Chile: Kast y la codicia empresarial

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A pocas horas de recién instalado el presidente Kast en La Moneda, desde las patronales empresariales empezaron a demandar iniciativas económicas que tienen por objeto favorecer los intereses de quienes reconocen haber colaborado con el triunfo electoral del nuevo mandatario. La idea es que el gobierno decida disminuir el impuesto de primera categoría que pagan hoy las grandes en empresas en relación a sus utilidades, proponiendo una rebaja del 27 por ciento a solo el 23.

En favor de esta medida argumentan que el país debería favorecerse con inversiones las incrementarían el empleo y también los tributos en favor del Fisco. Sin duda una apreciación que no tiene mayor fundamento y que, de no concretarse estos nuevos impuestos, podría menguar mucho la caja fiscal. Precisamente en un momento en que las nuevas autoridades claman por incrementar el presupuesto general de la nación, acusando a la administración anterior de haber dejado prácticamente vacías las arcas fiscales.

En síntesis, mayores ganancias para las empresas más lucrativas el país, que, durante los años del gobierno centro izquierdista, les dejara millonarias utilidades, como nunca antes vistas en la historia nacional. Ello ha quedado demostrado, por ejemplo, con las ingentes ganancias de las administradoras de los fondos de pensiones (AFPs), un sistema privado que el gobierno saliente prometió reemplazar por otro en que el Estado tuviera mayor injerencia, y los trabajadores mejores dividendos. Lo que a todas luces no ocurrió.

En otra demanda, esta vez de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), se insta al nuevo gobierno a terminar con los feriados irrenunciables, ya sea en aquellas fechas de carácter político y religioso, como son los días de elecciones y las festividades de Semana Santa. Argumentan en favor de esta propuesta  el daño que le produce al comercio y al turismo que existan días y fines de semana de asueto que afectan la “libre iniciativa”. Al tiempo de favorecer, como dicen, el comercio informal.

Desde el mismo Gobierno se anuncia, también, que se revisará la ley que establece una jornada laboral de 40 horas semanales, esta vez fundado en que muchas empresas pequeñas y medianas se ven obligadas a contratar nuevos trabajadores para suplir las horas que se le están rebajando gradualmente a la jornada de trabajo. Los más poderosos empresarios preocupados, curiosamente, del impacto negativo que tuvo esta celebrada ley en los emprendedores más modestos.

Estas posibles reformas ocasionaron, inmediatamente, la protesta del Cardenal Arzobispo de Santiago por lo que atañe especialmente a los feriados religiosos, varios de los cuales ya habían dejado de ser obligatorios por El arzobispo de Santiago de Chile acepta «con mucha humildad» su ...disposición de los últimos gobiernos. Pero debe ser por la declarada fe católica del presidente Kast que esta medida no ha sido acogida aún por La Moneda, aunque en lo demás parece haber coincidencia entre el mundo empresarial y los legisladores oficialistas.

Algo que se explica mucho en las cifras del cuantioso aporte empresarial a las campañas presidenciales y legislativas de la derecha y de algunas otras colectividades del amplio espectro partidista del país. Con los que el mundo empresarial quiere estar grato y asegurarse las mayorías parlamentarias necesarias para aprobar estas y otras iniciativas y enmiendas.

Por cierto, la nueva oposición se afila las uñas para oponerse a esta avidez empresarial manifestada por las cabezas más visibles de las patronales. Se sabe que el oficialismo y la oposición están prácticamente empatados en el Congreso Nacional y que aquellas medidas a las que se oponga la central de Trabajadores y otras instancias sindicales van a dificultar el logro de los votos necesarios para hacerlas realidad. Sin embargo, una de las características del nuevo Parlamento es la alta existencia de parlamentarios independientes, así como de algunos partidos que difícilmente logran uniformar siempre a sus bancadas.

En la propia elección de las testeras de ambas cámaras ya se vio que los acuerdos previos de la oposición para ganar su conducción fracasaron por la deserción de algunos flamantes diputados, con lo cual la derecha asumió la presidencia de ambas cámaras y de las principales comisiones legislativas.

El temor al regreso de las protestas

La experiencia del pasado nos indica que a la hora de votar han sido parlamentarios de muy diversos sectores los que se han rendido al influjo del dinero de bancos y sociedades anónimas, en juicios de corrupción que todavía se ventilan en los Tribunales. Los que comprometen también a jueces y magistrados venales todavía más fáciles de corromper que la propia clase política.

De esta forma, lo que teme el oficialismo es que vuelvan a activarse las movilizaciones sociales y, eventualmente, un nuevo estallido social. Solo que esta vez es posible que estas manifestaciones populares sean reprimidas con mayor firmeza que la que ejercida por el gobierno de Sebastián Piñera en 2019. El panorama es más oscuro si se consideran los efectos de la guerra de Trump- Netanyahu y el precio disparado del petróleo, con su natural alza inflacionaria.

Tal cual como en el pasado, no han sido los trabajadores, sino los estudiantes y las organizaciones medioambientalistas, los primeros en mostrar su malestar, en el temor de las limitaciones que le pondría el Ejecutivo a la gratuidad escolar y a los préstamos con el aval del estado para cubrir sus colegiaturas universitarias. En el mismo día de la asunción de Kast ya manifestaron las primeras protestas. Con la complacencia de los partidos opositores todavía enfrascados en sus autocríticas y reproches cruzados.

Durante la semana pasada, cuando el Gobierno decidió reajustar en un 40 por ciento los valores de las gasolinas, en Santiago y algunas provincias se escuchó el primer “caceroleo” de protesta. Un amplio malestar popular que no pudo soslayar la televisión, cuando se sabe que con el alza en los combustibles necesariamente viene una inflación en cadena, afectando fundamentalmente los valores del transporte, los alimentos y muchos productos de primera necesidad.

El jueves pasado, el centro de Santiago amaneció con miles de estudiantes en las calles, como no se veían en los últimos años. Y, de nuevo, su marcha llegó hasta la emblemática Plaza Baquedano que al parecer volverá a ser el epicentro de la protesta, pese a la severa represión de las fuerzas policiales.

* Periodista y profesor universitario chileno. En el 2005 recibió en premio nacional de Periodismo y, antes, la Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federación Mundial de la Prensa.

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