Jul 26 2017
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Política

Boaventura de Sousa Santos: En defensa de Venezuela

Venezuela¬† vive¬† uno¬† de¬† los¬† momentos ¬†m√°s¬† cr√≠ticos ¬†de¬† su¬† historia. Acompa√Īo cr√≠tica y solidariamente la Revoluci√≥n bolivariana desde el inicio. Las conquistas sociales de las √ļltimas dos d√©cadas son indiscutibles. Para comprobarlo ¬†basta ¬†consultar ¬†el ¬†informe ¬†de ¬†la ¬†ONU ¬†de ¬†2016 ¬†sobre ¬†la evoluci√≥n del √≠ndice de desarrollo humano.

Dice este informe: ‚ÄúEl √≠ndice de desarrollo humano (IDH) de Venezuela en 2015 fue de 0.767 ‚Äďlo que coloc√≥ al ¬†pa√≠s ¬†en ¬†la ¬†categor√≠a ¬†de ¬†alto ¬†desarrollo ¬†humano‚Äď, ¬†posicion√°ndolo ¬†en ¬†el puesto 71¬ļ de entre 188 pa√≠ses y territorios. Tal clasificaci√≥n es compartida con Turqu√≠a. De 1990 a 2015, el IDH de Venezuela aument√≥ de 0.634 a 0.767, un aumento de 20,9 %. Entre 1990 y 2015, la esperanza de vida al nacer aument√≥ a 4,6 a√Īos, el per√≠odo medio de escolaridad ascendi√≥ a 4,8 a√Īos ¬†y ¬†los ¬†a√Īos ¬†de ¬†escolaridad ¬†media ¬†general ¬†aumentaron ¬†3,8 ¬†a√Īos.

El rendimiento nacional bruto (RNB) per c√°pita aument√≥ cerca de 5,4% entre 1990¬† y¬† 2015‚ÄĚ.¬† Se¬† hace¬† notar ¬†que¬† estos¬† progresos¬† fueron¬† obtenidos ¬†en democracia, solo moment√°neamente interrumpida por la tentativa de golpe de Estado en 2002 protagonizada por la oposici√≥n con el apoyo activo de Estados Unidos.¬†

La muerte prematura de Hugo Ch√°vez en 2013 y la ca√≠da del precio de petr√≥leo ¬†en ¬†2014 ¬†causaron ¬†una ¬†conmoci√≥n ¬†profunda ¬†en ¬†los ¬†procesos ¬†de transformaci√≥n social entonces en curso. El liderazgo carism√°tico de Ch√°vez no ten√≠a sucesor, la victoria de Nicol√°s Maduro en las elecciones siguientes fue por escaso margen, el nuevo presidente no estaba preparado para tan complejas tareas de gobierno y la oposici√≥n (internamente muy dividida) sinti√≥ que su momento hab√≠a llegado, en lo que fue, una vez m√°s, apoyada por ¬†Estados ¬†Unidos, ¬†sobre ¬†todo ¬†cuando ¬†en ¬†2015 ¬†y ¬†de ¬†nuevo ¬†en ¬†2017 ¬†el presidente Obama consider√≥ a Venezuela como una ‚Äúamenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos‚ÄĚ, una declaraci√≥n que mucha gente consider√≥ exagerada, si no mismo rid√≠cula, pero que, como explico m√°s adelante, ten√≠a toda l√≥gica (desde el punto de vista de Estados Unidos, claro).

La situación se fue deteriorando hasta que, en diciembre de 2015, la oposición conquistó la  mayoría  en  la  Asamblea  Nacional.  El  Tribunal  Supremo  de  Justicia suspendió  a  cuatro  diputados  por  alegado  fraude  electoral,  la  Asamblea Nacional  desobedeció,  y  a  partir  de  ahí  la  confrontación  institucional  se agravó  y  fue  progresivamente  propagándose  en  las  calles,  alimentada también por la grave crisis económica y de abastecimiento que entretanto explotó. Más de cien muertos, una situación caótica.

