Dic 4 2007
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Política

Bolivia: – LA MANO DE EEUU DETRÁS DE LA DESESTABILIZACIÓN Y GOLPE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

A esa columna del debe habría que agregar los bienes y edificios quemados por los opositores derechistas que entraron en estado de furia cuando se enteraron que la bancada oficialista había aprobado en general («en grande») el texto constitucional. Lo hizo en ausencia de una oposición que se jugaba al boicot en el recinto y a la turba callejera, con una cobertura mediática que, como en la mayoría de los países, presenta los acontecimientos del modo más favorable a los círculos empresariales y la derecha política.

El oficialismo no cede en sus empeños reformistas de las aristas más sangrantes de la economía y acaba de entregar 180.000 hectáreas de tierras a los indígenas guaraníes de Cochabamba. La oposición conservadora tampoco aplica los frenos a su campaña desestabilizadora.

La conclusión que se podría sacar es que habrá más confrontación y más muertos en el país.

Ahora, con el texto aprobado en general, Morales puede instruir a sus constituyentes a que se reúnan otra vez a redactar artículo por artículo, o bien ir directamente a un referendo a mediados de diciembre. Por una vía o por otra, lo previsible es que los que quieren frustrar a toda costa ese cambio constitucional monten más provocaciones y violencia. Este miércoles, por caso, en seis de los nueve departamentos (provincias) se quiso realizar un paro cívico, que tuvo mayor aceptación en las ciudades de Sucre y Santa Cruz de la Sierra.

La llamada ‘media luna’ del Este (Santa Cruz, Cochabamba, Tarija, Beni, Pando y Chuquisaca) es el sector más rico. Tiene en su mayoría prefectos (gobernadores) de la derecha, pertenecientes al principal partido opositor Podemos (del ex presidente Jorge Quiroga), la Unión Nacional (del empresario cementero Simón Doria) y Nueva Fuerza Republicana (del ex capitán Manfred Reyes Villa).

Justamente este último, prefecto de Cochabamba, llamó al Ejército a ‘defender la soberanía nacional’ y fue acusado por el presidente de promover un golpe de Estado. El mandatario, de origen aymara y campesino cocalero de Cochabamba, triunfó en las presidenciales de 2006 con el 54 por ciento de los votos. Y en julio de ese año volvió a ganar, esta vez con algo más del 50 por ciento, para elegir los diputados constituyentes. Su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), conformó la bancada más numerosa para esa asamblea: 137 representantes sobre un total de 255.

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Palos en la rueda

La Constituyente comenzó a sesionar en agosto de 2006 y supuestamente debía concluir exitosamente sus tareas un año después, con la nueva Carta Magna. Sin embargo los primeros seis meses se consumieron sin aprobar ni un solo artículo, debido a los palos en la rueda que pusieron los representantes de Podemos, UN y NFR. Estos actuaron en banda con las organizaciones separatistas oligárquicas como el Comité Cívico de la región de Santa Cruz presidido por Branco Marinkovic, las que a su vez formaron grupos de choque como los de la Unión Juvenil Cruceña.

Ese conglomerado atacó primero argumentando alrededor de cuestiones de método y funcionamiento, pues no aceptaban que las votaciones se hicieran por mayoría simple. Exigían mayorías calificadas, para hacer pesar sus bancadas minoritarias. Ligado a este asunto plantearon que la Constituyente no debía ser ‘fundacional’ como lo deseaba el MAS ni podía ponerse por encima del andamiaje institucional del Estado. Una buena manera de proteger el preexistente sistema político y los privilegios de la clase política que tradicionalmente manejó el poder hasta que llegó el descendiente de aymaras al Palacio Quemado.

La segunda chicana que manejó la derecha fue la cuestión autonómica. En definitiva quieren terminar con un Estado unificado y reemplazarlo por una federación o confederación de departamentos (provincias) donde el poder real descanse en las zonas ricas del Este. Se volvieron a enfurecer con Morales porque en la cláusula respectiva de la flamante Constitución se establecían cuatro tipos de autonomías: la departamental, la municipal, la regional y la indígena originaria campesina. Los fascistas de Santa Cruz y de Sucre no podían tolerar que se los pusiera en el mismo plano que los kollas y agredieron a legisladores indígenas al grito de «Silvia Lazarte, chola e ignorante», despechados con la presidenta de la Convención, una campesina quechua.

