Sep 12 2022
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OpiniónPolítica

Boric en apuros

El ajuste de gabinete que acaba de implementar el presidente Gabriel Boric se constituyó en una de las ceremonias más bochornosas de que tenga memoria nuestra institucionalidad. La falta de prolijidad de algunos de sus colaboradores, llevó al Jefe de Estado a nombrar por apenas 40 minutos a un ministro del Partido Comunista para luego destituirlo y hacer esperar al país más de una hora y media para conocer a sus nuevos ministros, así como enterarse de quienes serían desplazados de sus cargos antes de cumplir los seis meses.

Tal parece que en los asesores del mandatario omitieron lo que actualmente es en todas partes una regla antes de designar a una nueva autoridad pol√≠tica, esto es revisar su historial de twitter y comprobar que en este caso registraba mensajes seriamente ofensivos contra la polic√≠a uniformada. Ello ciertamente deb√≠a inhabilitarlo para asumir, entre otras, las delicadas funciones de seguridad y coordinaci√≥n de las entidades encargadas del orden p√ļblico. Por lo mismo, el reci√©n nombrado¬† provoc√≥ la inmediata reacci√≥n de la derecha opositora, la que advirti√≥ sin tapujos al Gobierno que no aceptar√≠a siquiera el ingreso a las c√°maras legislativas a un secretario de estado como √©l.

El incidente, por supuesto, dej√≥ muy irritado al PC y algunos de sus miembros lamentaron la actitud de un Presidente de la Rep√ļblica de nombrar a alguien para removerlo enseguida, cediendo a la exigencia opositora. En una evidente muestra de debilidad pero tambi√©n de que el anticomunismo sigue muy vigente en la pol√≠tica chilena. Uno de los indignados comunistas incluso se atrevi√≥ a se√Īalar que si en el futuro el Ejecutivo renunciaba a sus reformas m√°s importantes, este partido podr√≠a ‚Äúpasarse a la vereda de enfrente‚ÄĚ.

Con ello se consumaba el primer desacuerdo serio entre los sectores oficialistas, a lo que en el día siguiente se sumó la molestia de Revolución Democrática y de la propia agrupación de Boric al comprobar que en reemplazo de militantes suyos se nombraba en las carteras de Interior y de la Presidencia a dos integrantes del Partido Socialista. Esto es, a dos mujeres vinculadas a la Concertación Democrática y de la Nueva Mayoría, hasta hace poco coaliciones gubernamentales altamente cuestionadas por los partidos y movimientos de la izquierda que cimentaron el triunfo electoral de Boric.

Lo que le qued√≥ claro a todo el mundo es que el Mandatario di√≥ un viraje hacia el centro pol√≠tico a riesgo de que se le desintegre la unidad de ese gran n√ļmero de colectividades que hasta ahora confiaban en la posibilidad de que la nueva Administraci√≥n lleve a cabo los grandes cambios demandados por el pa√≠s. La decepci√≥n de estos sectores se agudiza con la tenaz postura de los principales partidos de derecha, deseosos de profundizar la crisis oficialista y, sobre todo, conjurar la posibilidad de que el Parlamento le d√© curso a los proyectos de ley de La Moneda en materia tributaria, previsional, de salud y otros. En medio de su oposici√≥n al nombrado y destituido ministro, dirigentes de La UDI, Renovaci√≥n Nacional y Ev√≥poli le recordaron p√ļblica e insolentemente al Gobierno que el oficialismo era minor√≠a en ambas c√°maras legislativas‚Ķ

Todo esto ocurrió a horas de la contundente votación en contra del texto constitucional sometido a plebiscito, en una victoria electoral que sin duda no es solo de la derecha, sino de vastos sectores renuentes a aprobar una Carta Magna tildada de maximalista, extremista y disonante con la historia constitucional de nuestro país. Más de 20 puntos porcentuales separaron al Rechazo del Apruebo, en un resultado que también se interpreta como un masivo repudio a la gestión gubernamental. Toda vez que el propio Boric comprometiera intensamente su apoyo a la versión derrotada.

Lo innegable ahora es que de la √ļltima semana ha salido muy debilitado el Gobierno, al mismo tiempo que se teme que la Derecha incumpla con su compromiso de apoyar la convocatoria a una nueva Convenci√≥n Constitucional, la que en su segunda versi√≥n cuente con menos integrantes y, en menor tiempo, pueda proponerle a Chile una nueva Carta Magna.

En los comentarios de prensa, las redes sociales, como en la propia calle se concuerda en que nadie quisiera estar en los zapatos de Gabriel Boric. Para algunos parece inminente el pr√≥ximo desarme de la coalici√≥n pol√≠tica gobernante, as√≠ como para otros es innegable que desde la Derecha ya se alienta un proceso de conspiraci√≥n, especialmente si el Gobierno se propone dar realmente cumplimiento al Programa. Tal es as√≠ que desembozadamente un parlamentario proclam√≥ que la coalici√≥n derechista Chile Vamos deb√≠a ser asumida como la ‚Äúdefensora de los Carabineros de Chile‚ÄĚ ¬Ņy de todos los uniformados? con lo que tambi√©n se teme que el Ejecutivo pueda enfrentar muchos tropiezos a la hora de implementar la reforma de las cuestionadas polic√≠as.

En todo caso el Presidente debe estar consciente que en pol√≠tica operan respecto de los cargos p√ļblicos m√°s las fuerzas centr√≠petas que las centr√≠fugas. Sobre todo si se considera que en Chile los llamados ‚Äúservidores p√ļblicos‚ÄĚ reciben estipendios todav√≠a m√°s altos que los de los pa√≠ses ricos.

Lo que está claro, más allá de todo análisis o vaticinio, es que el equipo de Gobierno, con el propio Presidente a la cabeza, ha demostrado vacilaciones graves e Izkia Siches deja el Ministerio del Interior: los errores que la sacaron de La Monedainexperiencia en estos y otros eventos. Lo que habría llevado al Jefe de Estado a destituir a Izkia Siches, una ministra cercana y de su propia generación, para terminar con entregarle la cartera de Interior a Carolina Tohá, a quien se supone más avezada y  empática al centro político como a la propia derecha. Lo que quedara, por lo demás,  tan explicitado en el beneplácito otorgado a ella y a su camarada Ana Lía Iriarte, la nueva titular del ministerio encargado de relacionarse con el Poder Legislativo. Ambas acogidas entre vítores y aplausos en su primer encuentro con los parlamentarios.

Tambi√©n es muy lamentable que se haya reinaugurado la pol√≠tica cupular, con una estridencia tal que se est√°n quedando en el tintero aquellos asuntos que le interesan mucho m√°s al pueblo, abatido por una crisis econ√≥mica desatada, una inflaci√≥n galopante y el severo deterioro del poder adquisitivo. Ciertamente, la necesidad de una ‚Äúnueva y buena Constituci√≥n‚ÄĚ es algo importante, pero nunca tanto como la urgente soluci√≥n a los problemas de seguridad y narcotr√°fico, por ejemplo.

No deja de ser sorprendente que, al mismo tiempo que transcurrían los nuevos nombramientos en La Moneda, los estudiantes extremaron su protesta a pocos pasos de la sede gubernamental. Mientras que en la Araucanía sigue rampante la confrontación de los rebeldes mapuches con el Estado. Lo que también desalienta el apoyo al Gobierno de buena parte de la izquierda y de las organizaciones de Derechos Humanos. Además de la derecha, por supuesto, que quisiera que las autoridades extremen la represión en la zona.

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