Mientras, el presidente Maduro tomó la iniciativa de convocar una Asamblea Constituyente (AC) a ser elegida el día 30 de julio y Estados Unidos amenaza con más sanciones si las elecciones se producen. Es sabido que esta iniciativa busca superar la obstrucción de la Asamblea Nacional dominada por la oposición.

El pasado 26 de mayo suscribí un manifiesto elaborado por intelectuales y  políticos  venezolanos  de  varias  tendencias  políticas,  apelando  a  los partidos y grupos sociales en conflicto a parar la violencia en las calles e iniciar un debate que permitiese una salida no violenta, democrática y sin la injerencia de  Estados Unidos. Decidí entonces no volver a pronunciarme sobre la crisis venezolana.

¬ŅPor qu√© lo hago hoy? Porque estoy alarmado con la parcialidad de la comunicaci√≥n social europea, incluyendo la portuguesa, sobre la crisis de Venezuela, una distorsi√≥n que recorre todos los medios para demonizar ¬†un ¬†gobierno ¬†leg√≠timamente ¬†electo, ¬†atizar ¬†el ¬†incendio ¬†social ¬†y pol√≠tico ¬†y ¬†legitimar ¬†una ¬†intervenci√≥n ¬†extranjera ¬†de ¬†consecuencias incalculables.

La ¬†prensa ¬†espa√Īola ¬†llega ¬†al ¬†punto ¬†de ¬†embarcarse ¬†en ¬†la posverdad, ¬†difundiendo ¬†noticias ¬†falsas ¬†sobre ¬†la ¬†posici√≥n ¬†del ¬†gobierno portugu√©s. Me pronuncio animado por el buen sentido y equilibrio que el ministro ¬†de ¬†Asuntos ¬†Exteriores ¬†portugu√©s, ¬†Augusto ¬†Santos ¬†Silva, ¬†ha mostrado sobre este tema. La historia reciente nos muestra que las sanciones econ√≥micas afectan m√°s a ciudadanos inocentes que a los gobiernos.

Basta recordar los m√°s de 500 mil ni√Īos que, seg√ļn el informe de Naciones Unidas de¬† 1995, ¬†murieron¬† en¬† Irak¬† como¬† resultado¬† de ¬†las¬† sanciones¬† impuestas despu√©s ¬†de ¬†la ¬†guerra ¬†del ¬†Golfo ¬†P√©rsico. ¬†Recordemos ¬†tambi√©n ¬†que ¬†en Venezuela ¬†vive ¬†medio ¬†mill√≥n ¬†de ¬†portugueses ¬†o ¬†lusodescendientes. ¬†La historia reciente tambi√©n nos ense√Īa que ninguna democracia sale fortalecida de una intervenci√≥n extranjera.

Los ¬†desaciertos¬† de ¬†un ¬†gobierno ¬†democr√°tico¬† se ¬†resuelven ¬†por ¬†v√≠a democr√°tica, ¬†la ¬†cual ¬†ser√° ¬†tanto ¬†m√°s ¬†consistente ¬†cuanto ¬†menor ¬†sea ¬†la interferencia ¬†externa. ¬†El ¬†gobierno ¬†de ¬†la ¬†Revoluci√≥n ¬†bolivariana ¬†es democr√°ticamente ¬†leg√≠timo. A lo largo de muchas elecciones durante los √ļltimos veinte a√Īos, nunca ha dado se√Īales de no ¬†respetar los resultados electorales. Ha perdido algunas elecciones y puede perder la pr√≥xima, y solo ser√≠a criticable si no respetara los resultados.

