Jun 14 2005
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Pol铆tica

Bolivia: el fin de la alternativa reforma o revoluci贸n

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Candorosa puede ser la palabra con que podr铆amos calificar la actitud de quienes a煤n siguen creyendo que la alternativa pasa por escoger uno de los dos caminos: reforma o revoluci贸n.

A nivel de discurso o de intenciones constatamos que a煤n persiste esa
dicotom铆a, que sobrevive en el tiempo merced al predominio de la voluntad estatista centralizadora por sobre la necesidad de liberar la potencia de las multitudes en sus localidades.

No es posible dudar de las buenas intenciones de los compa帽eros que aspiran a la toma del poder, pues ciertos intelectuales, l铆deres o grupos contin煤an aspirando a dirigir el pastel y no vacilan en desarrollar las m谩s variadas t谩cticas y estrategias, planes y programas, recetas y gu铆as para la acci贸n, as铆 como agitaci贸n, charlas y formaci贸n de cuadros para tales objetivos.

Estas notas de hoy tienen un objetivo muy claro, eso es verdad, pues aspiran a servir para que cada militante o miembro de un grupo haga un an谩lisis personal de los acontecimientos bolivianos. Que se desprenda un tanto de la 鈥渓铆nea鈥 para dar una peque帽a oteada al horizonte de las realidades. Que se libere un instante de la ideolog铆a que determina su acci贸n y asome la cabeza a los hechos. Que permita a su cuerpo y a su mente que vayan directo a ver la praxis sin la intermediaci贸n de interpretaciones, aunque sea unos instantes. Valga como ejercicio.

Veamos juntos:

A esta 鈥渁ltura del campeonato鈥 comienza a percibirse que Solares y la COB lentamente quedar谩n aislados y s贸lo les quedar谩 el recurso de bajar el programa adecu谩ndolo a las nuevas circunstancias. Y as铆 ha sido:
ahora dicen que van a mantener las movilizaciones hasta que se apruebe la nacionalizaci贸n de los hidrocarburos, con lo que la consigna de armarse para la autodefensa en las pretendidas asambleas populares tendr谩 que ser replegada o mantenida a ultranza. Ya los militares se encargaron de pasar el aviso que no permitir谩n la autodeterminaci贸n de El Alto; lo mismo hacia los secesionistas de Santa Cruz.

Est谩 claro que el entusiasmo revolucionario e insurreccional de Solares lo llev贸 junto a sus seguidores a perder una buena oportunidad de estimular la autoorganizaci贸n de base por localidades, pues su propuesta era que cada asamblea quedara subordinada a la Confederaci贸n Obrera local, lo que no era ni es posible por la desconfianza que existe en el resto del territorio del estado boliviano hacia esa instancia, meramente formal en muchos casos.

Distinto hubiese sido si en acuerdo o en llamado conjunto con otras organizaciones, no s贸lo algunas de El Alto, se hubiese convocado a la formaci贸n de asambleas o coordinaciones locales de los distintos sectores sociales, con autonom铆a territorial de base, con lazos o vasos comunicantes que permitiesen la cooperaci贸n y el apoyo mutuo m谩s que una sumatoria a un proyecto nacional o estatal que para nada interpreta el sentir de las comunidades originarias, campesinas, laboriosas, barriales, etc. Lo mismo le va a pasar al MST brasile帽o con su propuesta de asambleas teledirigidas que culminar谩n en una asamblea nacional.

Era demasiado obvio que los actores institucionales encontrar铆an salidas y m谩s a煤n si el ej茅rcito, la iglesia, el parlamento, el empresariado y otros m谩s entraban en acuerdo con Evo Morales para la reorganizaci贸n centralizada. Evo Morales ya no es m谩s un reformista, pues ha adscrito plenamente al modelo Lula de administrar el capital con la mano del gato de la izquierda.

