Oct 18 2022
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Cultura

驴C贸mo opera la extrema derecha en las redes virtuales?

Nos proponemos analizar la contracultura del odio virtual en un contexto pol铆tico de avance de la extrema derecha a nivel local e internacional. Esto supone analizar qu茅 es la extrema derecha y qu茅 formas est谩 tomando en la regi贸n, d贸nde encuentran las amenazas y c贸mo construyen el chivo expiatorio a partir de la exposici贸n de una 鈥渞eligi贸n pol铆tica鈥 en las redes virtuales del capitalismo de la informaci贸n.

鈥淟as palabras vendr谩n solas鈥. Con esta frase culmin贸 su 煤ltimo libro Enzo Traverso, titulado Las nuevas caras de la derecha, donde analiza la crisis del modelo tardocapitalista que tiene lugar entre los atentados del 11 de setiembre de 2001, la debacle financiera de 2008 y la 鈥渃risis鈥 de los inmigrantes que estall贸 en 2015. Otros trabajos marcan como punto inicial el a帽o 1991, cuando el neoliberalismo triunfa a escala planetaria. Es en este marco donde tienen lugar la desmarginaci贸n y el auge de la(s) nueva(s) derecha(s).Las redes sociales como motor de las ideolog铆as de extrema derecha 鈥 un buen plan

Lo primero que debemos apuntar es que tenemos un problema para satisfacer nuestra obsesi贸n por clasificar, ordenar y nombrar lo que est谩 sucediendo. 驴Qu茅 es esto? 驴C贸mo conceptualizamos todos estos fen贸menos de 鈥渄erecha鈥? 驴Son todos iguales? 驴En torno a qu茅 clave articulan sus discursos? 驴Cu谩l es el denominador com煤n? 驴Existe? 驴C贸mo crear una clasificaci贸n deductiva? 驴Conviene crear una macrocategor铆a para etiquetar a todos estos partidos o movimientos? 驴Deber铆amos apelar a la historia de larga duraci贸n para comprender la historia actual? En definitiva, 驴es necesario categorizar en este momento o es oportuno hacerse a un lado para mirar lo que acontece?

As铆 como la imagen es un ejemplo que reduce y encierra algo que no es, las palabras son un intento que evidencian el campo de imposibilidades para comprender fen贸menos y estados de 谩nimo en las vidas de las personas. Las palabras hacen que existan cosas, y podemos hacer cosas con las palabras, pero al mencionarlas nos alejan de lo mencionado porque no se desplazan en el mismo tiempo y espacio que las acciones referidas. Todas las categorizaciones inductivas que describen casos particulares son parciales y provisorias.

La extrema derecha y el odio en las redes Entrevista a Julia Ebner | Nueva SociedadDebemos estar conscientes de que es pr谩cticamente imposible establecer un programa pol铆tico que haga justicia con todos los motivos de rencor que experimentan millones de individuos. Por eso es en vano categorizar un modelo que explique los m煤ltiples fen贸menos de ira pol铆tica. Hay algo nuevo. Un 鈥渁lto nivel de disponibilidad鈥 al fascismo, pero este fen贸meno no es aquello conocido como fascismo, nacionalsocialismo, despotismo, cesarismo, autoritarismo o totalitarismo. Este es un fascismo de naturaleza in茅dita, que no est谩 regenteado por un partido autoritario sino por un estado espiritual.

Entre 1945 y 1955 se utiliz贸 el concepto de neofascismo para referirse a los movimientos de posguerra que a煤n se vinculaban con los fascismos hist贸ricos de la d茅cada de 1930. Entre 1955 y 1980 se habl贸 de populismos de derecha, y en los 80 comenz贸 a denominarse extrema derecha lo que en los 90 fue la derecha radical. Todas estas referencias describ铆an situaciones pol铆ticas en un r茅gimen de historicidad preciso. Actualmente se utilizan m煤ltiples terminolog铆as que intentan describir diferentes fen贸menos: ultraderecha, posfascismo en palabras de Traverso, fascismo posmoderno, derecha trash en palabras de la fil贸sofa norteamericana Wendy Brown, populismo de derecha o nuevas derechas seg煤n el t茅rmino empleado por Pablo Stefanoni, pero ninguno cubre el amplio espectro de odio imperante.

El problema epistemol贸gico deriva en que neofascismo, posfascismo y derechas radicales son conceptos que refieren a fen贸menos distintos. Sin embargo, ambos, neofascistas y posfascistas, aparecen articulando lo que se denomina la ultraderecha.

