Feb 17 2006
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Opinión

COSTA RICA: DERECHA E IZQUIERDA. UNA SE REINVENTA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En los casi cuatro decenios comprendidos entre inicios de los a√Īos cuarenta y finales de los setenta del siglo XX ‚Äďy m√°s marcadamente desde finales de los cuarenta‚Äď en Costa Rica se estructur√≥ un proyecto de sociedad que, comparado con el resto de Centroam√©rica, presentaba algunas peculiaridades distintivas.

Se consolidó un sistema de democracia representativa que alcanzó notable estabilidad y confiabilidad, así como un aparato de estado benefactor con rasgos sumamente avanzados para un país de su nivel de desarrollo económico relativo. Sobre esa base se lograron notables avances en ámbitos como salud y educación, a la cabeza de América Latina y tan solo superados por Cuba. Al mismo tiempo, y sustentado en una intervención estatal relativamente significativa, Costa Rica aplicó políticas desarrollistas cuyo éxito fue considerable.

Desde el punto de vista político, este largo período ha sido caracterizado como de dominación por consenso. Las clases dirigentes lograron una relativamente pacífica aquiescencia por parte de los amplios sectores subalternos, con base en una política de concesiones más o menos amplias y significativas, las cuales se evidenciaron en un mejoramiento de las condiciones de vida que alcanzó a una parte considerable de la población.

Consenso para desmembrar

fotoLa severa crisis de 1980-1982 ‚Äďque tambi√©n (como en otros pa√≠ses latinoamericanos) en el caso de Costa Rica estuvo asociada al problema de la deuda externa‚Äď trajo consigo una profunda recomposici√≥n de las clases dirigentes. Esto se hizo manifiesto en sus expresiones ideol√≥gicas y pol√≠ticas e, inclusive, en una importante reorientaci√≥n de la estrategia de desarrollo.

Los ajustes estructurales de los ochentas e inicios de los noventas respond√≠an en Costa Rica a los mismos √©nfasis y persegu√≠an los mismos objetivos que, en general, se buscaban en el resto de Am√©rica Latina. La diferencia fue de ritmo antes que de naturaleza: aqu√≠ el proyecto neoliberal se aplic√≥ de forma relativamente atenuada y gradual, cosa que, adem√°s, suaviz√≥ ‚Äďsin eliminar‚Äď sus costos sociales, humanos y ambientales.

En parte, la estrategia neoliberal se legitim√≥ con base en el aprovechamiento ‚Äďal modo de colch√≥n amortiguador‚Äď de los aparatos de protecci√≥n social heredados del per√≠odo desarrollista. Tambi√©n sacaba buen provecho de la docilidad (lo que el caudillo Pepe Figueres llamara domesticaci√≥n) del pueblo costarricense, incubada a lo largo de a√Īos de silencioso disciplinamiento, e ideol√≥gicamente reformulada por los grupos dominantes como una ¬ęopci√≥n por el di√°logo¬Ľ.

Así pues, la dominación por consenso siguió vigente, aunque gradualmente declinaba su eficacia.

Ajustar la metodología

A mediados de los noventas, América Latina entraba enfebrecida en un período de aceleramiento del proyecto neoliberal, cosa que proporcionó el marco glorioso para negociados y corrupción en escala masiva.

En Costa Rica se hizo un intento por montarse en el tren. Claramente el √©nfasis estuvo en desarmar el ¬ęEstado benefactor¬Ľ hist√≥ricamente construido y privatizar lo poco ‚Äďpero muy significativo‚Äď susceptible de ser subastado: banca p√ļblica, seguros, telecomunicaciones, refinaci√≥n de petr√≥leo. Al final se lograron ¬ęavances¬Ľ de relativa envergadura en el sector financiero, mientras se le aplicaba una estrategia de asfixia financiera al ICE ‚Äďempresa p√ļblica a cargo de telecomunicaciones y electricidad‚Äď.

El ICE ‚Äďtodo un ejemplo de reciedumbre‚Äď ha sobrevivido hasta el momento las enormes presiones de que ha sido objeto. Esto incluye el episodio de revuelta social m√°s amplio de por lo menos los √ļltimos 55 a√Īos en Costa Rica: la movilizaci√≥n popular, en marzo de 2000, contra un proyecto de ley que abr√≠a subrepticiamente las telecomunicaciones al negociado privado. Por lo dem√°s, las contrarreformas se quedaron en proyecto …a la espera de vientos m√°s favorables.

fotoEl per√≠odo posterior a 2003 aporta un registro consistente de movimientos t√°cticos de reacomodo de la derecha costarricense y, sobre esa base, de relanzamiento del proyecto neoliberal. Dos hechos, en particular, deben ser subrayados: la negociaci√≥n ‚Äďen conjunto con los otros pa√≠ses centroamericanos‚Äď del Tratado de libre comercio (TLC) con los Estados Unidos y, en paralelo, la candidatura presidencial del ex presidente Oscar Arias.

