Jul 5 2023
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Política

Chile: La derecha a la ofensiva; un gobierno en retirada

La ofensiva de la derecha junto con sus intelectuales org√°nicos posicionados en los diferentes frentes medi√°ticos va m√°s all√° de se√Īalar con el dedo la ‚Äúhipocres√≠a pol√≠tica‚ÄĚ y la ‚Äúmoralina de G. Jackson‚ÄĚ, del Frente Amplio y de la llamada ‚ÄúGeneraci√≥n Dorada‚ÄĚ. Por supuesto que las derechas tienen fundaciones donde hay boletaje trucho, lavado de dineros y elusi√≥n y evasi√≥n de impuestos.¬†Se ha se√Īalado que entre las fundaciones que deber√≠an ser investigadas se cuentan la Fundaci√≥n Jaime Guzm√°n, la Fundaci√≥n Fibra, el Instituto Libertad y Desarrollo y el Centro de Estudios P√ļblicos. Pero la derecha confiada en que siempre se sale con la suya, (basta ver la impunidad de los propietarios de Penta, La Polar, SQM y Corpesca) con la ayuda de la ideolog√≠a medi√°tica hegem√≥nica que focaliza en lo factual, sin consideraci√≥n de lo estructural, hist√≥rico y sist√©mico, se ha dado como objetivo de supervivencia, es decir estrat√©gico, erradicar del imaginario colectivo todo proyecto de transformaci√≥n social en una sociedad en crisis. La derecha no lo dice, pero para ellos la pol√≠tica es corrupta por esencia. Y lo es porque consideran que la ‚Äúnaturaleza humana‚ÄĚ es corruptible. El mundo terrenal es as√≠ y s√≥lo salva la gracia divina. Un calvinismo bien sui generis. Por opus Dei.

Boric junto a Juan Antonio Coloma, presidente del Senado

Ahora bien, es obvio que han logrado doblegar al Gobierno de Boric hasta instrumentalizarlo. Y esto porque las elites del bloque dominante se ven obligadas por el peso de las condiciones normales vigentes a aceptar las formalidades democr√°ticas liberales. Ellas saben que la subjetividad desarrollada al calor de las diversas luchas recientes no puede ser quebrada en las condiciones actuales y menos a√ļn aplastada de manera estrat√©gica como ocurri√≥ en septiembre del 73 (el aniquilamiento f√≠sico solo se permite en la cultura pol√≠tica civilizatoria actual en el marco de conflictos entre Estados belicosos). Esto lleva a las derechas, en la l√≥gica de sus artima√Īas de poder, elevada al rango de racionalidad instrumental, a blindar culturalmente el proyecto neoliberal y conservador; a martillar con la ideolog√≠a del individualismo posesivo y de las libertades para elegir en los mercados (operan confundiendo el derecho de ‚Äúpropiedad‚ÄĚ de una humilde pensi√≥n, con la propiedad de grandes extensiones forestales, mineras devastadoras y capitales financieros). Es la manera de asentar sus valores en la percepci√≥n del pueblo como el orden normal de las cosas. Siempre la misma triqui√Īuela.

Es as√≠ como los esc√°ndalos de las platas mal habidas en convenios entre notorios militantes de RD se enmarcan en la ideolog√≠a que sostiene que el dinero es el nervio de la lucha pol√≠tica y no la consciencia pol√≠tica y de clase desarrolladas en la pr√°ctica misma de la transformaci√≥n social. El que se diga que Izquierda y Derecha por igual utilizan el dinero para pagarse un sill√≥n de millones en el Congreso no es una opini√≥n que incomode a esta √ļltima. A la derecha no le importa que entre 3 a 5 millones de votantes digan ‚Äúlos pol√≠ticos son todos unos corruptos‚ÄĚ.

