May 15 2023
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Opini贸n

Chile: Este partido se juega hasta diciembre

Con la extrema derecha controlando c贸modamente el proceso constitucional que conducir谩 a una nueva Carta Magna, de diagn贸stico reservado, el mundo democr谩tico dispone de escaso tiempo para asumir lo ocurrido, formularse una severa autocr铆tica, reposicionarse a la brevedad y reconstruir de inmediato, desde ayer, un potente movimiento popular capaz de sumar m谩s decisi贸n y m谩s voluntades para revertir la derrota constitucional, considerando que el partido que se est谩 jugando terminar谩 reci茅n 聽el d铆a del plebiscito de salida, el 17 de diciembre, que resolver谩 en definitiva.

No hay que bajar los brazos ni quedarse en el suelo haciendo acusaciones cruzadas y lamentando los resultados de las recientes elecciones, porque ello no cuadra con la fuerza, la convicci贸n y la masividad admiradas en expresiones como el estallido social que puso sobre el tapete inestimables principios octubristas a la cabeza de los cuales siempre estuvo la necesidad de una nueva Constituci贸n ciudadana, leg铆tima, igualitaria y solidaria, de derechos, inclusi贸n y justicia social.

El poder reaccionario de la 茅poca de las cavernas viene de propinar un violento e inesperado golpe bajo a la democracia a la que sorprendi贸 descuidada en un infortunado momento, pero que sin duda se va a recuperar cuanto antes y persistir谩 en su objetivo central. Este no es otro que poner t茅rmino al indeseado legado dictatorial que favorece abiertamente a la oligarqu铆a, privilegia a los ricos con la concentraci贸n econ贸mica y sobrepone al mercado manipulado por una minor铆a en desmedro del Estado que es de todos.

Paradojalmente gan贸 un partido que nunca quiso cambiar la Constituci贸n, porque le bastaba con la del dictador. Lo hizo en gran medida por los enormes aportes financieros con que contaron sus candidatos por parte de grupos econ贸micos que apoyaron las campa帽as de la derecha y la ultraderecha, en que sobresalieron el grupo von Appen y la familia Hurtado Vicu帽a.

Aqu铆 se ha producido una involuci贸n conservadora que aprovech贸 la contingencia, el clima de inseguridad 鈥搎ue deriva del modelo鈥 y el malestar de la gente por la forma en que se ha llevado al pa铆s en los 煤ltimos a帽os. Ese aprovechamiento no va a durar mucho, no tiene proyecciones y pareciera provenir de barras bravas que tienen una propuesta muy agresiva para vastos sectores de la sociedad, incluyendo a las mujeres.

La autocr铆tica debe conocerse de parte de quienes se confiaron y en especial de los que cayeron en la trampa del denominado 鈥淎cuerdo por Chile鈥, impuesto por los partidos tradicionales que no quieren cambios y al que inexplicablemente se sumaron sectores no comprometidos con el sistema. Ese 鈥渁cuerdo鈥 fue ideado tras el fallido proceso constitucional que termin贸 el 4 de septiembre del a帽o pasado, el que abr铆a el camino a los prop贸sitos refundacionales y a las transformaciones estructurales a que aspiran las grandes mayor铆as.

Desde comienzos de este a帽o las c煤pulas de los partidos tomaron en sus manos el proceso constitucional, lo secuestraron y manejaron a su antojo. Instalaron una comisi贸n de expertos, nunca se supo en qu茅, y luego designaron a militantes de sus filas como candidatos al Consejo Constitucional integrado por 50 miembros, todo ello a espaldas de la calle. Por eso esta vez no hubo listas del pueblo, ni de independientes, movimientos sociales, regionalistas ni medioambientalistas, marginados sin ninguna justificaci贸n, y tampoco se tom贸 en cuenta a los pueblos originarios que fueron borrados del mapa.

El propio presidente Boric apremiado por la oposici贸n, aval贸 esta exclusi贸n mayoritaria. A ra铆z de ello la ciudadan铆a no tard贸 en manifestar su desaz贸n: muchos dijeron que este era un proceso elitista, otros prefirieron no participar por tratarse de un acontecimiento espurio y no faltaron los que denunciaron un fraude a la democracia.

Ese malestar se tradujo en los mismos locales de votaci贸n, no tanto en la abstenci贸n que no alcanz贸 cifras mayores por las fuertes multas a los infractores del sistema obligatorio con que amenaz贸 el Servel. S铆 hubo millones de personas que acudieron a los locales solo para dejar de manifiesto su protesta:聽 entre los votos nulos y en blanco hubo un total superior a los 2 millones 680 mil sufragios, cantidad sustantiva de los 12 millones 415 mil votos emitidos.

En caso de que el movimiento popular logre en las pr贸ximas semanas recuperar esos votos, habr谩 cumplido parte importante de su tarea. No se descarta que el amplio triunfo de los Republicanos que ni ellos mismos esperaban, haya sido solo la fotograf铆a de un momento determinado 鈥搒ostienen analistas鈥 porque las grandes mayor铆as electorales son muy l铆quidas y suelen escurrirse r谩pidamente, seg煤n consta en similares episodios que hubo antes en la historia pol铆tica del pa铆s.

El Partido Republicano se alz贸 como un sorpresivo ganador, con 3 millones 451 mil preferencias (35,4% del total) que es el mejor resultado electoral de un partido desde el siglo pasado, pero nadie puede asegurar que esa marea se repetir谩 m谩s adelante. En 1965 tras la victoria presidencial de Frei Montalva con mayor铆a absoluta, la Democracia Cristiana arras贸 en las elecciones parlamentarias pero muy luego comenz贸 su decadencia. Frei Ruiz-Tagle gan贸 apoyado por todas las colectividades que integraban la ex Concertaci贸n, y en la actualidad el PDC est谩 solo, ha tocado fondo y pareciera a punto de desaparecer.

Es posible que el Consejo Constitucional quede presidido por el candidato con la mayor votaci贸n individual republicana. Este es un profesor de apellido Silva, docente de una universidad privada, investigador de la Fundaci贸n 鈥淛aime Guzm谩n鈥, miembro del Opus Dei y muy cercano al l铆der fascista Kast. Ello no da para dos interpretaciones, sino que solo viene a corroborar que la nueva Constituci贸n tendr谩 un car谩cter retr贸grado y antipopular, y quiz谩s hasta resulte peor que la de la dictadura.

El Grupo de Puebla ha se帽alado que 鈥渆ntendemos los resultados de esta elecci贸n como una alerta temprana para el progresismo latinoamericano por los peligros que se ciernen por el evidente avance de la derecha reaccionaria regional a trav茅s de actuaciones pol铆ticas y consignas populistas que van聽 en contrav铆a de las leg铆timas reivindicaciones como la inclusi贸n social, los derechos humanos y la libertad que defendemos鈥.

No todo est谩 perdido: a fines de a帽o el pueblo tiene a煤n la oportunidad de rechazar la propuesta de la extrema derecha y dar paso a un tercer proceso constitucional que lleve a la redacci贸n de una nueva Constituci贸n que signifique pasar de un Estado subsidiario a un Estado social de derecho, con m谩s y mejor democracia y la restituci贸n de los derechos sociales de toda la ciudadan铆a.

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