May 16 2007
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Política

Circo chileno. – LA GRAN ESTAFA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Lo primero es reconocer que la pista no es buena. Es larga y angosta y no redonda como los negocios que hacen los due√Īos del circo. Lo segundo es que en el reparto de las llamadas ‚Äúcachetadas del payaso‚ÄĚ, la que recibe todos los premiados es siempre la mujer de goma, aquella que una vez crey√≥ que ser√≠a el n√ļmero estelar del programa circense, pero que hoy no es sino el receptor final de cuanto golpe artero se cruzan entre s√≠ los lastimosos payasos del circo nacional.

Pero dejemos la alegoría a un lado porque en verdad la manga de saltimbanquis, malabaristas, escamoteadores, magos y bufones que han hecho de la política chilena un triste y desolador espectáculo, están deslizándose por un terraplén demasiado peligroso para tomarlo a broma, por ridículo y grotesco que parezca.

Peligroso porque est√°n creando lo que Unamuno llam√≥ ‚Äúuna psicolog√≠a de masas‚ÄĚ, una aceptaci√≥n generalizada de que la pol√≠tica es as√≠ y, sobre todo, que no existe ninguna salida m√°s que aquella de contemplar con desesperanza y frustraci√≥n c√≥mo la degradaci√≥n moral va emponzo√Īando, de manera tr√°gica y no c√≥mica, los rincones m√°s impensados de nuestra realidad sociopol√≠tica local.

Cuesta, sin embargo, esconder la carcajada al presenciar esta bolsa de gatos en la cual los golpes dentro de la Concertación vuelan a diestra y siniestra como en una trifulca de borrachos. Uno de los capítulos más relevantes de esta comedia absurda y fraudulenta ha sido, sin duda, la reacción del conglomerado de gobierno ante el tongo de mal gusto que protagonizó la derecha hace algunos días.

Como se recordar√°, la UDI y Renovaci√≥n Nacional anunciaron, con gran estridencia y c√≠nico oportunismo, su oposici√≥n al proyecto de ley de depreciaci√≥n acelerada que el ministro de los grandes capitalistas enquistado en el gobierno, el se√Īor Andr√©s Velasco, enviara al Congreso como apoyo a la c√ļpula del empresariado nacional y extranjero que domina la econom√≠a chilena desde la √©poca de la dictadura.

Esta derecha, la misma derecha antiguamente oligarca, luego dictatorial y fascista, hoy neoliberal y globalizada ‚Äďpero siempre patronal y plut√≥crata‚Äď pretendi√≥ erguirse como defensora de los peque√Īos empresarios, aquellos que m√°s sufrieron los embates econ√≥micos cuando gobernaba Pinochet. Una maniobra, sin duda, burda y politiquera que se une a otras del mismo corte que viene realizando para alcanzar el poder pol√≠tico. Sin embargo, con todo lo descarado que ello sea, esto se puede considerar normal en la conducta de un conglomerado que hace pocos a√Īos formaba parte de una de las dictaduras m√°s feroces del continente.

Lo que mantiene perpleja ‚Äďy por desgracia paralizada‚Äď a la opini√≥n p√ļblica nacional, son las volteretas y contorsiones que rayan en lo rid√≠culo de los personeros de gobierno y de los partidos de la Concertaci√≥n. ¬ŅCu√°l es el escenario objetivo que hoy exhibe la comedia pol√≠tica del pa√≠s?

Por una parte un gobierno supuestamente de centro izquierda, representante de un importante sector progresista del país y, por si fuera poco, con una presidenta socialista que perteneciera al ala más consecuente de ese partido en el que militara un día Salvador Allende. Por el otro, la derecha, brazo político del gran empresariado que mantiene en sus manos todo el poder económico de la nación.

Sin embargo los mejores proyectos y planes econ√≥micos inmediatos y de largo plazo para favorecer a ese gran imperio del dinero capitalista y explotador, que mantiene bloqueado, como siempre, el surgimiento de una sociedad m√°s justa y equitativa, provienen precisamente de la socialista Bachelet y del conglomerado pol√≠tico que la apoya. ¬ŅEl mundo al rev√©s, piensa usted? No, mi querido y paciente lector. Este aparente circo de bufones y contorsionistas tiene una l√≥gica clara y perfectamente explicable a la luz de lo que ha sido el devenir nacional y tambi√©n en el mundo en los √ļltimos 20 a√Īos.

