May 31 2023
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Opini贸nPol铆tica

Chile: creer o no creer es la duda

Todo apunta a que el gobierno debe volver a mirar a la calle, a las organizaciones sociales, al movimiento estudiantil, al sector pesquero para una nueva ley de pesca. No es suficiente una hoja con firmas conocida, es m谩s importante llenar las calles, volver al esp铆ritu octubrista con las lecciones ya aprendidas para que no salga gratis.

Se escuch贸 decir a Gabriel (Boric) que la marcha es lenta porque el camino es largo y tambi茅n si el programa no se iba cumpliendo ser铆a la calle la del orden. Es verdad, la historia de Chile se ha construido de aquella manera, salvo durante la dictadura que instal贸 r谩pido el modelo para repartir entre sus adeptos empresas y materias primas como premio por haber estado al lado de los golpistas en la batalla contra el comunismo internacional.

Lento tambi茅n fue el recorrido de Salvador Allende desde el a帽o 1952 hasta 1970, pero jam谩s perdi贸 el rumbo. Su preocupaci贸n fundamental eran los trabajadores, los hombres y las mujeres a quienes entreg贸 la dignidad que jam谩s la derecha chilena concibi贸.

La izquierda siempre trabaj贸 codo a codo con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), los sindicatos de maestros y pescadores. Jam谩s rehuy贸 el di谩logo con la aristocracia obrera instalada en el cobre. Se sumaba para infringir una derrota al capitalismo y por ende al imperialismo norteamericano.

La Escuela Nacional Unificada (ENU) fue discutida por alumnos y toda la comunidad educativa. Fue una batalla dura donde jam谩s se puso en peligro la educaci贸n particular. La iglesia ten铆a y tiene sus colegios, sus centros de adiestramiento a un elevado costo que los hace excluyentes. S贸lo la clase dominante puede tener acceso a ellos, pero existe la libertad de educaci贸n, cat贸lica, apost贸lica, romana y evang茅lica.

Nada ha sido f谩cil en la lucha por mejorar las condiciones de las grandes mayor铆as. La derecha instalada en el parlamento y en los cuarteles han negado la sal y el agua. En todos los tiempos siempre se ha mirado y compartido los sue帽os y los compromisos con los trabajadores, con la alianza entre socialistas y comunistas, ya en esos a帽os. La alianza fundamental de la clase estar谩 en estos dos partidos manifest贸 Allende.

Pero todo cambi贸 desde 1990 hasta los tiempos actuales. La vieja clase pol铆tica que se resisti贸 a los cambios de los a帽os setenta opt贸 por el negacionismo. Los tiempos nuevos tambi茅n es cierto que trajeron a nuevos actores dispuestos a dar con la misma intensidad la batallas por llegar.

Los tiempos actuales de cierta manera se parecen a los antiguos. Los mismos adversarios, pero esta vez con la presencia de la extrema derecha, el pinochetismo de cuerpo entero. Dejar establecido que la herencia dictatorial fue apetecible para los viejos y que se convirtieron en administradores gustosos.

Duros han sido los golpes recibidos en los dos procesos eleccionarios. No es com煤n que un gobierno se vea enfrentado a una situaci贸n tan compleja donde la derecha utiliz贸 armas alejadas no s贸lo e la 茅tica, sino un largo listado de mentiras y falsedades que hicieron efecto. Los medios de comunicaci贸n tambi茅n se jugaron enteros para estas dos batallas. Finalmente, nada de lo que prometido fue cumplido, pero la mentira ya estaba instalada.

Con un poco m谩s de un a帽o de gobierno se han logrado dar pasos significativos y aquellos hay que reivindicarlos como obra de este gobierno. El fin del copago en el sistema de salud, las cuarenta horas que alejan cada vez m谩s al hombre y la mujer de la esclavitud. Colocar el tema del Litio como asunto pa铆s.

Una lectura del programa de gobierno deja en evidencia que son profundas las tareas a cumplir porque fueron compromisos, por aquellas se pidi贸 el voto y se prometi贸 alcanzarlas. La derecha no las quiere, las niega y con ello cercena el futuro de millones de chilenos como es un nuevo y m谩s justo sistema de pensiones.

