) aparece como una fuerza de centro que facilita la discusi√≥n de la Constituci√≥n del 88, que articula y abre paso para que incluso llegue gente del PT y participen algunos sectores sociales en la constituyente, y le den un toque garantista, social. No obstante, en otras partes de la Constituci√≥n del 88 el modelo de reestructuraci√≥n capitalista estaba claro. Cuando viene Fernando Collor de Mello y cuando est√° Fernando Henrique Cardoso en el gobierno, el Pmdb aparece como el gradualista, el estabilizador, y eso facilita la alianza con el PT, que llega a ganar las elecciones en octubre de 2002 con una s√≥lida alianza con el Pmdb. Ese papel se invirti√≥.

En la elecci√≥n de 2002 ¬Ņqui√©n era el neoliberal? Fernando Henrique Cardoso. M√°s adelante, el Partido de la Social Democracia

Cardoso hoy

Brasile√Īa (Psdb) de Cardoso vot√≥ la destituci√≥n de Dilma Rousseff, pero luego cuando Temer empieza con el ajuste fiscal el Psdb dice: ‚ÄúNo, no, pero no se puede hacer as√≠, de¬†shock, hay que hacerlo m√°s gradualmente‚ÄĚ. Y hoy en d√≠a ellos est√°n intentando articular una candidatura de centro, presentan a Jair Bolsonaro como la extrema derecha, han presentado a Lula como el extremo izquierdo, y est√°n tratando de articular una candidatura de centro: suena Marina Silva como una opci√≥n, o Jos√© Maria Alkmin. Bueno, ah√≠ tienes un ejemplo. Si uno est√° solamente viendo el d√≠a a d√≠a de la √ļltima noticia de la pol√≠tica, se pierde, y pierde perspectiva.

 

‚ÄúCualquier proyecto alternativo debe plantearse reducir el poder del capital‚ÄĚ

‚ÄĒ¬ŅQu√© tipo de pensamiento deber√≠a disputar este proyecto de reestructuraci√≥n capitalista?

‚ÄĒPrimero hay que reconocer que llevamos un fuerte atraso en la comprensi√≥n de todo esto. Hay que empezar a poner las cosas en negro sobre blanco, de manera muy did√°ctica, para que la gente entienda lo que hay detr√°s. Hablamos de transferencias de riqueza social, de quienes viven de su trabajo, y eso hay que ponerlo en n√ļmeros. Mientras eso no se logre, simplemente va a quedar como una cr√≠tica moral, y a la gente eso no le entra. El punto de partida de cualquier proyecto alternativo es plantearse reducir el poder del capital. Reducir su poder econ√≥mico, su poder social, as√≠ tendr√° menos peso pol√≠tico. Y desenmascarar sus estrategias reducir√° tambi√©n su poder ideol√≥gico y cultural. ¬ŅC√≥mo? Yo no tengo f√≥rmulas, cada pueblo tiene que ir encontrando los caminos para crear espacios alternativos de producci√≥n. Esta es una √©poca en la que todo el mundo deber√≠a ser anticapitalista, casi por supervivencia, porque el capitalismo hoy se est√° llevando entre las patas a la humanidad, al planeta.

*Profesora-investigadora mexicana de origen uruguayo. Forma parte del Departamento de Pol√≠tica y Cultura (√Ārea Problemas de Am√©rica Latina) de la Universidad Aut√≥noma Metropolitana-Unidad Xochimilco, M√©xico. Entre sus publicaciones se encuentran¬†Gobiernos de izquierda en Am√©rica Latina. El desaf√≠o del cambio,¬†Gobiernos de izquierda en Am√©rica Latina. Un balance pol√≠tico,¬†A contracorriente de la hegemon√≠a conservadora y¬†El misterio del posneoliberalismo, en dos vol√ļmenes ; tomo II:¬†La estrategia para Am√©rica Latina. Publicado en Brecha, Uruguay: https://brecha.com.uy/?s=stolowicz

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