Nov 17 2006
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Economía

Chile, tolerancia. – NO SON LOS TIPOS SOLOS, ES EL SISTEMA Y LOS TIPOS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Los festejos de la institucionalizaci√≥n por la ONU en 1996 de lo ¬ępol√≠ticamente correcto¬Ľ ‚Äďel D√≠a de la Tolerancia‚Äď tuvieron lugar en la Plaza de Armas de Santiago de Chile. Se trataba de celebrar la pesada lucha de los chilenos contra la segregaci√≥n de las minor√≠as √©tnicas, sexuales o de los extranjeros avecindados en el pa√≠s ‚Äďciertamente muchos menos que la enorme cantidad de chilenos que debi√≥ vivir en otros pa√≠ses, incluyendo en el n√ļmero a algunos de los actuales pro hombres de la pol√≠tica local‚Äď.

Los asistentes se congratularon porque el gobierno pidi√≥ urgencia al tr√°mite de un proyecto de ley que sancionar√° ‚Äďcastigar√°‚Äď la discriminaci√≥n.

Ha caminando con velocidad dicha legislaci√≥n, apenas poco m√°s de un a√Īo que lo envi√≥ al congreso el ex presidente Lagos. Como corresponde en un pa√≠s civilizado y cristiano, si se aprueba un d√≠a de estos el proyecto, habr√° indemnizaciones a calcular si alguna persona se siente segregada por su condici√≥n de minor√≠a. Lo que tendr√° que ponderar, claro, un tribunal de justicia.

La ministra de Planificaci√≥n se√Īal√≥ que habr√° que ¬ęcambiar la cultura de la discriminaci√≥n por una de la convivencia¬Ľ. Para aplaudir el idealismo ministerial. ¬ŅPor qu√© no se adoptan medidas para un reparto equitativo del producto nacional? La pregunta es irrelevante, tal vez oculte un af√°n discriminatorio a los que se quedan con ella. Con la riqueza, no con la ministro.

Plata, la cosa es por plata…

Las horas de la tarde del mi√©rcoles, como las aguas de una pel√≠cula argentina, bajaron turbias. Asuntos de plata. Los asuntos de plata conmueven al poder, sus s√≠mbolos y atributos. Fue penoso para millares ver en la tele las ‚Äďsin duda entonces nov√≠simas‚Äď ¬ęl√≠neas de expresi√≥n¬Ľ, los surcos marcados en las caras de algunos parlamentarios del pacto de gobierno que reconoc√≠an que s√≠, que platas cuyo destino era ayudar a los m√°s pobres hab√≠an sido ¬ęredireccionadas¬Ľ aqu√≠ y all√° con fines electorales.

El bromista del bar de la esquina sali√≥ en defensa de la Concertaci√≥n. Sostuvo que esas platas perdidas, lejos de haber sido ama√Īadas, ya dar√≠an cuenta de sus destinos: ¬ęes que vienen en el Transantiago¬Ľ, dijo. El bromista es hombre con suerte, por eso se permite chistes de mal chiste: no le toc√≥ en suerte una vivienda social de nueve ‚Äďo 12‚Äď metros cuadrados para √©l y su familia.

El presidente Lagos, bajo cuyo mandato ocurrieran esas miserabilidades, no aparece. Sin duda descansa del estrés que quizá le produjo apadrinar el homenaje rendido en ese zoco llamado Feria del Libro a Nicanor Parra. Pocas veces un conchabo político dilapida con tanto gusto y alegría una herencia moral. Tal vez lo hace porque en lo que queda de sus conciencias saben que se apoderaron de un legado ajeno.

El legado no lo dej√≥ Allende y la Unidad Popular, el legado es el capital ‚Äďpalabra que entienden y usan a menudo‚Äď √©tico amasado por m√°s de un siglo de luchas sociales, y que han comenzado a traspasar con no menor alegr√≠a a sus presuntos adversarios que habitan el barrio de la derecha. Por bastante menos en otros pa√≠ses han pedido perd√≥n. O se han suicidado.

Ellos no: conf√≠an en la mala memoria. Y en medio de este l√≠o propio de la comedia del arte el se√Īor ministro Lagos Weber sin arrugarse manifest√≥ que el gobierno condenaba ‚Äďeso s√≠: de comprobarse‚Äď las acusaciones de la comisi√≥n especial de la C√°mara de Diputados sobre el desv√≠o de recursos de programas de generaci√≥n de empleo a campa√Īas pol√≠ticas. Dijo:

¬ęSi el informe preliminar establece determinadas presunciones de desv√≠os de fondos p√ļblicos para otros fines que no fueron los planes de emergencia y que eventualmente fueron a campa√Īas pol√≠ticas, es condenable y ciertamente La Moneda no solamente lo condena sino lo rechaza profundamente‚ÄĚ.

