May 22 2004
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Cultura

Cannes: Un viaje del Che hasta nuestros d铆as

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En 1952 un muchacho argentino de 23 a帽os llamado Ernesto Guevara Lynch y un joven de 29 -Alberto Granados- resolvieron conocer su casa grande. Una no demasiado bien cuidada motocicleta Norton fue el pasaporte para cruzar la Cordillera de Los Andes y atravesar, ya en Chile, el 谩rido Desierto de Atacama. Pensaban llegar a Per煤, tomar la ruta hacia Amazonia y luego seguir viaje.

S贸lo que Am茅rica Latina -la casa grande– era, como en la actualidad, mucho m谩s que el paisaje a medias unificado por la lengua de los conquistadores. Entonces, como hoy, el elemento unificador del disperso mapa americano era la injusticia, la desigualdad, la pobreza, la explotaci贸n. Realidades que ambos descubrieron a lo largo del fatigoso periplo. Realidades que Ernesto -que iba a ser simplemente el Che a帽os despu茅s- incorpor贸 de manera inescindible a su visi贸n del mundo.

Es esta aventura, en realidad, el punto de inflexi贸n que convertir谩 a un joven de familia acomodada en el revolucionario que a帽os despu茅s y a conciencia dio la vida por una revoluci贸n tan frustrada como traicionada. Pero nada de esto es visible en los Diarios de motocicleta. Como el personaje de Saint Ex煤pery, Salles comprende que lo esencial no se ve con los ojos. En cierta forma el filme refleja tanto la s贸lida vitalidad del h茅roe como la melanc贸lica certeza de no estar su 茅poca -sus contempor谩neos- a la altura de su sacrificio.

La generalidad de los peri贸dicos europeos festej贸 la pel铆cula y en ella el redescubrimiento del Che. El Guardian anot贸 la iron铆a de que la productora brit谩nica FilmFour, una de las financistas de la obra, haya cerrado sus puertas en 2002.

La pel铆cula de Walter Salles reasegura luego de la celebrada Estaci贸n Central, de 1998, su lugar como uno de los cineastas m谩s importantes de Am茅rica Latina, junto a Alfonso Guaron (Amores perros) y Fernando Meirelles (Ciudad de Dios).

Cuando Diarios de motocicleta se estren贸 en el Festival Sundance que patrocina el actor y realizador estadounidense Robert Redford -que tambi茅n apost贸 al financiamiento de la producci贸n- Alberto Granados, el amigo del Che, que tiene ya 80 a帽os y vive en Cuba, no pudo asistir; el gobierno de EEUU le neg贸 la visa. 芦Tal vez por miedo a lo diferente禄, aventur贸 entonces Salles.

El impasse fue salvado por un gesto que honra a Redford: en su calidad de productor ejecutivo viaj贸 a La Habana con el filme en su equipaje y sendas invitaciones para la proyecci贸n: a Granados y al otro amigo legendario del Che, Fidel Castro.

Tal vez no todo est谩 perdido.

En cuanto a la suerte del filme en el aspecto competitivo de Cannes, la decisi贸n corresponde al jurado que preside Quentin Tarantino, un director que a ratos pareciera s贸lo querer filmar historietas sangrientas en las que el factor humano se disuelve, disipa o esconde tras litros de sangre y el disfraz de las morisquetas.

Para muchos entendidos, y el p煤blico que la aplaudi贸, la competencia se acota en dos t铆tulos: Diarios de motocicleta y Fahrenheit 9/11. Casual o curiosamente dos pel铆culas que observan, cada una desde un 谩ngulo particular, la realidad de nuestra contemporaneidad. En un par de d铆as sabremos a qu茅 atenernos.

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