Jul 17 2007
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Opinión

¿CÓMO DEJAR DE TRABAJAR?

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Preguntas

¿No deseas más tiempo libre para leer, dormir, tener sexo o simplemente mirar al cielo en una tarde cualquiera?

¿No deseas salir de la fábrica, empresa, microempresa, tienda, lugar de trabajo al fin y al cabo; cuando ya estás cansado y no cuando el maldito reloj indique la hora de descanso?

¿No deseas charlar más en medio de tus labores?

¿No te gustaría elaborar tus horarios dependiendo del tiempo que consideras debes utilizar para ello?

¿No te gustaría darle en la jeta a tu patrón o patrona?

¿No te gustaría destruir el lugar donde trabajas?

¿No te gustaría no tener que perder tiempo trasladándote de tu casa hasta el trabajo todos los días?

¿No te gustaría no tener patrón?

¿No te gustaría dejar de trabajar?

Te lo proponemos

Deja de trabajar. Siéntete feliz de ser un ex-trabajador. Tal vez no haya sido por tu propio gusto. Tal vez hoy estés lleno de angustia porque estás sin trabajo, o porque puedes cualquier día quedar sin cadenas. Te tenemos que comentar un secreto: es el sistema el que te hace sentir angustiado.

Tienes todo el tiempo libre que desearías, pero no lo puedes utilizar porque estás buscando dinero para pagar deudas, comprar alimentos, pagar transporte, mantener a tus hijxs… ¿hace cuanto no piensas en ti mismo? ¿Cuánto tiempo consumes al día tan sólo pensando en tu trabajo? ¿en tu familia? ¿en tus deudas?

Cuando llega tu salario qué haces: ¿compras un libro? ¿viajas a un sitio inhóspito? ¿aprovechas tu pago para descansar cómodamente un tiempo? O más bien compras una buena cantidad de basura que no necesitas, pagas arriendo de una casa que no te gusta, compras comida que no sabe a nada, compras ropa que se daña rápido y que en realidad no te gusta, pero tienes que usarla para agradar a tus jefes… ¿te has dado cuenta que si disminuyes la cantidad de cosas que consumes puedes trabajar menos?

Haz el ejercicio: mide cuanto gastas en cosas como cremas dentales, maquillaje, champúes, seda dental, papel higiénico, jabón en polvo, en barra, para baño, para lavarse las manos, para limpiar el piso, para limpiar las machitas del baño, para limpiar lo mesones de la cocina… ¿puedes eliminar algunos productos?, ¿hay otros que simplemente gastan tu dinero porque son de marcas multinacionales?, ¿te has preguntado alguna vez como hacían los indígenas para conservar su dentadura a pesar de no tener crema de dientes Colgate y enjuague bucal Listerine?, ¿te has dado cuenta que con el salario que ganas hoy si vivieras en el siglo XIX podrías vivir como un rey o una reina?

¿En realidad necesitas desodorante? ¿en realidad necesitas energizantes? ¿en realidad necesitas trabajar 12 horas
diarias para sobrevivir? ¿No sería mejor no trabajar y vivir? ¿No sería mejor seguir ritmos de vida naturales y no determinados por un reloj de pulsera? ¿No sería mejor no vivir angustiados por la cuota del televisor, del DVD, del computador, el arriendo, el pago de la luz, del teléfono, de la cuenta del celular?

¿Te has dado cuenta de cuan dependiente eres del sistema? ¿Qué haces si se va la luz? ¿Y si se fuera para siempre? ¿Y qué harías sin alcantarillado? ¿Y sin gas natural? ¿Imaginas el caos? Pero entonces, ¿cómo hicieron nuestros antepasados –y no sólo los antepasados indígenas, sino los europeos y los africanos y los asiáticos– para existir sin luz, gas natural y teléfono?

¿No será que en lugar de vivir cómodamente estamos en realidad viviendo peor que un campesino de la edad media europea? Tenemos todo para vivir en el ocio, pero tenemos que trabajar como burros cincuenta años para tener una semana de descanso en el lugar que queremos, y aún así tenemos que pensar en la cuenta de hotel, los pasajes, la comida y en cómo vamos a pagar las deudas que tenemos en casa; al final no descansas y sientes un alivio cuando regresas a la rutina…

¿No te has dado cuenta que ya no existes? ¿Qué existe tan sólo una rutina que podría llevarla a cabo cualquier otro? No eres nadie en especial: te vistes como miles, escuchas la música que otros millones escuchas, conversas lo mismo que otros cientos de miles conversan, hablas como tantos otros, tus dichos son los de tantos, tus supuestas particularidades las compartes con otros cientos de miles, comes lo que millones comen, quieres lo que millones quieren, sueñas lo que millones sueñan; al final no eres nadie, tan sólo un trabajador, un ítem en la nómina.

