Jul 8 2005
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Opini贸n

Bolivia y el estigma de la traici贸n

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El juez Eduardo Rodriguez Veltze es un hombre de familia, parco y sobrio, que asumi贸 desde la presidencia de la Corte Suprema de Justicia, despu茅s del rechazo popular a los presidentes del Senado y la C谩mara de Diputados, que resultaban dudosos por pertenecer a la estirpe de pol铆ticos corruptos, factor que ha sido se帽alado como responsable de los problemas de la fr谩gil democracia boliviana, que ya sobrevivi贸 m谩s de dos d茅cadas de incertidumbre y anarqu铆a sindical.

Asumi贸 asegurando una gesti贸n de orden y respeto por los valores democr谩ticos en un plan de corto plazo.

La renuncias del Presidente Carlos Mesa Gisbert, precipitada por las protestas populares y su propia incompetencia, reflota el estigma de la traici贸n en la historia de ese pa铆s del coraz贸n suramericano, pero tambi茅n es una muestra m谩s de la ausencia de una pol铆tica constructiva de W谩shington hacia Am茅rica Latina, donde se est谩n perdiendo dos guerras paralelas: la defensa de la democracia y la lucha contra las mafias de la droga.

Mesa subi贸 al poder en octubre de 2003, cuando una asonada provoc贸 la fuga del entonces Presidente S谩nchez de Lozada, quien frente a la iracundia popular, que bloqueaba los derechos de otros ciudadanos y perjudica la econom铆a nacional, opt贸 por aplicar la ley por la fuerza. Una represi贸n militar que dej贸 varias decenas de muertos.

Mesa, que era el vicepresidente, elegido por el propio 芦Goni禄 (S谩nchez de Lozada), a quien el influyente periodista de televisi贸n que fue Mesa hab铆a respaldado sin ambages, se deslind贸 de toda responsabilidad por los muertos y esper贸 la sucesi贸n constitucional para llegar 茅l a聽la silla presidencial, en lo que algunos partidarios de 芦Goni禄 ven hoy como una sutil traici贸n. Esta vez, mayo de 2005, la historia le jug贸 una mala pasada a Mesa, que tambi茅n aspiraba a ser historiador, pues los mismos movimientos populares que presionaron a 芦Goni禄 en octubre de 2004, se volcaron contra el propio Mesa, que tom贸 el camino de la renuncia, chantaje presidencial que ya meses antes, ante otra crisis, le dio resultado, pues el poder legislativo le rechaz贸 la renuncia, pero, cansado el pa铆s de las vacilaciones y contradicciones de Mesa, le dieron el pase al triste archivo hist贸rico de presidentes fracasados o derrocados en Bolivia.

No es s贸lo el laberinto interno que se propone corregir el Presidente Rodriguez, sino la delicada posici贸n internacional de Bolivia, que est谩 quedando aislada en tiempos en que lo aconsejable es la pol铆tica de integraci贸n econ贸mica regional. Pese a tener la reserva de gas m谩s importante de Occidente, junto a Canad谩 y Venezuela, Bolivia no ha podido encarrilar un programa coherente de explotaci贸n, exportaci贸n e industrializaci贸n de esta cotizada fuente de energ铆a.

LAS MISERIAS DE BOLIVIA

Los expertos se帽alan que, as铆 como el siglo XIX el carb贸n fue la primera fuente de energ铆a, el petr贸leo lo fue en el siglo XX y el gas, combustible m谩s limpio, ser谩 el preferido del siglo XXI. Se trata de una coyuntura interesante para Bolivia, que puede aprovechar de esta riqueza para salir de su sempiterna miseria.
Pero es justamente esa palabra, miseria, la causa de todos los males de esa estrat茅gica naci贸n, muy rica en recursos naturales y empobrecida en recursos humanos.

La miseria, en dos de sus principales acepciones, est谩 matando a Bolivia. Por un lado, la pobreza extrema de gran parte de su poblaci贸n. Y por otro, en el sentido 鈥渧ictorhuguiano鈥 del t茅rmino, la miseria mental, el odio, el ego铆smo, la mezquindad entre los mismos bolivianos.

Para poder industrializar y exportar su riqueza gas铆fera, Bolivia necesita una amplia e inteligente pol铆tica internacional. 驴Podr谩 desarrollarla el Presidente Rodriguez Veltze en su gesti贸n de corto plazo?

Es un desaf铆o tit谩nico, pero no imposible en estos tiempos de globalizaci贸n. A pesar de que en las primeras semanas de su gesti贸n el Presidente Rodriguez ha encontrado un clima todav铆a confuso, particularmente en el Congreso, hay otros s铆ntomas de una pol铆tica m谩s din谩mica, como la propuesta alianza entre un movimiento de civiles de La Paz, denominado Sin miedo, con el partido m谩s populoso, principalmente de campesinos, el Movimiento al Socialismo (MAS) que lidera el dirigente de los cocaleros Evo Morales.

Entretanto, las Fuerzas Armadas bolivinas se han constitu铆do, parad贸jicamente, en la instituci贸n m谩s firme para defender la democracia. Siempre dispuesta a colaborar con el poder civil. Bajo el liderazgo silencioso e inteligente del actual Presidente, esa simbiosis est谩 evolucionando. Pero tiene que cuidarse las espaldas.

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Periodista boliviano, afincado en Estados Unidos. Art铆culo publicado como Nota Especial en Paralelo 21, programa de la Radio de la Universidad de Guadalajara, M茅xico, a quien agradecemos poder reproducirlo.

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