Evo ganar谩 las elecciones y la tarea hoy es r谩pidamente consolidar las organizaciones de base en las localidades, antes que empiece la operaci贸n Lula. El reformista ahora es Solares, pues pretende mantener cierta movilizaci贸n a partir de la reivindicaci贸n de la nacionalizaci贸n, con lo que sabe que puede continuar con cierta parte de la poblaci贸n bajo su orientaci贸n con el objetivo de disputar fuerzas a Morales en la influencia sobre los movimientos sociales y la poblaci贸n en general. Como vemos, como siempre, no es dif铆cil que los estatistas pasen de un lado al otro.

La nacionalizaci贸n, siendo una reivindicaci贸n adecuada, no va a ser posible sin romper con Brasil, que tiene instaladas all铆 enormes inversiones e instalaciones, pues Lula ha jugado r谩pido para la subordinaci贸n de esos territorios a las redes del funcionamiento capitalista.

La visita de Marco Aurelio Garc铆a, consejero principal de Lula, un verdadero Richelieu capitalista, sin duda buscar谩 cuidar de esos intereses analizando y evaluando el potencial de Morales para contener la lucha social, esto es, de hacer lo mismo que ha hecho Lula, para un capitalismo de rostro humano.

Solares sabe eso y juega con ello agitando a煤n m谩s la nacionalizaci贸n, lo que le permitir谩 bonos y cr茅dito popular por cierto tiempo. La lucha parece darse m谩s en el terreno de la voluntad y al arte del convencimiento agitativo que en el terreno de las realidades y de los actores sociales.

Cuando hablamos del futuro aislamiento de Solares no nos estamos refiriendo a su distancia con las instituciones y los institucionalistas, sino de las din谩micas sociales reales, que ya hemos anotado en textos anteriores se orientan m谩s hacia la asamblea constituyente.

Esta tan mentada asamblea constituyente no es un recurso institucional, pues ha nacido principalmente de la lucha y exigencia de variados sectores sociales que ven all铆 la posibilidad de instalar sus delegados para ventilar sus reivindicaciones espec铆ficas. El empresariado est谩 tratando de que la convocatoria a elecciones que har谩 el presidente interino no incorpore la asamblea y s贸lo se refiera a elegir presidente, vicepresidente y el congreso, cuando las tratativas anteriores consideraban tambi茅n a los miembros de la constituyente, la nacionalizaci贸n y las autonom铆as regionales.

El escenario ahora estar谩 en los tira y afloja con relaci贸n a estas tres
煤ltimas cuestiones. Lo m谩s probable es que cuando se hable de la
nacionalizaci贸n se buscar谩 un acuerdo que al menos respete la presencia de los brasile帽os y argentinos, por lo que el sistema buscar谩 por todos los modos neutralizar a Solares y a la COB otorg谩ndoles ciertos beneficios por otras v铆as, para eso todos ellos son expertos negociadores.

Nada de extra帽o ser铆a que junto a Garc铆a arribase de Brasil alguien de la 鈥渋zquierda鈥 del PT para conversar con la COB. De todos modos tendr谩n que esperar un tiempo para el desgaste de Solares, pues las instituciones tienen claro que el peligro real viene de la consolidaci贸n de las organizaciones de base m谩s que de la capacidad de direcci贸n de un bur贸crata de la izquierda. Habiendo fracasado el llamado de
la COB para organizar las asambleas populares en las otras regiones y habiendo fallado el llamado al alzamiento de un sector patri贸tico dentro de las fuerzas armadas, los actores institucionales tienen claro que la COB es m谩s discurso que efectividad, pues adem谩s para nadie es secreto que las grandes movilizaciones en La Paz no fueron organizadas solamente por los cobistas, sino tambi茅n por otros sectores sociales.

驴Por qu茅 fracasaron los llamados de Solares a las asambleas populares y al golpe militar patri贸tico?

En primer lugar es un indicador muy claro de que esos llamados obedec铆an m谩s a la voluntad que a un serio an谩lisis de la realidad, a la necesidad agitativa que a la interpretaci贸n de los hechos, a una disposici贸n de llevar la batuta de los acontecimientos que a sumarse y potenciar las movilizaciones.