Finalmente el bando obstruccionista sacó a la cancha a un jugador muy eficaz cuando se trata de agitar pasiones y dividir con las contradicciones regionales del altiplano: la discusión sobre ciudad capital. La Paz es el asiento del Poder Ejecutivo y el Legislativo, y Sucre del Judicial. La derecha agitó que esta última debía reasumir la condición de capital plena del país. Y aunque el texto en ciernes de aprobación le reconocía ser el centro del Poder Judicial y del Tribunal Electoral a crearse, lo mismo se atizó la división que estalló en la capital de Chuquisaca.

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El rol de Wáshington

Cada uno de los palos que ponía la derecha en la rueda de la Constituyente, tenía el aprobado de Wáshington, donde late un encono de vieja data contra Morales. En 2002 el embajador Manuel Rocha dijo en La Paz que si ganaba aquél se cortaban los créditos estadounidenses. Ganó el empresario minero Gonzalo Sánchez de Lozada que en 2003 llevó a la guerra del gas, con más de 60 muertos, y terminó exiliándose en Miami.

El actual embajador Philip Goldberg ha tomado la posta del hostigamiento contra Morales. Todo le sirve, desde denostar la amistad del presidente con Hugo Chávez hasta burlarse de la propuesta hecha por el aymara para cambiar de sede la ONU.

No parece casual que el Departamento de Estado seleccionara a Goldberg. Antes fue jefe de la misión en Kosovo y también secretario del embajador Richard Holbrooke en Bosnia. Es sabido que ambas legaciones trabajaron activamente para la explosión de Yugoslavia (los analistas pro OTAN dicen implosión pero las bombas que destruyeron Belgrado fueron soltadas por los bombarderos de ese pacto).

¿Será que Goldberg tendrá una misión parecida en cuanto al desmembramiento de Bolivia? Si los agregados militares estadounidenses y agentes de la CIA están muy activos en ese país, no menos lo están los funcionarios de Morales. Así fue que el presidente denunció que Goldberg se había reunido con un narco-paramilitar colombiano y que tenía las fotos de ese encuentro. La información daba razonabilidad a las advertencias gubernamentales -amplificadas por Chávez desde Caracas- de que a los planes desestabilizadores en el altiplano se añaden intentos de magnicidio contra Morales por agentes colombianos y la inteligencia ‘gringa’.

EEUU, España, Italia y el Reino Unido están furiosos con el curso de Bolivia. Sienten lesionadas a sus empresas, que mandaban en tiempos dorados de Hugo Bánzer, Quiroga y Sánchez de Lozada.

Una simple cuenta hecha por el presidente en un reportaje al diario italiano IL Manifesto, lo ilustra: «la cosa más importante es que antes de la nacionalización el Estado recibía menos de 300 millones de dólares por su gas y este año espera ingresar 2.000 millones. En 2004 las reservas del país no llegaban a 2.000 millones de dólares, este año alcanzarán los 5.000 millones».

Esa renta antes iba a la caja de Petrobras, Repsol, Shell (angloholandesa), British Gas, Panamerican Energy, Exxon Mobil y Vintage (estadounidenses), Pluspetrol (argentina), Total (francesa) y Canadian Energy.

Estos son algunos de los grandes intereses que están detrás de la campaña de la oposición. Echan fuego contra las medidas nacionalistas de los recursos naturales y el alineamiento con Cuba y Venezuela en el ALBA, en política internacional. El choque de proyectos estalló en Sucre y aún con altibajos seguirá en las próximas semanas. El problema de fondo no es la Constituyente en sí sino en cuanto reflejo del nuevo país que la mayoría quiere y la minoría resiste.

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* Periodista. Publicado originalmente en La Arena.
Un despacho de la agencia de noticias independiente argentina ARGENPRESS.

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