Abr 3 2015
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Opini贸nSociedad

Chile: Las tragedias que provoca el modelo

Las cat谩strofes atribuidas a fen贸menos naturales ocurren cada vez con m谩s frecuencia e intensidad. Ya sea por el cambio clim谩tico -hoy una realidad dif铆cil de cuestionar-, por causas geol贸gicas, como terremotos o erupciones volc谩nicas, o por la combinaci贸n de diversos factores ambientales, como los incendios que arrasan miles de hect谩reas de bosques y alcanzan poblados y ciudades.

Estos desastres, aparentemente desconectados y discontinuos, tienen m谩s de un elemento en com煤n. En todos los casos sus efectos han sido amplificados como consecuencia de la intervenci贸n humana.
Si este v铆nculo es cada vez m谩s evidente en todo el mundo, su expresi贸n en Chile est谩 entregando se帽ales preocupantes. Los rasgos que tiene en nuestro pa铆s el modelo neoliberal, presentado durante d茅cadas como ejemplo de desarrollo econ贸mico, son extremos y absolutos. No s贸lo por su extensi贸n y profundidad en todas las 谩reas de la econom铆a y las funciones humanas, algo que padecemos diariamente, sino porque sus bases, instaladas durante la dictadura y fortalecidas en los a帽os posteriores con escasas normas, reglamentos y, en no pocos casos, asentadas en la ilegalidad, est谩n creando efectos extremos en cuanto a su capacidad de corrosi贸n de toda la institucionalidad pol铆tica y econ贸mica. Si el fraude al Fisco es una pr谩ctica habitual en las empresas, como tambi茅n la compra de pol铆ticos y legisladores, es tambi茅n un hecho que el poderoso sector extractivo industrial ha sostenido gran parte de su alta rentabilidad en la ilimitada explotaci贸n laboral y ambiental.
Los casos son demasiado numerosos y se repiten en todas las regiones del pa铆s en sectores que van desde el forestal, minero, energ茅tico o inmobiliario, todos rubros altamente rentables que est谩n traspasando los costos ambientales a la poblaci贸n. Bajo el criterio del libre mercado desregulado, proclamado como mito del crecimiento por pol铆ticos de todo el espectro, estas industrias han explotado de forma indiscriminada los recursos naturales y vertido por d茅cadas los residuos t贸xicos de sus actividades directamente a su entorno.ch bachelet ventana

En no pocas regiones est谩n acabando con los recursos, como es el caso del agua para la agricultura y el consumo humano, lo que ha hecho surgir movimientos que exigen desesperadamente un cambio en las actuales normativas, muchas de ellas redactadas, tras intensos lobbys, por legisladores comprados por las empresas.
El desastre en las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo es una clara expresi贸n del neoliberalismo extremo: 谩reas completas del territorio entregadas a la explotaci贸n minera o a plantaciones para exportaci贸n, las que han perjudicado otras actividades econ贸micas y humanas, como lo es la peque帽a agricultura campesina o los espacios residenciales, ambos en riesgo ya sea por la escasez de agua o por la contaminaci贸n. Esta relaci贸n antag贸nica entre capital y vida humana ha salido a la superficie con el fen贸meno clim谩tico que desat贸 lluvias y aluviones en tres regiones del norte, riadas que han mezclado con el agua, toneladas de sedimentos, basura y desechos mineros cuya toxicidad podr铆a conducir a una cat谩strofe ambiental de consecuencias impredecibles. Los metales pesados que han quedado en esa zona tras d茅cadas y d茅cadas de actividad minera pueden extenderse por toda el 谩rea afectada por las aguas y el barro, con efectos insospechados para la salud humana.
En esta cat谩strofe hemos visto nuevamente el verdadero pa铆s en toda su crudeza. De partida, est谩n aqu铆 presentes las enormes disparidades econ贸micas y sociales. Estamos hablando de las regiones m谩s ricas de Chile, con un PIB per c谩pita, en el caso de Antofagasta, de casi 40 mil d贸lares anuales, guarismo similar a pa铆ses como Alemania, Francia o B茅lgica y cuya sola comparaci贸n con las condiciones de precariedad de las v铆ctimas produce indignaci贸n. Las grandes contradicciones del capital est谩n all铆 presentes, una naci贸n desmembrada y discontinua, con grandes zonas de sacrificio para alimento de los inversionistas privados. El capital, vol谩til y ap谩trida, extrae los recursos y la riqueza y deja en la zona solo los desechos. El gran capital en aquella regi贸n sigue actuando igual que en los or铆genes de nuestra historia.
El poder del capital en el mercado desregulado se ha expresado tambi茅n en un Estado inerme e ineficiente, que repite, cinco a帽os m谩s tarde, las mismas torpezas cometidas tras el 27-F. Las 鈥渋nstituciones funcionan鈥 para reprimir a los mapuches o manifestantes en regiones, como un brazo m谩s del capital. Pero llegan tarde, mal y nunca cuando la ciudadan铆a lo demanda. Otra vez las capacidades organizativas del gobierno han estado m谩s orientadas a los medios de comunicaci贸n que a satisfacer las necesidades de la poblaci贸n.
Desastres como este deber铆an conducirnos a una reflexi贸n sobre el sentido y alcances del modelo econ贸mico, empecinado en aumentar el crecimiento del producto sin mirar consecuencias. Un modelo que se apoya en la codicia, el individualismo y la desigual competencia, instalado en Chile durante los a帽os m谩s crueles de la dictadura y cuyos efectos en la concentraci贸n hist贸rica del poder econ贸mico ha derivado en un deterioro tambi茅n in茅dito del sistema pol铆tico, y en la creaci贸n de un pa铆s cada d铆a m谩s decadente, riesgoso y desintegrado.

*Editorial de 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 825, 3 de abril, 2015

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