Jul 11 2017
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Ciencia y Tecnolog铆aCultura

C贸mo los conglomerados medi谩ticos siguen dominantes en la era digital

Los conglomerados de medios se convierten en actores econ贸micos de primera l铆nea en la era digital. Acumulan diferenciales inaccesibles a organizaciones de menor porte: lastre financiero asegurado por bancos y fondos de inversi贸n, altas tecnolog铆as, knowhow gerencial, investigaci贸n y desarrollo de productos de punta, capacidad industrial, innovaciones t茅cnicas, esquemas globales de distribuci贸n y campa帽as publicitarias mundializadas. Es la interpenetraci贸n de aparatos tecnol贸gicos, de modelos de planeamiento y de negocios que introduce circunstancias y factores sin茅rgicos entre los players, beneficiando la concentraci贸n y la oligopolizaci贸n.

Ocupan posiciones destacadas sociedades, acuerdos estrat茅gicos y joint ventures, que permiten a las empresas actuaciones conjugadas en partes distintas y complementarias de los procesos productivos y log铆sticos. Al optar por estrategias de colaboraci贸n y descentralizaci贸n parcial con divisi贸n de responsabilidades, las corporaciones buscan aumentar sus lucros, sea cortando gastos y repartiendo p茅rdidas, sea minimizando riesgos, en especial los derivados de la inestabilidad econ贸mica y del encogimiento de la vida 煤til de las mercader铆as. Los proyectos exigen aportes financieros y buena log铆stica para facilitar la circulaci贸n y las ganancias de escala en las plazas extranjeras, teniendo en cuenta adaptaciones a los costos y factores locales de producci贸n, como tambi茅n la necesidad imperiosa de equilibrar las relaciones entre trabajo, distribuci贸n de renta, poder adquisitivo, modelo tecnoprodutivo y sistem谩ticas de comercializaci贸n, de acuerdo con la estructura de cada mercado.

En ese marco, se reduce la participaci贸n de empresas de menor porte en los negocios de punta. Quedan para las peque帽as y medianas empresas nichos mercadol贸gicos o la provisi贸n de insumos y servicios especializados, siempre que sea m谩s ventajoso para las grandes compa帽铆as tercerizar la producci贸n o adquirir bienes cuya fabricaci贸n sea costosa. En ambos casos, gravitan en torno a la econom铆a de escala de las corporaciones y precisan demostrar productividad, agilidad y creatividad para sobrevivir.

Para preservar el sistema monop贸lico y su lucro en permanente expansi贸n, las corporaciones recurren a dos maniobras principales, seg煤n David Harvey. La primera de ellas es la amplia centralizaci贸n del capital, ejerciendo el poder financiero en busca de econom铆a de escala y liderazgo en el mercado. La segunda consiste en proteger, a cualquier precio, las ventajas tecnol贸gicas por medio de patentes, leyes de licenciamiento y derechos de propiedad intelectual (1).

La concentraci贸n de los procesos productivos y de los esquemas globales de distribuci贸n y comercializaci贸n en torno a un pu帽ado de grupos empresariales tiene por finalidad garantizar el mayor dominio posible sobre la cadena de fabricaci贸n, procesamiento, comercializaci贸n y distribuci贸n de los productos y servicios, ampliando considerablemente la rentabilidad y las condiciones monop贸licas. La contracci贸n de la competencia alcanza su m谩ximo nivel cuando los protagonistas de un mismo sector optan por fusiones, para recuperar la rentabilidad perdida en coyunturas de crisis econ贸mica. Las sinergias empresariales trascienden los sectores originarios de cada grupo y se extienden a actividades potencialmente rentables, involucrando conocimiento innovador en tecnolog铆as y t茅cnicas avanzadas, planeamiento estrat茅gico, poder铆o financiero y capacidad log铆stica y distributiva.

Otras ventajas empresariales evidentes: aumenta el poder de negociaci贸n comercial con proveedores, disminuye gastos, reparte deudas y suma activos. Las ganancias son reinvertidas en actividades diversas con el objetivo de minar antiguas supremac铆as y, si fuera posible, en establecer nuevos monopolios.

El 茅xito del sistema corporativo de medios tambi茅n se vincula a la expansi贸n de tecnolog铆as que favorezcan el comando a distancia y la velocidad circulatoria del capital. La productividad y la competitividad dependen de la capacidad de los agentes econ贸micos de aplicar, con rapidez inaudita, los datos y conocimientos obtenidos, de forma sincronizada y en amplitud global. La informaci贸n estrat茅gica en los circuitos digitales se vuelve una mercader铆a como otra cualquiera, sujeta a la ley de la oferta y de la demanda, al mismo tiempo convertida en precioso insumo b谩sico para la generaci贸n de dividendos competitivos.

Con el uso de herramientas tecnol贸gicas, grandes empresas acumulan volumen de informaciones esenciales para decisiones estrat茅gicas, como investigaciones, tablas, informes e hist贸ricos de compras que delinean perfiles de clientes, deseos de consumo e, incluso, los posibles riesgos de p茅rdida de consumidores. No es nada casual la lucratividad alcanzada por agencias de noticias transnacionales. Recolectan, seleccionan y proveen, a peso de oro, una cantidad ininterrumpida de informaciones especializadas, que sirven para la instrucci贸n en intervenciones inmediatas de traders, corredores y analistas. Cuando m谩s turbulencias hay en la econom铆a globalizada, m谩s recurren los especialistas a las terminales de cotizaciones y a los an谩lisis de las agencias. La disminuci贸n de los plazos de respuesta de inversores y especuladores se vuelve norma de sobrevivencia frente a la volatilidad de los mercados financieros.

