Mar 8 2022
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Ambiente

Charquini, el glaciar boliviano que se derrite irremediablemente

La capa n√≠vea que cubre la monta√Īa poco a poco se transforma en una laguna de agua cristalina que refleja el azul del cielo y reinventa los tonos color turquesa. Esa imagen que cautiva a los visitantes de turno logra un contraste perfecto con el caf√© de las rocas, cada vez m√°s visibles entre el manto blanco. Se trata de¬†Charquini, el glaciar que forma parte de la Cordillera Real de los Andes y que poco a poco se derrite a causa de la crisis clim√°tica.

Desde inicios de 2021, la monta√Īa y la laguna ‚ÄúEsmeralda‚ÄĚ, a la que se llega tras una hora de caminata de ascenso, atrajeron a muchos bolivianos. Estos, impedidos de viajar a otros lados a causa de la pandemia del Covid-19, llegaron a los pies de este glaciar, que est√° a 5.340 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.). As√≠ y con el amplificado impacto de las redes sociales, Charquini ‚ÄĒa tres horas de la ciudad de La Paz, Bolivia‚ÄĒ se posicion√≥ como el punto focal del turismo.

Charquini registró en un turismo descontrolado hasta mil personas por día. Foto: Carlos Sánchez

La cita tur√≠stica no s√≥lo signific√≥ la posibilidad de presenciar la majestuosa belleza monta√Īosa, sino que tambi√©n represent√≥ un encuentro con un cuerpo de hielo que se escurre ante los ojos de los visitantes. Adem√°s, fue otro factor para su derretimiento.

Fue una irresponsabilidad lo que se vio en Charquini: un turismo completamente desordenado que sac√≥ a relucir la indefensi√≥n de los glaciares en el pa√≠s. El impacto en la monta√Īa no s√≥lo fue en el √°rea de nieve sino en todo el conjunto periglaciar, incluyendo los bofedales que son el ecosistema de roca, se√Īal√≥ Carmen Capriles, especialista en cambio clim√°tico y activista del colectivo¬†Reacci√≥n Clim√°tica.

Charquini lleg√≥ a recibir en los √ļltimos meses un¬†promedio de 1.000 visitas diarias en fines de semana. Este boom tur√≠stico implic√≥ una¬†significativa afectaci√≥n, seg√ļn Capriles, debido a la basura que dejaron las personas y el pisoteado sin control a la zona periglaciar. Incluso ascendieron a la monta√Īa veh√≠culos 4√ó4 para evitar que la gente camine hasta la laguna.

El destino de Chacaltaya

Hasta fines de los a√Īos ‚Äô90, Chacaltaya era uno de los glaciares de la Cordillera Real m√°s cercanos a la urbe pace√Īa y ostent√≥, por varias d√©cadas, la estaci√≥n de esqu√≠ m√°s alta del mundo (5.400 m.s.n.m.).

La monta√Īa fue concurrida por locales y for√°neos desde 1943, cuando se habilit√≥ una pista en el coraz√≥n de los Andes. Pero, actualmente, de ello solo quedan recuerdos. Hace m√°s de 10 a√Īos, la nieve en Chacaltaya desapareci√≥ por completo, lo que evidenci√≥ las afectaciones del calentamiento global a los glaciares.

Esa situaci√≥n se suma a lo que ocurre con otros gigantes blancos de la Cordillera Real, como el Illimani o el Huayna Potos√≠. Seg√ļn datos del Instituto Boliviano de la Monta√Īa (IBM),¬†a partir de 1980, el pa√≠s perdi√≥ la mitad de sus glaciares.

El ingeniero hidr√°ulico especializado en glaciolog√≠a de la Universidad Mayor de San Andr√©s (UMSA), Edson Ram√≠rez, explica que no es posible que Chacaltaya reviva, porque ya perdi√≥ su capacidad de transformar la nieve en hielo. Cree que lo mismo pasar√° con Charquini.¬†‚ÄúLo que estamos viendo ahora es que, en realidad, el glaciar est√° empezando a desaparecer, por eso hay que tomar medidas para no acelerar su muerte‚ÄĚ, advierte.

