Jul 4 2007
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Sociedad

CIA: LA MAQUINA DE MATAR

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Los documentos comenzaron a recopilarse 14 a√Īos despu√©s de los primeros hechos, cuando el entonces director de la CIA, James Schlessinger, se alarm√≥ por lo que la prensa escrib√≠a, sobre todo los art√≠culos de Robert Woodward y Carl Bernstein publicados en el Washington Post, ya mencionados en el Manifiesto al Pueblo de Cuba. Se acusaba a la agencia de ser promotora del espionaje en el hotel Watergate con la participaci√≥n de sus antiguos agentes Howard Hunt y James McCord.

(El ¬ęManifiesto¬Ľ puede leerse en esta revista aqu√≠).

En mayo de 1973 el Director de la CIA exig√≠a que ¬ętodos los oficiales operativos principales de esta agencia deben informarme inmediatamente sobre cualquier actividad que est√© ocurriendo, o haya ocurrido en el pasado, que pudiera estar fuera de la carta constitutiva de esta agencia¬Ľ. Schlessinger, designado despu√©s Jefe del Pent√°gono, hab√≠a sido sustituido por William Colby. Este se refer√≠a a los documentos como ¬ęesqueletos escondidos en un ‘cl√≥set'¬Ľ. Nuevas revelaciones de prensa obligaron a Colby a admitir la existencia de los informes al presidente interino Gerald Ford en 1975. The New York Times denunciaba la infiltraci√≥n de la agencia en los grupos antiguerra. La ley que cre√≥ la CIA le prohib√≠a el espionaje dentro de Estados Unidos.

Aquello ¬ęfue solo la punta del iceberg¬Ľ, exclam√≥ el secretario de Estado en aquella fecha, Henry Kissinger.

El propio Kissinger advirti√≥ que ¬ęcorrer√≠a sangre¬Ľ si se divulgaban otras acciones, y a√Īadi√≥ de inmediato: ¬ęPor ejemplo, que Robert Kennedy control√≥ personalmente la operaci√≥n para el asesinato de Fidel Castro¬Ľ. El hermano del Presidente era entonces fiscal general de Estados Unidos. Muere despu√©s, asesinado, cuando aspiraba a la presidencia en las elecciones de 1968 en las que, al faltar tan fuerte candidato, se facilit√≥ la elecci√≥n de Nixon. Lo m√°s dram√°tico del caso es que al parecer hab√≠a llegado a la convicci√≥n de que John Kennedy fue v√≠ctima de una conspiraci√≥n.

Exigentes investigadores, despu√©s de analizar las perforaciones, los calibres de los disparos y dem√°s circunstancias que le causaron la muerte al presidente, arribaron a la conclusi√≥n de que por lo menos fueron tres las personas que dispararon. El solitario Oswald, usado como instrumento, no pudo ser el √ļnico tirador. Eso llam√≥ mucho la atenci√≥n al que esto escribe. Exc√ļsenme que les cuente que el azar me convirti√≥ en instructor de tiro con mira telesc√≥pica de todos los expedicionarios del Granma. Pas√© meses practicando y ense√Īando todos los d√≠as; el blanco se pierde con cada disparo aunque se mantenga est√°tico y hay que buscarlo de nuevo en fracciones de segundo.

Oswald quiso pasar por Cuba en viaje a la URSS. Ya hab√≠a estado all√°. Alguien lo envi√≥ a pedir visa en la embajada de nuestro pa√≠s en M√©xico. Nadie lo conoc√≠a ni lo autoriz√≥. Se nos quer√≠a comprometer en la conspiraci√≥n. Despu√©s Jack Ruby, de grosera historia mafiosa, no pudiendo soportar, seg√ļn declar√≥, tanto dolor y tristeza, lo asesina nada menos que en una estaci√≥n llena de polic√≠as.

Con posterioridad, en actividades internacionales o en visitas a Cuba, m√°s de una vez me encontr√© con los adoloridos familiares de Kennedy, que me saludaban con respeto. Un hijo del ex presidente, que cuando asesinaron a su padre era un ni√Īo muy peque√Īo, visit√≥ Cuba 34 a√Īos despu√©s, se reuni√≥ conmigo y lo invit√© a cenar.

