Feb 21 2007
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Economía

CHILE: LA JUSTICIA, LA MEMORIA Y LOS ASESINOS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

I. ASESINOS A RUEDA DE PRESOS ‚Ķ32 A√ĎOS DESPU√ČS

Cinco oficiales de la Armada Nacional, de la Policía de Investigaciones y Carabineros de Chile, en retiro, procesados por el secuestro y ejecución del militante de la resistencia popular y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria Rudy Cárcamo Ruiz, en noviembre de 1974, deberán comparecer el este jueves 22 de febrero de 2007 a la diligencia procesal de Reconocimiento en Rueda de Presos, decretada por la Corte de Apelaciones de Concepción.

Comisión de Trabajo
de ex PP MIR Concepción

Estos malhechores constituían parte de la jefatura del grupo operativo instalado en dependencias de la Base Naval de Talcahuano, conocido como Ancla Dos, integrante del Centro de Inteligencia Regional (C.I.R.E.) dirigido por el Jefe del Departamento de Inteligencia del Ejército de la Tercera División Sergio Torres Gundian.

Para la diligencia será necesario trasladar hasta las oficinas del ministro en visita extraordinaria Carlos Aldana, juez sustanciador del proceso, a un conjunto indeterminado de delincuentes comunes actualmente recluidos en la cárcel El Manzano, para mezclarlos con cada uno de los procesados a fin de que testigos del secuestro de Rudy Cárcamo puedan establecer la identidad de los secuestradores. Se hará una combinación de quienes actualmente purgan sus delitos en la cárcel local con los procesados por el secuestro y muerte en tortura de Rudy Cárcamo en la Base Naval de Talcahuano.

Los procesados por crímenes de lesa humanidad que deberán comparecer junto a sus colegas maleantes comunes son:

Hugo Nelson Gonz√°lez D’Arcangeli, capit√°n de nav√≠o (r) jefe del Departamento de Inteligencia Naval y Jefe del campo de prisioneros de la Base Naval de Talcahuano, Ancla Dos, lugar de reclusi√≥n, tortura y muerte de los combatientes de la resistencia popular, domiciliado actualmente en calle Vicu√Īa Mackenna N¬ļ 626, Re√Īaca.

Jos√© Ra√ļl C√°ceres Gonz√°lez, capit√°n de nav√≠o (r), oficial de Infanter√≠a de Marina, el mejor oficial de inteligencia (torturador) del Ancla Dos, certificado por el comandante del C.I.R.E., de probada crueldad en el Fuerte Borgo√Īo de Talcahuano en la represi√≥n en agosto de 1973 a los marinos constitucionalistas que se opon√≠an al golpe de Estado; actualmente domiciliado en calle Los Abedules 1240 Bosque Montemar Con-Con y profesor de la Universidad de Chile.

V√≠ctor Donoso Barrera, capit√°n (O.M.) (r) de la Armada, secuaz de Gonz√°lez D‚ÄôArc√°ngeli, jefe de torturadores del grupo operativo Ancla Dos del C.I.R.E, domiciliado en 3 Norte N¬į 916 depto. 22 en Vi√Īa del Mar.

Conrado Alfredo Cesnic Guerricabeitía, coronel (r) de Carabineros, miembro del SICAR (Servicio de Inteligencia de Carabineros) integrante del grupo operativo Ancla Dos del C.I.R.E. domiciliado en Colón 4840, Las Condes, Santiago.

Osvaldo Francisco Harnish Salazar, prefecto inspector (r) de la Polic√≠a de Investigaciones, jefe de torturadores, miembro del grupo operativo Ancla Dos del C.I.R.E., domiciliado en calle La Serena N ¬ļ 60 Puerto Montt.

El C.I.R.E., Centro de Inteligencia Regional, fue constituido en enero de 1974 por decisión del Comandante en Jefe de la Tercera División del Ejército General de División Nilo Floody Buxton y del Comandante de la Segunda Zona Naval de Talcahuano. Sus oficinas principales estuvieron ubicadas en Concepción, en la esquina de Barros Arana con el pasaje Portales, tercer piso.

