Dic 9 2005
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Opinión

CHILE: ELECCIONES EN 48 HORAS. DUDAS Y CARENCIAS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Hace 31 a√Īos fue asesinada Gloria Ester Lagos Nilsson: mi hermana; su nombre apareci√≥ en alguna prensa entre los de aquellos izquierdistas y partidarios de Salvador Allende que se ¬ęhab√≠an matado entre s√≠¬Ľ en alg√ļn lugar de la Argentina. Cuando fue apresada en 1974 ten√≠a tres meses de embarazo. No muri√≥ en la Argentina, la mat√≥ uno de los perros asesinos de la dictadura, Romo Mesa.

No puedo dejar de preguntarme qué ha pasado en el transcurso del tiempo. Han nacido dos generaciones de chilenos. Crecen en un mundo que no parece buscar ni pedir explicaciones, en un país que se mira el ombligo incapaz de advertir el polvo y la miseria que lo cubre.

La pobreza intelectual de las campa√Īas ‚Äďpresidencial y al congreso‚Äď fue trist√≠sima. Hablaron, por ejemplo, de ¬ęla transici√≥n¬Ľ: ¬Ņhabr√° concluido la transici√≥n? ¬Ņse vive todav√≠a un tiempo de transici√≥n? ¬Ņterminar√° alguna vez la transici√≥n?

Transici√≥n es un t√©rmino que mide el tiempo y los procesos entre cambios hist√≥ricos profundos, que hacen al modo como se organiza la sociedad seg√ļn el desarrollo de las fuerzas productivas. Hubo una transici√≥n entre el feudalismo y el capitalismo, y tard√≥ siglos. En Chile no hay transici√≥n alguna, hubo cambios cupulares ‚Äďpactados por lo dem√°s‚Äď y una elite diferente (bueno, m√°s o menos diferente) asumi√≥ los atributos ‚Äďo s√≠mbolos‚Äď del poder, pero el pa√≠s no est√° en camino a ninguna nueva era. La concertaci√≥n de partidos en el gobierno, por lo dem√°s resquebrajada, no implica transici√≥n alguna.

Sin contenidos, ¬Ņqu√© puede estar en juego?

No nos enga√Īemos, empero. Si bien nada est√° en juego, seriamente en juego en las elecciones de la rep√ļblica sure√Īa, es de esperar que la ciudadan√≠a elija por lo menos mantener el pobre remedo de democracia ‚Äďque cost√≥ tantos muertos, tantas vidas destrozadas y fue tan ligeramente asumido por quienes reemplazaron a la dictadura‚Äď, las garant√≠as de convivencia que ‚Äďcierto‚Äď la Concertaci√≥n respeta, y no salte ella, la ciudadan√≠a, como animal herido y acosado al hocico de la bestia derechista con el objeto de castigar a los in√ļtiles.

La derecha pol√≠tica no es m√°s que la expresi√≥n sonriente del salvajismo desenfrenado y obsceno del capitalismo al que se le agotan los recursos l√≠citos para continuar pauperizando a la poblaci√≥n ‚Äďel se√Īor Lav√≠n arrastr√≥ su cansada sonrisa por todos los rincones del pa√≠s, el se√Īor Pi√Īera luci√≥ la suya tambi√©n en todo el pa√≠s‚Äď.

Va la derecha, en Chile y en el resto de Am√©rica, por una mayor ¬ęflexibilizaci√≥n¬Ľ laboral ‚Äďpagar menos para que se trabaje m√°s y con m√°s miedo de perder el salario‚Äď; por la destrucci√≥n de los restos del Estado, menos su aparato represivo claro est√°; por la privatizaci√≥n consiguiente hasta del aire y los espacios p√ļblicos.

El capitalismo se justifica y explica a s√≠ mismo s√≥lo cuando el que entierra el cuchillo en el vientre de un ni√Īo hambriento sorbe luego hasta su √ļltima gota de sangre.

Querer a Michelle, sufrir por Bachelet…

Querer a Michelle debe suponer para sus partidarios el dolor de sufrir por Bachelet; seguir a Lav√≠n debe suponer un gran y existoso esfuerzo por desprenderse de lo que la memoria archiv√≥ sobre Lav√≠n; mirar hacia Pi√Īera ¬Ņtendr√° alg√ļn significado m√°s all√° de recordar cu√°ndo comenz√≥ a erigir su peque√Īo imperio? So√Īar con Hirsch bien puede parecer un acto de autoflagelaci√≥n. No por cada una de las personas nombradas, sino por lo que representan.

La historia, porfiada, no retrocede, pero tampoco cambia la vida de los pueblos por decreto divino. En cierto modo ‚Äďcon la excepci√≥n del Pacto Juntos Podemos‚Äď los otros tres grupos pol√≠ticos y sus candidatos a la presidencia dijeron casi lo mismo. Una sucesi√≥n almibarada de frases hechas y no siempre bien dichas luci√≥ como la linterna que aspiran contribuya a guiar al pa√≠s en los a√Īos complejos, contradictorios y dif√≠ciles que ha empezado a vivir la Humanidad. A√Īos, incidentalmente, que marcan el comienzo de la transici√≥n, esta vez real, que enterrar√° al capitalismo.