El joven, en la plenitud de su vida y bien educado, muri√≥ tr√°gicamente en un accidente a√©reo cuando volaba con su esposa en noche tempestuosa a la isla de Martha‚Äôs Vineyard. Nunca abord√© con alguno de aquellos familiares el espinoso tema. Se√Īal√© en cambio que, si entonces en vez de Kennedy hubiese sido Nixon el presidente electo de Estados Unidos, tras el fracaso de Gir√≥n habr√≠amos sido atacados por las fuerzas aeronavales que escoltaron la expedici√≥n mercenaria, a un costo ulterior enorme de vidas para ambos pueblos. Nixon no se habr√≠a limitado a decir que la victoria ten√≠a muchos padres y la derrota era hu√©rfana. Consta que a Kennedy nunca le entusiasm√≥ la aventura de Gir√≥n, adonde lo condujo la fama militar de Eisenhower y la irresponsabilidad de su ambicioso vicepresidente.

Recuerdo que, precisamente el d√≠a y el minuto en que lo asesinan, conversaba yo en un lugar tranquilo fuera de la capital con el periodista franc√©s Jean Daniel. Este anunci√≥ que tra√≠a un mensaje del presidente Kennedy. Me cont√≥ que le dijo en esencia: ¬ęVas a ver a Castro. Quisiera saber qu√© piensa √©l acerca del terrible peligro que vivimos, de vernos envueltos en una guerra termonuclear. Quiero verte de nuevo tan pronto regreses¬Ľ. ¬ęKennedy era muy activo, parec√≠a una m√°quina de hacer pol√≠tica¬Ľ, me a√Īadi√≥, y no pudimos seguir hablando, cuando alguien lleg√≥ r√°pido y nos trajo la noticia de lo ocurrido. Nos pusimos a escuchar la radio. Era ya in√ļtil lo que pensaba Kennedy.

Claro que yo viví ese peligro. Cuba era la parte más débil y también la que recibiría los primeros golpes, pero no estábamos de acuerdo con las concesiones que se hicieron a Estados Unidos. Ya he hablado de eso en otro momento.

Kennedy había emergido de la crisis con más autoridad. Llegó a reconocer los enormes sacrificios en vidas humanas y riquezas materiales del pueblo soviético en la lucha contra el fascismo. Lo peor de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba no había ocurrido todavía en abril de 1961. Cuando no se resignó al desenlace de Girón, vino la Crisis de Octubre. El bloqueo, la asfixia económica, los ataques piratas y los atentados se multiplicaron. Pero los planes de asesinato y otros hechos sangrientos comenzaron bajo la administración de Eisenhower y Nixon.

No nos habríamos negado después de la Crisis de Octubre a conversar con Kennedy, ni habríamos dejado de ser revolucionarios y radicales en nuestra lucha por el socialismo. Cuba no habría roto nunca sus relaciones con la URSS, como se nos exigía. Tal vez una verdadera conciencia de los gobernantes norteamericanos sobre lo que significa una contienda bélica con armas de exterminio masivo habría puesto fin antes y de otra forma a la guerra fría. Al menos podíamos pensar así entonces, cuando no se hablaba del calentamiento del planeta, los desequilibrios rotos, el colosal gasto de hidrocarburos y las sofisticadas armas que la tecnología ha creado, como ya les dije a los jóvenes cubanos. Habríamos dispuesto de mucho más tiempo para alcanzar a través de la ciencia y la conciencia lo que hoy estamos obligados a realizar con toda premura.

Ford decidi√≥ nombrar una Comisi√≥n para investigar a la Agencia Central de Inteligencia. ¬ęNo queremos destruir sino preservar la CIA¬Ľ, dijo.

Como consecuencia de las investigaciones de la Comisión dirigida por el senador Frank Church, el presidente Ford aprobó la orden ejecutiva por la que prohibió expresamente la participación de funcionarios norteamericanos en el asesinato de líderes extranjeros.

Los documentos publicados ahora recogen elementos sobre la vinculación CIA-mafia para asesinarme.

Tambi√©n se revelan detalles sobre la operaci√≥n Caos, desarrollada desde 1969 durante al menos siete a√Īos, para la cual la CIA cre√≥ un escuadr√≥n especial con la misi√≥n de infiltrarse en grupos pacifistas e investigar ¬ęlas actividades internacionales de radicales y militantes negros¬Ľ. La Agencia compil√≥ m√°s de 300.000 nombres de ciudadanos y organizaciones norteamericanas y extensos archivos de 7.200 personas.

