Mar 10 2022
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Pol铆tica

Chile, en alerta ante las nuevas desavenencias

Si miramos hacia el pasado podemos descubrir que todos nuestros mandatarios han debido enfrentar profundos desacuerdos entre sus partidarios adem谩s de la f茅rrea oposici贸n de sus contendores. A pesar del 茅pico triunfo de la llamada Revoluci贸n en Libertad (1964), Eduardo Frei Montalva se enfrent贸 al temprano disenso entre los dem贸cratas cristianos que, adem谩s, gobernaron solos, neg谩ndose a formar coalici贸n alguna. La Moneda termin贸 en una grave querella con la propia directiva de los llamados falangistas que posteriormente derivara en la escisi贸n definitiva de esta colectividad, con la aparici贸n del MAPU y la Izquierda Cristiana.

Algo parecido ocurri贸 despu茅s entre los integrantes de la Unidad Popular, coalici贸n que respaldara a Salvador Allende, donde surgieron un sinn煤mero de desacuerdos y el propio partido del Presidente se disgregara en m谩s de diez expresiones distintas y beligerantes. Mucho se dice que el extinto mandatario termin贸 solo con la lealtad del Partido Comunista, lo que ciertamente explica tambi茅n el desenlace tr谩gico de su gobierno y figura.

M谩s hacia atr谩s, todav铆a, es posible constatar las divisiones al interior de los gobiernos radicales e, incluso, la ruptura de Gabriel Gonz谩lez Videla con los comunistas, incordio que lo llev贸 hasta organizar campos de concentraci贸n para los militantes de este partido que lo hab铆a respaldado en su triunfo electoral. Tambi茅n el derechista Jorge Alessandri termin贸 su sexenio con el solo apoyo de las centrales patronales debido a que los partidos de derecha quedaron completamente abatidos.

Es muy posible que a Gabriel Boric le suceda algo parecido, cuando ya, antes de asumir, el pa铆s ha podido comprobar desacuerdos entre los propios integrantes de su primer gabinete, como ha sucedido con la posibilidad de extender el estado de emergencia en la zona de la Araucan铆a. Se conoce, adem谩s, que en los nombramientos presidenciales ha habido muchas tensiones derivadas de los apetitos de poder de las agrupaciones boricistas, especialmente por el fen贸meno del cuoteo, lo que en este caso no solo impone conciliar la representaci贸n de todos sus partidos pactos y subpactos, sino darles satisfacci贸n tambi茅n a las demandas de equidad de g茅nero cuanto a la representaci贸n de nuestras empoderadas etnias.

El pa铆s presidencialista que hemos conocido hasta aqu铆 le ha permitido a nuestros gobernantes encarar severas crisis a causa de tales desacuerdos. Al final, los chilenos conf铆an en que las decisiones, cualesquiera sean, las adopte el Jefe de Estado, confiri茅ndole, adem谩s, expulsar de La Moneda y convocar a las expresiones pol铆ticas que le parezcan. De esta forma es que algunos conf铆an en que la 鈥渓una de miel鈥 del nuevo oficialismo dure, en realidad, muy poco y sean otras la colectividades y personas que terminen las que sigan o se sumen a su lado.

Entre estos, debemos suponer que hay no pocos pol铆ticos que hoy se sienten desplazados y que esperar谩n que el joven mandatario termine reconoci茅ndoles su experticia para desenvolverse en los cargos p煤blicos. Toda vez que ya tenemos algunos que han logrado colarse al juvenil gabinete, como al servicio exterior y otras funciones, que, sin estar en la primera l铆nea, les permita una espera holgada como una nueva oportunidad.

Cuento aparte es lo que pueda suceder con la Convenci贸n Constituyente y la cada vez m谩s dif铆cil posibilidad de alcanzar una Carta Fundamental de amplio consenso. Ni pensar que un resultado adverso o, incluso, apenas favorable para los que esperan un nuevo ordenamiento institucional pueda impedir mantener en su sitio a los actuales parlamentarios o, incluso, al propio Gobierno. Y no estemos en los pr贸ximos meses exigiendo nuevas elecciones, con nuevas expresiones y coaliciones pol铆ticas.

A todo lo anterior, debemos sumar la capacidad que demuestren las nuevas autoridades en avanzar hacia la paz social en la macro zona sur del pa铆s, ahora realmente convulsionada por la violencia, el sabotaje y la inclaudicable resoluci贸n mapuche de alcanzar sus demandas quienquiera est茅 en La Moneda. Considerando, adem谩s de lo anterior lo que logre hacer Boric y su equipo en pos de encarar las masivas inmigraciones a trav茅s de nuestro Desierto, adem谩s de hacerle frente a la corrupci贸n masiva de nuestra oficialidad castrense y mitigar el enorme poder consolidado por el narcotr谩fico.

Sin olvidarnos, tampoco, de una econom铆a que a fuerza va a tambalear por causa de la guerra en el norte de Europa, las sanciones impuestas por las potencias y la incapacidad hasta aqu铆 de las naciones tercermundistas, en especial de nuestra Regi贸n, para poder enfrentar la crisis que est谩 inspirando una nueva demarcaci贸n de las fronteras y zonas de influencia entre los pa铆ses y continentes.

* Periodista y profesor universitario chileno. En el 2005 recibi贸 en premio nacional de Periodismo y, antes, la Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federaci贸n Mundial de la Prensa.

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