¿Cuál es tu nombre? ¿Qué te gusta? ¿Cuáles son tus sueños? ¿Qué te gustaría hacer?, nada de eso importa, ¿alguna vez le haz preguntado a un tornillo o un martillo qué siente? Pues no esperes que tu jefe te lo pregunte, porque tu eres precisamente eso: un tornillo de la máquina del sistema…

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«¿Cómo dejamos de trabajar?» estarás preguntándote

El «método» no es sencillo ni infalible, pero los resultados son altamente satisfactorios:

1°. Deja de consumir tanto: la mayoría de productos que tienes en casa son innecesarios, hacen daño al medio ambiente y a tu cuerpo. Puedes escoger cuales son los productos que realmente necesitas, y cuales de estos son de marcas multinacionales que te están vendiendo publicidad.

Compra en lugares donde puedas conseguir productos orgánicos y naturales: plazas de mercado, mercados campesinos, etc. No busques productos alimenticios que sean «perfectos» como tomates redondos y lisos, o frutas sin imperfecciones: generalmente estos productos han sido sometidos a un proceso químico que los hace muy dañosos para tu salud; piensa: ¿una fruta que ni un gusano es capaz de comer es buena para ti?

Siembra árboles frutales, crea un pequeño cultivo en casa, piensa en tu dieta y cuales son los alimentos que realmente necesitas y en que cantidad.

Compra menos plástico y más alimento, esta es una buena técnica. Si vas a comprar ropa cómprala de segunda mano o hazla tú mismo, no es tan complicado como crees, y si no tienes tiempo para hacerlo es porque estás ocupado matándote para un patrón al que le importas un culo. En un solo día puedes hacer una camisa, en una semana tendrás una muda de ropa completa. Haz la prueba.

2°. Rompe con el mercado: el primer punto es muy sencillo, y por lo general la gente llega hasta ahí solamente. Para dejar de trabajar debemos además dejar de manejar tanto dinero. ¿Cuánto dinero gastas diariamente? Digamos que 10.000 pesos. Es decir, para vivir tú sólo necesitas un sueldo de 310.000 pesos mensuales. Pero como además necesitas pagar servicios, ir al mercado, comprar ropa, etc., etc., pues un sueldo de 600.000 pesos se queda corto. Necesitamos romper entonces con esto, que 100.000 pesos mensuales sean mucho dinero.

Esto lo conseguimos, primero dejando de consumir, y segundo, rompiendo con el mercado: puedes reunirte con varios vecinos y crear una red de trueque donde intercambies productos. Al principio puedes cambiar pequeñas cosas por otras pequeñas: digamos que tú produces fríjol en el patio de tu casa, puedes cambiarlo por otros tantos productos que tengan tus vecinos en los patios de sus casas. Estarás comenzando a romper el mercado, pero debes ser paciente e inconforme, porque con fríjoles no podemos hacer una ruptura con nada.

Digamos que con tus vecinos aprovechamos un espacio de tierra que está baldío, o que simplemente nadie aprovecha: creen en conjunto una estrategia para cultivar una serie de productos de manera orgánica, con lo que se ahorrarán recursos de agroquímicos, abonos y semillas. Como la autosuficiencia exige mucho más de lo que cualquier grupo de vecinos puede hacer en un pedacito de terreno, habrá que buscar un grupo de campesinos que quieran intercambiar sus productos: la mayoría de campesinos pierden sus cosechas porque los costes de producción en la agricultura con químicos son muy altos, y además el cose en trasporte encarece los productos.

Habrá que quitarle cemento a la ciudad para que podamos dejar de trabajar. Según pequeñas experiencias en varias partes del país y del mundo, uno puede llegar a niveles de autosuficiencia tan altos por este medio que casi nos hace independientes del sistema.

3°. Listo, tenemos para comer… hasta pa’ vestirnos. ¿Y el arriendo? ¿Y los servicios? ¿Y el colegio de los chicos?…

Respecto a la primera pregunta va el tercer paso: desobediencia absoluta: ¿estás viviendo en una casa?, si es tuya ya estás hecho, si no pues habrá que hacer algo. No puedes dejar de trabajar si tienes que pagar un arriendo o una cuota hipotecaria. De por sí, la mayoría trabaja porque tiene que pagar arriendo y una hipoteca. Bueno, ya que tienes un grupo de vecinos, y por eso es bueno comenzar en orden; puedes organizar la expropiación de tu lugar de vivienda. Niégate a pagar arriendo o cuotas bancarias. Resiste tranquilamente pero de manera firme, hazle saber a tu arrendador cual es tu posición e invítalo a vincularse al proyecto, puede ser que hasta ahí llegue la cosa.

Como es muy probable que la posibilidad de perder un dinero fácil enfurezca al dueño de la casa y/o apartamento, recurre al grupo de vecinos para hacerle frente a la situación; tú deberás hacer lo mismo cuando ellos lo necesiten.

Cuando los banqueros quieran apoderarse de tu casa haz lo mismo, pero no negocies diciendo que vas a pagar luego o menos: tu posición debe ser una e inflexible: no voy a pagar un solo peso ni me voy a ir de mi casa. Resistirás igualmente con un grupo de vecinos. Al principio, como todo, es duro, tienes que ser fuerte y resistir, pero al final alguno tendrá que darse por vencido, y estoy seguro que si te basas en el apoyo mutuo serás más fuerte que cualquiera.