Las diferencias fueron de detalle: el ¬ęultramontanismo¬Ľ ‚Äďfundamentalista‚Äď del se√Īor Lav√≠n enfrentaba al catolicismo ¬ęliberal¬Ľ del se√Īor Pi√Īera ante la neutralidad laica de la se√Īora Bachelet. Tres aparentes opciones pol√≠ticas que desnudaron hasta el cansancio el final de un sistema pol√≠tico. Todo ello envuelto en la palabra democracia.

Todo ello a sabiendas que es una mentira la democracia. En Chile jam√°s hubo consulta popular para darse una constituci√≥n pol√≠tica ‚Äďy no se ve voluntad pol√≠tica de que se vaya a convocar a la ciudadan√≠a para hacerlo‚Äď; jam√°s los jueces han respondido ante los ciudadanos por sus sentencias o su ausencia; el Estado y las corporaciones que dominan la vida econ√≥mica de las personas jam√°s han informado sobre sus hechos al ciudadano. Participar, nos dicen, significa sufragar cada tanto, pero carece la ciudadan√≠a de los recursos y leyes para exigir se cumpla el mandato de las autoridades elegidas, las que se transforman en exigentes reyezuelos apenas son investidos.

Mientras, el pa√≠s duele. El cobre ‚Äďalguna vez bien llamado ¬ęel sueldo de Chile¬Ľ‚Äď corre el riesgo de convertirse en el salitre de ayer: una riqueza en manos extranjeras; los recursos renovables est√°n en peligro de desaparecer, como los bosques nativos, la fauna marina, los cultivos propios de la tierra, reemplazados por semillas manipuladas.

Que hagan la ¬ęvista gorda¬Ľ los ide√≥logos de la derecha, y escabullan el bulto o procuren impedir que asuntos de tan vasta importancia se discutan p√ļblicamente es comprensible; pero que a una m√©dica (suponemos que los m√©dicos tienen conciencia del sufrimiento ajeno, de la pobreza y sus efectos sociales: Allende fue m√©dico) se le impida plantearlos quiz√° por conveniencia del ¬ęm√°rketing¬Ľ electoral es poco menos que una traici√≥n.

Y no es traici√≥n. La traici√≥n se consum√≥ a fines de la d√©cada de 1981/90, cuando se negoci√≥, lejos del pa√≠s, primero, y luego en el pa√≠s con los responsables de 1973. La traici√≥n fue ratificada cuando se dej√≥ morir a la prensa independiente, cuando se olvid√≥ el hecho simple de que Chile es un pa√≠s multicultural y pluri√©tnico y alg√ļn funcionario imb√©cil pudo afirmar que ¬ęsomos todos chilenos¬Ľ por lo que no habr√° pol√≠ticas especiales para nadie y en ning√ļn terreno.

La traici√≥n consumada y ratificada aprendi√≥ a brindar con Merlot y a destapar champ√°n ¬ębr√Ľt nature¬Ľ.

Es el modo de producci√≥n que cre√≥ al Estado y sus aparatos represores y formadores de reprimidos lo que est√° en crisis. No en vano la juventud en un gran porcentaje ni siquiera se molest√≥ en inscribirse en los registros electorales. ¬ŅPara qu√© hacerlo?

Quisi√©ramos creer que el pueblo de Chile, lenta, oscuramente ha comenzado a sembrar los √°rboles de las ¬ęanchas alamedas¬Ľ libertarias, donde habr√° una placa por cada persona asesinada, una plaza con el nombre de Santa Mar√≠a de Iquique y piedras talladas para no olvidar ni traiciones ni masacres. Pero no: ellos, los pol√≠ticos de baja estatura ya piensan en c√≥mo envolver el caramelo de la segunda vuelta. Son capaces de cambiarlo todo para que nada cambie.

UNA GRAN OPORTUNIDAD PARA SUMAR Y CONSTRUIR

Un medio de comunicación democrático tiene tanto el derecho como la obligación de opinar. Lo acabamos de hacer. El derecho que no tiene es el de negar la existencia de opiniones contrarias a su línea editorial.

Hemos recibido la comunicación titulada como el epígrafe. La firman 37 personas, todas ellas vinculados al hacer cultural, social, político. Puede uno no estar de acuerdo con lo que dicen, pero no hay posibilidades de convivencia si no estamos dispuestos a dar la vida para que lo digan, Voltaire dixit.

En la envejecida escena política nacional, nos presentamos como un grupo joven. Un conjunto de jóvenes profesionales, trabajadores de la cultura y ex-dirigentes estudiantiles, quienes junto a un grupo de actuales estudiantes nos hemos articulado todos bajo el alero de la Universidad de Chile.