Lo de Revoluci√≥n Democr√°tica le vino como anillo al dedo al bloque opositor al Gobierno. Los fundamentos de su campa√Īa ideol√≥gica actual les fueron servidos en una bandeja de plata a la derecha, la oligarqu√≠a empresarial y a sus medios y periodistas. No obstante, la corrupci√≥n por abajo es un s√≠ntoma del poder del sistema: es a lo que tend√≠an ‚Äúnaturalmente‚ÄĚ con sus pr√°cticas los cuadros burocr√°ticos de Revoluci√≥n Democr√°tica al interiorizar las viejas formas de hacer pol√≠tica institucional, sin pueblo organizado y desde sus feudos administrativos (desde sus inicios RD fue financiado por la Open Society del multimillonario Georges Soros).

Un deseo de ser como el otro, o mimetismo espont√°neo con las pr√°cticas de tr√°fico de influencias en las instituciones del Estado m√°s el habitus (paquete de comportamientos institucionalmente adquiridos) de la partidocracia, expresan la falta de convicciones revolucionarias y democr√°ticas profundas al reproducir los tradicionales comportamientos y artima√Īas de aprovechamiento, pero con una ret√≥rica de superioridad moral para su ocultamiento. Estos fueron los impulsos que se revelaron en la elite de Revoluci√≥n Democr√°tica. Qued√≥ evidente la pobreza conceptual, te√≥rica y organizativa, de la que ahora se lamentan en los Revoluci√≥n Democr√°tica | 24horasmedios los mismos intelectuales org√°nicos del frenteamplismo (Noam Titelman y Carlos Ruiz). Sin embargo, era evidente que, sin asambleas ni congresos extraordinarios para autocriticarse, hacer balances y orientarse en debates a la altura de los tiempos, aquello que se define como Nueva Izquierda, Izquierda Renovada o Socialdemocracia a la chilena, no es m√°s que una copia forzada de las socialdemocracias europeas; hoy desalojadas por fuerzas de ultraderecha y conservadoras, una tras otra del ejercicio del poder en Europa en guerra y en las llamas de los conflictos sociales, pol√≠ticos y ambientales. Este contexto es el est√≠mulo ideol√≥gico de los partidarios de J.A. Kast. Pero por sobre todo es necesidad de Orden que el Capital necesita para reproducirse. Esto que llaman ‚Äúcrecimiento‚ÄĚ.

El temor acendrado y la sospecha de las derechas chilenas de que una fracci√≥n de la sociedad desencantada pueda plegarse a un proyecto popular desembarazado de las ilusiones ‚Äďque fueron sistematizadas y alentadas por los intelectuales org√°nicos del FA con el silencio c√≥mplice del PC‚Äď se instalaron en su franja m√°s ultraliberal y conservadora. Es la que est√° convencida de que si la tendencia se mantiene J.A. Kast ganar√° las pr√≥ximas elecciones presidenciales. En la evaluaci√≥n de la derecha este Gobierno se debilit√≥ hasta la agon√≠a. Prestos y nada perezosos, como se√Īal de conducta apegada a las normas del Estado unitario de las clases dominantes, el bloque gobiernista encarcel√≥ al dirigente mapuche H√©ctor Llaitul desde inicios del mandato de Boric. Este hecho ominoso cre√≥ un precedente favorable a las medidas represivas.

Las opciones favoritas de las derechas despu√©s de sus victorias institucionales son blindarse y contar con la mano dura contra el movimiento popular y los movimientos sociales. Esta t√°ctica se acompa√Īa con la negativa radical por parte del empresariado de pactar y consensuar siquiera tibias reformas en pensiones, tributos, alza de salarios y salud. En la perspectiva de la derecha pol√≠tica y de la oligarqu√≠a empresarial ¬Ņpara qu√© dialogar, consensuar y negociar con el Gobierno de Boric, Elizalde, Marcel, Toh√°, Vallejo, Maira e Insunza si la Constituci√≥n redactada (‚Äúlegal‚ÄĚ, pero nunca leg√≠tima) por los expertos designados a dedo por la partidocracia del Congreso, o la de Pinochet-Lagos que se quedar√≠a, le dar√° todas las ventajas legales necesarias para echar mano a la gobernabilidad autoritaria y neoliberal? ¬†Modernizar el Estado no significa otra cosa en la ret√≥rica de derecha que 1) externalizar servicios para que los privados lucren con derechos sociales, es decir m√°s subsidiaridad, 2) Afinar el aparato represivo hasta militarizarlo.