El grupo operativo encargado del secuestrado, tortura y ejecución de los prisioneros fue instalado en la Base Naval de Talcahuano, en el conjunto de edificaciones constituido por el gimnasio techado, el estadio Francisco Acosta y la guardería infantil , conocido globalmente como Ancla Dos.

A esta guarida de maleantes fueron destinados numerosos infantes de marina, marinos, militares, carabineros y detectives encargados de allanamientos, secuestros, tortura y muerte de prisioneros, quienes han desfilado durante los √ļltimos a√Īos por el despacho del juez del Primer Juzgado del Crimen de Talcahuano y recientemente por el despacho del ministro en visita Carlos Aldana en Concepci√≥n.

Esta asociación de malhechores funcionó en estrecha colaboración con la DINA , y luego con la CNI y Colonia Dignidad, hasta fines de 1.978, intercambiando prisioneros y personal.

El jueves 22 de febrero los procesados deber√°n someterse al ‚Äúreconocimiento en rueda de presos‚ÄĚ mezclados con maleantes habituales que purgan delitos de m√≠nima consideraci√≥n comparados con estos sujetos que gozan de libertad bajo fianza en espera de su juzgamiento y condena por sus cr√≠menes atroces, verg√ľenza de nuestra comunidad.

II. V√ćCTOR D√ćAZ: LA VERDAD Y LA COBARD√ćA EXTREMA

A 31 a√Īos de b√ļsqueda de nuestro padre, V√≠ctor D√≠az L√≥pez, reci√©n empezamos a conocer la verdad, esa verdad que como siempre hemos dicho, por dolorosa que ella sea hay que enfrentarla, es la √ļnica manera de empezar a vivir el duelo que s√≥lo con la justicia verdadera podr√≠a quiz√°s cerrarse. Y en realidad es muy terrible saber de los meses de horror que vivi√≥ en manos de sus torturadores, todos miembros de las fuerzas armadas de Chile y la forma cruel, inhumana y cobarde de como fue asesinado.

Victoria y Viviana Díaz Caro

Hoy en el verano de 2007 ‚Äďcomo miles de veces‚Äď estamos acudiendo a tribunales, pero esta vez para escuchar los alegatos sobre la libertad de los militares asesinos y secuestradores de nuestro padre. Los abogados de los criminales no tienen argumentos para sus defensas, defienden a ‚Äúhonorables personas y padres de familias‚ÄĚ, sin embargo el juez los proces√≥ por secuestro y homicidio calificado.

Recordamos el sangriento golpe de Estado de los militares y personeros de la derecha pol√≠tica que trunc√≥ no solo la vida de miles de chilenos, sino que destroz√≥ toda la esperanza del ma√Īana mejor; recordamos los golpes en la puerta de nuestra casa de los militares y civiles agentes de la DINA buscando a V√≠ctor D√≠az L√≥pez, Subsecretario General del Partido Comunista por el solo hecho de haber sido part√≠cipe del triunfo de Salvador Allende y de ese hermoso proyecto de la Unidad Popular.

Ustedes nos conocen en este largo caminar de hace ya m√°s de treinta a√Īos y por ello queremos compartir con ustedes algo de nuestra historia. C√≥mo no recordar lo esperanzadas que est√°bamos junto a nuestra madre y hermano aquella vez que concurrimos a los Tribunales de Justicia a interponer el primer recurso de amparo en favor de nuestro padre a los pocos d√≠as de haber sido detenido por la DINA en el allanamiento realizado en calle Bello Horizonte 979, comuna de Las Condes, el 12 de mayo de 1976.

Meses más tarde sabríamos por el testigo presencial de su detención, que fueron más de 25 los agentes que participaron de su secuestro, quienes se identificaron como agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). En ese momento no le permitieron vestirse y al sacarlo de la casa ya estaba semi inconsciente producto del primer brutal interrogatorio, llevándoselo con destino desconocido.