Ram√≠rez monitorea Charquini desde 2003, cuando se detect√≥ que este ya hab√≠a perdido la mitad de la superficie que ten√≠a en 1940. Desde entonces se registr√≥, en promedio, una p√©rdida de espesor de un metro cada a√Īo. Esto permite estimar que,¬†hacia 2050 ‚ÄĒsi es que no ocurre antes‚ÄĒ, Charquini se convertir√° en otra v√≠ctima de un planeta cada vez m√°s caliente.

Im√°genes satelitales del glaciar Charquini

‚ÄúLa √ļltima d√©cada es la m√°s caliente de la que tenemos registro desde 1850 hasta ahora. 2020 se ubic√≥ 1,2¬įC por encima del periodo de referencia‚ÄĚ, expone la doctora en Ciencias de la Atm√≥sfera de la Universidad de Buenos Aires (UBA), In√©s Camilloni, quien se√Īala como causas al uso intensivo de combustibles f√≥siles, al cambio en el uso de suelo (por deforestaci√≥n y crecimiento urbano) y las actividades intensivas agroganaderas.

¬ŅQu√© pasa cuando se derrite un glaciar?

El derretimiento de un glaciar no es un fenómeno local, se trata probablemente del indicador más claro de lo que sucede en el planeta. El aumento de la temperatura provoca la retracción de glaciares, pero también olas de calor, ascenso del nivel del mar, sequías e inundaciones. Todo eso se convierte en un boomerang que golpea a los ecosistemas que experimentan desórdenes tremendos.

Ram√≠rez ‚ÄĒquien estudia los glaciares bolivianos desde hace m√°s de 30 a√Īos‚ÄĒ explica el fen√≥meno como una sucesi√≥n de eventos interrelacionados que empieza en el oc√©ano, recorre el Amazonas y termina en la Cordillera de los Andes.

‚ÄúDesde el oc√©ano Atl√°ntico vienen unas masas h√ļmedas atravesando la cada vez m√°s degradada cuenca amaz√≥nica‚ÄĚ, detalla. Toda esa humedad llega y se deposita en la Cordillera, dejando las part√≠culas en suspensi√≥n de carb√≥n, que aceleran el derretimiento de la nieve.

Laguna formada en el glaciar Charquini

Por ello, la quema de la Amazonia o de la Chiquitania ‚ÄĒen donde se arrasaron al menos 800.000 hect√°reas en 2021‚ÄĒ no s√≥lo es un infortunio local, sino un impacto que viaja miles de kil√≥metros y se deposita en las cumbres monta√Īosas. All√≠ mancha la blancura de la nieve e impide a los glaciares rebotar la luz solar con la intensidad suficiente, lo que causa el escurrimiento.¬†

Cuando un glaciar se derrite, deja de proporcionar el servicio ecosist√©mico que cumpl√≠a: acumular nieve y transformarla en hielo para luego devolverla en forma l√≠quida a los r√≠os. Si la monta√Īa pierde esa capacidad significa que, ante cada evento extremo, habr√° un impacto mayor.

‚ÄúAl no haber el amortiguamiento, la tormenta ser√° m√°s intensa y a la vez arrastrar√° el material erosionado de la propia roca‚ÄĚ, advierte Ram√≠rez.

Una de las evidencias del derretimiento es la formaci√≥n de lagunas, ya sea a sus pies o incluso al medio de la monta√Īa, que fungen como diques de agua. Como el escurrimiento es acelerado, puede ocurrir un colapso y provocar un desbordamiento repentino. Por tanto, puede haber inundaciones, pero tambi√©n sequ√≠as posteriores, pues se pierden f√°bricas naturales de agua.

Con el tiempo, en el caso del Charquini, los bofedales que est√°n alrededor suyo sentir√°n las consecuencias de la falta de agua y, por tanto, se alterar√° ese ecosistema.

