Sep 18 2023
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Opinión

Carta a hijos y nietos: Adelante, hijos de la humanidad

Ni las enormes manifestaciones callejeras en todo el mundo, con millones de participantes, contra la crisis climática global, ni los llamamientos climáticos de 1992, 2017 y 2021 firmados por miles de científicos han inducido a los grupos dominantes del mundo a tomar las medidas radicales necesarias para evitar la extinción de la vida en la Tierra. Como padres y abuelos, simplemente queremos decir a nuestros hijos y nietos que estamos del lado de la justicia social global y de la fraternidad y la solidaridad entre todos los habitantes de la Tierra, y que creemos en un futuro diferente al actual.

A Francesca (53 a√Īos), Marco (51 a√Īos), Emmanuel (45 a√Īos) (los hijos), Charlotte (23 a√Īos), Matteo (21 a√Īos) Alba (18 a√Īos), Loan (17 a√Īos), Adrien (8 a√Īos), Ruben (5 a√Īos) (los nietos).
Como saben, me encanta hablar. La palabra hablada, escrita o gestual es el medio de expresión y comunicación más poderoso para convivir con los demás. Es un regalo que nos da la vida, de forma gratuita. Salvaguardar y promover el derecho a la libertad de expresión -excepto la del odio y el rechazo a los demás- es la base de una sociedad justa. La democracia depende de ello.
La necesidad de hablar, de relacionarse con los dem√°s, es fundamental. No para ense√Īar, imponer opiniones o dar recetas, sino simplemente para compartir emociones y sentimientos. Es una forma de contribuir a la creaci√≥n de una memoria colectiva de lo esencial. Me gustar√≠a hablarles de tres momentos que han supuesto un cambio importante en mi forma de ¬ęver el mundo¬Ľ.
Primer punto de inflexión. La toma de conciencia de la desigualdad y la pobreza.

Por motivos familiares, viv√≠ en Roccella Jonica, Calabria, una de las regiones m√°s pobres de Italia, desde los 4 hasta los 18 a√Īos (con un interludio de 4 a√Īos en Sicilia, en Patti). En aquella √©poca, en Calabria, hablo de finales de los a√Īos 50, no hab√≠a universidad. Adem√°s, la facultad universitaria en la que quer√≠a matricularme, la de Ciencias Pol√≠ticas, s√≥lo exist√≠a en Florencia. As√≠ que me fui a estudiar a Florencia, a 928 km de Roccella. No me detendr√© en los detalles.

No fue una experiencia dram√°tica a nivel personal. Lo que realmente me impact√≥ fue darme cuenta de que mi regi√≥n era pobre. Como se dec√≠a entonces, ¬ęsubdesarrollada¬Ľ. Por eso emigraban los j√≥venes de Calabria. Tuve que romper con todos mis amigos, cambiar mi estilo de vida, renunciar a los compromisos que hab√≠a adquirido en el √ļnico movimiento juvenil de Roccella, en torno a la parroquia. Creo que puedo decir que tom√© conciencia de las desigualdades socioecon√≥micas regionales y, en particular, de la pobreza de mi regi√≥n como una ofensa personal. Tanto es as√≠ que, aunque nac√≠ en Liguria de madre toscana y padre apulense, siempre he dicho que me sent√≠a calabr√©s. As√≠ que, durante mis estudios, intent√© comprender las causas de las desigualdades regionales y de la pobreza. Mi tesis vers√≥ sobre la ¬ęTeor√≠a de las regiones econ√≥micas¬Ľ.

Desde entonces, la cuesti√≥n de la desigualdad en los derechos universales a la vida entre individuos, grupos sociales, territorios y pueblos sigue siendo uno de los ejes de mis trabajos de investigaci√≥n, de mi actividad docente, en particular en la Universidad de Lovaina (B√©lgica) y en la Academia de Arquitectura de Mendrisio, en el Tesino (Suiza), y de mi compromiso como ciudadano ¬ęmilitante¬Ľ.

