Jun 10 2005
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Pol铆tica

Bolivia: cr贸nica de la revoluci贸n que no viene

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Algunas corrientes de la izquierda boliviana, en particular una enorme
diversidad de grupos, corrientes y tendencias troskistas, se han aglutinado en torno a la direcci贸n de la COB y a Solares. Tenemos el mayor respeto por muchos grupos y personas de orientaci贸n troskista en diversos pa铆ses, pero hay otros que se basan en el m谩s puro dogmatismo mecanicista, lo que les hace priorizar m谩s por la racionalidad instrumental, los objetivos predeterminados y las estrategias a rajatabla, que por el acompa帽amiento de los acontecimientos, la
situaci贸n concreta y el posicionamiento de los diferentes sujetos sociales.

Las organizaciones noticiosas de esos grupos, en especial Econoticias y
Bolpress, nos bombardean cada d铆a con la inminencia de la revoluci贸n obrero campesina y el papel de 鈥渧anguardia鈥 y 鈥渓iderazgo鈥 de Solares y la COB.

Ya hemos comentado (www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=1174) que la base de sustentaci贸n de la actual COB est谩 en los mineros cooperativizados y no en la casi inexistente clase obrera boliviana. La segunda fuerza de sustentaci贸n social de la COB est谩 en los maestros, donde pululan las m谩s variopintas corrientes del troskismo junto a otras formaciones de izquierda tradicional, sin conseguir el pleno control en varias regiones, lo que ha llevado a que la iniciativa de las Asambleas Populares se haya presentado como una agregaci贸n a las regionales y distritales de la COB. br>

Sin duda se trata de una iniciativa importante destinada a darle sentido a las movilizaciones: arribar a las asambleas regionales, pero al someterlas a las estructuras locales de la COB: las COD y las COR, consideradas por Solares y su grupo como los ejes de organizaci贸n de esas asambleas, la idea nacer铆a castrada, pues no ser铆an m谩s que poleas de transmisi贸n de las decisiones cupulares. Y ya sabemos a donde conduce eso.

Como dicho tambi茅n anteriormente, Solares se opone firmemente a la asamblea constituyente, que siendo en efecto una salida institucional, permitir铆a el avance de las propuestas locales, 茅tnicas y otras, lo que, aunque m谩s largo al parecer, ser铆a un camino m谩s seguro de consolidaci贸n de capacidades locales.

Tampoco nos parece necesario adscribir a esa constituyente de manera
intransigente, pues si las organizaciones locales se dotan de instrumentos propios para desplegar su protagonismo y su potencia, no ser铆a problema abandonar la propuesta. As铆, las asambleas populares podr铆an ser una salida eficaz por abajo que permitir铆an afianzar posiciones para cualquiera que sea el desarrollo de los acontecimientos.

No ser铆a extra帽o que las m谩s diversas organizaciones sociales se sumaran a la propuesta de esas asambleas y disputaran espacios en los territorios con las corrientes centralistas para priorizar la autonom铆a local basada en la autoorganizaci贸n social, por lo que por ambos lados se estar铆a yendo en contrario a la propuesta electoral de Evo Morales, que se apoya en la constituyente no tanto por las reivindicaciones sectoriales y regionales, sino por su necesidad de institucionalizaci贸n del conflicto.

Ante la posibilidad de un encuentro en los territorios de las corrientes
aut贸nomas de base con las corrientes centralistas insurreccionales de la COB, por muy contradictorias que sean entre ellas, el sistema se sum贸 r谩pidamente a la propuesta del empresariado de retirar a Mesa y convocar a nuevas elecciones bajo la batuta del presidente de la Corte Suprema de Justicia.

Los partidos tradicionales, en especial el MNR y el MIR, corren el peligro real de quedar reducidos a la m谩s m铆nima expresi贸n. En estos momentos se encuentran sin bases de apoyo concreto, contando apenas con los aparatos clientelistas que se mantienen s贸lo a condici贸n de estar presentes en las diferentes funciones estatales 鈥搇o que hoy les est谩 haciendo agua鈥. Por eso se aferraron a los mecanismos que les permitir铆an la sobreviva y la posibilidad de remontar su actual debacle.

Los militares, escaldados por las experiencias anteriores, donde tuvieron que cargar con el peso de la represi贸n y el consiguiente desprestigio y desmoralizaci贸n interna, observan todo con mucha atenci贸n y cautela, pues si salen a la calle a disparar contra el pueblo, la ruptura interna ser铆a inminente, con el paso a las filas insurrectas de contingentes enteros de las m谩s diferentes estructuras armadas, en especial de la polic铆a, donde gruesos grupos se han negado abiertamente a reprimir. As铆, para mantener la cohesi贸n interna, han optado por ocupar un rol expectante, m谩s como muro de contenci贸n que de fuerza anti popular operante.

