Oct 9 2007
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Economía

Chile, el caso »Wena Naty». – MÁS OSCURO DE LO QUE PENSAIS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

I
LOS PROFES

El director nacional del Colegio de Profesores, Roberto Villagra, se refirió –según un comunicado de la institución– a la reciente expulsión del colegio La Salle de la niña de 14 años por divulgarse en la internet que le hacía una felatio a un muchacho. Dijo: «éste es un hecho que nos invita a reflexionar en serio pero que, a la luz de las reacciones, nos entrega otra señal de alerta de que no andamos bien en la formación humana».

Agregó que ese hecho enfrenta a la sociedad con el fracaso de un modelo de país expresado «en contradicciones enormes. El establecimiento educacional, de connotado carácter cristiano, opta por apartar a la oveja negra del rebaño. Una solución rápida, muy simple y, sin embargo, nada de pedagógica».

Para el dirigente –continúa la gacetilla del Colegio de Profesores– la educación sexual de los niños y jóvenes se debe relacionar con «el destrabe de prejuicios que nos aferran a normas morales equívocas y que no atienden la realidad de la sociedad (pues) se actúa con hipocresía y se entregan señales falsas a una juventud que requiere coherencia.

«Cecilia Bolocco, hace un tiempo atrás vivió una situación similar y nadie la expulsó de ningún lugar. Pero a una niña de 14 años, las penas del infierno» destacó.

Según Villagra, esto no es sólo responsabilidad de la educación formal, pero recalca que «no se puede obviar que la reforma curricular ha sido un fracaso. Un currículum por competencia que echó al suelo los objetivos transversales. A cambio se miden conocimientos en algunos subsectores para luego hacer el ránking de colegios, vía Simce».

Lmentando que el gobierno se haya «doblegado ante la opinión de la iglesia católica». Señáló: «Debemos hacernos cargo del tema y diseñar un programa de educación sexual en el que participen padres, apoderados, alumnos, medios de comunicación y organizaciones comunitarias, ya que no sólo los alumnos requieren una desprejuiciada educación sexual, más bien es el país entero el que requiere hacerse cargo del tema con coherencia» .

II

UN PAR DE LA VÍCTIMA

Con 19 años, a punto de ingresar formalmente al mundo adulto –aunque desde los 14 los adolescentes son responsables, según la ley penal chilena, de sus trasgresiones–, Nicolás Copano escribió Wena Naty en el país de las maravillas. Vale la pena leerlo, o releerlo ahora que el asunto «quedó atrás». No es extenso:

Una semana antes de que el link empezase a saltar por ventanitas de messenger, «Wena Naty» fue un video que cientos de adolescentes y veinteañeros repartieron por sus celulares vía «blue tooth». Dos semanas después aparecía en El Antro (www.antro.cl). A la semana siguiente, la secuencia de una escolar practicándole un felatio a un amiguito en la plaza ya era tema nacional.

Suena japo pero no. Estamos viviendo en un país lleno de celulares de última generación, cámaras digitales y equipos de MP3 coreanos ¿Qué se esperaban?

Entonces aparecieron los sicólogos hablando de la erotización de los sub 15, y la imagen difuminada de la cinta la pasaron hasta en los matinales. Todo en un tono de alarma. Los mismos canales que después de las noticias, o incluso antes, tienen a alguna actriz o modelo mostrando el traste en primer plano, ahora quieren resguardar lo correcto. Otro ejercicio de ese doble discurso que en internet se hace imposible.

Para los que tenemos 20 años o menos no es sorprendente Naty, ni Franco, ni menos el amigo que graba el material y grita «si no se te ve la cara».

«Les deberían dar la beca Bangbros». «Naty es nuestra Paris Hilton». «Wena Jaime, wena Raúl, wena Pato, wena, wena wena», eran los comentarios y nicks de msn que se repetían. Mucha gente sin haber visto el video ya se sabía el saludo. Efecto meme.

Mientras los padres se escandalizaban, los jóvenes que han visto todo lo que han querido ver por internet (desde porno duro a torturas en Guantánamo), se reían del video, armando homenajes a la cinta en fotolog en clave de parodia.

Luego de la revuelta mediática, cuando Wena Naty saltó de los celulares a los noticieros centrales, lo que los adolescentes cuestionaron no fue lo que muestra el video, sino que se la chica se haya dejado grabar. Como ejemplo, un par de posteos dejados en el fotolog de Naty.

naxoro_al_maximo:
aaa si fuera por eso no abria ninguna mina en los colegios k le dan tanto color. cuidate nomas haora 🙂

x_jake1_x:
bsts niña no tiene q tar mal po lo del video es normar aser esas cosas peor no deje q la graben y vea bn con quienes se junta.