No se puede olvidar el doloroso episodio vivido con el ex Presidente de la Corte Suprema Jos√© Mar√≠a Eyzaguirre, que al momento de relatarle sobre la detenci√≥n de nuestro padre y de la informaci√≥n entregada en la Vicar√≠a de la Solidaridad por una persona que acababa de salir en libertad de la siniestra Villa Grimaldi ‚Äďquien hab√≠a compartido celda con Marta Ugarte la que se encontraba detenida y muy torturada en ese recinto‚Äď enviaba un mensaje expresando que ni ella ni nuestro padre saldr√≠an con vida de ese lugar.

Al expresarle al Presidente nuestra preocupaci√≥n y solicitarle su presencia como m√°ximo representante del Poder Judicial en el recinto de Villa Grimaldi para que constatara este grave hecho, su respuesta fue: ‚ÄúPero qu√© imaginaci√≥n tiene usted, por qu√© no se va a su casa y escribe un libro, porque lo que usted me narra, en Chile eso no sucede‚ÄĚ.

De esa manera Eyzaguirre demostr√≥ su indiferencia y complicidad con la dictadura. El dolor fue a√ļn mayor cuando una semana despu√©s de esta situaci√≥n (septiembre de 1976), el cuerpo de nuestra querida compa√Īera Marta Ugarte Rom√°n apareci√≥ en la Playa La Ballena, (cerca de La Ligua ), pretendiendo hacerla aparecer como una v√≠ctima de un crimen pasional. En ese momento nos enfrent√°bamos por primera vez a un posible y terrible desenlace del destino de nuestro padre.

Miembros de la DINA una ma√Īana de octubre de 1976 llegaron a nuestra casa a amenazarnos, se√Īal√°ndonos que correr√≠amos la misma suerte que nuestro padre si no abandon√°bamos la b√ļsqueda, llegando incluso al extremo de obligarlo a que nos escribiera y nos llamara por tel√©fono pidi√©ndonos lo mismo, es decir que no continu√°ramos en su b√ļsqueda. La actitud de nuestra madre en aquel entonces fue de absoluto rechazo y esto nos oblig√≥ como familia a interponer un recurso de protecci√≥n a favor nuestro y proseguir tras su paradero.

Ya en agosto de ese a√Īo nuestro hermano V√≠ctor debi√≥ abandonar el pa√≠s a consecuencia de los intentos de la DINA por detenerlo como una forma de presionar a nuestro padre, m√©todo de tortura que utilizaba la DINA para la obtenci√≥n de informaci√≥n. La salida de nuestro hermano debi√≥ ser autorizada por un juez por ser menor de edad, pues hab√≠a que salvar su vida, provoc√°ndonos un nuevo dolor.

Con los a√Īos V√≠ctor regresa a nuestro pa√≠s a intentar hacer una vida normal, retoma sus estudios y siendo estudiante de Teatro de la Universidad de Chile es suspendido de √©sta por una actividad de lucha estudiantil. La prolongaci√≥n de la dictadura sumado a la falta de verdad y de justicia lo lleva a formar parte del grupo que atenta contra el ex dictador Augusto Pinochet. Debido a esto V√≠ctor fue detenido, torturado y encarcelado por varios a√Īos. Hoy vive lejos e impedido de vivir en su propio pa√≠s, no obstante los diecisiete a√Īos de proceso democr√°tico.

Durante a√Īos ante las insistentes acciones que realiz√°bamos junto a la Agrupaci√≥n de Familiares de Detenidos Desaparecidos por conocer del paradero de nuestros seres queridos, la respuesta siempre fue la misma: rechazo de los recursos de amparo, detenciones en las manifestaciones p√ļblicas de denuncia, amenazas de muerte, allanamientos, intercepciones telef√≥nicas, seguimientos, etc., todo esto con un solo prop√≥sito -garantizarle la impunidad a los violadores de derechos humanos. A pesar de todo esto continuamos la b√ļsqueda y con los a√Īos hemos ido construyendo la verdad y acerc√°ndonos a la justicia.

Nuestro padre fue un hombre que siempre luch√≥ por una sociedad m√°s justa, fue autodidacta, un obrero consecuente con sus principios, que quiso lo mejor para sus hijos y por eso nos enorgullecemos de √©l; un gran Pacifista, siempre ayudo a quien se lo solicit√≥ y por ello es recordado por sus compa√Īeros de partido, por sus amigos y vecinos como un gran dirigente y un hombre de gran calidad humana y un gran amigo.