Solares confundi贸 las diversas movilizaciones con sus deseos de dirigirlas, imaginando que podr铆a darse el encuentro entre ambas direcciones: la din谩mica social y su voluntad estatista. Lo mismo que echaban en falta muchos analistas con relaci贸n a las grandes movilizaciones argentinas y ecuatorianas: que no estaba la vanguardia, que faltaba el partido revolucionario, o la unidad de la izquierda, en fin. Lo que podr谩 seguir formando parte de esos sesudos an谩lisis, en especial cuando se sigue aspirando a una vanguardia que lidere a las masas, sea para las elecciones y las reformas, sea para la insurrecci贸n y la revoluci贸n, en definitiva: la toma del poder central, la ansiedad de erigirse en direcci贸n y administradores de la cosa p煤blica.

La disputa entre Solares y Morales s贸lo resultar谩 en un debilitamiento de las organizaciones locales, uno por la insurrecci贸n, el otro por la
institucionalidad, cada uno pensando en globo, cada uno imaginando que los cambios sociales s贸lo pueden hacerse si se captura el aparato del estado, la vieja disputa que la historia ha demostrado que no conduce a nada.

Era s贸lo cuesti贸n de tiempo. Mientras los militares chilenos esperaban que la institucionalidad abriese paso al golpe, lo que se dio cuando Eduardo Frei como presidente del Congreso declara la ilegitimidad del gobierno de Allende, los militares bolivianos esperaron que el congreso declarara los siguientes pasos y ahora salen a la calle con el mismo pretexto: defender la institucionalidad, amenazando a la asamblea popular de El Alto y desplegando tropas con traje de camuflaje por todo los territorios controlados por el estado. Consolidar manu militari los acuerdos alcanzados en la c煤pula. Demostrar que est谩n por la democracia y no m谩s por el golpismo.

Morales est谩 en su salsa, feliz como chancho en barro. Ha conseguido lo que quer铆a, esto es, bloquear las movilizaciones y recuperar el ritmo
institucional, aunque parcialmente. Sin duda va a ganar las elecciones. Un sector importante del capital, apoyado por los brasile帽os y argentinos ayudar谩 desde las bambalinas al MAS desestimando a las eventuales candidaturas de los partidos tradicionales, que se tendr谩n que unir para enfrentar el tsunami social que se les vendr谩 esperanzado con poner a Evo en el sill贸n presidencial.

No le ser谩 dif铆cil neutralizar a Solares, para eso cuenta con todo el aparato institucional y sus ramificaciones regionales. Tratar谩 de erigirse como el h茅roe de las jornadas convocando a fiestas populares desde ahora para capitalizar el actual estado de las movilizaciones y redireccionarlas por fuera de las aspiraciones de la COB. Para ello tendr谩 que tomar la bandera de la nacionalizaci贸n tambi茅n, para arrebat谩rsela a Solares y penetrar en sus terrenos con f贸rmulas m谩s viables y eficientes que la demagogia del sindicalista. Tendr谩 que convocar de inmediato un ampliado de sus militantes y dirigentes sociales para adecuarse a estas nuevas exigencias.

Desde el lado de lo social en localidades, esto es, las perspectivas reales de avanzar hacia bolsones de contrapoder territorial, ser谩 necesario consolidar la asamblea popular de El Alto volc谩ndose r谩pidamente a levantar un programa de hechos y realizaciones locales que envuelvan a la poblaci贸n, sac谩ndola del papel de masa de maniobra para dirigir las energ铆as y la potencia hacia tareas de consolidaci贸n de la vida en com煤n, formar escuelas populares aut贸nomas, sistemas de salud comunitaria, formas de autogesti贸n y de autogobierno, modificar de inmediato el ritmo de las batallas para asumir el territorio como
el mundo concreto que hay que cambiar, pues de otro modo el sistema, el Estado y el mercado van a retomar poco a poco el control del espacio.

