Jul 6 2019
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Pol铆tica

Chile: Alternancia en el poder y cambalache ideol贸gico

Se dice que una de las caracter铆sticas de la democracia es la alternancia en el poder, esto es que las distintas expresiones pol铆ticas puedan acceder al Ejecutivo y en otros per铆odos solo se conformen con ejercer una oposici贸n, ojal谩 constructiva, al gobierno de sus adversarios. Sin duda que esta alternancia no basta para considerar a un r茅gimen como 鈥渄emocr谩tico鈥, si es que no existen tambi茅n diversidad informativa, la plena independencia de los poderes del estado y un voto ciudadano verdaderamente libre e informado, entre otras varias exigencias.

Ciertamente, en Chile esta alternancia est谩 plenamente vigente. Adem谩s de las administraciones de la Concertaci贸n y la Nueva Mayor铆a, la derecha propiamente tal ha accedido en estos 煤ltimos a帽os a La Moneda en dos oportunidades, lo que le permite a muchos asegurar que nuestra transici贸n a la democracia es un fen贸meno ya culminado, aunque todav铆a nos rija la Constituci贸n de Pinochet, un r茅gimen autoritario, as铆 como se mantenga una profunda desigualdad econ贸mica y social en la poblaci贸n.

Pero que unos y otros se alternen en el gobierno lo cierto es que ocasiona muchas paradojas y hasta miserias. Se puede apreciar en estos meses c贸mo los que tuvieron la oportunidad de gobernar por varias d茅cadas, una vez en la oposici贸n se ponen a golpear la mesa exigiendo reformas que nunca emprendieron cuando tuvieron la mejor posibilidad de implementarlas. Tal como han surgido expresiones de ultraderecha o del pinochetismo que, en su desfachatez, acusan a la administraci贸n actual de estar cediendo muy d贸cilmente a las demandas de la autodenominada centro izquierda.

El impulso, por ejemplo, que La Moneda le est谩 dando a la reforma tributaria o a la previsional, en su empe帽o de 鈥渋gualar la cancha鈥 a favor del acceso a la salud, la educaci贸n y otros derechos universalmente reconocidos posiblemente le asegure a la derecha instalar a un sucesor de Pi帽era en el Ejecutivo y, por qu茅 no, mejorar su representaci贸n en el Congreso Nacional, donde por ahora la derecha contin煤a en minor铆a.

De esta forma es que a cada rato, y hasta con repugnancia, observamos en la oposici贸n exigencias verdaderamente escandalosas si se considera la total negativa de estos sectores a concretarlas cuando fueron gobierno. Una de ellas es el pago a la deuda hist贸rica de los profesores, demanda que viene desde la Dictadura y la cual fuera desestimada por todos los gobiernos que le sucedieron. Los pensionados, igualmente, son testigos de c贸mo se les hizo un verdadero desaire a la reformas impulsadas por NO+AFP, frustraci贸n que se repite en los estudiantes y las m煤ltiples organizaciones de trabajadores que hoy van a la huelga, incluso, en la esperanza que sea un gobierno de derecha el que paradojalmente pueda satisfacer sus aspiraciones.

El populismo podr铆amos decir campea en los planteamientos de varios partidos y bancadas parlamentarias, aunque la posibilidad de que sus promesas sean confiadas por el pueblo es algo todav铆a muy dif铆cil, vistos los reiterados desenga帽os y la posibilidad de que quienes gobiernan actualmente sean los que implementen algunos cambios, aunque sin alterar el r茅gimen neoliberal que todav铆a campea en nuestra econom铆a. Hasta en materia de DDHH hay quienes aseguran que la sensibilidad de la derecha se ha demostrado algo mejor que la de quienes, desde La Moneda, les dieron constantes portazos a los familiares de los detenidos desaparecidos y las organizaciones de presos pol铆ticos. Y solo se acotaron a esa 鈥渏usticia en la medida de lo posible鈥 advertida por el Presidente Aylwin.