4°. Redes alternativas de servicios públicos: comencemos con el agua, tal vez lo más complejo. Necesitamos buscar yacimientos de aguas subterráneas o nacimientos que puedan abastecer a nuestras casas, después necesitamos construir una pequeña infraestructura que nos permita transportar el agua hasta nuestros hogares o hasta un centro común de acopio. En realidad no es más, pero esto es bien complicado: puede ser que no haya agua cerca, o que simplemente no sepamos donde está; además, la construcción de esta infraestructura necesita planeación, trabajo y recursos, por lo que debe ser un plan comunitario a mediano plazo.

Debes asesorarte de ingenieros y demás profesionales, pero no les pagues ni un peso, remunérales su trabajo en productos o en otra forma, pero no negocies en términos monetarios. Cómo el método depende de cada situación en especial pues no podemos explayarnos más aquí. Construye un pozo séptico para el alcantarillado; de este se puede sacar gas y abono para los cultivos, además que se pueden tratar los desechos para que puedan ser devueltos al agua sin contaminar.

El gas también se puede sacar de una planta de compostaje; es apenas obvio que si estás cultivando ya la debes tener lista, por lo cual solo sería aprovechar el gas que se produce en ella para cocinar. La energía eléctrica puede conseguirse mediante paneles solares, mediante el gas del pozo séptico o del compostaje, mediante una pequeña caída de agua o incluso con viento. La tecnología permite que desarrollemos esto sin mayor investigación, deberemos aprovecharlo, pero teniendo en cuenta que estas tecnologías funcionan para escalas pequeñas, como nuestro barrio o vereda, pero no para toda una ciudad o comuna.

5°. Autosuficiencia cultural: el sistema es el que nos educa, por lo que nos educa para que le sirvamos, por ello nos enseña a ser disciplinados, a respetar a nuestros superiores, a adorar los símbolos patrios y religiosos, etc., etc. Si vamos a dejar de trabajar, debemos aprender a no trabajar, por eso enviar a nuestros hijos a colegios o universidades del sistema sería una contradicción.

El primer paso podría ser la construcción de una biblioteca comunitaria: esto nos permite desarrollar el autodidactismo, que no es más que aprender a nuestro ritmo y lo que nos interesa; si queremos conocer a Platón y además física cuántica, lo haremos porque así lo queremos, no porque un maestro o una secretaría de educación así crea que debe ser.

La mayor parte de las cosas que aprendimos en la escuela ya las hemos olvidado, excepto realizar operaciones lógicas básicas como operaciones matemáticas y lectura lineal. El autodidactismo permite aprender mediante la resolución de problemas cotidianos, en los cuales se hace necesario el concurso de un buen número de disciplinas y el debate continuo entre pares.

Una institución educativa es absolutamente contraria: los problemas los construye un maestro o un libro de texto, se aprenden los métodos y conceptos de cada disciplina por separado y además se niega el debate porque existe un sistema jerarquizado en el cual el maestro «sabe más» que el alumno, el profesional más que el maestro, el magíster más que el profesional, el doctor más que el magíster, el PhD más que el doctor. El alumno no puede debatir con el PhD, sólo preguntar.

El autodidactismo rompe con esto ya que comprende que todos tenemos las mismas capacidades y que cada quien profundiza en tal o cual cuestión basado en sus propias preocupaciones personales e intelectuales. Además, el estudiante no se desvincula de la sociedad, ya que el mismo estudiante está colaborando con las tareas propias de su barrio o vereda. ¿Ves que no necesitas pagar un colegio o universidad a tus hijos si no es porque quieres que se amarguen la vida trabajando?

Obviamente esto no es lo único que hay que hacer para dejar de trabajar. Además, este no es un «método» que funcione en todos los casos. Está escrito en términos muy sencillos porque no se pude construir sociedad sólo desde el papel.

La mayor parte de este «método» se basa en nuestras experiencias personales y en las lecturas que hemos hecho de experiencias en otros lugares del país y del mundo. Hay que añadir que dejar de trabajar no significa rascarse la barriga todos los días, eso es imposible, además, ningún ser humano lo soportaría: si hoy pasamos los domingos sin hacer nada aparte de pensar que mañana es lunes, es por el sistema de trabajo.

Dejar de trabajar significa hacer sin que seamos obligados a hacerlo, hacer porque queremos hacerlo. Hacer lo que queremos hacer: eso significa dejar de trabajar: eso significa libertad. Este no es un estado de cosas ideal, donde todos y todas estemos de acuerdo, y donde nazcan ríos de leche y miel donde con sólo alzar la mano tengamos el alimento; pero por lo menos es un estado de cosas más humano, más natural, y por lo tanto, más libre.

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* Fechado en Bucaramanga en abril de 2005.

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