Ago 24 2022
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Pol铆tica

Chile: Gobernar con la guitarra

En el pasado, Chile fue visto en nuestro continente como un gran laboratorio de ideas y experiencias pol铆ticas. Particularmente la Revoluci贸n en Libertad y el posterior gobierno de la Unidad Popular marcaron referentes y liderazgos continentales. En la propia derecha tambi茅n hubo aportes como el del Gremialismo y Patria y Libertad, hasta que sus partidos y dirigentes optaron por el Golpe de Estado de 1973 y el cogobierno con las Fuerzas Armadas.

Hasta el mandato castrense, los partidos pol铆ticos constitu铆an s贸lidos referentes doctrinarios y gozaban de gran convocatoria popular. De esta forma, los 煤ltimos presidentes elegidos democr谩ticamente encarnaron proyectos y gobiernos que se propusieron implementarlos. En la misma lucha por el retorno de la democracia, nuestro pa铆s hizo gala de sus ideas emancipadoras y de las m煤ltiples expresiones pol铆tico sociales que irrumpieron en todo nuestro territorio. Paralelo a la acci贸n de los partidos y movimientos irrumpi贸 tambi茅n la organizaci贸n social y sindical, la que tuvo mejores posibilidades de expresi贸n dado la implacable represi贸n que afect贸 a las colectividades pol铆ticas.

Sin embargo, despu茅s de Pinochet, las dos grandes ideas fuerza de quienes heredaron el poder no fueron en 30 a帽os capaces de prosperar. Contrario a lo que se prometi贸, el r茅gimen econ贸mico social neoliberal en realidad fue sacralizado por las mismas voces que en el pasado lo denostaban. Consta que el proceso de privatizaciones y extranjerizaci贸n de la econom铆a se extendi贸 a煤n m谩s y que el Estado no hizo pr谩cticamente nada por recuperar aquellas empresas que le fueron arrebatadas a vil precio. Expresi贸n de lo anterior fue la venta de las sanitarias y la concentraci贸n econ贸mica que se materializ贸 en el sistema de salud y en las entidades previsionales.

Asimismo, la prometida Asamblea Constituyente y la nueva Constituci贸n, prometidas por Eduardo Frei Montalva solemnemente en el Teatro Caupolic谩n, tomar铆a otras tres d茅cadas en materializarse y hasta ahora rige una incertidumbre respecto de lo que pueda suceder en el plebiscito de salida para aprobar o rechazar el texto de una nueva Carta Magna.

Sabido es que los distintos gobiernos de la Concertaci贸n, de la Nueva Mayor铆a y de la propia derecha tropezaron con serios obst谩culos en el Parlamento para poner en ejecuci贸n las reformas prometidas. Sin embargo, m谩s parece que los dirigentes pol铆ticos y sus partidos se fueron encantando con el modelo econ贸mico social e institucional vigente y hasta en su trato con las Fuerzas Armadas lo que mayormente prevaleci贸 fueron los altos grados de connivencia que favorecieron a los violadores de Derechos Humanos y a los oficiales corruptos que han malversado los caudales p煤blicos. Muestra de ello fue el propio rescate del Dictador detenido en Londres ejecutado por La Moneda para que 茅ste falleciera a los pocos a帽os sin sanci贸n alguna por sus cr铆menes de lesa humanidad.

Los altos grados de desafecci贸n hacia lo prometido, y la corrupci贸n que siempre le sucede a la incongruencia entre lo que se dice y hace, llev贸 al Estallido Social de 2019 que termin贸 jibarizando a los partidos pol铆ticos, clausurando varios de 茅stos y provocando el surgimiento de nuevos referentes pol铆ticos y sociales que desplazaron del poder a muchas de las viejas organizaciones, como a sus dirigentes. De esta manera, arribaron al Gobierno y al Parlamento una buena cantidad de siglas y protagonistas marcados, en general, por el radicalismo de sus posturas y atractivas promesas que lograron hechizar al electorado nacional.

A quienes hoy est谩n en La Moneda todav铆a se los recuerda por sus encendidos discursos, como por su apoyo a las motivaciones y formas de lucha de los pueblos aut贸ctonos, las demandas educacionales y, muy importante, el prop贸sito de un nuevo sistema previsional, adem谩s de la reforma tributaria.

Lo que se prometi贸 en la 煤ltima contienda electoral fue, en buenas cuentas, una nueva revoluci贸n, aunque se soslayaron algunos t茅rminos que pod铆an afectar los resultados y la posterior pol铆tica de alianzas con sectores del centro y de la autodenominada izquierda democr谩tica. hasta ayer severamente demonizadas por la protesta callejera. A cualquier precio parece que las nuevas autoridades buscan ahora consolidar una d贸cil mayor铆a en el Poder Legislativo. Contundente prueba de lo que afirmamos es el nombramiento del ministro Mario Marcel, en la cartera de Hacienda, alguien que jam谩s habr铆a sido concebido en este cargo antes de la asunci贸n al poder de Gabriel Boric.