Seg√ļn The New York Times, el presidente Johnson estaba convencido de que el movimiento norteamericano antiguerra estaba controlado y financiado por gobiernos comunistas, y le orden√≥ a la CIA producir evidencias.

Los documentos reconocen además que la CIA espió a varios periodistas como Jack Anderson, artistas como Jane Fonda y John Lennon, y los movimientos estudiantiles de la Universidad de Columbia. También registró hogares y realizó ensayos con ciudadanos estadounidenses para probar la reacción del ser humano a determinadas drogas.

El a√Īo 1973, en memorando dirigido a Colby, Walter Elder, quien hab√≠a sido asistente ejecutivo de John McCone, el director de la CIA a principios de los a√Īos sesenta, informa de discusiones dentro de las oficinas del jefe de la CIA que fueron grabadas y transcritas: ¬ęS√© que cualquiera que haya trabajado en las oficinas del director estaba preocupado por el hecho de que estas conversaciones en las oficinas y por tel√©fono eran transcritas. Durante los a√Īos de McCone, hab√≠a micr√≥fonos en sus oficinas regulares, la interna, el comedor, la oficina en el edificio del Este, y su estudio en la casa, en la calle White Haven. No s√© si alguien estar√≠a dispuesto a hablar de eso, pero la informaci√≥n tiende a infiltrarse, y la Agencia de seguro que es vulnerable en este caso¬Ľ.

Las transcripciones secretas de los directores de la CIA podr√≠an contener gran cantidad de ¬ęjoyas¬Ľ. Ya los Archivos de Seguridad Nacional est√°n solicitando estas transcripciones.

Un memo aclara que la CIA ten√≠a un proyecto denominado OFTEN que recolectaba ¬ęinformaci√≥n sobre drogas peligrosas de firmas norteamericanas¬Ľ, hasta que el programa fuera terminado en el oto√Īo de 1972. En otro memo hay informes de que productores de drogas comerciales le ¬ęhab√≠an pasado¬Ľ a la CIA drogas ¬ęrechazadas debido a malos efectos secundarios¬Ľ.

Como parte del programa MKULTRA, la CIA le había introducido LSD y otras drogas psico-activas a personas sin que estas lo supieran. De acuerdo con otro documento en el archivo, Sydney Gottlieb, psiquiatra y químico jefe del Programa de Control de Cerebro de la Agencia, es supuestamente el responsable de haber propiciado el veneno que se iba a utilizar en un intento de asesinato contra Patricio Lumumba.

Empleados de la CIA asignados a MHCHAOS ‚ÄĒla operaci√≥n que llev√≥ a cabo la vigilancia contra los opositores norteamericanos a la guerra en Viet Nam y otros disidentes pol√≠ticos‚ÄĒ expresaron ¬ęun alto grado de resentimiento¬Ľ por recibir la encomienda de llevar a cabo tales misiones.

No obstante, hay una serie de asuntos interesantes que revelan estos documentos, como es el alto nivel al que se tomaban las decisiones de las acciones contra nuestro país.

La técnica usada ahora por la CIA para no ofrecer detalles no son las desagradables tachaduras sino los espacios en blanco, a partir del uso de la computación.

Para The New York Times, las largas secciones censuradas muestran que la CIA a√ļn no puede exponer todos los esqueletos de sus ‘closets’, y muchas actividades desarrolladas en operaciones en el exterior, revisadas a√Īos atr√°s por periodistas, investigadores congresionales y una comisi√≥n presidencial, no est√°n detalladas en los documentos.

Howard Osborn, el entonces Director de Seguridad de la CIA, hace un resumen de las ¬ęjoyas¬Ľ compiladas por su oficina. Enumera ocho casos ‚ÄĒincluyendo el reclutamiento del g√°ngster Johnny Roselli para el golpe contra Fidel Castro‚ÄĒ, pero tacharon el documento que est√° en el n√ļmero uno de la lista inicial de Osborn: dos p√°ginas y media.

¬ęLa joya n√ļmero uno de las Oficinas de Seguridad de la CIA debe ser muy buena, sobre todo cuando la segunda es la lista del programa de asesinato de Castro por Roselli,¬Ľ dijo Thomas Blanton, director de los Archivos de Seguridad Nacional, que solicit√≥ la desclasificaci√≥n de ¬ęLas joyas de la famili¬Ľ¬Ľ hace 15 a√Īos bajo el Acta de Libertad de Informaci√≥n.