La marca de Caín en la frente de Abel

El termino de la dictadura, es bueno recordarlo, se produjo b√°sicamente por un acuerdo entre el flamante conglomerado de oposici√≥n, hoy gobernando el pa√≠s por casi 20 a√Īos, y los servicios de inteligencia y del gobierno de los Estado Unidos que vislumbraban, a finales de la d√©cada de 1981/90, el colapso del socialismo como ideolog√≠a y como amenaza concreta al derrumbarse las naciones comunistas del este. La nueva cara que deb√≠a exhibir el imperio del norte ante el fin del fantasma socialista implicaba desembarcar a sus socios de tropel√≠as, las dictaduras pardas del continente, demasiado desprestigiadas e impopulares, pero sobre todo por ser ya in√ļtiles a los nuevos intereses del imperio.

A esta necesaria operaci√≥n cosm√©tica, se agregaba en Chile el peligro representado por la envergadura que tomaban las protestas que pod√≠an conducir a un caos que desembocaran en un bogotazo al estilo Gait√°n, que pudiera √≠rsele de las manos a la dictadura dando paso a una salida de imprevisibles consecuencias para el imperio. Un acuerdo ventajoso, entonces, con el √ļnico conglomerado opositor de aspecto coherente y confiable permitir√≠a al Departamento de Estado yanqui sacar al dictador de manera ‚Äúcivilizada‚ÄĚ y sin traumas para el futuro sociopol√≠tico del pa√≠s.

Pinochet comenzaba a quedar solo, abandonado incluso por la derecha econ√≥mica que ve√≠a ‚Äďen la agudizaci√≥n de la lucha antidictatorial, un peligro latente para sus intereses. El s√°trapa ten√≠a, sin embargo, su ‚Äúsindicato‚ÄĚ, como llamaba Carlos Ib√°√Īez a las Fuerzas Armadas que le eran incondicionales, lo que le daba todav√≠a una capacidad de maniobra relativamente amplia. Pero a la CIA no le asustan los taimados.

Uno de los cap√≠tulos mas significativos que grafica los m√©todos del Departamento de Estado para desembarcar incluso a quienes fueron sus aliados, lo representa el ya olvidado episodio de las uvas envenenadas que conmovi√≥ a la opini√≥n p√ļblica, pero que tuvo un claro objetivo estrat√©gico pol√≠tico y econ√≥mico para obligar al tirano a ceder ante las presiones del norte.

Hay que recordar que en ese entonces, sin el alto valor del cobre actual ni el auge alcanzado más tarde por otras ramas de la economía, como por ejemplo la industria del salmón, el país basaba sus expectativas en la exportación de la fruta cuyo éxito significaba un balón de oxígeno para la vapuleada economía de la dictadura. EEUU, mediante la maniobra de las uvas envenenadas, que cerró el mercado norteamericano a la exportación frutícola chilena amenazando extenderse al mercado oriental y al europeo, le demostró al tirano que podía asfixiarlo agarrándolo por su punto más débil, el económico, si se negaba a entregar el poder a los opositores moderados que habían ganado el plebiscito para dar paso a una democracia cautelada, gradual y vigilada, como efectivamente ocurrió poco después.

Esta fue la génesis del acceso de la Concertación al poder. Nació amarrada y comprometida con el gran gendarme que le garantizó amarrar los perros del militarismo, asegurándole la cooperación económica del gran capital hacia sus pares nacionales, además de privilegiarla en el trato de su política de Estado, a cambio del compromiso de la flamante coalición de cerrar el paso al extremismo y a los planes de justicia social heredados del gobierno de Allende.

Una de las perlas más significativas del cumplimiento de este acuerdo, fue el TLC, tratado de libre comercio, que Wáshington estableció tempranamente con Chile, mucho antes que se destara la diarrea de tratados con los que hoy el imperio intenta amarrar a las economías latinoamericanas, denunciado certeramente por Hugo Chávez.

¬ŅCu√°l ha sido el papel de la izquierda chilena en estos √ļltimos 20 a√Īos?