Pero no se puede negar que el presidente ¬†Maduro ¬†tiene ¬†legitimidad ¬†constitucional ¬†para ¬†convocar ¬†la Asamblea ¬†Constituyente.¬† Por ¬†supuesto¬† que ¬†los ¬†venezolanos ¬†(incluyendo muchos chavistas cr√≠ticos) pueden leg√≠timamente cuestionar su oportunidad, sobre todo teniendo en ¬†cuenta que ¬†disponen ¬†de ¬†la Constituci√≥n de ¬†1999, promovida por el presidente Ch√°vez, y disponen de medios democr√°ticos para manifestar ese cuestionamiento el pr√≥ximo domingo. Pero nada de eso justifica ¬†el ¬†clima ¬†insurreccional ¬†que ¬†la ¬†oposici√≥n ¬†ha ¬†radicalizado ¬†en ¬†las √ļltimas semanas y cuyo objetivo no es corregir los errores de la Revoluci√≥n ¬†bolivariana, sino ponerle fin, imponer las recetas neoliberales (como est√° sucediendo en Brasil y Argentina) con todo lo que eso significar√° para las mayor√≠as pobres de Venezuela.

Lo que debe preocupar a los demócratas, aunque esto no preocupa a los medios globales que ya han tomado partido por  la  oposición,  es  la  forma  en  que  están  siendo  seleccionados  los candidatos. Si, como se sospecha, los aparatos burocráticos del partido de Gobierno han secuestrado el impulso participativo de las clases populares, el objetivo  de  la  Asamblea  Constituyente  de  ampliar  democráticamente  la fuerza política de la base social de apoyo a la revolución se habrá frustrado.

Para comprender por qué probablemente no habrá salida no violenta a la  crisis  de  Venezuela,  conviene  saber  lo  que  está  en  juego  en  el  plano geoestratégico global. Lo  que  está en juego son las  mayores reservas de petróleo  del  mundo  existentes  en  Venezuela.  Para  el  dominio  global  de Estados Unidos es crucial mantener el control de las reservas de petróleo del mundo.  Cualquier país,  por  democrático  que  sea,  que  tenga  este  recurso estratégico y no lo haga accesible a las multinacionales petroleras, en su mayoría norteamericanas, se pone en el punto de mira de una intervención imperial.

La ¬†amenaza ¬†a ¬†la ¬†seguridad ¬†nacional, ¬†de ¬†la ¬†que ¬†hablan ¬†los presidentes de Estados Unidos, no est√° solamente en el acceso al petr√≥leo, sino ¬†sobre todo ¬†en el hecho ¬†de que ¬†el comercio mundial del petr√≥leo se denomina ¬†en ¬†d√≥lares ¬†estadounidenses, ¬†el ¬†verdadero ¬†n√ļcleo ¬†del ¬†poder ¬†de Estados Unidos, ya que ning√ļn otro pa√≠s tiene el privilegio de imprimir los billetes ¬†que ¬†considere ¬†sin ¬†que ¬†esto ¬†afecte ¬†significativamente ¬†su ¬†valor monetario.

Por¬† esta ¬†raz√≥n ¬†Irak ¬†fue¬† invadido¬† y ¬†Oriente¬† Medio ¬†y ¬†Libia arrasados (en este √ļltimo caso, con la complicidad activa de la Francia de Sarkozy). Por el mismo motivo, hubo injerencia, hoy documentada, en la crisis brasile√Īa, pues la explotaci√≥n de los yacimientos petrol√≠feros presal estaba en manos de los brasile√Īos. Por la misma raz√≥n, Ir√°n volvi√≥ a estar en peligro. De igual modo, la Revoluci√≥n bolivariana tiene que caer sin haber tenido la oportunidad de corregir democr√°ticamente los graves errores que sus dirigentes cometieron en los √ļltimos a√Īos.

Sin injerencia externa, estoy seguro de que Venezuela sabría encontrar  una solución no violenta y democrática. Desgraciadamente, lo que está en curso es usar todos los medios disponibles para poner a los pobres en contra del chavismo, la base social de la Revolución bolivariana y los que más se beneficiaron  de  ella.  Y,  en  concomitancia,  provocar  una  ruptura  en  las  Fuerzas Armadas y un consecuente golpe militar que deponga a Maduro. La política exterior de Europa (si se puede hablar de tal) podría constituir una fuerza moderadora si, entre tanto, no hubiera perdido el alma.

*Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.

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