Los neofascistas reivindican el fascismo eterno-cl谩sico. Pueden existir neofascistas en las nuevas derechas, pero esto no quiere decir que la nueva derecha sea esencialmente neofascista.Si todo es fascismo, 驴qu茅 es el fascismo? | Nueva Sociedad

Los posfascistas constituyen el engendro m谩s complejo debido a que re煤nen un conglomerado heterog茅neo. Estan conscientes del agotamiento del ciclo hist贸rico del fascismo, que no reivindican expl铆citamente. Adoptan posturas seriamente autoritarias despreciando el pluralismo democr谩tico. La perspectiva palingen茅sica (hombre nuevo blanco) y ut贸pica est谩 ausente en una atm贸sfera de retroutop铆as y la hauntolog铆a (cancelaci贸n del 鈥渄espu茅s鈥). Juegan a la democracia, pero tienen serios problemas con ella. Son autoritarios, el orden jer谩rquico es un componente esencial para la naci贸n. Victor Orb谩n en Hungr铆a es el ejemplo del estado iliberal, un estado de derecho que no es liberal sino algo as铆 como un estado de excepci贸n (China, Rusia o Francia con el estado de excepci贸n). Aqu铆 podemos encontrar a Cabildo Abierto en Uruguay, Vox en Espa帽a o sectores social-identitarios en el Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia.

En la metamorfosis que supone el fen贸meno de las derechas se mezclan filosof铆as antin贸micas. Existen partidos que se 鈥渇ascistizan鈥 temporalmente, que toman parte de la dial茅ctica o del estilo gestual de esa opci贸n y la utilizan, para volver (o no) posteriormente a sus postulados pol铆ticos tradicionales. Por eso, los esfuerzos por catalogar como ultraderechistas o neofascistas a tales o cuales formaciones pueden terminar en construcciones y deconstrucciones peri贸dicas de laberintos mal dise帽ados.

Esta evoluci贸n terminol贸gica refleja un cambio en el fen贸meno de las nuevas derechas y en la comunidad acad茅mica que se dedica a estudiarlo y que a煤n no se pone de acuerdo para encontrar un t茅rmino que explique el fen贸meno. 驴Ser谩 que no existe un concepto que pueda caracterizar los m煤ltiples fen贸menos de ira individual liberal? 驴Son todos antiglobalistas? 驴El nexo que une estos fen贸menos es el neoliberalismo frankenstein -en palabras de Brown- en alianza con el militarismo y el dogma religioso?

una internacional reaccionaria | Revista CrisisEsta 煤ltima tesis no se sostiene si se la contrasta con los planteos del antiglobalista ruso Aleksander Dugin, quien sostiene, citado por la fil贸sofa espa帽ola Clara Ramas San Miguel: 鈥淓l populismo por el que abogo es precisamente lo opuesto: econ贸micamente a la izquierda, unido a valores conservadores tradicionales. Estos dos aspectos han sido abandonados por los liberales […] El populismo debe unir la derecha de los valores con el socialismo, la justicia social y el anticapitalismo. Es la posici贸n de mi Cuarta Teor铆a Pol铆tica, de mi propuesta de 鈥減opulismo integral鈥.

驴No existe una ambig眉edad en las posiciones anticapitalistas de los antiglobalistas? Las simulaciones anticapitalistas de la extrema derecha no son m谩s que un gesto ret贸rico que intenta atraer a las masas decepcionadas por las pol铆ticas del capitalismo keynesianista y neoliberal.

Hay otro elemento que emparenta este fen贸meno que tiene que ver con el colaboracionismo internacionalista. Sostiene Ramas San Miguel: 鈥淒icho campo forma un bloque, si no coordinado, al menos con clara afinidad interna a nivel internacional, compartiendo agenda, proyectos, referentes intelectuales, mediadores e, incluso, cuando se le permite, financiaci贸n: forman lo que se ha llamado una 鈥淚nternacional Reaccionaria鈥.

En 2019 se realiz贸 una investigaci贸n expuesta en una pieza mural en el marco del proyecto CasaMario en el Subte, con base en la obra de los artistas argentinos Roberto Jacoby y Syd Krochmalny, titulada Diarios del odio (2009-2014). Signific贸 una recolecci贸n de comentarios odiantes a las noticias publicadas en los sitios web y perfiles de las redes de prensa nacional de mayor alcance en torno a acontecimientos sociales y pol铆ticos de relevancia como la Ley Integral para Personas Trans, g茅nero, seguridad e inmigraci贸n.

