Sep 5 2022
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Política

Chile: El triunfo es del pueblo

En aquellos pa√≠ses de s√≥lida condici√≥n democr√°tica, el jefe de estado ya habr√≠a renunciado ante una derrota electoral tan contundente, pero como aqu√≠ nos rige todav√≠a el presidencialismo, los responsables del descalabro habr√° que se√Īalarlos en los ministerios, los partidos y los dem√°s actores pol√≠ticos. Consta a todos que el Presidente Boric estuvo por meses en campa√Īa activa en favor del Apruebo, hasta el grado que muchos le reprocharon estar descuidando tareas propiamente presidenciales, tales como encarar la inflaci√≥n, el mejoramiento de las pensiones, la reforma previsional, la violencia y el crimen organizado.

Las encuestas realmente se equivocaron. La distancia entre los votos que aprobaron y rechazaron el texto constitucional propuesto por la Convención alcanzó los veinte puntos porcentuales y el Presidente ni siquiera encontró satisfacción con los resultados en su región natal de Magallanes, donde nadie realmente fue capaz de augurar la derrota del Apruebo.Plebiscito en Chile: un mensaje contundente, con aires a "voto castigo" contra Boric

Aunque reconoci√≥ abiertamente el triunfo del Rechazo, en el discurso del Mandatario no hubo autocr√≠tica ninguna. Por el contrario, √©l mismo se puso a la cabeza del nuevo proceso institucional que contin√ļa, cuesti√≥n que fuera refrendada de inmediato, por supuesto, por la propia derecha opositora.

Lo m√°s lamentable de esto es que Gabriel Boric comprometi√≥ la organizaci√≥n y convocatoria de una nueva Convenci√≥n Constituyente al Parlamento, sin duda el referente m√°s desprestigiado de nuestra institucionalidad. Y, como si esto fuera poco, su primer impulso fue convocar a todos los partidos pol√≠ticos a un di√°logo con miras a acordar o ¬Ņcocinar? una salida que en el m√°s breve plazo nos lleve a una nueva Constituci√≥n. Omitiendo, desgraciadamente, el protagonismo y valioso aporte de no pocas organizaciones de la sociedad civil.

Más allá de los resultados, no tenemos certeza de cuántos ciudadanos, en realidad, hayan desestimado la Carta Fundamental propuesta. Se sabe que este texto era de larga y tediosa lectura y, por más que La Moneda repartiera gratuitamente miles de ejemplares, difícilmente éstos llegaron a todos los hogares del país. Por ello, nos atrevemos a asegurar que más que un rechazo a un texto lo que se impuso fue una reprobación masiva a la gestión gubernamental, cuando evidentemente existen tantas demandas incumplidas y con baja probabilidad de que encuentren solución próximamente. Toda vez que estamos en plena crisis económica y los recursos se hacen siempre escasos.

No es aventurado afirmar que a los chilenos le preocupan m√°s los niveles de delincuencia, la confrontaci√≥n en la Araucan√≠a, los salarios cada vez m√°s deprimidos y los problemas serios por lo que atraviesa nuestro sistema de salud, adem√°s de las revueltas estudiantiles que se prolongan y adquieren nuevos br√≠os. Las cifras econ√≥micas no son nada promisorias, as√≠ como es cada vez m√°s ostensible la molestia de peque√Īos empresarios y comerciantes, adem√°s de los habituales reclamos de las grandes patronales, cada d√≠a m√°s iracundas por la falta de certezas respecto de temas como el de la propiedad privada, la pol√≠tica tributaria y otros que puedan afectar sus intereses.

El triste desempe√Īo del extremismo pol√≠tico y los esc√°ndalos que se sucedieron durante el ejercicio de la Convenci√≥n, adem√°s de la incompetencia de no pocos de sus miembros, son claramente responsables de lo oneroso y bochornoso que signific√≥ para el pa√≠s un a√Īo de deliberaciones que ahora resultan inconducentes. Pese al loable esfuerzo de muchos convencionales que se tomaron en serio el papel que el pueblo les asign√≥ con una contundente votaci√≥n ciudadana y que ahora tambi√©n es reprobada con m√°s del 60 por ciento de los sufragios ciudadanos, en un acto electoral que por el n√ļmero de sus votantes es el de mayor afluencia de nuestra historia (casi 13 millones).

Ojal√° una de las lecciones de este proceso nos lleve a mantener el sistema de votaci√≥n obligatorio y no volvamos a esos actos de tan escu√°lida concurrencia y f√°cilmente manipulados por el dinero, la propaganda y los medios de comunicaci√≥n. Y en que todos nuestros √ļltimos gobernantes no alcanzaron la mayor√≠a real de nuestro padr√≥n electoral.

Se impone la idea de que el Presidente, al menos, debe hacer cambios importantes en sus equipos de gobierno, en que las pr√°cticas del cuoteo y la insolvencia de algunos queden atr√°s en beneficio de la calidad y experiencia de nuestros servidores p√ļblicos. Sin embargo, es hora tambi√©n que varios partidos pol√≠ticos bajen sus cortinas y que las organizaciones sociales ganen protagonismo y representaci√≥n en las instituciones del Estado.

Represi√≥n en el consulado de Chile: indagan y liberan a los detenidos | Entre ellos hay una periodista del CELS | P√°gina12Es evidente que los no militantes hoy le han sacado ventaja a aquellos que se aferran a los partidos nada m√°s que para acceder a cargos p√ļblicos, cuando la gran mayor√≠a de las colectividades carece de idearios y programas. Prevaleciendo en ellas la corrupci√≥n y otras malas pr√°cticas. En las que la C√°mara de Diputados, como se sabe, lleva la batuta.

Extra√Īa que Gabriel Boric insista en hacernos creer que en Chile las instituciones funcionan, cuando lo cierto es que solo el Servicio Electoral (Servel) consolida prestigio, en contraste de lo que sucede en la pol√≠tica, las Fuerzas Armadas, las polic√≠as y hasta la administraci√≥n de la Justicia. Todos los d√≠as nuestras cr√≥nicas informativas se ti√Īen de rojo y amarillo en un pa√≠s en que adem√°s se consigna una severa crisis moral. De la cual no escapan, tampoco, las iglesias, los colegios profesionales, las agrupaciones gremiales y sindicales. Ni las propias organizaciones de Derechos Humanos.

Alienta comprobar el entusiasmo demostrado por el pueblo en esta reciente convocatoria electoral. En un pa√≠s acosado por las redes sociales se comprueba la fortaleza del ‚Äúsecreto de las urnas‚ÄĚ y una prestancia √©tica social encomiable donde el rubor es el pan de cada d√≠a. Ojal√° que estos atributos hagan imposible que La Moneda y las c√ļpulas pol√≠ticas se apoderen del futuro constituyente y que sea el pueblo el verdadero soberano, hasta darnos la Constituci√≥n que nos merecemos. Porque ya en la noche del 4 de septiembre se expresaron intentos por acotar la participaci√≥n ciudadana.

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