Es notorio que la Administración que menos información ha desclasificado en la historia de Estados Unidos, y que incluso inició un proceso de reclasificación de información previamente desclasificada, tome la decisión de hacer ahora estas revelaciones.

Considero que tal acci√≥n puede significar el intento de dar una imagen de transparencia en los peores momentos de aceptaci√≥n y popularidad del gobierno, y al mismo tiempo dar a entender que estos m√©todos pertenecen a otra √©poca y ya no se usan. El general Hayden, actual Director de la CIA, al anunciar la decisi√≥n, declar√≥: ¬ęLos documentos ofrecen un vistazo hacia tiempos muy distintos y a una agencia muy diferente¬Ľ.

De m√°s est√° agregar que todo lo que aqu√≠ se describe se sigue haciendo, s√≥lo que de manera m√°s brutal y alrededor de todo el planeta, incluyendo el n√ļmero creciente de acciones ilegales dentro de los propios Estados Unidos.

The New York Times dijo que expertos de inteligencia consultados expresaron que la revelación de los documentos es un intento de distraer la atención sobre las recientes controversias y escándalos que rodean a la CIA y a una administración que está viviendo los peores momentos de su impopularidad.

La desclasificación también puede apuntar a mostrar, en los preámbulos del proceso electoral, que las administraciones demócratas fueron iguales o peores que la de Bush.

En las p√°ginas que van de la 11 a la 15 del Memorando para el Director la Agencia Central de Inteligencia, se lee:

¬ęEn agosto de 1960, el Sr. Richard M. Bissell se acerc√≥ al Coronel Sheffield Edwards con el objetivo de determinar si la Oficina de Seguridad ten√≠a agentes que pudieran ayudar en una misi√≥n confidencial que requer√≠a una acci√≥n al estilo gangsteril. El blanco de la misi√≥n era Fidel Castro.

¬ęDada la extrema confidencialidad de la misi√≥n, s√≥lo se dio a conocer el proyecto a un peque√Īo grupo de personas. Se inform√≥ del proyecto al Director de la Agencia Central de Inteligencia y este dio su aprobaci√≥n. El Coronel J. C. King, Jefe de la Divisi√≥n del Hemisferio Occidental, tambi√©n fue informado, pero se ocult√≥ deliberadamente todos los detalles a todos los oficiales de la operaci√≥n JMWAVE. Aunque algunos oficiales de Comunicaciones (Commo) y de la Divisi√≥n de Servicios T√©cnicos (TSD) participaron en las fases iniciales de planificaci√≥n, no sab√≠an cu√°l era el prop√≥sito de la misi√≥n.

¬ęRobert A. Maheu fue contactado, se le inform√≥ en t√©rminos generales acerca del proyecto, y se le pidi√≥ que valorara si podr√≠a lograr acceso a los elementos gangsteriles como primer paso para lograr la meta deseada.

¬ęEl Sr. Maheu inform√≥ que se hab√≠a encontrado con un tal Johnny Roselli en varias ocasiones mientras se encontraba de visita en Las Vegas. Solamente lo conoc√≠a de manera informal por conducto de clientes, pero se le hab√≠a dado a entender que era un miembro de alta jerarqu√≠a del ‚Äôsindicato‚Äô y que controlaba todas las m√°quinas de hacer hielo en La Franja. A juicio de Maheu, si Roselli era en efecto un miembro del clan, indudablemente ten√≠a conexiones que lo llevar√≠an al negocio de los juegos en Cuba.

¬ęSe le pidi√≥ a Maheu que se acercara a Roselli, quien sab√≠a que Maheu era un ejecutivo de relaciones personales que atend√≠a las cuentas nacionales y extranjeras, y le dijera que recientemente lo hab√≠a contratado un cliente que representaba a varias firmas internacionales de negocios que estaban sufriendo enormes p√©rdidas financieras en Cuba como resultado de la acci√≥n de Castro. Estaban convencidos de que la eliminaci√≥n de Castro era la soluci√≥n a su problema y que estaban dispuestos a pagar 150.000 d√≥lares para lograrlo exitosamente. Deb√≠a dejarse claro a Roselli que el Gobierno de los Estados Unidos no conoc√≠a, ni deb√≠a conocer, esta operaci√≥n.