Habr谩 que reunir a los maestros para que elaboren metodolog铆as y contenidos alternativos de educaci贸n local. Habr谩 que coordinar a los productores para generar redes internas de abastecimiento popular, en fin, habr谩 que pasar de la reivindicaci贸n del asalto al poder central a la instauraci贸n de las bases de la comuna. Sin eso, la poblaci贸n continuar谩 siendo objeto de las voluntades y batallas entre reformistas y revolucionarios, entre electoralistas e insurreccionalistas.

Hay que aprender de los errores de continuidad que present贸 la guerra del agua en Cochabamba, donde 脫scar Olivera y muchos otros se encontraron con una desmovilizaci贸n posterior que no les permiti贸 abordar las tareas de autoorganizaci贸n barrial, pero ahora las condiciones son propicias para ello, siempre y cuando se acompa帽en los programas o llamados generales con convocatorias a las tareas propias dentro de los barrios para enfrentar los problemas cotidianos.

Por suerte los vaivenes de estos d铆as no han afectado esencialmente a los procesos en andamiento de autonom铆a local de bases organizadas. Muchas organizaciones han participado de las movilizaciones sin hipotecar sus actividades en aras de seguir las t谩cticas de Solares o Morales, sino m谩s bien apoy谩ndolas desde sus propias perspectivas.

Hay que asumir lo local como un todo, no m谩s como una parte de otra totalidad. Hay que desprenderse del globo y de lo social abstracto para pasar a concretar las tareas internas de avanzar a la comuna, all铆 est谩 el mundo, uno de muchos.

Desde El Alto no pueden provenir llamados a organizar lo mismo y menos a seguirlos, sino m谩s bien una convocatoria a organizarse de maneras distintas, acordes con cada realidad y necesidad, tejiendo lazos de intercambio horizontal por donde puedan circular las experiencias y quiz谩s tambi茅n productos, de manera de quebrar el predominio del mercado capitalista. Pero ello implica primero hacerlo en El Alto. La pregunta ser铆a saber si los compa帽eros de esa zona podr谩n desprenderse de las org谩nicas estatistas y de las convocatorias centralizadoras para volcarse a su propia localidad en 煤nico lugar para
construir la cotidianeidad de una nueva sociabilidad.

Los tiempos est谩n para desprenderse ya de las opciones 煤nicas que se nos han puesto por delante para la toma del poder central: reforma o revoluci贸n, y pasar a ser revolucionarios de lo cotidiano en el desarrollo del contrapoder o antipoder o como le quieran llamar. Ya es hora de comenzar a superar, como muchos lo est谩n haciendo en muchas partes, las viejas lecciones de las luchas emancipatorias que no nos llevaron a parte alguna.

Como dec铆amos en un texto hace varios a帽os atr谩s, el p谩jaro prisionero no desea el cielo infinito, sino realizar su ser alado, y por eso abre las alas y se arroja contra los barrotes, desea volar. As铆, para nosotros, la libertad no es ya m谩s algo a alcanzar, sino algo para vivir y desde all铆 crecer. Somos libres cuando podemos hacernos cargo de nosotros mismos junto a los que nos rodean, cuando asumimos en nuestras manos la tierra y nuestras vidas, nuestra educaci贸n y nuestra salud, nuestra producci贸n y nuestra alimentaci贸n.

Ya nos tienen mucho tiempo con la promesa de la utop铆a. No necesitamos un modelo abstracto para tener esperanza. La esperanza est谩 en nuestra rebeld铆a, y por eso los zapatistas prefieren ser rebeldes antes que revolucionarios. Nuestra rebeld铆a nos hace oponernos con todo al capitalismo, pero esa oposici贸n no puede ser meramente voluntariosa, debe ser transformada en hechos constructivos. Hacer una nueva sociedad es mejor que so帽arla, pero el sue帽o de dos juntos es el
comienzo de la realidad, por eso es urgente el establecimiento de lazos
concretos de nueva sociabilidad en los espacios de la vida en com煤n.