Las palabras expresadas dejaban ver asociaciones asombrosas, yuxtaposiciones delirantes y desprop贸sitos ingeniosos que permit铆an pensar c贸mo se reproducen los mensajes de odio desde s铆 mismos y no desde un movimiento discursivo, a trav茅s de qu茅 artefactos comunicativos se implantan, qu茅 consecuencias genera esta pr谩ctica odiante en l铆nea en las narrativas sociales, qu茅 impacto tiene a nivel local el fen贸meno denominado giro vulgar que est谩n tomando las nuevas derechas y c贸mo captan las ideas en eclosi贸n, trabajan sobre los m谩rgenes y minan la democracia desde abajo, adem谩s de reflexionar sobre qui茅nes son estos sujetos que alimentan la contracultura hater operando detr谩s de la pantalla.

Estos discursos de odio en v铆nculo con las elaboraciones de la nueva derecha gozan en Uruguay de varios adeptos 鈥渘eopatriotas鈥 que aparecen peri贸dicamente en los medios de comunicaci贸n en consonancia con los postulados de Olavo de Carvalho o Aleksander Dugin en escala internacional. La senadora nacionalista Graciela Bianchi, el abogado Gustavo Salle y algunos referentes del partido Cabildo Abierto (CA), como los senadores Guillermo Domenech y Guido Manini R铆os, son sus principales referentes. Comparten una manera similar de concebir la pol铆tica internacional, la soberan铆a, lo popular y la tensi贸n globalizaci贸n-antiglobalizaci贸n.

 - Infobae

Guido Manini R铆os: 芦Me comparan con Bolsonaro禄

Reivindican el nacionalismo y se oponen a cualquier forma de multilateralismo y a cualquier norma global o regional que limite la 鈥渟oberan铆a nacional鈥. Adem谩s, son ac茅rrimos defensores de la noci贸n de 鈥渋deolog铆a de g茅nero鈥, con la cual atacan las pol铆ticas referidas a atender las urgencias de las minor铆as sexuales.

Desde el Partido Nacional, el legislador cat贸lico conservador Carlos Iafigliola, perteneciente a la Corriente Cristiana, y 脕lvaro Dastugue, integrante del grupo Misi贸n Vida del pastor Jorge M谩rquez de la iglesia neopentecostal, hacen una alianza bajo el lema Cristianos por Uruguay, uniendo fuerzas entre el sector cat贸lico conservador y el evangelista en contra de pol铆ticas de g茅nero y reproducci贸n. Los cometidos de esta cruzada espiritual son: la restauraci贸n de la familia como n煤cleo de la sociedad, oponerse a los derechos sexuales y reproductivos, a los derechos de las personas de la diversidad sexual, y a la educaci贸n en sexualidad para ni帽os y ni帽as, cuestionando la equidad entre hombres y mujeres.

En la 煤ltima d茅cada las iglesias evang茅licas y neopentecostales se vienen expandiendo por la periferia montevideana desembarcando en los barrios m谩s empobrecidos. Su influencia ha logrado prosperar en el uso acr铆tico y en la diseminaci贸n del t茅rmino 鈥渋deolog铆a de g茅nero鈥 por diversos actores del sistema pol铆tico, medios de comunicaci贸n, academia e incluso movimientos sociales.Evang茅licos que tienen banca - 13/09/2015 - EL PA脥S Uruguay

El neoliberalismo se presenta como el mandato de la empresa en cada orden de la vida; as铆, la obsesi贸n de la seguridad sustituye la confianza por el progreso. Cambios de humor y un nuevo estado de 谩nimo se aproximan rechazando el paradigma del multiculturalismo. Parto de la noci贸n que elabora Wendy Brown en En las ruinas del neoliberalismo, para quien este r茅gimen de la existencia constituye un fen贸meno que se descarril贸 de su matriz originaria para tejer lazos con el conservadurismo.

En esta l铆nea trabaja tambi茅n Ramas San Miguel, analizando los nuevos autoritarismos neoliberales que han divorciado la concepci贸n de democracia como sin贸nimo de neoliberalismo. Ese matrimonio entre neoliberalismo y conservadurismo, que pareciera, desde otras perspectivas, incompatible hoy, aparece como la alternativa pol铆tica para estos m煤ltiples sectores. El neoliberalismo no s贸lo constituye un r茅gimen de la economizaci贸n del todo, sino que la racionalidad neoliberal afecta todos los 贸rdenes de la existencia humana, desmantelando la sociedad democr谩tica.

