Dic 5 2021
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Política

Chile: Del mal menor al mal mayor

M√°s que consultar sobre qu√© candidato lleva ventaja sobre el otro, las encuestas podr√≠an averiguar cu√°les son las motivaciones que tienen los ciudadanos para optar por uno u otro, como tambi√©n en su decisi√≥n de abstenerse, votar en blanco o nulo. Seguramente lo que descubrir√≠amos es que la amplia mayor√≠a de los votantes lo har√° contra el otro m√°s que en pro de lo que estos se proponen hacer en caso de resultar elegidos. Tal parece que lo que ha prevalecido en esta campa√Īa presidencial es la demonizaci√≥n de los adversarios; en ning√ļn caso el planteamiento y debate de ideolog√≠as o programas.

Para colmo, en la segunda vuelta ya ni siquiera vale lo que se dijo respecto de los postulantes ya derrotados y de c√≥mo se los descalific√≥ √°cidamente. Lo que se impone, ahora, es la afanosa b√ļsqueda de apoyo ‚Äúvenga de donde venga‚ÄĚ, as√≠ como tambi√©n se manifiesta el oportunismo de quienes tratan de arrimarse a uno de los dos ‚Äúcarros de la victoria‚ÄĚ.

En esto mismo puede radicar la tranquilidad que muchos asumen serenamente respecto de los resultados definitivos. Es posible que las bravatas de Jos√© Antonio Kast se har√°n agua una vez que llegue a La Moneda, cuando venga la hora de entenderse con un parlamento que le ser√° particularmente hostil seg√ļn la nueva correlaci√≥n de fuerzas. M√°s todav√≠a si sus promesas de acabar con el narcotr√°fico y el crimen organizado que acosa al pa√≠s ser√≠a en vano si no se propone atacar las causas reales que fundan la existencia y el aumento de estas lacras. Claro, en su discurso, Kast no se propone contribuir a la equidad social ni acabar con la miseria y marginalidad que realmente explican estos trastornos y hoy nos llevan a la profunda conmoci√≥n y estado de terror de la poblaci√≥n.

Gabriel Boric tambi√©n tendr√≠a un poder legislativo muy poco amigable y en que a las posturas de la derecha se sumen los enconos y diferencias con los sectores de la ex Concertaci√≥n y Nueva Mayor√≠a, pese a que estos partidos ya le han brindado su apoyo en la segunda vuelta. Dif√≠cil se hace que personas como Ricardo Lagos, la propia Michelle Bachelet, el fre√≠smo y el socialismo ‚Äúreciclado‚ÄĚ no le pasen la cuenta a su gobierno por las fuertes cr√≠ticas recibidas por los que constituyen el Frente Amplio y esas radicales posiciones en que se multiplica el izquierdismo criollo y mundial.

Por los improperios de la llamada patrulla juvenil de esos estudiantes rebeldes que se tomaban las calles para protestar contra los dos √ļltimos gobiernos de la llamada centroizquierda, hoy reducida a su m√≠nima expresi√≥n electoral. A pesar de que todav√≠a mantendr√°n sus curules varios senadores y diputados que pueden inclinar la balanza pol√≠tica a cualquier lado. Muchos se preguntan, en realidad, si le vale la pena al candidato de Apruebo con Dignidad buscar el apoyo de figuras altamente desacreditadas.

Eduardo Frei

Asimismo, han quedado en evidencia los desacuerdos del propio Boric con el Partido Comunista, la colectividad que debiera tener mayor gravitaci√≥n dentro del eventual gobierno de este sector. Tensi√≥n que en los √ļltimos d√≠as este hist√≥rico referente le ha advertido a su abanderado de que ya no es tiempo de alterar el programa de la coalici√≥n. Ni menos, todav√≠a, empe√Īarse tanto por ganar el apoyo de partidos que hoy se hacen execrables para la izquierda.

Sin duda que estamos en otro momento pol√≠tico. Reina ahora el pragmatismo y realmente sonar√≠a muy absurda aquella advertencia de Eduardo Frei Montalva (1969), por ejemplo, de que ‚Äúni por un mill√≥n de votos cambiar√≠a una coma de su programa‚Ķ‚ÄĚ. Cuando lo prioritario actualmente es llegar a instalarse en los aparatos del Estado y no implementar necesariamente una revoluci√≥n o un cambio muy significativo. Sobre todo por ocupar los apetecidos cargos p√ļblicos, m√°s que proponerse la demolici√≥n del neo liberalismo.