Solares, conciente de ello, no deja de efectuar llamados al golpe militar patri贸tico y tras ese fin ha empujado las movilizaciones al punto de aproximarse a los l铆mites que de ser ultrapasados obligar铆an a las fuerzas armadas a actuar m谩s fuertemente y, por lo tanto, al
decantamiento de un sector que preferir铆a un gobierno tipo Guti茅rrez de alianza con la COB antes que una guerra civil que s贸lo agudizar铆a a煤n m谩s las din谩micas rupturistas.

Sin lugar a dudas las fuerzas armadas argentinas y brasile帽as se encuentran en estado de alerta listas para intervenir como en Hait铆, en caso de solicitarlo alguna autoridad institucional boliviana. Ello implica comunicaci贸n directa con los mandos bolivianos, tanto para el acompa帽amiento de los hechos como para medidas operacionales conjuntas si fuese el caso. La OEA se encuentra lista para apoyar alguna medida de ese calibre. O sea, est谩n preparadas las condiciones para asegurar desde afuera la estabilidad necesaria.

De modo que si la insurrecci贸n o el poder obrero campesino fuesen tan ver铆dicos e inminentes como lo pintan los l铆deres de esas corrientes, no habr谩 problema de abortar cualquier asonada que escape a los mecanismos institucionales.

Estados Unidos ha centrado su accionar en atacar a Venezuela como agitadora de los movimientos, con lo que indica claramente que no tiene muchas preocupaciones en el plano interno de Bolivia, que tiene muy claro lo que debe hacerse en cada momento. Sus declaraciones han sido m谩s medi谩ticas que reales.

Por otra parte, todos saben que Solares no tiene fuerza ni capacidad
organizativa fuera de La Paz y alguna participaci贸n en El Alto, por eso
necesita esas asambleas regionales supeditadas a la COB. En todas partes la reivindicaci贸n popular m谩s encarnada es la de la asamblea constituyente, en especial porque ha nacido de la iniciativa de las etnias y de las regiones y durante m谩s de un a帽o 鈥損odemos decir dos a帽os鈥 esa idea se viene discutiendo en asambleas sectoriales de las organizaciones sociales, por lo que costar谩 que las regiones asuman tan f谩cilmente el llamado cobista, a menos, como dicho m谩s arriba, que las organizaciones locales se sientan con fuerza como para
sobreponerse al hegemonismo de la actual COB.

As铆, el desarrollo de esas asambleas en el resto del pa铆s a煤n est谩 por verse y, si se hacen, presentar谩n las m谩s variadas pugnas internas, en especial de los centralistas contra las organizaciones populares locales. Si existe suficiente fuerza local y astucia de los dirigentes sociales regionales, ese llamado podr铆a ser la antesala del contrapoder local, lo que en 煤ltima instancia no satisfar铆a ni al empresariado,
ni a Solares ni a Evo Morales.

Evo ha sido el m谩s astuto, con mucha paciencia se ha erigido en la carta de la estabilidad institucional. Con un entusiasta discurso popular cumple h谩bilmente el papel de subordinar una poblaci贸n cautiva al centralismo estatal, ha sido el primero en aceptar la propuesta de la iglesia cat贸lica del di谩logo de todos. Ha sido el primero en aceptar la renuncia de Mesa. Es un enf谩tico defensor de la asunci贸n del presidente de la Suprema al interregno que organizar铆a las elecciones en el plazo de cinco meses, donde no hay un contendor que le dispute la presidencia de la rep煤blica.

Evo ganar铆a hoy arrasando con una enorme cantidad de votos. Y si al mismo tiempo se eligen los miembros del parlamento, los prefectos y los miembros de la Asamblea Constituyente, la presencia del MAS
en todas esas instituciones ser铆a determinante.

No sin raz贸n se le llama ahora el Lula boliviano, el encargado de aplicar el neoliberalismo en nombre de la izquierda y del pueblo. Y Solares est谩 conciente de ello, por eso la insistencia en llamarle traidor y divulgar notas contra 茅l por medio de sus agencias noticiosas. Est谩 conciente de que Evo ganar铆a y las cosas asumir铆an un ritmo relativamente tranquilo a la brasile帽a o a la Argentina, teniendo que volver con su insurrecci贸n a casa. Otro motivo m谩s para la urgencia de instalar esas asambleas populares como ap茅ndice de la COB en las otras regiones, 煤nica alternativa que encontr贸 para extender su convocatoria al resto del pa铆s.