No es que la racionalidad neoliberal prepar贸 las fuerzas antidemocr谩ticas, sino que este monstruo -que no constituye ninguna 鈥渘ovedad鈥 en el Cono Sur de Am茅rica Latina, donde militares, banqueros e iglesia cat贸lica se aliaron para imponer por medio de las dictaduras militares el modelo neoliberalista conservador- constituye una derivaci贸n de un proceso hist贸rico cimentado en las m煤ltiples experiencias de autoritarismo capitalista en el siglo XX y las consecuencias sociales que gener贸 el neoliberalismo entrado el tercer milenio.La Iglesia Cat贸lica durante la dictadura militar

Emancipados del fascismo cl谩sico, los posfascismos ya no desean derribar la democracia para instalar reg铆menes autoritarios, sino trabajar dentro de la democracia para socavarla.

Las extremas derechas no aparecen cuestionando el r茅gimen neoliberal de la existencia, sino todo lo contrario. El concepto de libertad se al铆a con el de seguridad, tradici贸n, familia y libre mercado.

Emancipados del fascismo cl谩sico, los posfascismos ya no desean derribar la democracia para instalar reg铆menes autoritarios, sino trabajar dentro de la democracia para socavarla. Se trata de expulsar las diferencias en busca de una homogeneidad ordenante mediante lo que se denomina fake democracia para caracterizar la nueva realidad pol铆tica de golpes contra la democracia desde dentro de la democracia, como lo fue el kafkiano proceso de impeachment contra Dilma Rousseff, as铆 como similares golpes parlamentarios-judiciales contra gobiernos progresistas.

El malestar democr谩tico que se extiende en los pa铆ses occidentales supone una desaprobaci贸n, desconfianza y desafecci贸n creciente de las sociedades hacia el sistema pol铆tico neoliberal, se帽alaba el polit贸logo uruguayo Daniel Chasquetti. Sin embargo, lejos de mitigarse, una revisi贸n de esta idea nos lleva a comprender que 鈥渆l realismo capitalista funciona mejor cuando nadie lo defiende鈥 dice el fil贸sofo Mark Fisher. Este anticapitalismo gestual refuerza una dial茅ctica donde el sistema depende de su repudio para autoafirmarse.

El optimismo cruel del que habla Lauren Berlant es aquella condici贸n en la que se sostiene el apego a una condici贸n problem谩tica y cuya p茅rdida resulta insoportable, permitiendo que una idea del despu茅s postergue los cuestionamientos respecto de la crueldad del ahora. Pero 驴existe una idea del 鈥渄espu茅s鈥?Nueve preguntas para saber si est谩s deprimido

El deprimido pol铆tico puede mostrarse c铆nico, agudamente racional u hostil y aun as铆 no estar para nada desapegado, sino vinculado con la escena y el circuito de optimismo y la decepci贸n. La esperanza de tener esperanza y la promesa de la promesa capitalista significan la proyecci贸n de una fantas铆a que se sostiene pero que es imposible.

驴Puede existir una alternativa a la derecha alternativa? A este respecto, Pablo Stefanoni habla de una izquierda dando vueltas sobre 鈥渓a batalla cultural鈥 gramsciana en una zona hispter de confort, ri茅ndose de los outsiders -que hoy son tendencia- que le garantiza cierta est茅tica rupturista. Mark Fisher pensaba que 鈥渟贸lo la esperanza sin sentido parece tener sentido鈥.

Sara Ahmed en La promesa de la felicidad reflexiona sobre la idea del 鈥渄emasiado tarde鈥 y las l贸gicas de supervivencia por medio de la postergaci贸n y la p茅rdida de un 鈥渄espu茅s鈥. 鈥淧ara el sujeto infeliz, la sola promesa de otra cosa que la causa de la infelicidad resulta indignante鈥, sostiene, porque cualquier posibilidad de alternativa le resulta dolorosa.

En este ethos desesperadamente ansioso no s贸lo no somos conscientes de que podemos perder el futuro, sino que lo habremos de perder si no nos pensamos pensando el futuro como algo que podemos perder.

*Analista de la diaria, Uruguay. Cursa una maestr铆a en Historia Pol铆tica

 

 

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