Abr 6 2019
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Opini贸n

Chile: corrupci贸n que alimenta corrupciones

La opini贸n p煤blica llega a la conclusi贸n que despu茅s de los bullados casos de corrupci贸n de la pol铆tica ser谩n contados con los dedos de una mano los que van a recibir alguna sanci贸n penal por los delitos tributarios, el enriquecimiento il铆cito y la recepci贸n indebida de aportes para el financiamiento de sus campa帽as electorales. Con ellos, las empresas comprometidas en estas il铆citas donaciones han tenido el tiempo para arreglar sus contabilidades y hacerse defender por los m谩s destacados abogados y estudios jur铆dicos. Por esos h谩biles y, digamos, ecl茅cticos profesionales que, sin duda, cuentan con las destrezas y recursos para seducir a los jueces y recurrir a los abundantes resquicios legales a objeto de que sus clientes escapen indemnes de sus graves atentados contra el llamado 鈥渆stado de derecho鈥.

En los 煤ltimos d铆as acaso solo el ex senador Jaime Orpis pareciera que mantiene riesgo de sufrir alguna pena aflictiva, aunque todav铆a lo favorecen esos largos meses y a帽os que toma la tramitaci贸n de estos procesos, donde muchos delitos se van diluyendo y fabricando hasta conmovedoras atenuantes. En este sentido, el Servicio de Impuestos Internos (SII) cuyo titular depende de los presidentes de la Rep煤blica, se ha omitido vergonzosamente de presentarChile: La corrupci贸n como sistema querellas o demandas contra los pol铆ticos inescrupulosos denunciados por medios de comunicaci贸n y los propios fiscales. Curiosamente, en nuestra ama帽ada legislaci贸n estos 煤ltimos no tienen facultades para sostener procesos si no cuentan con este 鈥渟ospechoso pase鈥 que debe brindarle una instituci贸n del Estado que debiera efectivamente velar por el cumplimiento de las normas tributarias del pa铆s.

Ya nadie puede dudar respecto de la colusi贸n que existe entre el mandam谩s del SII y la clase pol铆tica. Al mismo tiempo que se ha demostrado que el mismo funcionario designado por Michelle Bachelet como director de este organismo fuera ratificado por el Presidente Pi帽era y su nueva administraci贸n, en un pa铆s en que los titulares de estos altos cargos p煤blicos suelen ser renovados con cada cambio de gobierno.

Todo indica que en la corrupci贸n pol铆tica y las impunidades puede estar la causa que explique los millonarios fraudes al fisco cometidos por Carabineros y las distintas ramas de las FFAA, cuya cuant铆a y desfachatez no tienen precedentes en nuestra historia. Por supuesto: es bien posible que los uniformados se hayan animado a cometer estos desprop贸sitos ante el deliberado silencio de las autoridades pol铆ticas que deben fiscalizarlos. Cuando los uniformados adem谩s se enteran por sus servicios de inteligencia de cada una de las irregularidades cometidas por los dem谩s poderes f谩cticos chilenos.

Resultado de imagen para chile corrupcionA no ser por algunas filtraciones a la prensa, es muy posible que cada alto oficial al salir a retiro se creyera con fuero para convertirse en millonario gracias a los gastos reservados que se les asignan, adem谩s de otras conocidas prebendas, y cuyo detalle de gastos ni siquiera recib铆a de la Contralor铆a General de la Rep煤blica una m铆nima inspecci贸n. Por lo mismo es que los 煤ltimos comandantes en jefe, sus subordinados de m谩s confianza y familiares se prodigaran en pasajes a茅reos, viajes y vi谩ticos por Chile y el mundo. M谩s all谩 de las comisiones o coimas que habitualmente los proveedores de armas y pertrechos militares les erogan a quienes est谩n a cargo de la adquisici贸n de armas y el abastecimiento de los cuarteles. Con seguridad, estos oficiales se sintieron tentados a delinquir despu茅s de observar c贸mo su l铆der castrense, Augusto Pinochet, era favorecido con la impunidad que la pol铆tica le garantiz贸 a sus cr铆menes de lesa humanidad, cuanto a aquellas abultadas sustracciones al erario fiscal cometidos por 茅l y sus parientes.

No ser铆a tampoco extra帽o que las 煤ltimas acusaciones contra algunos ministros de corte y fiscales tengan fundamento en la gran salvada de tantos magistrados c贸mplices o encubridores respecto de los delitos de la Dictadura, la mayor parte de ellos ahora ya jubilados y en la completa seguridad que nunca su abyecci贸n y lenidad ser谩 sancionada. Es posible, por ejemplo, que los magistrados de la Corte de Apelaciones de Rancagua (hasta aqu铆 tres) se creyeran facultados para percibir, al igual que los pol铆ticos, sumas de dinero provenientes de los narcos y delincuentes de cuello y corbata que, como se ha descubierto, cuentan tambi茅n con diestros operadores para repartir dinero o sobresueldos a algunos jueces, aunque en cantidades, al parecer, m谩s modestas que las que se repartieron entre los miembros del Poder Legislativo, los municipios y los partidos pol铆ticos. Porque en el escalaf贸n de los poderes del Estado, sin duda los jueces son los m谩s baratos a la hora de vender su conciencia.

Indignados de Chile llaman a marcha contra las AFP y la corrupci贸nEn este estado de descomposici贸n general de nuestras autoridades e instituciones p煤blicas, por qu茅 no suponer, adem谩s, que los mismos delincuentes comunes se sientan tentados a delinquir hasta los niveles alarmantes que hoy se conocen. Que los portonazos y el lucrativo negocio del narcotr谩fico, por ejemplo, se alimenten de las malas pr谩cticas de los poderosos, de los que mandan y deben velar por el orden p煤blico. Cuando hasta los mismos obispos y sacerdotes vienen perdiendo credibilidad y autoridad moral para reclamarles buena conducta a los j贸venes que escandalizan y abusan. A lo que se puede sumar el mal comportamiento de altos personeros de otras instituciones morales que hoy permanecen en sue帽o o 煤nicamente al acecho de cargos y buenos negocios, como algunos de los magistrados imputados y que se les se帽ala como integrantes de las logias mas贸nicas.

De esta forma es que hasta las polic铆as son interpeladas duramente por la poblaci贸n, a causa de que no pocos de que sus integrantes se descubren entre las bandas delictuales, los asaltos y hasta las m谩s graves infracciones del tr谩nsito. Cuando en los mismos cuarteles policiales se reconoce la p茅rdida de armamento disuasivo y de guerra que, no ser铆a extra帽o, sean las que exhiben los m谩s desinhibidos mafiosos en los funerales de sus capos. En im谩genes que le sirven a los chilenos y ahora al mundo para constatar que la democracia chilena no es la que se presume y que, as铆 como vamos, seguramente nos vamos a ver arrastrados al fango en que viven los pa铆ses m谩s corruptos de la Tierra. Si no fuera porque todav铆a existen ciudadanos o h茅roes civiles que se atreven a salir a las calles y demandar esa justicia y libertad que se nos ofreci贸 antes que los referentes de derecha a izquierda consolidaran su feliz connivencia bajo el imperio de la Constituci贸n de Pinochet y el orden neoliberal. Cuyo ideario ha infiltrado las convicciones de los pol铆ticos m谩s rebeldes del pasado. Y el de no pocos j贸venes pol铆ticos de hoy.

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