Nov 14 2006
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Economía

Chile. – EL DILUVIO QUE YA GOTEA Y CAE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Chile era un pa√≠s, y lo decimos con tristeza, no con vanidad, en d√≥nde efectivamente ¬ęse pod√≠an meter los pies, pero jam√°s las manos¬Ľ como dijo Allende cuando inici√≥ su gobierno hist√≥rico. Este mismo ejemplo aunque, pecadillos menores por ah√≠, es valido para la mayor√≠a de los gobiernos anteriores al de la Unidad Popular. No los posteriores.

A Salvador Allende se le acus√≥ de cuanta porquer√≠a cruz√≥ por la mente de sus detractores antes y despu√©s del golpe: borracho, coquero, mujeriego, vanidoso, d√©spota. A su gobierno se le colg√≥ el principal sambenito de destructor de la econom√≠a ‚Äďla santa econom√≠a privada, antesala del neoliberalismo‚Äď y luego, despu√©s del asalto de los militares, de planear la muerte de medio pa√≠s con un plan, el llamado Plan Zeta, inventado s√≥lo para idiotas y del cual nunca m√°s se volvi√≥ a hablar tapado por los planes zetas que, ahora s√≠, llev√≥ a cabo la dictadura de Pinochet.

Pero oiga bien (o lea bien): Nunca, absolutamente jam√°s, ni siquiera en los pasquines m√°s abominables de la derecha, ni siquiera en boca del juglar de Pinochet, Iv√°n Moreira, que aprendi√≥ a hablar hace poco, se culp√≥ al gobierno popular de siquiera un acto de corrupci√≥n. Nunca. Nadie. Tampoco a Frei, ni a Alessandri, ni al ¬ęCaballo¬Ľ Ib√°√Īez, quiz√°s s√≠ a Gonz√°lez Videla, que traicion√≥ hasta a su madre, pero no se not√≥. Y as√≠ hacia atr√°s. Menos en la izquierda, donde sus militantes eran verdaderos monjes del purismo revolucionario. ¬ŅQu√© ocurre entonces ahora? Como dir√≠a Mafalda, el personaje de Quino, ¬ęes el boom de la desfachatez¬Ľ.

Sacristán que vende velas no teniendo velería

Efectivamente: de d√≥nde pecatas meas si no es de la sacrist√≠a, como dice el refr√°n. Mi amigo Lagos Nilsson, benevolente, sabio por diablo, que viejo no es, en otro art√≠culo tiraba un salvavidas a uno de los principales inculpados del affaire de Chiledeportes, el senador Guido Girardi. No justificaba a los dem√°s, pero trataba de salvar a Girardi quien supuestamente s√≥lo habr√≠a pecado de estupidez. Difiero aqu√≠ con mi amigo, que para diferir estamos. Pienso, con humildad de catec√ļmeno, que en pol√≠tica las estupideces a este nivel, as√≠ como las buenas intenciones, s√≥lo tapizan el c√°lido suelo que pisa Don Sata en el infierno.

Los cada vez m√°s frecuentes esc√°ndalos de corrupci√≥n que sacuden a la coalici√≥n gobernante, obedecen a un esquema mucho m√°s profundo y preocupante que a las ingenuidades de quienes los perpetran. ¬ŅPor qu√© ocurre ahora y no en la larga historia de las fuerzas populares en Chile?

Escudri√Īando a fondo creo que la causa hay que buscarla en la carencia de una ideolog√≠a que consolide los principios de una izquierda hoy reblandecida, de estos militantes que adolecen de una perspectiva revolucionaria, lo que los hace volverse hacia s√≠ mismos, hacia la individualidad del oportunismo y el acomodo que son los terraplenes que llevan a la corrupci√≥n. No se est√° luchando por nada trascendente, no hay una meta, un objetivo ideal por distante que parezca. Se vive al d√≠a, administrando, porque se est√° en el gobierno, ingentes cantidades de capital que invariablemente termina en manos de los grandes potentados, sin importar si son o no opositores pol√≠ticos de la coalici√≥n gobernante.

¬ŅPor qu√© se deriv√≥ a esto? Particularmente en Chile, la tragedia que le cay√≥ encima a la izquierda mundial, la del fracaso de la forma como el socialismo se llev√≥ a la pr√°ctica en casi la mitad del planeta, fue muy mal asimilada. Basta con echar una mirada global a lo que fue la izquierda chilena desde comunistas hasta socialistas y peped√©s, estos √ļltimos alcanzando ya el l√≠mite m√°s degradante del oportunismo: el de la corrupci√≥n. La forma de reacci√≥n de ambos pilares de la izquierda, comunistas y socialistas, ante la debacle de la ideolog√≠a fue diferente, pero en ambos casos con una p√©rdida total del sentido de la realidad, premisa elemental del marxismo.

