May 18 2023
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Sociedad

Chile: el cartel de las Isapres

Seg√ļn seas rico o miserable la Corte har√° de ti un inocente o un culpable (Jean de La Fontaine)/ El secreto de las grandes fortunas sin causa aparente es un crimen olvidado, porque fue cometido limpiamente… (Honor√© de Balzac)/ Aqu√≠ estamos presos los que robamos poco (letrero en una c√°rcel de Chile)

Todas estas expresiones bien pueden graficar lo que ocurre con el cartel de las instituciones de salud privada de Chile, llamadas ISAPRES. Un gran negocio que hacen los empresarios criollos a costa de la salud de los chilenos. Unas instituciones cuyo fin √ļltimo es el lucro, o sea la ganancia, por sobre el bienestar f√≠sico y mental de la poblaci√≥n. Un modelo de negocios que naci√≥ en la dictadura c√≠vico militar de Pinochet, en este para√≠so neoliberal, que se ha mantenido por estos largos 30 a√Īos de transici√≥n post dictadura.

El experimento neoliberal de estos a√Īos de seudo democracia trajo varios tipos de negocios, tanto o m√°s aberrantes que lucrar con la salud p√ļblica, tan o m√°s perversos que estas tristemente c√©lebres ISAPRES. Se ha negociado con las necesidades b√°sicas de los habitantes de esta larga y angosta faja de tierra, como el acceso al agua, a nuestros recursos pesqueros, a la instrucci√≥n, al conocimiento. Todo esto pas√≥ a manos privadas y lo asumimos como algo cotidiano, sin reclamar, sin levantar polvo.Boric Estamos Contigo on Twitter: "Para saber: La Ley Corta del Gobierno permite a las ISAPRES crear su propio plan de devoluci√≥n, pero le impide a sus due√Īos repartir dividendos, sino hasta

Es largo el historial de abusos y delitos de esta ‚Äúindustria‚ÄĚ de la salud privada. Solamente les interesaba incorporar a la gente sana y joven, que no deb√≠a enfermarse nunca, porque eso significaba subir el factor de ‚Äúriesgo‚ÄĚ como pomposamente llamaban al pecado de enfermarse. A las mujeres se les cobra mucho m√°s que a los hombres, porque cometen el pecado de tener hijos. Antes de firmar el ‚Äúcontrato‚ÄĚ con estas aseguradoras, a las mujeres se les obligaba a renunciar a su maternidad, o por lo m√≠nimo comprometerse a no embarazarse por algunos a√Īos, garantizando as√≠ que la ‚Äúindustria‚ÄĚ funcionase.

Cuando una persona se enfermaba mucho, ya no era viable para estos ‚Äúclientes‚ÄĚ seguir cotizando en estas ISAPRES. Esta opci√≥n significaba para el usuario un costo alt√≠simo y deb√≠a cambiarse al sistema de salud estatal. O tambi√©n derechamente convertirse en un indigente o incorporarse a FONASA para ver atendidas sus necesidades de salud. Es decir, lo que no pod√≠a cubrir esta ‚Äúeficiente industria‚ÄĚ… lo deb√≠a suplir el Estado. Entonces, cuando un afiliado ya hab√≠a llenado las arcas de estas entidades privadas con su cotizaci√≥n obligatoria durante su vida sana o tiempo de no enfermedad, deb√≠a marcharse al sector de la salud p√ļblica.

Cuando hac√≠an firmar el contrato de salud, le preguntaban al nuevo cliente cu√°les eran sus preexistencias. Entonces esas enfermedades de base no eran cubiertas por estas empresas y el cliente deb√≠a pagar en una cl√≠nica en forma independiente. Flor de negocio. Estas instituciones de salud han estado cobrando excesos de pago en forma ilegal durante muchos a√Īos. En buen chileno, le han estado robando dinero al bolsillo de millones de cotizantes, pero la derecha, como siempre defensora de estos delitos, los llama ‚Äúcobros indebidos‚ÄĚ o ‚Äúapropiaci√≥n indebida‚ÄĚ. Vaya eufemismo con el que denominan este asalto a la fe p√ļblica y al robo descarado.

Ahora la Corte Suprema en un fallo in√©dito, ha obligado a estas Aseguradoras a que devuelvan a los cotizantes lo robado durante a√Īos. Sin embargo, en el colmo de la frescura, de la desfachatez, de la sinverg√ľenzura, de la falta de respeto a todo un pa√≠s… han declarado que no tienen dinero para pagar. Que es el fin del sistema, que viene el Apocalipsis, ¬°que esto es estatismo!, y una serie de ep√≠tetos para amedrentar a la gente incauta.

En definitiva quieren que el gobierno les salve el culo y hacer como siempre: se privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas. Ahora veremos que tan rastreros son nuestros políticos y como defienden a este cartel mafioso.

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