La palabra profundamente no se escuch√≥ con llanto de violines: falla atroz de los asesores en comunicaci√≥n. Pero no importa, se impondr√° probablemente la ¬ęmoral corporativa¬Ľ y quiz√° tengan los chilenos una culpa sin culpables o una culpa que caer√° sobre segundones que no supieron borrar sus huellas. Ha ocurrido antes. La derecha inmoral presionar√° ¬ęhasta ah√≠ nom√°s¬Ľ, la otra derecha, la concertacionista, puede que escancie un whisky de malta para meditar en el pago de la complicidad.

El pueblo: bien gracias (pero el pueblo no existe: ahora s√≥lo hay ¬ęla gente¬Ľ y esa ¬ęgente¬Ľ cr√©dula no pesa, no existe, y si quiere existir, como los estudiantes secundarios, por ejemplo, se controlan f√°cil: basta con reventarles el futuro). Sucede que cuando un grupo variopinto amparado en el pragmatismo pol√≠tico y en reci√©n descubiertas oportunidades de negocios asume el gobierno de un pa√≠s se pudre r√°pido. La pudrici√≥n augura nueva vida, como lo sab√≠an los alquimistas, pero el proceso es lento y poco grato. Y no se ve en Chile, por m√°s que se otee, reserva moral y capacidad intelectual en los grupos organizados en torno del calor ‚Äďo del fresco‚Äď del poder para siquiera echar una mirada al proceso.

Juana Calfunao

La lonko ha cometido un crimen: se reivindica mapuche. No la castigan por ser mapuche, la odian porque siente orgullo de serlo. El 12 de mayo de 2000 fue detenida ‚Äďvirtualmente raptada‚Äď por carabineros de la 2¬™ Comisar√≠a de Temuco, quienes la sometieron a torturas y vej√°menes caus√°ndole un aborto. Empero se la acus√≥ de ‚Äúmaltrato a carabineros en servicio‚ÄĚ y condenada por ello. Ha sido nuevamente arrestada ‚Äďtomada prisionera, dice su pueblo‚Äď y es de esperar que no le rompan m√°s dientes. Porque alguno se lo han roto.

Que Juana Calfunao responda por pegarle a quien sin duda considera un mequetrefe, pero uno abusador y discriminador, parece razonable, ¬Ņpero alguien ha respondido por su beb√©, esa guagua que no lleg√≥ a nacer y que ella quer√≠a que naciera? Su aborto no fue accidental: la fueron a buscar. Han disparado contra su casa y su familia. Los hostigan.

Ella da la cara. ¬°Qu√© lecci√≥n para los ¬ęconductores¬Ľ de la democracia chilena y sus ¬ęsocios asociados en sociedad!¬Ľ

Perder un hijo ¬Ņqu√© importancia tiene? Los pobres ven poca tele y por eso tienen demasiados hijos. Uno de los hijos de do√Īa Juana est√° preso. Lleva semanas esperando se abra el proceso. Lo han trasladado de c√°rcel, torturado ‚Äďno maltratado, torturado‚Äď y debi√≥ apelar a la huelga de hambre en un desesperado intento para que lo escuchen. In√ļtil. Sigue en el limbo guantanamero criollo.

Rapidito se llevan presa a Juana Calfunao. Rapidito se castiga a los mapuche. CELCO liquid√≥ un santuario de vida silvestre y puso en peligro a la poblaci√≥n humana de las cercan√≠as. Pero son empresarios. ¬ŅCon qui√©n tomar√°n el te?

Rapitido se castiga a los malvados mapuche. La minera Los Pelambres amenaza todo un valle, se apodera de sus aguas, pone en riesgo a sus pobladores y cultivos. Son empresarios que toman el te. En Pascua Lama quedar√° antes de siete a√Īos un desastre ambiental catastr√≥fico. Son empresarios y se los protege. La ciudad de Santiago es destruida cuadra a cuadra, barrio a barrio: es el progreso. Un presidente se ba√Ī√≥ en aguas de playa ¬ęlimpia¬Ľ. Un ba√Īo de tres minutos. La poblaci√≥n del lugar vive con el veneno en el aire. No demasiado lejos Tocopilla ‚Äďel balneario del inca‚Äď agoniza.

En el sur las represas del progreso arrasan con poblados, animales y personas. M√°s al sur la cr√≠a de salmones plantea un problema serio que si no es tomado en serio tendr√° consecuencias incalculables. De no haber sido por los fueguinos no existir√≠an las √ļltimas lengas ‚Äďtodav√≠a las talan, pero no importa: tardan apenas mil a√Īos en reproducirse, si se logran reproducir‚Äď.

Hay un Chile para pocos y un Chile para muchos. Los dos fara√≥nicos: s√≥lo que unos ser√°n enterrados en las pir√°mides que los otros, a punta de latigazos culturales, construyen. Y no, los responsables no son unos cuantos tipos. Es el sistema y esos ‚Äďy otros‚Äď tipos. Mientras, la sociedad duerme. Ojal√° ‚Äďesto es: quiera dios‚Äď que al despertar no tenga el agua, ya tiene el barro, m√°s arriba del cuello.

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