La llamada hoy extrema izquierda del espectro pol√≠tico, que en honor a la verdad es la √ļnica izquierda que nos va quedando en Chile, a la ca√≠da del sistema socialista de naciones se desorient√≥ igual que bachacos sin reina, como dicen en Venezuela. En chileno, quedaron marcando ocupado. Perdieron la br√ļjula pol√≠tica y se aglutinaron bajo la forma de montonera an√°rquica aisl√°ndose durante quince a√Īos del meollo de la pol√≠tica nacional, los mismos a√Īos que lleva la deficiente democracia post dictadura.

Vegetaron todo este tiempo bajo la conducción comunista que a su vez se estrangulaba atenazada por la mano de hierro de una figura memorable, pero obsoleta y anquilosada, la de Gladys Marín que hoy después de su muerte, no obstante los reales esfuerzos de Guillermo Teillier por cambiar las cosas, ha venido a ser algo así como la Difunta Correa para muchos restos fosilizados de lo que fue la izquierda ideológica de este país.

En el partido socialista, en cambio, sus dirigentes optaron desde temprano por abandonar el buque averiado de la revoluci√≥n mundial apeg√°ndose a los nuevos y convenientes aires de la globalizaci√≥n neoliberal. ¬ŅQu√© result√≥ de eso? Ve√°moslo.

El pasado ameboide de los socialistas chilenos

Lo primero que debemos decir es que el Partido Socialista, quer√°moslo o no, tendr√° que jugar un papel importante en el panorama que se avecina. La gran masa socialista, la base, aquellos que no han renunciado ni renunciar√°n jam√°s al sue√Īo de Allende, tendr√°n que hacer o√≠r su voz en ese momento y para ello van a necesitar de la ayuda de este polo de la izquierda consecuente, que por ahora sigue s√≥lo en calidad de proyecto. Mientras no exista esta alternativa como un referente confiable para reconstruir el camino de la izquierda chilena, se est√° fomentando la vigencia de los dirigentes maleados del socialismo que se van derruyendo en el peor de los acomodos, el de la corrupci√≥n por falta de ideales.

¬ŅQu√© fueron los socialistas de Allende y qu√© son los socialistas de hoy?

Un gran amigo, que ahora estar√° discutiendo de filosof√≠a directamente con el viejo Marx en el subsuelo, dec√≠a de su propio partido, el socialista, en aquellos a√Īos memorables en que sus dirigentes honestamente cre√≠an en la revoluci√≥n: ¬ęNosotros los socialistas somos como las amebas: tenemos que dividirnos para poder vivir¬Ľ. Era la √©poca √°lgida, pero tambi√©n f√ļlgida de un partido decididamente marxista que se mov√≠a a todo vapor junto a la historia.

En efecto, las fracciones, los quiebres y las divisiones se suced√≠an frecuentemente en un conglomerado en el que ning√ļn militante dudaba jam√°s de su base ideol√≥gica, pero en el cual cada uno pensaba tener la panacea para empujar m√°s fuerte el carro, y la hac√≠a valer muchas veces formando tienda aparte, pero en el mismo campamento; delante de todos ellos estaba la ilusi√≥n com√ļn en pos de la cual no s√≥lo se actuaba con una honestidad de asceta, sino entregando incluso la vida como lo hicieron muchos de sus mejores representantes.

Hoy el Partido Socialista se aquiet√≥, por decirlo eufem√≠sticamente. No hay divisiones, salvo las peleas a dentelladas por las alcald√≠as, los cupos parlamentarios, los puestos en la administraci√≥n p√ļblica, por los ministerios y las subsecretar√≠as, escena repetida cada vez que se acerca una elecci√≥n o un cambio de gobierno. Son los nuevos socialistas, los renovados, que mantienen la unidad monol√≠tica del conglomerado porque dividirlo ser√≠a matar la gallina de los huevos de oro.