Nuestra madre Selenisa Caro Ríos ya no está junto a nosotros; ella luchó mucho por encontrarlo, murió en 1997 sin conocer pero intuyendo esta triste verdad, pero aquí estamos sus hijos para decirle a ella que su lucha no fue en vano. Ahora por la memoria de ella y muchos otros hacemos los esfuerzos junto a los abogados y organismos de derechos humanos de hacer justicia, sin la cual es imposible sanar las heridas.

De acuerdo a la acuciosa investigaci√≥n del Ministro V√≠ctor Montiglio (Causa Rol N¬į 2182-98 ‚ÄúConferencia‚ÄĚ) y del apoyo de la Brigada de Asuntos Especiales y de Derechos Humanos de la Polic√≠a de Investigaciones, se descubre otra Brigada de la DINA dirigida por Manuel Contreras Sep√ļlveda y de otro recinto de detenci√≥n, nos referimos a la Brigada de extermino Lautaro y al Cuartel Sim√≥n Bol√≠var, sitio del cual no se ten√≠a ning√ļn antecedente porque no hubo sobrevivientes.

En el proceso judicial se puede concluir que todos los prisioneros que pasaron por ese lugar fueron asesinados cobardemente bajo torturas inimaginables y ‚Äďde acuerdo a algunas confesiones de los responsables‚Äď sus cuerpos habr√≠an sido amarrados a rieles para luego ser lanzados al mar desde helic√≥pteros del ej√©rcito. Ante estos hechos, el Ministro Montiglio ha procesado a 23 inculpados ‚Äďentre ellos a hombres y mujeres, del Ej√©rcito, la Armada , Carabineros y de la Fuerza A√©rea y civiles‚Äď como responsables de la detenci√≥n, secuestro y tortura de nuestro padre. Asimismo, estar√≠amos ante la posibilidad de esclarecer lo ocurrido con toda la direcci√≥n del Partido Comunista en la clandestinidad y con m√°s de un centenar de militantes y simpatizantes que hasta hoy se encuentran detenidos desaparecidos.

En esta interminable lucha, hoy queremos agradecer a todos quienes han estado a nuestro lado, a los que nos han apoyado y acogido brindándonos la fuerza y motivándonos a continuar, en otras palabras a los que siempre confiaron en nuestra verdad. Un agradecimiento especial al Partido Comunista que inspiró la vida de nuestro padre.

Destacar adem√°s la labor abnegada de los abogados, las asistentes sociales y periodistas, a los organismos de derechos humanos (Vicar√≠a de la Solidaridad , Fundaci√≥n de Ayuda Social de Iglesias Cristianas (FASIC), Comisi√≥n Chilena de Derechos Humanos, Comit√© de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU), Fundaci√≥n de Protecci√≥n a la Infancia da√Īada por los Estados de Emergencia (PIDEE), Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), Instituto Latinoamericano de Salud Mental (ILAS), Centro de Derechos Humanos y Salud Mental (CINTRAS), Amnist√≠a Internacional y el actual Programa de Derechos Humanos (Continuidad Ley N¬į 19.123) que nos han acompa√Īado permanentemente en nuestras exigencias de Verdad y Justicia y que d√≠a a d√≠a laboran sin claudicar en la defensa de los derechos humanos.

Agradecer tambi√©n a todos aquellos que nos escriben y nos hacen llegar su apoyo. Gracias una vez m√°s por la solidaridad nacional e internacional manifestada durante todos estos a√Īos que nos permite continuar luchando en contra de la impunidad. Necesitamos redoblar los esfuerzos para lograr anular el Decreto Ley de Amnist√≠a 2191 y que definitivamente se recojan los principios del Derecho Internacional para que los cr√≠menes de lesa humanidad sean sancionados, no se amnist√≠en ni prescriban como es el caso judicial de nuestro padre. Y por √ļltimo a cada uno de los integrantes de la AFDD fuente inagotable de dignidad y perseverancia en la b√ļsqueda de esta tan dolorosa y esperada verdad.

Un abrazo para todas y todos.

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