Promesa que, aunque a√ļn se escucha de la boca de algunos dirigentes, ni los m√°s pertinaces marxistas leninistas tienen real prop√≥sito y esperanza de alcanzar. Como tampoco ser√° af√°n de aquellos flamantes ‚Äúrepresentantes del pueblo‚ÄĚ al momento de recibir sus primeras dietas; especialmente en el caso de los senadores que, como se ha reconocido, superan los 20 millones de pesos mensuales. M√°s de cuarenta o cincuenta veces el salario m√≠nimo.

Recordemos al respecto la solemne promesa de algunos j√≥venes diputados cuando arribaron al Parlamento en cuanto a renunciar a sus abultadas remuneraciones. Lo que no sucedi√≥, posteriormente, salvo para destinar parte de sus honorarios a sus partidos o a algunas fundaciones administradas por ellos mismos a objeto de ‚Äúhacer caja electoral‚ÄĚ para los pr√≥ximos comicios.

Sinceramente, no se vale temer tanto por quien llegue a La Moneda. Sin embargo, si debe ser motivo de preocupaci√≥n la actitud que asumir√° el pueblo en caso de que otra vez compruebe que sus demandas son tramitadas y sepultadas entre el Palacio de Gobierno y los hemiciclos de esta alarmante cantidad de legisladores bicamerales. Si se considera, dicho sea de paso, que en Chile estos m√°s que triplican a los representantes estadounidenses en relaci√≥n al tama√Īo de su poblaciones. M√°s a√ļn si a√Īadimos a estos el enorme n√ļmero de par√°sitos fiscales, ya sean asesores y operadores pol√≠ticos excelentemente bien remunerados. Los que desgraciadamente, adem√°s, est√°n pululando en la Convenci√≥n Constitucional.

Ya no se resiste que la derecha chilena de lo √ļnico que se preocupe sea de proteger los intereses de los poderosos empresarios e inversionistas extranjeros. Sin que den paso alguno en favor de modernizar su discurso de acuerdo a los nuevos imperativos medioambientales y val√≥ricos, por ejemplo. Reacios a asumir el fracaso mundial de las pol√≠ticas neoliberales y la supuesta neutralidad del ‚Äúmercado‚ÄĚ, al menos podr√≠an retornar a los valores derechistas del pasado. Esto es al nacionalismo y al anticolonialismo del que hicieron gala en sus sucesivas administraciones.

En la izquierda, las definiciones y consensos ideol√≥gicos todav√≠a se hacen muy dif√≠ciles cuando sus adherentes siguen divididos tajantemente entre los que ahora abominan de las revoluciones socialistas del Continente y los que siguen influidos por reg√≠menes que desde hace tiempo abjuraron de las pr√°cticas democr√°ticas e, incluso, de la propia justicia social. Entre la tozudez ideol√≥gica de algunos y los que vienen arrodill√°ndose ante los dictados de la Gran Potencia y su implacable sentencia respecto de los que son buenos o malos en el mundo. Esto es, los que favorecen los intereses estadounidenses y los que todav√≠a proclaman la independencia y soberan√≠a de nuestras naciones. Cuando en el mundo se extienden y profundizan las propuestas sobre el ‚Äúsocialismo participativo‚ÄĚ, concepto del cual no existe todav√≠a ni referencia en el mundo progresista chileno.

Tememos ciertamente que prevalezcan desacuerdos, malas pr√°cticas y omisiones que amenacen con abundar la desconfianza hacia la democracia. Que el ‚Äújuego pol√≠tico‚ÄĚ y las c√ļpulas partidarias no se den suficiente espacio para resolver los problemas efectivos de la poblaci√≥n. Que sigan pendientes realidades tan antiguas como la de la pobreza y marginalidad, o esa escandalosa brecha entre los que m√°s y menos ganan. Que contin√ļe perpetu√°ndose esa dolorosa cifra de los que siguen muriendo por ausencia de un sistema universal de salud. Cuando son tantos los que se encuentran en el z√≥calo de la subsistencia y el analfabetismo funcional, siempre enfrente del hartazgo de algunos y la precariedad en que vive la inmensa mayor√≠a.

No es de temer otra vez un justo estallido social sino, incluso, la posibilidad de un nuevo quiebre institucional. Que vuelvan a sonar los tambores del golpismo, que se pronuncia cíclicamente en Chile y tantas otras naciones que mantienen las graves desigualdades sociales.

* Periodista y profesor universitario chileno. En el 2005 recibió en premio nacional de Periodismo y, antes, la Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federación Mundial de la Prensa.

 

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