Simplemente ninguno. La izquierda, desmembrada pol√≠ticamente despu√©s del viraje socialista y su incorporaci√≥n a la gran estafa de la democracia chilena, cay√≥ en un terrapl√©n de chambonadas y desaciertos en los cuales la responsabilidad principal corri√≥ por cuenta de un Partido Comunista que qued√≥ ‚Äúmarcando ocupado‚ÄĚ como dice la jerga popular, luego del derrumbe de su mentor ideol√≥gico, la Uni√≥n Sovi√©tica. Hab√≠a desaparecido ‚Äúel Hermano Mayor‚ÄĚ, al que la ingenuidad y pocas luces de la dirigencia local ve√≠a como el para√≠so terrenal leninista ‚Äúcaminando ya por la etapa superior del socialismo: la sociedad comunista‚ÄĚ, como le gustaba repetir a los Volodias, Corvalanes y compa√Ī√≠a.

El Partido Comunista, al que hay que reconocerle sus grandes aciertos locales entre ellos el haber sido el verdadero artífice del triunfo popular de 1970, optó ya antes del plebiscito que significó la salida de Pinochet, por una línea desfasada, antimarxista al enajenarse de la realidad que comenzaba a vivir el país, y casi caricaturesca al convertirse en una montonera marginal circunscrita a los extramuros de la política chilena.

Bajo la conducción de la dama de hierro del comunismo, Gladys Marín, convirtieron la lógica de la destrucción, la molotov, la honda y hasta la del saqueo, en la línea unilateral, absolutista y obsesiva de un partido que debió posesionarse y adaptarse rápidamente, como fuerza política y no militar, al nuevo escenario que se abría con el advenimiento de una democracia. Esta, aunque deficiente y vigilada, permitía estructurar un programa coherente y sólido que concitara la confianza y las esperanzas de un país que estaba ya saturado de violencia y sangre, y al que sólo se le ofrecía un futuro concertacionista que nacía amarrado de pies y manos a los designios del imperio del norte.

Hemos recalcado, y lo repetimos, el valor personal de una luchadora honesta e inclaudicable como lo fue la dirigente comunista. Pero ello no obsta para esclarecer el error garrafal que cometiera Gladys al empujar a un partido tan importante como el suyo, a una pol√≠tica errada que empantan√≥ a la izquierda por casi 20 a√Īos. M√°s a√ļn si el Partido Comunista qued√≥ casi como el √ļnico referente con coherencia organizativa ante el vergonzoso contubernio en el que acept√≥ entrar su antiguo aliado socialista.

El Partido Comunista tenía, entonces, una doble responsabilidad que no asumió en el momento histórico que se vivía.

La prueba m√°s palpable del pobre papel jugado por la izquierda en todos estos a√Īos, lo muestra la realidad actual que comienza a vivir Chile y, principalmente, lo que est√° ocurriendo en toda Am√©rica Latina. Fracasada la Concertaci√≥n, desenmascarada su pol√≠tica claudicante y ante su ca√≠da en la credibilidad y el apoyo ciudadano mostrado por las √ļltimas encuestas, la gran masa de desencantados no tiene a d√≥nde volver la vista.

Es absolutamente explicable que ese gran porcentaje nacional que hoy comienza a abandonar a la Concertaci√≥n, no aparezca sumado a la cuenta de la derecha. El pueblo chileno qued√≥ saturado de dictadura, aborrece y reconoce, por suerte, el rostro enga√Īoso y timador con el que se presenta estos flamantes paladines de la justicia social representados por los viejos l√≠deres golpistas de la UDI y Renovaci√≥n Nacional. Pero, insisto, no tiene esta mayor√≠a d√≥nde depositar sus esperanzas ante el sitio vac√≠o que queda a su izquierda.

El ‚Äúmensajero del imperio‚ÄĚ vuelve a recorrer el continente

¬ŅQu√© ocurre entretanto en el continente latinoamericano? No lo decimos nosotros, sino el m√°s retr√≥grado y conservador representante del Santo Oficio inquisitorio, convertido hoy en psapa gracias al poder del Opus Dei dentro de la Iglesia Cat√≥lica. El antiguo nazi Ratzinger, apareci√≥ la semana pasada, y no de manera casual, en Brasil llevando su mensaje de odio y sometimiento que le encomendara el imperio. No hace sino repetir el esquema de su antecesor que en la d√©cada de los ochentas recorri√≥ Am√©rica Latina predicando contra los movimientos de liberaci√≥n nacional, misi√≥n comprendida en el vasto plan de la CIA para derrotar el avance del socialismo en el continente.