M谩s all谩 de sus pergaminos profesionales, se nota que la presencia de este secretario de Estado tiene por objeto dar tranquilidad al empresariado y a los sectores pol铆ticos refractarios a los cambios profundos. De la misma forma que con algunos embajadores se busca dar tranquilidad a los Estados Unidos, a las organizaciones financieras internacionales y a los inversionistas for谩neos.

Asumimos el dicho popular de que 鈥渙tra cosa es con guitarra鈥, expresi贸n que se帽ala las dificultades que siempre existen a la hora de ejercer gobierno. De esta forma es que el pa铆s pudo encantarse con los 煤ltimos gobernantes y frustrarse despu茅s con el correr de sus administraciones. Sin embargo, es muy pronto como para perder la esperanza en que se cumplan las promesas del actual Presidente.

Aunque es evidente su preocupaci贸n por tranquilizar m谩s a la derecha que a las izquierdas que le reclaman consecuencia. Sin perjuicio de su abierta intervenci贸n respecto del pr贸ximo plebiscito de septiembre pr贸ximo, ignorando que hay casos de mandatarios que se han visto impelidos a renunciar ante los reveses electorales ocurridos durante sus respectivos ejercicios. Cuyo m谩s emblem谩tico caso es del presidente franc茅s Charles de Gaulle que abandonara el poder ante un refer茅ndum que le fuera adverso.

Por lo que ha sido nuestra historia reciente, hay raz贸n para pensar que las autoridades actuales pueden morigerar demasiado sus propuestas en esto de conseguir armon铆a con sus nuevos aliados ex concertacionistas y de las c煤pulas empresariales. Se aprecia ya que existen partidos y l铆deres que a toda costa quieren mantener la cohesi贸n del oficialismo y aferrarse al poder, al precio, si fuera necesario, de desconocer sus posiciones del pasado.

Cad谩ver Pol铆tico: Jadue defendi贸 al terrorista H茅ctor Llaitul, dijo que no robaba madera ya que 鈥渞ecuperaba lo que era suyo鈥Ello debe explicar el severo 鈥渢ir贸n de orejas鈥 recibido por el ex precandidato presidencial del Partido Comunista, Daniel Jadue, quien p煤blicamente respald贸 al l铆der rebelde mapuche H茅ctor Llaitul. 鈥淣o hay lugar para los llamados desafiantes; no hay lugar para la violencia鈥 le espeta el presidente del PC ante el apoyo que su camarada le diera a la ofensiva militar de la Coordinadora Arauco Malleco. Agrupaci贸n empe帽ada en 鈥渞ecuperar鈥 madera y emprender acciones de sabotaje a objeto de financiar la adquisici贸n de armas y municiones para su lucha. Un conflicto en que naturalmente la derecha y otros sectores desean que el Gobierno enfrente todav铆a m谩s dr谩sticamente al dirigente mapuche, despu茅s de que ya le ha entregado a los militares la administraci贸n de un estado de excepci贸n en la Araucan铆a. Un recurso excepcional que los que hoy gobiernan le negaron al gobierno anterior de Pi帽era, acus谩ndolo de buscar militarizar el conflicto con nuestra etnia principal.

Respecto de lo anterior hay quienes piensan que la adhesi贸n al nuevo gobierno puede desmoronarse primero por la izquierda antes que por los sectores socialdem贸cratas que lo integran y sostienen en el Parlamento y la administraci贸n p煤blica.

Imaginamos que la espera en materializar la reforma tributaria se deba a las posiciones dispares que al interior del oficialismo se expresan por la prensa y las redes sociales, cuanto a la presi贸n que ejercen las entidades patronales renuentes a que se imponga un impuesto a la extrema riqueza para la satisfacci贸n Chile: el video de la reforma tributaria que "divide" a la sociedad - Infobaede tantos derechos salariales. As铆 como las administradoras de la salud, la isapres, elevan de hecho los precios de sus servicios, en una actitud que ha sido prohibida por la Corte Suprema antes que desautorizada por el propio Ejecutivo.

Lo que est谩 claro es que en las pr贸ximas semanas La Moneda no aventurar谩 cambios significativos hasta conocer los resultados del Plebiscito. Es decir, antes de saber si se aprobar谩 la actual propuesta constitucional o tendremos que abocarnos a definir otra.

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