Felipe Quispe y 脫scar Olivera han sido m谩s sagaces. No entran en la disputa que mantienen Morales y Solares. Felipe tiene un enorme ascendiente en las comunidades originarias, en especial aymaras, del cual es el Mallku, esto es, reconocido como la m谩xima autoridad tradicional de las comunidades, ayllus y markas. 脫scar, de la Coordinadora del Agua de Cochabamba, goza de gran simpat铆a en las organizaciones que desarrollan la autonom铆a local de base, que no son
pocas, as铆 como en grandes contingentes laborales de diversas regiones del pa铆s. Fuimos testigos en Santa Cruz de su carisma y capacidad de comunicaci贸n con la gente que abarrotaba el sal贸n mayor del mercado local, donde cientos de trabajadores escuchaban con respeto y alegr铆a sus colocaciones.

Ambos dirigentes sociales, mucho m谩s vinculados a las bases, han sabido apoyar las distintas medidas convocadas por Solares y por Morales, sin erigirse en otra alternativa nacional, desdibujando su perfil en relaci贸n con el estado y el poder central, reforzando las declaraciones, acuerdos y actividades que van en acompa帽amiento del desarrollo de las capacidades locales. Lo mismo han estado haciendo diversos grupos originarios, los grupos del Movimiento Sin Tierra, colonos, regantes, regionales campesinas, muchas regionales de la
central obrera y a煤n maestros, diversas federaciones vecinales y agrupaciones de mujeres.

Las expectativas son muchas, algunas sobredimensionadas, otras cargadas de discurso demag贸gico, pero lo m谩s probable es que los diversos estamentos del empresariado se vayan sumando a la convocatoria eleccionaria, los 鈥減atri贸ticos鈥 鈥揼rupos adscritos al apoyo a Mesa鈥 se volcar谩n a apoyar las elecciones, la iglesia y la comisi贸n de derechos humanos, muchas ONGs y sindicatos tambi茅n lo har谩n, y para qu茅 decir de los cocaleros y dirigentes sociales del MAS, que cuenta con una s贸lida red de concejales municipales en casi todos los territorios.

Los centros de estudio y las universidades se plegar谩n al apoyo institucional. Si se consigue que junto a la votaci贸n presidencial se incorpore tambi茅n la discusi贸n de las autonom铆as empresariales,
es probable que 茅stas bajen la agresividad en aras de una estabilidad general y de algunas conquistas m铆nimas. El ej茅rcito seguir铆a de observador, esta vez como garante de los resultados.

De ser as铆, Solares quedar铆a un tanto aislado, la mayor parte de la izquierda se sumar铆a al apoyo a Morales y las organizaciones locales podr铆an continuar el trabajo de fortalecimiento de sus ra铆ces en los territorios. Sin duda todas esas organizaciones locales apoyar铆an a Evo, aunque sin subordinarse, pues con la elecci贸n presidencial ir铆a la elecci贸n de miembros de la Constituyente.

Como dice 脕lvaro Garc铆a, ese proceso no estar谩 exento de fuertes choques y contradicciones de base 茅tnica, clasista y regional, readecuaciones y empujones donde los diferentes actores van a perfilar a煤n m谩s sus demandas. Y cinco meses pueden no pasar volando, sino inmersos en batallas locales donde la garant铆a de futuro estar谩 puesta en la consolidaci贸n de la autoorganizaci贸n local.

El destino de Bolivia hoy parece ser la brasile帽izaci贸n. Tenemos la certeza de que muchas organizaciones sociales no se subordinar谩n como hizo el MST brasile帽o que cedi贸 ante el liderazgo y la prepotencia de Lula. El MST de Brasil est谩 llamando tambi茅n a constituir asambleas populares y su sometimiento estar谩 asegurado por la 鈥渇ormaci贸n鈥 que entregar谩n a los interesados en participar en cada regi贸n, adem谩s de la estructura piramidal que proponen de asambleas locales, provinciales y una asamblea nacional. El MST, al igual que el PT y que Solares y Morales, tiene p谩nico de las autonom铆as sociales, y en esa misma medida se transforman en puntales de la estabilidad necesaria para la
continuidad de la ganancia capitalista con rostro humano, hasta tener con qu茅 substituirlo, dicen.

No estamos por apoyar la consigna de una fantasiosa insurrecci贸n cuyo 茅xito est谩 condicionado a la participaci贸n de un sector de militares, sino por apoyar el trabajo de hormiga de la autoorganizaci贸n local.

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Analista pol铆tico.

Este art铆culo se publica tambi茅n en http://clajadep.lahaine.org

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