Hace algunos a√Īos, entre las genialidades acomodaticias de sus dirigentes, el mismo PS abri√≥ una sucursal, el PPD, Partido por la Democracia, un ap√©ndice que les creci√≥ y que deriv√≥ finalmente en un aborto, un mamotreto h√≠brido llamado en un comienzo a ser un ¬ępartido instrumental¬Ľ al que llegaron desde enriquecidos potentados posmodernos hasta ex comunistas de pu√Īo en ristre y mirada perdida en el horizonte. Una gama pintoresca de pol√≠ticos err√°ticos que aprovechaban esta ganga, este combo como se le llama ahora a las ofertas comerciales, que ofrec√≠an los socialistas.

Para quienes llegaron a integrar al PPD, nuevos y trasvasijados del PS, la ganga era atractiva. El fracaso de la dictadura era un hecho y se accedía nada menos que al gobierno, con todas las ventajas que eso significaba y sin tener que luchar ahora por una sociedad justa, libre de la explotación del capital, de los grandes monopolios, de la usura bancaria y comercial, de las diferencias sociales y económicas entre ricos y pobres que antes podía costar incluso la vida.

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Este fácil acceso al poder en brazos del repudio abrumador contra la dictadura, hizo que los socialistas, como sus congéneres del APRA peruano, el PRI mexicano o el MAS de Venezuela, olvidaran rápidamente el proyecto histórico compartido con sus camaradas comunistas y los conglomerados sociales del pueblo, que lucharon más de un siglo para alcanzar un gobierno en 1970 que significó sangre, sudor y lágrimas obtener, un gobierno que al pueblo le fuera arrebatado al mismo costo, sobre todo con sangre y lágrimas.

Ese gobierno ganado con dolor y perdido de la misma forma por el pueblo, hoy lo tienen los socialistas desde hace 20 a√Īos, y si gana Lagos para el 2010 habr√°n cumplido un cuarto de siglo gobernando sin las dram√°ticas peripecias que tuvo que afrontar Allende en sus tres a√Īos de gobierno popular. ¬ŅQu√© han ganado las clases despose√≠das con eso? El resultado es que hoy tenemos uno de los m√°s altos √≠ndices de injusticia social y econ√≥mica del mundo, con un abismo insondable entre ricos y pobres en una sociedad cuyo milagro financiero s√≥lo sirve como tel√≥n de fondo para resaltar a√ļn m√°s esta verg√ľenza.

Barajar el naipe en la crisis que viene

Hace alg√ļn tiempo, y a prop√≥sito de las √ļltimas elecciones presidenciales, aventur√°bamos conjeturas que entonces parecieron un poco tremebundistas, casi de pol√≠tica-ficci√≥n, m√°s a√ļn en medio de la euforia del triunfo de la primera mujer candidata a la presidencia; socialista por a√Īadidura. Dec√≠amos en esos art√≠culos que la Concertaci√≥n se volv√≠a cada vez m√°s fr√°gil a medida que se consolidaba el dominio socialista-PPD porque sus principales socios, los dem√≥crata-cristianos, al cerrarse sus posibilidades comenzaban a a√Īorar sus a√Īos de hegemon√≠a y volv√≠an los ojos esperanzados hacia la derecha, en especial a Renovaci√≥n Nacional.

En el programa Tolerancia Cero, de Chilevisi√≥n, hace un par de domingos atr√°s, uno de los panelistas preguntaba a Andr√©s Allamand, invitado de aquel d√≠a, sobre este proyecto, el de unir a la DC con la derecha. ¬ę¬°Es nuestro sue√Īo m√°s preciado!¬Ľ respondi√≥ el senador derechista, a√Īadiendo a continuaci√≥n: ¬ęEn ninguna parte del mundo la democracia cristiana est√° aliada a los socialistas, sino a la centro derecha. S√≥lo aqu√≠ en Chile permanece unida a la izquierda¬Ľ.

Entre par√©ntesis, y valga como an√©cdota, Fernando, Peluca de Tony para los amigos, que lo tienen ah√≠ para que cada cierto tiempo haga una gracia entreteniendo a los televidentes con una estupidez, sorprendentemente gutur√≥ una coherencia preguntando: ¬ę¬ŅCu√°l izquierda?¬Ľ.

Es en efecto, un sue√Īo de la derecha muy cercano a cumplirse. Hay, sin embargo, problemas serios que resolver. La DC no tiene hasta ahora ninguna posibilidad para el 2010, y su √ļnica opci√≥n, en primera o segunda vuelta, es apoyar a Ricardo Lagos o negociar su adhesi√≥n a Sebasti√°n Pi√Īera, que en las encuestas actuales aparece como el pol√≠tico con mayor futuro. En todo caso, en ambas alternativas ser√° carro de cola por lo que sacar el m√°ximo de ventajas deber√° ser su estrategia.