La desigualdad y la pobreza siguen siendo hoy la mayor injusticia social y humana. Es inaceptable. S√≥lo algunas cifras. Seg√ļn la OMS (Organizaci√≥n Mundial de la Salud) casi 4.000 millones de personas (¬°la mitad de la poblaci√≥n mundial!) no tienen (2022) cobertura sanitaria b√°sica. Por su parte, el √ļltimo informe de ONU-Agua informa de que 2.100 millones de seres humanos no tienen acceso al agua potable y 4.200 millones no tienen acceso al agua para saneamiento – ¬°no saben lo que es un retrete!

¬ŅSe imaginan estar en una situaci√≥n as√≠? ¬°Por supuesto que no! No tienen la culpa de encontrarse entre los pocos ¬ęprivilegiados¬Ľ. Pero, ¬Ņpor qu√© ellos, hijos y nietos como ustedes, no tienen el ‘derecho’ al agua y a la salud y, por tanto, a la vida?

En 1948, la comunidad internacional aprob√≥ la Declaraci√≥n Universal de los Derechos Humanos, que reafirmaba solemnemente la igualdad de derechos de los seres humanos a la vida. Adem√°s, en los 75 a√Īos transcurridos desde entonces, ¬°es imposible enumerar todos los programas, planes e iniciativas emprendidos por cientos de miles de instituciones p√ļblicas y privadas a todos los niveles, desde el local hasta el mundial, con el objetivo de erradicar la pobreza! Incluso hoy, la Agenda 2015-2030 de las Naciones Unidas ha mantenido la lucha contra la pobreza como su objetivo global. ¬°Qu√© admisi√≥n de fracaso, qu√© desastre hist√≥rico!

¬ŅDebemos aceptar entonces los argumentos de los ¬ęricos¬Ľ y de los grupos sociales dominantes de que la pobreza es un hecho ¬ęnatural¬Ľ (se nace pobre y la probabilidad de seguir si√©ndolo es muy alta)? ¬ŅPodemos aceptar que la √ļnica opci√≥n pr√°ctica es mitigar los efectos negativos de la pobreza multidimensional y corregir uno u otro de los factores subyacentes a la brecha entre ‘ricos’ y ‘pobres’? ¬ŅQu√© opinan ustedes al respecto?

Segundo punto de inflexi√≥n: me convert√≠ en un radical que trabajaba en la Comisi√≥n Europea en Bruselas. Sin darme cuenta, la respuesta a la pregunta anterior me lleg√≥ a mediados de los a√Īos ochenta. La imposibilidad de erradicar la pobreza se debe b√°sicamente a que los gobernantes no quieren erradicar la pobreza.

A finales de diciembre de 1978, tras un concurso europeo abierto, fui seleccionado para formar parte del equipo de 4 miembros encargado de un nuevo programa de la Comisi√≥n Europea, conocido por las siglas FAST – Forecasting and Assessement in Science and Technology (Previsi√≥n y Evaluaci√≥n en Ciencia y Tecnolog√≠a). El objetivo era evaluar el impacto y las consecuencias del desarrollo cient√≠fico y tecnol√≥gico en la econom√≠a y la sociedad. Sobre esta base, poner de relieve las prioridades a largo plazo de la pol√≠tica europea de investigaci√≥n y desarrollo tecnol√≥gico. En 1979, fui nombrado director del programa. En aquella √©poca, yo era un economista pol√≠tico bastante cr√≠tico con el sistema econ√≥mico, pero del tipo ¬ęreformista progresista¬Ľ, constructivo, que cre√≠a en la posibilidad de cambiar el sistema desde dentro.

A medida que avanzaban los trabajos y los resultados del programa FAST (entretanto, el equipo había crecido y cientos de institutos de investigación de todos los países de la Ue participaban en los trabajos del contrato) me di cuenta de dos hechos. Uno, para las autoridades de la Comisión Europea y de los Estados miembros de la Comunidad Europea, el objetivo concreto de FAST era demostrar la importancia y la inevitabilidad de la adaptación de las sociedades al desarrollo tecnológico generado y promovido por el sistema.