Constituye un delito seguir prolongando el sistema de AFP que golpea duramente a millones cuando son unos cuantos los que de manera reiterada retiran miles de millones de pesos en beneficios que no son otro asunto que el asalto a los bolsillos delgados de la clase trabajadora.

Es la derecha la que se neg贸 con sus votos para que el salario m铆nimo llegue a los $500.000 pesos, cuando un obrero gana veinte veces menos que un parlamentario. Eso es la continuidad de la pobreza y la prolongaci贸n de la desigualdad. Bendiciones recibe el sistema de pensiones de las fuerzas armadas, de ese asunto se caya.

Estamos frente a un periodo delicado y complejo. La necesidad de una nueva constituci贸n para Chile es asunto impostergable. Se coloc贸 mucho esfuerzo para hacer posible un pa铆s con derechos, libre y profundamente democr谩tico. Venci贸 lo rancio que, para llevar agua a su molino, minti贸 descaradamente.

Cuando la extrema derecha grita que los vencidos no tienen nada que exigir, nada que proponer sencillamente porque son los vencedores los que escriben sus asuntos, entonces sabemos que hay que prepararse para batallas mayores, posiblemente esperar algunos a帽os m谩s para volver a insistir dada la urgencia de lo necesitado.

No hay que perderse. La extrema derecha, esa que tiene su nicho en votos y botas lustradas no dar谩 tregua ni espacio para alguna alternativa. Su sectarismo, su postura negacionista seguir谩 manteniendo al pa铆s en el t煤nel, aunque tenemos la certeza que en alg煤n momento podremos ver la luz.

Mal estibada est谩 la carga del gobierno, duro es el fuego amigo cuando conocemos de qu茅 ca帽贸n se dispara. La p贸lvora de SQM hace da帽o, deja obnubilada la peque帽a parcela. Hace que en algunos momentos se haga necesario hacer un viaje a la farmacia. Nunca el insulto es bueno dentro de un gobierno que administra con dos almas, menos de una dirigente conocida en las alturas.

No hay duda que se necesita llegar al final del gobierno bien parado y digno, pero aquello necesita conocer bien quienes ser谩n los compa帽eros de ruta. Hasta el momento los que no est谩n no son necesarios, en el tarro limosnero no hay suficientes monedas. Fueron a buscar agua al centro y volvieron con sed. No sacaron a nadie y se convirtieron en unas cuantas voces que gritan que sin ellos el mundo se acaba. Que para vencer a la derecha y la extrema derecha son fundamentales.

Olvida Undurraga quien dijo que los extremos eran malos y ahora pide una silla para la foto. Ser谩 digno aceptar la definici贸n de monos peludos y los compa帽eres de los que habl贸 Piergentili. Caer谩n en el olvido las condenas que desde el partido radical cayeron sobre el gobierno por indultos. Se dejar谩n pasar las agresiones verbales del jefe de bancada del PDC, que algunos d铆as despu茅s del triunfo de Gabriel andaba con una lista en la mano pidiendo pega para sus correligionarios.

No ser谩n f谩ciles los tiempos que est谩n por llegar para el gobierno. Todo apunta a que el gobierno debe volver a mirar a la calle, a las organizaciones sociales, al movimiento estudiantil, al sector pesquero para una nueva ley de pesca. No es suficiente una hoja con firmas conocidas, es m谩s importante llenar las calles, volver al esp铆ritu octubrista con las lecciones ya aprendidas para que no salga gratis.

El gobierno tiene esas dos alternativas. O creer en la creaci贸n de un solo bloque con el que como m谩ximo alcanza para espurias negociaciones o la calle, fuerte, vigorosa, valiente y que coloque las urgencias nuevamente en el camino para que ordene al gobierno.

Frente a estos dos caminos, lo que entrega m谩s certeza es volver al abrigo de los que est谩n dispuestos a impulsar y retomar una agenda transformadora para que no caiga en el olvido para gusto de la socialdemocracia, el reformismo y tambi茅n para los revisionistas.

*Exmilitante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), preso pol铆tico durante la dictadura, colaborador de El Clar铆n de Chile

 

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