El desarrollo tecnol贸gico facilit贸 el acompa帽amiento diario del mercado, ya que la divulgaci贸n instant谩nea de las cotizaciones favorece una r谩pida percepci贸n de las tendencias. Adem谩s, los sistemas computarizados monitorean flujos financieros y tratan de evitar la distorsi贸n de precios. De acuerdo con el consultor financiero Marcelo d鈥橝gosto, la carrera tecnol贸gica 鈥渢ermin贸 desencadenando la automatizaci贸n de las negociaciones, con la necesidad de adoptar estrategias de ejecuci贸n de los negocios cada vez m谩s complejas. El objetivo鈥, dice, es 鈥渢ratar de identificar, en el menor tiempo posible, las tendencias del mercado y evitar que las estrategias de negociaci贸n sean detectadas por los dem谩s participantes鈥 (2).

Con la sofisticaci贸n de las infraestructuras de gesti贸n, acompa帽amiento e intervenci贸n en tiempo real, ya no se exige proximidad entre los lugares de planeamiento, producci贸n y consumo. Por el contrario, hay una 铆ntima relaci贸n entre la desterritorializaci贸n de la producci贸n y las instancias de control de todo el flujo empresarial, por medio digital.

Para ajustarse a mercados geogr谩ficamente dispersos, las organizaciones pasaron a comandar sus emprendimientos a partir de un centro de inteligencia 鈥揺l holding鈥 encargado de establecer prioridades, directrices, planes de innovaci贸n y par谩metros de rentabilidad para subsidiarias y filiales. El holding se destaca como polo de planeaci贸n y de decisi贸n al cual se remiten las estrategias locales, nacionales y regionales. Organiza y supervisa la instituci贸n de arriba a abajo, en fragmentos y n贸dulos de una red constituida por ejes estrat茅gicos comunes y jerarqu铆as intermediarias flexibles. Las tecnolog铆as son insustituibles para el ejercicio del comando a distancia, pues posibilitan la coordinaci贸n y la descentralizaci贸n de los procesos decisorios, as铆 como la articulaci贸n entre los procedimientos operativos de filiales, subsidiarias, departamentos y 谩reas de planeamiento, ejecuci贸n, control e integraci贸n.

El sistema corporativo explota, con flexibilidad operacional y destreza tecno-productiva, una gama de emprendimientos y servicios tornados convergentes y sin茅rgicos por la digitalizaci贸n. La ejecuci贸n de tal objetivo implica la reorganizaci贸n de las relaciones entre los grupos globales y p煤blicos regionales, nacionales y locales, por intermedio de acciones de marketing que favorecen una oferta m谩s heterog茅nea de productos, en consonancia con din谩micas estratificadas y desterritorializadas de consumo. La exacerbada competitividad obliga a los gigantes empresariales a promover hibridaciones con trazos caracter铆sticos de pa铆ses y regiones, con el prop贸sito de ajustarse a demandas de clientelas espec铆ficas. Pero es preciso insistir en que esas eventuales mezclas con peculiaridades locales, regionales y nacionales, cuando se incorporan a productos y programaciones, se hacen a partir de criterios exclusivos de los grupos medi谩ticos, generalmente basados en investigaciones cualitativas de mercado.

Tenemos, entonces, una concentraci贸n de poder sin centralizaci贸n operativa. Sin embargo, no nos olvidemos de que esa flexibilidad es relativa, ya que filiales y subsidiarias permanecen en el radio de eventuales reorientaciones de la matriz. El holding avala una red corporativa formada por elementos complementarios, pero mantiene, gracias a la informatizaci贸n, la ascendencia sobre el todo, recurriendo a mecanismos de acompa帽amiento de metas de producci贸n, costos, comercializaci贸n e ingresos.

El escenario descripto subraya el dominio de los mercados por los conglomerados medi谩ticos y profundiza asimetr铆as entre los centros hegem贸nicos (en los cuales las megaempresas son exponentes) y las periferias, lo que realza desajustes t铆picos del desarrollo excluyente y desigual que caracterizan el modo de producci贸n capitalista en el escenario tecnol贸gico.

A medida que esa configuraci贸n se cristaliza, se reduce el campo de maniobra para un desarrollo equilibrado y estable de los sistemas de comunicaci贸n y se agravan desajustes estructurales en un 谩rea estrat茅gica de la vida social. Por eso la urgencia de que reclamemos diversidad donde hoy est谩 en vigor la extremada concentraci贸n medi谩tica. Son fundamentales legislaciones antimonop贸licas y pol铆ticas p煤blicas que reconozcan la comunicaci贸n como derecho humano, lo que implica discutir y adoptar mecanismos democr谩ticos de regulaci贸n, de fomento a la producci贸n audiovisual independiente, de impulso a los medios sociales y comunitarios, de incremento de los usos sociales y comunitarios de las redes digitales y de universalizaci贸n de accesos y usufructos de las tecnolog铆as.

Notas:
(1) David Harvey, O novo imperialismo, S茫o Paulo, Loyola, 2004.
(2) Marcelo d鈥橝gosto, 鈥淐onhecer o mercado para lucrar males鈥, Valor Econ么mico, S茫o Paulo, 24 de outubro de 2012.

*Doctor en Comunicaci贸n y Cultura por la Universidad Federal de R铆o de Janeiro e investigador del Consejo Nacional de Desarrolo Cientifico e Tecnol贸gico (CNPq), de Brasil.

 

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