Desde hace más de una década, hemos sido parte activa de un proceso de democratización de las organizaciones estudiantiles y de la Universidad misma, reflejado en al menos dos cambios fundamentales en las políticas de educación superior del país; primero, la reciente promulgación de los nuevos Estatutos democráticos de esta casa de estudios; y segundo, el sustancial cambio en el sistema de financiamiento de los estudios superiores que permitirá al 60% más pobre de la población chilena contar con financiamiento fiscal completo en sus estudios superiores a partir de 2006.

Somos parte de la izquierda chilena, nos mueve la justicia y la democratización política, social y económica de nuestro país. Sin embargo, nos identificamos con una construcción política amplia que vuelva a mirar hacia las grandes mayorías del país, alejándonos tanto de los dogmas y autoritarismos, como del conformismo y la administración somera de la burocracia actual.

Ante la próxima elección del 11 de diciembre, y su muy probable segunda vuelta, se nos hace imprescindible manifestar nuestra opinión pues se trata de acontecimientos relevantes en que los ciudadanos, verdaderos depositarios del poder político, expresaremos nuestras visiones de país y nuestras esperanzas por un Chile mejor.

Si bien no nos identificamos con ninguna de las actuales coaliciones, valoramos la candidatura presidencial de Tomás Hirsch por instalar algunos temas ausentes en el debate político actual, y porque pensamos que hay que romper la exclusión en todas sus formas. Sin embargo, por la misma razón, no nos identificamos en absoluto con las tentaciones automarginales ni las visiones excluyentes que se siguen viendo en la izquierda tradicional chilena, sustento importante de dicha candidatura.

Esa misma opci√≥n por los dogmas y los viejos manuales de la pol√≠tica, plasmada en frases como ‚Äúustedes han gobernado 32 a√Īos‚ÄĚ que homologan la dictadura y los gobiernos concertacionistas, hacen que la construcci√≥n del Juntos Podemos M√°s nazca con un techo demasiado bajo para hacer frente a los grandes desaf√≠os que la izquierda y los sectores progresistas tenemos por delante.

Nuestra √ļnica coherencia es continuar el camino de transformaci√≥n social hacia los objetivos democratizadores, olvid√°ndonos de los discursos autorreferentes que tanto mal le han hecho a la pol√≠tica chilena.

Sin embargo, este contexto no puede hacer olvidar que el derecho a voto universal es una conquista de los sectores progresistas, y que reside ah√≠ una herramienta de influencia pol√≠tica que no puede ser abandonada. Por esto sabemos que, en ausencia de otra alternativa, los √ļnicos votos que la noche del 11 de diciembre ser√°n contados como votos de izquierda, tan cr√≠ticos de la Concertaci√≥n y sus pol√≠ticas, como convencidos que es posible un pa√≠s distinto, ser√°n los votos que recibir√° la candidatura de Tomas Hirsch, por lo que para √©l ser√°n nuestros sufragios.

Con mayor claridad a√ļn, cuando en la segunda vuelta del 15 de enero tengamos que elegir al futuro Presidente de Chile, sabremos, al igual que la inmensa mayor√≠a de los chilenos, que no da lo mismo entre Bachelet y el representante de la derecha, y con plena convicci√≥n seremos uno m√°s de los miles que desde la izquierda aporten con su voto a evitar que la derecha sume el poder ejecutivo a la hegemon√≠a que ya ostenta en otros √°mbitos de la pol√≠tica, en el modelo econ√≥mico y en los medios de comunicaci√≥n.

Los avances en la superaci√≥n de la pobreza durante los √ļltimos a√Īos y el aumento de la inversi√≥n social no s√≥lo marcan la diferencia entre la orientaci√≥n de la Alianza y la de la Concertaci√≥n, sino que tambi√©n abren un espacio de posibilidades de logros y crecimiento pol√≠tico que la izquierda, desde su propia independencia, debe saber aprovechar.

Coherentemente, en las elecciones parlamentarias nuestros votos y esfuerzos estar√°n con aquellos candidatos que han plasmado en sus propuestas y trayectorias los anhelos de un Chile m√°s justo y democr√°tico, sin establecer vetos ni inhibiciones en funci√≥n del pacto que los postula. Por ello, valoramos los aportes y entregamos nuestro apoyo a candidatos del perfil de Manuel Riesco, Alejandro Navarro, Jorge Arrate y Gonzalo Rovira, as√≠ como tambi√©n a Carmen Hertz., Jaime Gajardo, Sergio Aguil√≥, Francisco Villa y Claudina Nu√Īez.

Tenemos la f√©rrea convicci√≥n que una alineaci√≥n inteligente de muchos actores puede significar la salida inminente del sistema binominal, quiz√°s la camisa de fuerza m√°s importante que le dejara al pa√≠s la dictadura militar. √Čste, junto a otros objetivos espec√≠ficos en √°reas claves de las pol√≠ticas sociales, ser√°n la llave para comenzar la articulaci√≥n de todos quienes estamos cansados de esperar que las transformaciones hacia la justicia y la equidad social -anunciadas por tantos y hace tanto- se empiecen a materializar en nuestro pa√≠s.

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