De los valores hasta la forma de consumir información, «Wena Naty» muestra cómo internet convirtió en un abismo, la brecha generacional entre quienes crecieron navegando en la red y quienes crecieron consumiendo los medios tradicionales. Un abismo donde los » imigrantes» digitales miran a los «nativos» como si fueran marcianos.

Wena Naty es a la sexualidad adolescente lo que la «revolución pinguina» fue a la política: la materialización de una realidad que crece ajena a los discursos oficiales, y a través de sus propios canales de información. Esa diferencia generacional entre nativos de internet e imigrantes digitales es tan profunda, que tres años de diferencia en la edad de las personas actualmente parecen un abismo.

La mayoría las quejas sobre pokemones, ponceos, emos y screamos, por ejemplo, llegan de parte de universitarios, gente apenas tres años mayor que los aludidos. Quejas con el mismo tono de la gente de 60 años. «Me molestan visualmente» me dijo un cabro por los teléfonos de la radio donde trabajo. Falta poquito para que sugieran cortarles el pelo y ponerles la camisa dentro del pantalón.

Los «nativos digitales» tienen otra perspectiva. La gente mayor de 35 creció creyendo en eso del periodismo «objetivo» que le muestra una realidad inamovible al público. Post internet eso resulta una falacia. Aclaremos: la veracidad de los hechos siempre será una sola, lo que hace la red es sincerar las posturas, porque toda información siempre se entrega desde un punto de vista. Y post internet las interpretaciones ya no se pueden escudar en trucos lingüísticos.

Eso cambia la forma de consumir noticias. Un ejemplo del cual ya hablamos en la Zona es el del Daily Show, un programa de parodias que se convirtió entre los grupos más educados sub 35, en el noticiero mas creíble, por sobre las formas tradicionales de entregar noticias. Noticias y punto de vista. Infoentretención.

En Chile, los fenómenos informativos más populares de los últimos años (a nivel de noticiero central) fueron Paulsen (el show de noticias progre) y Mauricio Israel (el show de noticias de derecha). Información interpretada desde un punto de vista claro.

Las noticias además están dejando de ser un monopolio: ahora existe la posibilidad de ser generadas directamente por el público y consumida a través de otros canales. Y eso es incontrolable. Millones de datos inútiles (véase http://twitter.com, un servicio en la web que permite enlaces permanentes a voluntad con otros usuarios) con un público dispuesto a seguirlos minuto a minuto. Por el momento existe mucha basura. Pero al menos es la basura que cada uno elige consumir, y no la única que te ponen en el menú.

Antes de messenger para salir a la calle había que pasar por permisos paternales. Con las tecnologías de hoy la lista de contactos salta comunas, teléfonos, cementos y morales. Estamos viviendo un momento histórico. Para los apocalípticos un consejo: la única forma de pararlo sería hacerle caso a Elton John y desconectarnos a todos. ¿Lo aguantarían los mercados mundiales? Como diría Aylwin, el mercado es cruel. La internet también.

(Copano a los 15 años publicó una columna sobre uno de sus profesores; los directores del colegio le pidieron amablemente que se retirara. Con una promisoria y ascendente carrera en los medios de comunicación social, se diría que le hicieron un favor).

III
¿DÓNDE ESTÁ LA COSA?

El asunto que nos ocupa –mucho más oscuro de lo que pensais, por más que no trate de la novela de Williamson– no se centra, no puede centrarse, en la forma como experimentan su sexualidad los adolescentes; podría preocupar en este terreno, el hecho –en absoluto marginal– de que si a tan temprana edad se opta por el exhibicionismo, ¿cómo irá a satisfacer su líbido más adelante? Pero es otro asunto del que no se hablará.

La sociedad rinde culto a Tanatos, a su fuerza y reino de entresombras está entregada. No sólo en Chile. Un Tanatos diferente al que nos enseña la mitología, que aquel brindaba una muerte dulce y lenta (por lo de dulce, no siempre por lenta, se acuñó eso de la «pequeña muerte»: el lugar de reunión con Eros que cartografían ayes, espasmos y suspiros).

Tanatos contemporáneo es brusco, brutal, grosero y no representa tránsito alguno, sino detención final, desesperanza y vergüenza.

Decenas de investigaciones e informaciones en la prensa y decenas de páginas («blogs») juveniles no dejan dudas: lo del sexo deportivo-juvenil, en todas sus formas, es moneda corriente. El drama de una docena de travestis en un barrio elegante de Santiago quiso ser resuelto por el señor alcalde de esa comuna con el cierre de la calle donde aquellas (o aquellos) buscaban sus contactos erótico-mercenarios. Esos travestis –mayores de edad, y algunas mujeres, convengamos– perturban al vecindario y rebajan la calidad de vida de sus habitantes. Es necesario echarlos.

Periódicamente los custodios de las buenas conciencias –y de la fe, tradiciones, la propiedad y «el» modo de vida– sacan del ajado sombrero eso de «¿sabes dónde está tu hijo a esta hora?» Puede que haya llegado el momento de invertir la pregunta: «¿Sabes dónde están tus padres a esta hora»?