Es as√≠ como los que optaron por una v√≠a socialdem√≥crata moderada de respeto del modelo y que apelaron a las viejas fuerzas de la transici√≥n a configurar un bloque consensual con repartija de honorables cotos de caza ministeriales en la cima del Estado, junto con peque√Īas satrap√≠as regionales de micro-poder, han llevado al fracaso las aspiraciones de dignidad, justicia, emancipaci√≥n y democracia participativa que de alguna manera ellos representaron y que se manifestaron masivamente y con fuerza durante las jornadas de Octubre del 2019. Es as√≠ como al igual que con la Concertaci√≥n durante 30 a√Īos, quienes pretendieron liderar cambios terminan d√°ndole fueros en realidad a la pol√≠tica deshonesta, a los bajos salarios, a las pensiones miserables, a las largas listas de espera en salud p√ļblica, a la nula inversi√≥n en educaci√≥n para el futuro, a la carest√≠a de la vida, a la destrucci√≥n programada del medio ambiente y al desamparo de la tercera edad.

Hemos visto como el frenteamplismo (CS, RD, Comunes) y el PC del bloque consensual de partidos en el Gobierno del Estado no han sido capaces de avanzar en transformaciones estructurales porque no quisieron enfrentarse a la realidad de la crisis pol√≠tica. Prefirieron adoptar el an√°lisis sesgado de los renovados socialistas despu√©s de la experiencia de la UP que sostiene que solo la moderaci√≥n permite crear puentes con la gran burgues√≠a propietaria, nacional y extranjera y entregarse al poder imperial en pol√≠tica exterior; por lo que no hay que sacar provecho pol√≠tico de la corrupci√≥n de los poderes dominantes, de la derrota ideol√≥gica de la Concertaci√≥n de los 30 a√Īos, ni de las normativas disponibles para combatirlo. Tampoco pensaron articular un proyecto ideol√≥gico para avanzar en derechos sociales que permita poner lo com√ļn y lo p√ļblico por encima de la gran propiedad privada en una Constituci√≥n democr√°tica. Ni menos consideraron, por conformismo ideol√≥gico y por temor la posibilidad de explicar y plantear la necesidad de un sistema informativo pluralista.

Este Gobierno prefiri√≥ comprarle la ret√≥rica del Orden a las derechas para obtener legitimidad en las peque√Īas reformas (como las 40 horas), o el proyecto de reforma tributaria que pas√≥ del 4% del PIB del programa de Gobierno al 2% de Mario Marcel. Las amenazas al Orden le sirven de pretexto para no intentar compatibilizar la seguridad ciudadana con la transformaci√≥n social. Garantes de la ‚Äúpaz laboral‚ÄĚ, las fuerzas gobiernistas, gracias a la domesticaci√≥n de gran parte del movimiento sindical (CUT), forjaron ilusiones socialdem√≥cratas de pacto y di√°logo con las fuerzas empresariales y las derechas parlamentarias. Hoy, la realidad pol√≠tica le pega en las narices a la casta gobiernista: los grandes empresarios nunca han querido pactar en lo tributario. Estos son duchos en el uso de t√°cticas dilatorias. En este escenario, solo acumulan fuerza pol√≠tica las viejas fuerzas concertacionistas conservadoras y pro neoliberales que capturaron el tim√≥n del Estado con los consiguientes roces (quiz√°s para la galer√≠a) con el Gobierno de Boric (Mientras que el Presidente defiende al Seremi del Maule Rodrigo Hern√°ndez de RD, este es sumariado por Carlos Montes, el influyente PS ministro de Vivienda).