Dos, en consecuencia, los resultados de FAST deb√≠an validar la idea de que la prioridad de la pol√≠tica cient√≠fica y tecnol√≥gica europea era mejorar y reforzar la competitividad de la econom√≠a europea en unos mercados cada vez m√°s globales. Me di cuenta as√≠ de que la ¬ęComunidad Europea¬Ľ (reducida en 1992 a ¬ęUni√≥n¬Ľ Europea) se estaba convirtiendo en uno de los lugares m√°s poderosos del mundo para promover y desarrollar los principios y objetivos de la econom√≠a de mercado capitalista, ¬°que subyace a los procesos que generan la pobreza!

No oculto mi decepci√≥n. Sin embargo, ello no me ha impedido querer continuar mi labor en el seno de la Comisi√≥n y presentar a sus autoridades las propuestas resultantes del trabajo de FAST. Los a√Īos 80 y 90 fueron la edad de oro de la ideolog√≠a de la competitividad, cuando la innovaci√≥n tecnol√≥gica se consideraba la herramienta m√°s eficaz y rentable para hacer crecer la econom√≠a y la riqueza de Europa. El evangelio de la competitividad era tan fuerte que la Uni√≥n Europea cre√≥ un Consejo Europeo de Competitividad a nivel ministerial. Desde su creaci√≥n en 1951, ¬°la Ue nunca ha creado un Consejo Europeo contra la pobreza!

Nuestro trabajo ha demostrado que la competitividad no puede inspirar la pol√≠tica cient√≠fica y tecnol√≥gica europea, ni las opciones pol√≠ticas y sociales de nuestros pa√≠ses. Someterlo todo al imperativo de la competitividad habr√≠a enfrentado a los pa√≠ses de la Uni√≥n y habr√≠a desintegrado la construcci√≥n de una Europa unida. La persecuci√≥n de este objetivo implicaba l√≥gicamente el abandono de los principios fundadores del Estado del bienestar (en particular, el desmantelamiento del sistema p√ļblico de seguridad social) y del Estado de derechos (afirmando como prioritario el derecho a la propiedad privada -patentes- sobre los organismos vivos y el conocimiento). Y as√≠ ha sido. La llamada Europa social ha sufrido enormemente y sigue sufriendo hoy en d√≠a.

En realidad, no existen derechos en una economía de mercado. Lo que rige la economía de mercado, y por tanto la agenda política y social de los países económicamente dominantes, es la maximización del beneficio. Todo lo demás, incluida la responsabilidad social y medioambiental de las empresas, es mistificación, humo y espejos.

Por √ļltimo, el tercer punto de inflexi√≥n. La inaceptable planetarizaci√≥n de la condici√≥n humana y terrestre.

El tercer punto de inflexi√≥n se produjo entre finales de los a√Īos noventa y la primera d√©cada de este siglo. Gracias a mi compromiso c√≠vico (Grupo de Lisboa, Comit√© Internacional para el Contrato Mundial del Agua, Asociaci√≥n de Amigos de Le Monde Diplomatique, etc.) fui uno de los iniciadores de la creaci√≥n del ¬ęOtro Davos¬Ľ en enero de 2001, en el propio Davos, en la reuni√≥n anual del Foro Econ√≥mico Mundial. Como tal, fui uno de los cuatro miembros que, en una conferencia de prensa internacional celebrada el 31 de enero de 2001 en Davos con Susan George, Bernard Cassen y Samir Amin, presentaron los objetivos y acciones para otro mundo.