Jos茅 Antonio Kast y Eduardo Bolsonaro

A ratos parece que el tango Cambalache se ha instalado como himno oficial de nuestra pol铆tica. Muchas veces apreciamos que no hay diferencia entre las promesas de la centro derecha y la centro izquierda, en lo que a menudo se podr铆a tambi茅n incluir a dirigentes de los sectores m谩s vanguardistas. Este tiempo ha sido, como sabemos, el de la dr谩stica mutaci贸n ideol贸gica de algunos furibundos izquierdistas de anta帽o, lo que seguramente se expresa en el quiebre interno de los socialistas y dem贸crata cristianos, fen贸meno que tiene muy a maltraer la posibilidad de un amplio pacto para enfrentar los pr贸ximos desaf铆os electorales. A la vez que los 鈥渞epublicanos鈥 de Jos茅 Antonio Kast (que todav铆a alaba el r茅gimen militar) podr铆an desertar del apoyo que a rega帽adientes le dieron a Pi帽era para ser reelegido.

Esta alternancia pol铆tica tiene efectos, tambi茅n, en la conducta de las organizaciones sindicales y gremiales. Para la CUT, el Colegio de Profesores y otras entidades, es distinta la actitud que asumen si los partidos en que militan sus dirigentes est谩n o no en La Moneda. Ya observamos en el pasado c贸mo se atenuaron las demandas salariales y los reajustes de sueldos concedidos por el bacheletismo, cuando comunistas, socialistas, peped茅s, radicales y dem贸crata cristianos estaban gobernando. As铆 como existen dirigentes empresariales que en p煤blico o privado aseguran preferible para sus intereses que no gobierne la Derecha. Lo que nos hace recordar esta sentencia del reci茅n fallecido senador Carlos Altamirano, cuando proclam贸 que Ricardo Lagos hab铆a hecho 鈥渆l mejor gobierno de derecha de nuestra historia鈥.

Pero m谩s all谩 de lo que se dice y cumple desde el gobierno o la oposici贸n, lo cierto es que lo m谩s caracter铆stico de la pol铆tica chilena ha sido la metamorfosis de sus protagonistas, lo que ha tenido como consecuencia 鈥搉os guste o no- la verdadera fusi贸n ideol贸gica de los partidos y organizaciones sociales. Salvo algunas expresiones de ultra izquierda o ultraderecha, casi todos los actores han ido confluyendo hacia el centro, acot谩ndose a la moda del liberalismo y una casi id茅ntica visi贸n de las cosas. Ya no hay quienes postulen una revoluci贸n, por moderada que se proponga ser; ya nadie, tampoco, se atreve a defender desembozadamente a Pinochet.

As铆 como en materia internacional lo que predomina es la facilidad con que unos y otros se tragan las campa帽as de desinformaci贸n propiciadas por Trump, sus aliados y voceros comunicacionales nacionales y extranjeros. Aunque, por supuesto, existan todav铆a analistas y activistas informados y perseverantes a los cuales la televisi贸n y los grandes medios no les dan cobertura. Una lacra cultural que mucho se explica, ciertamente, en los pobres recursos y la alta ignorancia de muchos comunicadores, para los cuales resulta m谩s barato en su quehacer importar las mentiras o fake news fabricados desde la OEA, el Departamento de Estado y los pa铆ses ansiosos de petr贸leo.

Eduardo Frei

Se dice que el oportunismo y el transformismo son fen贸menos universales, un 鈥渕al de muchos鈥, as铆 como la corrupci贸n pol铆tica y la apat铆a ciudadana. De todas maneras, en Chile debemos lamentarnos mucho m谩s todav铆a del escandaloso derrumbe ideol贸gico cuando miramos a nuestro pasado, a los grandes arquetipos propiciados por servidores p煤blicos de alta solvencia moral como el mismo Allende, Frei Moltalva y tantos otros l铆deres pol铆ticos, morales y religiosos que el pa铆s tuvo la suerte de tener. O si consideramos el horroroso quiebre institucional de 1973 y su grave costo en vidas y esperanzas. Si recordamos, as铆 mismo, la l煤cida heroica lucha que por generaciones acometieron las organizaciones laborales, de los estudiantes y las v铆ctimas de la discriminaci贸n social.

Cuando claramente existen tantas necesidades urgentes y aplazadas en uno de los pa铆ses m谩s desiguales de la Tierra. Pese a lo que dicen nuestros presuntuosos pol铆ticos.

 

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