¬ŅSe puede salvar a Charquini?

Johan Yugar, divulgador cient√≠fico, quien sigue los reportes emitidos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim√°tico (IPCC), reafirma que hay rotunda contundencia de que los humanos son los causantes de la aceleraci√≥n del calentamiento del planeta. Explica que, para que no contin√ļe el detrimento de los glaciares, tendr√≠a que bajar la temperatura de la Tierra, aunque aclara que, al tratarse de un fen√≥nmeno acumulativo, ¬ęsi ma√Īana dej√°ramos de emitir di√≥xido de carbono, todrav√≠a tendr√≠amos al menos unos diez a√Īos de calentamiento global¬Ľ.

La laguna Esmeralda es un encuentro con un planeta cada vez más caliente que pierde poco a poco sus ecosistemas. Foto: Carolina Méndez

Por eso, hay que empezar a tomar medidas pronto, tanto locales como globales. El primer paso local, propone Ram√≠rez, es¬†elaborar una Ley de Glaciares en Bolivia, que contemple el monitoreo sistem√°tico de las monta√Īas y los l√≠mites de las actividades permitidas.

‚ÄúEn el caso de Charquini, no se trata de prohibir rotundamente el turismo, sino de evaluar c√≥mo ser√≠a la actividad con menor impacto‚ÄĚ, aclara Ram√≠rez.

Ley sí, ley no

En Am√©rica del Sur, existen avances concretos en la protecci√≥n de los glaciares.¬†Argentina¬†aprob√≥, en 2010, una ley que asigna presupuestos para registrar los cuerpos de hielo y prohibir las actividades que le afectan. Chile, por su parte, tiene un proyecto en la C√°mara de Senadores, donde se discute cu√°les deber√≠an ser los l√≠mites permisibles de las intervenciones en los cerros. Per√ļ cre√≥, en 2017, el¬†Instituto Nacional de Investigaci√≥n en Glaciares y Ecosistemas de Monta√Īa¬†con el fin, entre otras cosas, de proyectar una norma que proteja a la Cordillera de los Andes, la cual atraviesa siete pa√≠ses.

En el caso boliviano, si bien la Constituci√≥n Pol√≠tica establece que el Estado, en todos sus niveles, debe proteger las monta√Īas, no hay normativa que especifique, por ejemplo, qu√© actividades se pueden hacer sobre los glaciares y qu√© otras en las √°reas circundantes de monta√Īa.

¬ęHemos visto, por ejemplo, que se saca el hielo para usar en los frigor√≠ficos. Es realmente alarmante, se√Īal√≥ Carmen Capriles, de Reacci√≥n Clim√°tica.

Ahora bien, el abogado del Ministerio de Medio Ambiente, Rodrigo Herrera, cree que la normativa no es necesaria, ya que considera que no cambiar√° la situaci√≥n actual. ‚ÄúPienso que deber√≠amos¬†trabajar m√°s en educaci√≥n¬†y, de hecho, as√≠ lo estamos haciendo. La Constituci√≥n ya contempla [la protecci√≥n de] los glaciares; lo que hay que hacer es asumir la responsabilidad que en primer nivel apunta a los municipios, luego a las gobernaciones y finalmente al gobierno central‚ÄĚ, afirma.

Sin embargo,¬†actualmente son pocas las acciones de cuidado que se realizan, en general, en los glaciares bolivianos y, en particular, en Charquini. Tuvo que ser escenario de la muerte de un practicante de esqu√≠, en agosto pasado, para que las autoridades comprendan la mala gesti√≥n del turismo en el lugar. Por ello, la Direcci√≥n de Turismo de la Gobernaci√≥n de La Paz analiza reducir de 1.000 visitas diarias a 30, con el fin de evitar da√Īos al glaciar.

Ramírez destaca que una normativa puntual ayudará a poner en el centro de la discusión el estado de los glaciares y, en el caso de Charquini, hará foco no sólo a su impresionante belleza, sino en el grito de auxilio ante el imparable derretimiento que atraviesa.

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