Luego, en 2005, fui uno de los 19 firmantes, miembros activos del Foro Social Mundial, que pidieron que se reforzara el papel movilizador del FSM en la lucha mundial contra la globalizaci√≥n de la condici√≥n humana y terrestre seg√ļn los dictados de la econom√≠a dominante. Y este fue mi tercer punto de inflexi√≥n, porque tom√© conciencia como los otros amigos que se hab√≠an unido (entre ellos, por ejemplo, Bernard Cassen, Roberto Savio, Ignacio Ramonet, etc.) de que el sistema dominante hab√≠a acentuado sus caracter√≠sticas malsanas y devastadoras.

Convencido de que los nuevos desarrollos científicos y tecnológicos le permitirían reforzar y extender su poder de conquista, dominación y control sobre la vida y el mundo, el sistema ha afirmado cada vez más la negación de los derechos humanos y sociales a la vida y los de la naturaleza, mientras seguía cacareando sobre la lucha contra la pobreza, el compromiso de no dejar a nadie atrás y el desarrollo sostenible. En otras palabras, ha hecho de la hipocresía su práctica ética y social explícita. Además, ya no oculta su desprecio por los grupos sociales, las comunidades, los pueblos y las civilizaciones que, diferentes o excluidos, empobrecidos o dominados, osan oponerse a su dominio.

La grave crisis financiera del sistema en 2007-8 fue la ocasi√≥n de este endurecimiento. Lejos de admitir sus propios errores sist√©micos, las potencias dominantes del ¬ęNorte global¬Ľ han acusado a otras -en particular a Rusia y, desde hace una d√©cada, a China- de querer desestabilizar el ¬ęorden mundial¬Ľ (el suyo). La defensa a ultranza de su orden ha hecho saltar por los aires los objetivos del llamado desarrollo para todos, la lucha contra el cambio clim√°tico y contra la pobreza y la desigualdad. Han provocado la guerra de Ucrania y el rearme del mundo (¬°en 2021, el gasto militar super√≥ los 2 billones de d√≥lares!); han intensificado la competencia por los recursos de la Tierra; se han burlado de la democracia.

En una palabra, han hecho del cinismo su fuerza motriz, dando vergonzosamente ¬ęlegitimidad¬Ľ √©tica, institucional y social a la traici√≥n, la mentira, la desinformaci√≥n, el incumplimiento de los compromisos y la inversi√≥n del sentido. Incluso han conseguido, sobre todo en Estados Unidos, hacer creer que el dictador es el salvador de la patria, que el depredador es la v√≠ctima, que el racista tiene legitimidad para ser la v√≠ctima, que el hombre blanco dominante tiene derecho a defender y exaltar su supremac√≠a, que el rico es el mejor, es decir, el m√°s fuerte, que no existe humanidad, que no hay sociedad sino s√≥lo mercados, que no hay fraternidad sino rivalidad, que prevalecen los intereses individuales, que no hay valores comunes universales. Peor a√ļn (si eso es posible), ¬°la parte m√°s fuerte de este sistema dominante, Estados Unidos y sus ¬ęsubyugados¬Ľ, est√° dispuesta a poner en peligro la vida del planeta con la destrucci√≥n nuclear para mantener su poder y su dominio sobre el mundo!

El mundo actual, impulsado por tales creencias, es inaceptable. Debe ser combatido. Hay que impedir que construya el futuro, su futuro. Con dos ejemplos concluyo esta carta.

El primero se refiere al desarrollo sostenible (DS). Despu√©s de haberlo combatido ferozmente desde principios de los a√Īos 70, el mundo empresarial y financiero de las potencias occidentales dominantes (y de otras) consigui√≥ que la ONU (Conferencia Internacional de la ONU sobre Sostenibilidad en 1987) aceptara que el objetivo clave de la agenda mundial deb√≠a seguir siendo el crecimiento econ√≥mico y que el DS deb√≠a considerarse como una condici√≥n necesaria al servicio del crecimiento econ√≥mico.