No vamos aqu√≠ a analizar el peregrinaje de tan ‚Äúsanto‚ÄĚ var√≥n cuyas intenciones se conoc√≠an desde mucho antes de su advenimiento al papado. Una sola de sus frases pronunciada en Brasil, refleja el verdadero objetivo de su visita: llam√≥ a tener cuidado con ‚Äúlas viejas ideolog√≠as que parecen estar renaciendo en Am√©rica Latina‚ÄĚ.

Gran verdad. Gracias a Dios, se√Īor Ratzinger, las benditas teor√≠as de la liberaci√≥n que usted fue a aplastar en Brasil y en nuestro continente, est√°n efectivamente renaciendo. El gran complejo de la izquierda mundial heredado de los socialdictadores de las ex naciones socialistas, un fracaso que algunos, incluso en la izquierda, quisieron atribu√≠rselos a la ideolog√≠a, est√° siendo superado y en ello ha jugado un papel preponderante y vigoroso la revoluci√≥n bolivariana de Ch√°vez en Venezuela.

No sólo en la patria de Bolívar, sino extendiéndose cada vez más en el continente, renace una izquierda sin complejos ideológicos, reivindicando los principios fundamentales del socialismo, tanto en la base económica del Estado socialista como en el ordenamiento social y político de la superestructura.

Las razones de este renacer hay que buscarlas en la conducta realista, madura y estratégica con que la izquierda de estas naciones aguantó el chaparrón que ocasionaran los traidores de la ideología. Eso les ha posibilitado ofrecer en sus países una salida con grandes posibilidades de éxito para romper el aparente destino fatal con que el imperialismo quiere convencer al mundo que nos reserva el futuro. Esta izquierda latinoamericana ha podido alcanzar mediante el sufragio, el gobierno en esos países para iniciar las transformaciones que derroten al neoliberalismo que sólo ha traído mayor pobreza y dolor en las naciones sometidas por el capitalismo internacional.

En Chile, en cambio, al optar por decenas de a√Īos por una pol√≠tica de violencia irracional ‚Äďla violencia racional tambi√©n existe, pero el arte del revolucionario es detectar el momento en que ella debe ejercerse‚Äď sembraron en la base social del pa√≠s la sensaci√≥n de una izquierda ca√≥tica, sin un programa pol√≠tico y socioecon√≥mico realista y alternativo al fraude concertacionista que comienza a hacer agua en este √ļltimo tiempo.

Esta realidad es la que oscurece de negros presagios el futuro inmediato y de más largo plazo de nuestro país.

fotoUna cabeza de turco o la gran ingenuota del momento

Hace alg√ļn tiempo, en otro art√≠culo, nos referimos a Michelle Bachelet como una mujer honesta y colmada de buenas intenciones, pero v√≠ctima de la pol√≠tica perversa y claudicante de la Concertaci√≥n y de su propio partido. Dijimos de ella, parodiando lo que se dijo del Cid en el famoso romance, que habr√≠a sido un muy buen vasallo ‚Äúsi oviese buen se√Īor‚ÄĚ. Tambi√©n vaticinamos hace tiempo en este mismo sitio, que la ‚Äúpobre Michelle‚ÄĚ pagar√≠a con su cabeza, como Luis XVI, los excesos de Luis XIV, hoy flamante cabecilla de la defensa ecol√≥gica de la tierra.

Michelle Bachelet, la mujer de goma del circo mencionado al comienzo, camina hacia la hoguera con el estoicismo de su cong√©nere francesa del siglo XV, la doncella de Orle√°ns. S√≥lo que su guerra no durar√° cien a√Īos: Apenas cuatro, de los cuales ya gast√≥ m√°s de uno.

La piara de payasos, contorsionistas, magos y bufones de este circo tan sui generis continuar√°n la funci√≥n hasta que el p√ļblico, hastiado del mal gusto, abandone las grader√≠as en se√Īal de repudio. Lo malo es que afuera de la carpa, al menos por ahora, no lo estar√° esperando nadie para ofrecerle un espect√°culo m√°s digno y de mayor calidad.

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foto
* Escritor.

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