La burgues铆a lo ha hecho hasta ahora mejor que nosotros, primero afianzaron sus lazos de explotaci贸n del hombre por el hombre en muchas partes antes de lanzarse a la dominaci贸n pol铆tica y nosotros reci茅n estamos comenzando a comprender que m谩s importante que la toma del poder desde el cual dirigir pretendidos cambios es hacerlos de hecho.

No importa que el capitalismo nos rodee por todas partes, lo primario es desprenderse de ello de hecho y no de pensamiento consciente. Habr谩 que descubrir en cada barrio y localidad como zafarse de las relaciones
capitalistas que operan sobre nuestros cuerpos. Cada uno de nosotros es
portador de las relaciones capitalistas, mil veces cada d铆a ejecutamos
operaciones que van en beneficio de la reproducci贸n del sistema, a煤n cuando trabajamos estamos alimentando el capital, cuando tomamos un 贸mnibus estamos contribuyendo notablemente, cuando compramos alimentos lo hacemos a煤n m谩s, cuando vemos un profesional, cuando compramos ropa, cuando vemos televisi贸n, cuando consumimos electricidad, cuando hacemos papeleo bancario o vamos a una oficina p煤blica, si entramos en un bar, cuando leemos un libro, cuando asistimos a clases, en fin, cuando hablamos y caminamos. Cada minuto de nuestras vidas es vida para el capitalismo.

Es ilusorio continuar con la idea de que hay que destruir el capitalismo
ocupando el estado. Eso no ha sucedido nunca. Hay que destruirlo haciendo otra cosa distinta, una sociedad diferente. Y eso s贸lo es posible en la cotidianeidad de las nuevas relaciones sociales en el barrio o la localidad, en lo que hemos llamado m谩s arriba bolsones de contrapoder, donde la potencia de la comunidad se exprese como tal, como conjunto interrelacionado de personas de carne y hueso que empiezan a autogobernar sus vidas. M谩s que nuevas organizaciones, se trata de nuevas actividades, escuelas diferentes, tratamiento de salud diferente, cuidado de los ni帽os diferente, en fin, cientos de actividades cotidianas donde podemos poner en efectividad nuestra capacidad de hacerlo diferente.

Eso es mucho m谩s dif铆cil que hablar de revoluci贸n, o de organizarse para ella. Por eso tambi茅n las universidades se llenan de revolucionarios que luego salen a ocupar sus puestos sist茅micos reproduciendo las relaciones capitalistas, aunque, claro, se oponen en el discurso, en las marchas, en los deseos y en los programas.

Proponemos no ser m谩s anticapitalistas, sino comunistas. Trabajemos para establecer las bases de las comunas, ahora, no despu茅s. Y para ello no necesitamos para nada el estado, que ha pasado a ser un obst谩culo en todo sentido. Ya es hora de mandarlo al museo. Y que me perdone Marx, pero el comunista ha dejado de ser el que mira hacia delante imaginando que llegaremos a la sociedad sin clases, como dice el Manifiesto, que los comunistas se diferencian de los otros socialistas por ello. El comunista hoy construye las bases de la comuna donde vive.

Que los acontecimientos bolivianos no nos hagan perder la esperanza ni
ilusionarnos con falsas expectativas. Vayamos con m谩s fuerza a煤n a nuestros barrios. A hacer de la rebeld铆a de uno y de otros una fuerza social concreta capaz de instaurar otro mundo y otro mundo, muchas totalidades.

Hay mucho que decir a煤n sobre este tema. 驴Qu茅 tal si usted escribe algunas letras sobre ello? Que camine la palabra.

Post scriptum.

Nos ha llegado el 煤ltimo comunicado* de la Coordinadora de Defensa del Agua y del Gas, en una de cuyas partes sustanciales dice: 鈥渉emos de abrir una amplia reflexi贸n y debate en todos los barrios y comunidades de Cochabamba y del pa铆s, acerca de la necesidad de construir poco a poco nuestra propia capacidad de autogobierno鈥.

Saludamos con alegr铆a la declaraci贸n de los compa帽eros.

—————–

* El Comunicado completo en: http://clajadep.lahaine.org/articulo.php?p=4404&more=1&c=1

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