Una inversi√≥n completa. Originalmente, el DS naci√≥ como una alternativa estructural al modelo dominante de crecimiento econ√≥mico depredador de la Tierra. Se convirti√≥ en uno de sus principales instrumentos. Gracias a este logro, las fuerzas dominantes pudieron utilizar el DS como argumento para la mercantilizaci√≥n, la privatizaci√≥n y la financiarizaci√≥n de la vida. Desde entonces, han ralentizado y diluido sistem√°ticamente los objetivos de lucha contra el calentamiento global, la deforestaci√≥n y la explotaci√≥n y el consumo de combustibles f√≥siles. Su cinismo les ha llevado incluso a dar marcha atr√°s: en 2022 invirtieron sumas r√©cord en combustibles f√≥siles y aumentaron la deforestaci√≥n en un 22% respecto al a√Īo anterior.

El segundo ejemplo se refiere a la política sanitaria mundial frente a la pandemia de Covid-19. Espero que nunca olviden la odiosa oposición de los poderosos Estados miembros de la OMC, encabezados por EU y la Ue, a la suspensión temporal de la aplicación de los artículos que regulan las patentes privadas sobre vacunas. El objetivo de la suspensión era permitir a la población de los países pobres acceder a los medicamentos y vacunas que necesitan y/o poder producirlos localmente.

Adem√°s, el Tratado de la OMC prev√© (Art. 30 y 31) la posibilidad de una suspensi√≥n. A pesar de los cientos y miles de peticiones, llamamientos, declaraciones, manifestaciones callejeras, resoluciones de parlamentos y grupos de Estados (90 pa√≠ses del Sur Global) a favor de la igualdad del derecho a la vida de las poblaciones m√°s afectadas de √Āfrica, Am√©rica Latina y Asia, su rechazo ha sido feroz y brutal. Los pa√≠ses ¬ęricos¬Ľ del Norte se burlaron de la primac√≠a pol√≠tica y jur√≠dica del derecho a la salud seg√ļn las normas y objetivos fijados por la OMS (Organizaci√≥n Mundial de la Salud), sobre la ¬ęl√≥gica¬Ľ y los intereses comerciales, industriales y financieros promovidos por la OMC.

Su rechazo permanecer√° como una de las p√°ginas m√°s vergonzosas escritas por los dirigentes pol√≠ticos (as√≠ como por los cient√≠ficos al servicio de los poderes dominantes) y los jefes de las poderosas empresas farmac√©uticas de Estados Unidos y de la Uni√≥n Europea. Su cinismo e hipocres√≠a son desvergonzados. Los beneficios netos de las empresas farmac√©uticas (e industrias afines) que poseen las patentes de las vacunas y otros medios terap√©uticos se han acercado a los 100.000 millones de d√≥lares en dos a√Īos, mientras que unos 2.000 millones de seres humanos se han visto privados y han tenido que esperar dos a√Īos antes de que algunos de ellos puedan curarse. Una verg√ľenza.

Una cruda constatación. El mundo actual es insostenible, radicalmente injusto, violento y carente de libertad. Es fácil decirles: ¡rebelaos! Pero no puedo no decírselo.

Adelante, hijos de la humanidad. Os abrazo.
Pap√° y abuelo Riccardo

 

*Politólogo y economista italiano, doctor en Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad de Florencia, profesor en la Universidad Católica de Lovaina. Fue desde 1970 hasta 1975, Director del Centro Europeo para la Coordinación de la Investigación en Ciencias Económicas y Sociales en Viena. Dirigió el programa FAST (Forecasting and Assessment in Science and Technology) para la Comisión Europea de la Comunidad Europea en Bruselas. Fue nombrado doctor honoris causa en 8 universidades (Umeå, Suecia; Roskilde, Dinamarca; Politécnica de Grenoble, Francia; Politécnica de Mons, Bélgica; Katholieke Universiteit Brussels, Bélgica; Università di Corsica, Francia; Université du Québec à Montréal, Canadá; Universidad Nacional de Rosario, Argentina.

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