Los tiempos pol√≠ticos pasan y las coyunturas favorables se pudren r√°pidamente. El tiempo de las negociaciones y la construcci√≥n de relaciones de fuerza favorables al cambio social lo mismo. La tesis que plantea que las socialdemocracias fracasadas dan paso a las ultraderechas tiene m√°s actualidad que antes. Y sin embargo la soluci√≥n existe. Revertir la sumisi√≥n de este Gobierno al proyecto de las derechas podr√≠a venir de las bases de los partidos del bloque gobiernista. Dif√≠cil. Pero de poder, se puede. Que las bases obliguen a sus direcciones a realizar congresos de orientaci√≥n para dotarse de un programa de transformaciones necesarias reactualizadas. Programa y medidas que deber√≠an ser explicadas a trav√©s de los medios que este Gobierno dispone por su presencia en los aparatos del Estado y la cantidad importante de militantes all√≠ presentes. Por supuesto que esto implica un debate acerca de la cuesti√≥n estrat√©gica, es decir qui√©n tiene el poder de decisi√≥n en el mismo Estado, en las estructuras econ√≥micas, en las configuraciones simb√≥licas jur√≠dicas y culturales y en la sociedad; y en c√≥mo se influye en el imaginario social en tiempos de definiciones del destino de una sociedad. ¬ŅQu√© significa esto de modernizar el Estado si no se arrancan de cuajo las condiciones de posibilidad de la corrupci√≥n en las instituciones mismas del Estado, FFAA, Carabineros, partidos pol√≠ticos, administraci√≥n del Estado?

La pregunta clave tiene m√°s de 50 a√Īos y es sencilla: ¬Ņpara qu√© somos gobierno y c√≥mo evitamos que se nos arrebate este Gobierno leg√≠timamente ganado (en una perspectiva de cambios), es decir c√≥mo impedir un golpe de Estado duro o en su defecto blando con lawfare? Es ahora y no en un futuro pr√≥ximo ‚Äúcuando estemos maduros‚ÄĚ que hay que experimentar con el poder. Por de pronto, habr√≠a que evitar que la sumisi√≥n de este Gobierno a los planes de la oligarqu√≠a empresarial y a sus partidos instalen la decepci√≥n en la pol√≠tica de una izquierda transformadora. Una manera de evitarlo es trabajar pol√≠ticamente para que las luchas llamadas identitarias (las opresiones espec√≠ficas si se quiere hablar en otros t√©rminos) junto con las de los estudiantes, converjan con la potencia objetiva del movimiento de trabajadores (los y las √ļnicas que pueden parar el funcionamiento de un pa√≠s).

Y, sin embargo, los tiempos no est√°n para ser cr√©dulos en quimeras sino para ser audaces en la acci√≥n colectiva. No hay contradicci√≥n entre intentar construir un entramado de organizaciones que levante la cabeza con movilizaciones en la coyuntura marcada por la agon√≠a del bloque consensual que mal gobierna con sus √≠nfulas socialdem√≥cratas trasnochadas. Como intelectuales y militantes por la emancipaci√≥n la tarea es mantener viva la b√ļsqueda y la experimentaci√≥n de un marco organizativo √ļtil a la acumulaci√≥n de fuerzas de las y los explotados y explotadas y de las oprimidas y oprimidos (opresiones que determinan identidades por supuesto) conect√°ndonos a las luchas del pasado lejano y reciente. Para as√≠ poder ir rescatando lo mejor de las formas organizativas populares a 50 a√Īos del Golpe. Es decir, lo mejor de la herencia de quienes se enfrentan al sistema de dominaci√≥n y luchan por conquistar lo com√ļn desde hace dos siglos: la de la lucha de clases, de las tradiciones anticapitalista, socialista, comunista aut√©ntica, libertaria, dem√≥crata radical, cristiana y revolucionaria.

 

*Ha sido por m√°s de 30 a√Īos profesor del Departamento de Filosof√≠a del Coll√®ge de Limoilou y miembro de la federaci√≥n sindical de profesores y profesoras de Qu√©bec (FNEEQ). Fil√≥sofo. Analista de El Clar√≠n de Chile
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