Más vale que no: los chicos probablemente imaginen –o sepan– la respuesta correcta.

Preguntemos entonces si la sociedad es, toda ella, un asunto de mercado. Porque si sus cachorros son mercancía –como la fuerza de trabajo de sus padres– Naty&friends no hicieron más que buscar un nicho y ocuparlo –¡vaya si lo hicieron bien!– con miras a cosechar en algunos años las bendiciones del dios dinero. Como cualquier «starlet» que busca «sponsor» o modelito que anda detrás del programa de TV que la «catapultará», por otra parte.

¿No existe un ente estatal encargado de velar por la seguridad de los menores? ¿No hay acaso un servicio nacional para la mujer? ¿No hay una política de Estado para encauzar a los padres y madres que no cumplen o no saben cumplir o no quieren cumplir con sus deberes de tales?

Los hay. Están ocupados. Se agotaron «todas las pilas de los timbres…» Tango.

A los jóvenes en los extramuros los hostigan las sacrosantas policías en realidad por porte de rostro, modales y modo de hablar; a los otros chicos, los que no compran habitualmente pasta base, ¿los hostigarán por porte de boca, falta de bragas o cierre fácil? ¿Y así como a los automovilistas pueden hacerles soplar en un tubo para detectar si han bebido, a las chicas las harán soplar en otro –la autoridad o sus padres– para constatar que no han chupado?

Ante el temor y los riesgos de preñez no preguntemos por la píldora del día después: es imposible conseguirla los domingos, habitualmente el mejor «día después», por lo que tendrá Chile en poco tiempo una posibilidad de nueva exportación no tradicional (¡tomen nota para ampliaciones de los actuales y futuros TLC!): expertas felacionistas –que harán palidecer a las francesas reinas de la actividad– y ganosas de lo que alguna vez se llamó «sexo contra natura».

Decenas, centenares, con el tiempo miles de mujeres (para entonces serán mujeres acompañadas por cuasi varones) que además darán nuevas alas a Morandé y Compañía y otros esfuerzos por la producción de programas de TV para toda la familia –sin mencionar el trabajo de los médicos que se dedicarán al zurcido del orto–. ¿Será necesario un Plan Auge para esto?

Digámoslo de una vez. Los y las adolescentes fornican. Las mujeres casadas fornican. Las mujeres solteras fornican. Los hombres casados fornican. Los hombres solteros fornican Todos fornicamos y la generalidad lo hace con alegría (y a veces, cierto, con un poco de culpa que hace más apasionado el encuentro). Una curiosa estadística señala que alrededor de un 12% de los niños y niñas dicen «papá» a un perfecto extraño biológico.

El asunto, así, no es impedir que la cría goce con sus genitales; el asunto no es forzarlos a la castidad –que por otra parte los adultos encargados de los medios de comunicación y agencias de publicidad, con la complicidad activa de los anunciantes, combaten a toda costa todos los días–; el asunto no es meterles el temor de dios en las cabecitas superiores e inferiores –que ya sabemos que éste, el temor o el amor a dios, no contiene los actos lascivos ni la pedofilia de maestros y sacerdotes–.

El asunto es otro.

¿Qué tal emular en vez de competir? ¿Qué tal propiedad social en vez de propiedad privada? ¿Bicicleta o 4×4? ¿Paz o tranquilizantes? ¿Compañerismo en vez de conquista? ¿Solidaridad o caridad? ¿Libertad o propiedad?

¿Plebiscito en vez de «lobby»? ¿Igualdad o corbata? ¿Dignidad o siliconas y bótox? ¿Organización ciudadana o dispersión? ¿Cultura o entretenimiento? ¿Sexo compartido o masturbación?

¿Fútbol o deporte (que deberá incluir al fútbol)? ¿Colegios y universidades o negocio con la educación? ¿Justicia o represión? ¿Ministros, subsecretarios, parlamentarios, en fin, o gente que sepa lo que hace? ¿Políticos o ciudadanos preocupados por la política?

¿Trabajo digno o marginalidad indignante? ¿Seres humanos libres o consumidores y «clientes»? ¿Mirar o tapar el sol con el consabido dedo? ¿Harpagón o don Quijote? ¿Che o Morgan?

Está en nuestras manos. Y a los chicos déjenlos jugar las nuevas versiones del juego del doctor que jugaron sus padres con sus amiguitas/osen el «kínder» y con sus primas/os unos años después.

Wena Naty. Tal como suele suceder en el terreno de los grandes descubrimientos, el azar te puso en el centro de una gran discusión. Sabemos dónde está el tigre, el resto es hipocresía y miedo al cuero.

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En Piel de Leopardo, sobre este asunto, puede leerse Estamos contigo chiquilla.

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