¬ęEsto se le plante√≥ a Roselli el 14 de septiembre de 1960 en el Hilton Plaza Hotel de la Ciudad de Nueva York. Su reacci√≥n inicial fue evitar verse involucrado pero, con la labor de persuasi√≥n de Maheu, accedi√≥ a present√°rselo a un amigo, Sam Gold, quien conoc√≠a a la ‚Äôgente cubana‚Äô. Roselli dej√≥ claro que no quer√≠a ning√ļn dinero por su parte en esto, y cre√≠a que Sam har√≠a lo mismo. A ninguna de estas personas jam√°s se les pag√≥ con fondos de la Agencia.

¬ęDurante la semana del 25 de septiembre, Maheu fue presentado a Sam, quien se encontraba alojado en el Fontainebleau Hotel de Miami Beach. No fue hasta varias semanas despu√©s de su encuentro con Sam y Joe ‚Äďquien le fue presentado como correo que operaba entre la Habana y Miami‚Äď que vio fotograf√≠as de estas dos personas en el suplemento dominical de Parade. Se les identificaba como Momo Salvatore Giancana y Santos Trafficante, respectivamente. Ambos figuraban en la lista del Fiscal General de los diez hombres m√°s buscados. El primero estaba descrito como el cacique de la Cosa Nostra en Chicago y sucesor de Al Capone, y el otro, como el jefe de las operaciones cubanas de la Cosa Nostra. Maheu llam√≥ inmediatamente a esta oficina tras conocer esta informaci√≥n.

¬ęAl analizar los posibles m√©todos para cumplir esta misi√≥n, Sam sugiri√≥ que ellos no recurrieran a armas de fuego sino que, si a √©l se le pudiese facilitar alg√ļn tipo de p√≠ldora potente, que pudiera echarse en la comida o la bebida de Castro, ser√≠a una operaci√≥n mucho m√°s efectiva. Sam indic√≥ que √©l ten√≠a un posible candidato en la persona de Juan Orta, funcionario cubano que hab√≠a estado recibiendo pagos como soborno de los negocios del juego, y quien a√ļn ten√≠a acceso a Castro y estaba en un aprieto financiero.

¬ęA la TSD (Divisi√≥n de Servicios T√©cnicos) se le solicit√≥ que produjera 6 p√≠ldoras con un alto contenido letal.

¬ęJoe le entreg√≥ las p√≠ldoras a Orta. Despu√©s de varias semanas de intentos, Orta al parecer se acobard√≥ y pidi√≥ lo sacaran de la misi√≥n. √Čl sugiri√≥ a otro candidato que realiz√≥ varios intentos sin √©xito¬Ľ.

Todo lo dicho en los numerosos párrafos anteriores está entre comillas. Observen bien los lectores qué métodos estaba aplicando ya Estados Unidos para gobernar al mundo.

Recuerdo que durante los primeros a√Īos de la Revoluci√≥n en las oficinas del Instituto Nacional de la Reforma Agraria trabajaba conmigo un hombre de apellido Orta, procedente de las fuerzas pol√≠ticas antibatistianas. Se le ve√≠a respetuoso y serio. No puede ser otro. Pasaron los decenios y por el informe de la CIA veo de nuevo ese nombre. No tengo a mano elementos de juicio para comprobar de inmediato qu√© fue de √©l. Pido excusas si ofendo involuntariamente a cualquier familiar o descendiente, tenga o no culpa la persona mencionada.

El imperio ha creado una verdadera máquina de matar constituida no sólo por la CIA y sus métodos. Bush ha instrumentado poderosas y costosas superestructuras de inteligencia y seguridad, y ha convertido a todas las fuerzas de aire, mar y tierra en instrumentos de poder mundial que llevan la guerra, la injusticia, el hambre y la muerte a cualquier parte del planeta, para educar a sus habitantes en el ejercicio de la democracia y la libertad. El pueblo norteamericano toma cada vez más conciencia de esta realidad.

¬ęNo es posible enga√Īar a todo el pueblo todo el tiempo¬Ľ, dijo Lincoln.

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* En ALTERCOM. Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.

Se√Īala Fidel Castro al comenzar la redacci√≥n del art√≠culo: ¬ęBuen d√≠a el domingo para leer lo que pareciera ciencia ficci√≥n¬Ľ. S√≥lo que no es ciencia-ficci√≥n.

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