La dificultad radica en que el sector m√°s consecuente de la Democracia Cristiana, que si no es mayor√≠a es al menos la mitad del partido, dif√≠cilmente aceptar√° formar una coalici√≥n de centro derecha donde est√© la UDI y es lo que entraba los sue√Īos de Allamand y de los colorines de Adolfo Zaldivar. Forzar un arregl√≠n como √©ste significa lisa y llanamente el quiebre de la DC.

En cambio, un desgaste interno de la Concertaci√≥n, que se vaya desprestigiando por si misma, por ejemplo con numeritos como el que se manda Chiledeportes, antes Tombolini, las platas de Codelco, los asuntos oscuros del MOP, puede lograr lo que el mu√Īequeo de Allamand considera todav√≠a un sue√Īo.

El fracaso del gobierno de Bachelet no s√≥lo es la carta de la derecha, sino que tambi√©n del sector retr√≥grado de la DC que lo va a esgrimir como argumento para quebrar la Concertaci√≥n. No en vano Soledad Alvear y sus seguidores se est√°n jugando por echar tierra al esc√°ndalo de Chiledeportes o, al menos, aminorar el da√Īo al gobierno justamente por razones contrarias a la de los colorines de la derecha democristiana.

Una √ļltima pregunta, formulada ya en esos art√≠culos de principios de a√Īo: ¬Ņqu√© pasar√° con la candidatura de Lagos si la Democracia Cristiana, o una parte importante de ella, se va con la derecha aportando con los votos que le faltan a Pi√Īera para ser presidente? Tendr√° que apoyarse en el polo consecuente de la izquierda, dir√° usted. ¬ŅD√≥nde est√° ese polo?, preguntar√© yo.

Apr√©s moi, le d√©luge. Despu√©s de m√≠, el diluvio, en buen espa√Īol.

La presidente

¬°Pobre Michelle! Como Luis XVI, se encamina a la guillotina pagando los excesos de Luis XIV, el Rey Sol. Nadie, a menos que sea un mal nacido ‚Äďy que los hay, los hay‚Äď puede negar el enorme esfuerzo de la presidente por sacar adelante su gobierno. Es honesta a carta cabal, lo que en pol√≠tica, en esta pol√≠tica de hoy, es un mal presagio. Creemos que a corto plazo, deber√° enfrentarse a una gran disyuntiva: hundirse bajo el chaparr√≥n de mierda que hoy le tiran con balde desde todos lados, o tomar una decisi√≥n trascendental y jugarse porque su gobierno cruce definitivamente la l√≠nea de la historia incorpor√°ndose a los nuevos vientos que soplan en Am√©rica Latina.

Necesitará para ello una izquierda monolítica a su lado y sobre todo un partido socialista, su partido, liberado de sus apéndices corruptos y de esos dirigentes que hoy mandan desde sus posiciones acomodadas y oportunistas festinado el legado revolucionario de Allende.

Mientras ellos permanezcan a la cabeza del partido, tendremos que decir de Michelle lo mismo que se dijo del Cid: ¬ę¬°Qu√© buen vasallo si oviese buen se√Īor!¬Ľ

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* Escritor.

Addenda

Lo peor que puede ocurrir en un medio de comunicaci√≥n period√≠stico es apelar a la auto-referencia; ese poco talentoso sistema puesto en √≥rbita por la TV y el cine ¬ęmade in Hollywood¬Ľ que consiste en concitar (tercera acepci√≥n del vocablo en el DRAE) para lograr una versi√≥n o miseria de eso que los amantes verdaderos llaman complicidad.

No se le pidi√≥ al autor atenuar los t√©rminos que emplea ni tampoco eliminar la menci√≥n al art√≠culo de Lagos Nilsson, porque de hacerlo se hubiera perdido parte significativa del razonamiento que preside el suyo propio. Es la diferencia entre un ¬ępecado venial¬Ľ y nom√°s un pecado.

No caeremos en el artilugio hip√≥crita de afirmar que Piel de Leopardo se margina de lo que escriben ‚Äďes decir: piensan‚Äď quienes nos honran con sus colaboraciones. Desde luego no somos responsables de lo que piensan, pero s√≠ defendemos lo que escriben, ¬Ņsi no por qu√©?

L.N.

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