Ambos movimientos han avanzado inclusive a contracorriente de los procedimientos constitucionales y los mecanismos propios de la democracia.

El se√Īor Arias, el Tratado

Arias fue Presidente en el per√≠odo 1986-1990. Desde entonces, ha alimentado la obsesi√≥n de volver a serlo. Pero se le interpon√≠a la prohibici√≥n constitucional de reelecci√≥n. Sus m√ļltiples intentos por promover la reforma correspondiente, chocaron con amplia oposici√≥n. Ya en una ocasi√≥n acudi√≥ sin √©xito a la Sala Constitucional a fin de promover la invalidaci√≥n de esa norma, recurriendo a la v√≠a judicial, evidentemente ileg√≠tima.

Pasados algunos a√Īos, y aprovechando varios cambios en la composici√≥n de ese tribunal, logr√≥ que la reelecci√≥n fuese reimplantada. Se violent√≥ el orden constitucional y legal en funci√≥n de un gran objetivo: contar con el l√≠der que pudiera encabezar la resurrecci√≥n del proyecto neoliberal. En realidad este es solo un l√≠der de trapo, que chupa de sus glorias pasadas y se sostiene sobre un enorme poder econ√≥mico y medi√°tico. Por lo dem√°s, es un sujeto inconsistente, sin ideas ni coraje.

El TLC firmado con Estados Unidos constituye ‚Äďcomo es t√≠pico con esa clase de instrumentos‚Äď un mecanismo que subvierte el orden institucional a fin de consolidar un conjunto de legalidades que protejan los intereses del capital transnacional: abren y subordinan la econom√≠a y dan plasticidad a la organizaci√≥n social y al sistema pol√≠tico para su m√°s d√≥cil adaptaci√≥n a los imperativos de rentabilidad y dominio de mercados de esos capitales.

En el caso de Costa Rica las implicaciones son más profundas que para los otros países centroamericanos, en razón del relativo desarrollo de los aparatos del Estado benefactor y desarrollista. Ello se evidencia con claridad, por ejemplo, en los casos de las empresas estatales de telecomunicaciones y seguros, sujetas a un tipo de gestión centrada en objetivos de equidad social y servicio universal.

Por m√°s de 15 a√Īos se ha discutido la introducci√≥n de alguna dosis de ¬ęapertura¬Ľ en tales servicios, como, asimismo, reiteradamente se analiz√≥ la posibilidad de adherirse al convenio UPOV, de reconocidas implicaciones desde el punto de vista de la apropiaci√≥n privada de formas vivientes. Todas estas son opciones que, una y otra vez, fueron archivadas, en virtud de la oposici√≥n de fuerzas sociales muy amplias.

Pasando por encima de tales resistencias e intentando acallar todo debate o disenso, el TLC establece plazos perentorios para abrir telecomunicaciones y seguros y adherirse a la UPOV. Todo esto constituye una violencia directa sobre el ejercicio de la democracia, puesto que el TLC no admite modificaci√≥n alguna a nivel legislativo. Al mismo tiempo, se coloca una presi√≥n extrema para su aprobaci√≥n acelerada, sin admitir ‚Äďcomo propone uno de los actuales candidatos presidenciales‚Äď ninguna renegociaci√≥n o modificaci√≥n.

Legitimar por la estupidización

Por otra parte, y como refuerzo de estos dos grandes movimientos t√°ctico estrat√©gicos, la derecha en Costa Rica, apertrechada con un poder econ√≥mico gigantesco y el control monop√≥lico de los grandes medios de comunicaci√≥n, ha venido maniobrando ‚Äďmet√≥dica y c√≠nicamente‚Äď hacia la legitimaci√≥n ideol√≥gica de su jugada.

foto
La cosa tiene sus antecedentes que se remontan a√Īos atr√°s y se materializa, inclusive, en los √©nfasis amarillistas de gran parte de la prensa y, en general, en la sistem√°tica compulsi√≥n idiotizante de la radio y la televisi√≥n. Activamente se ha buscado debilitar las m√°s b√°sicas nociones de identidad nacional y ciertos valores de respeto y solidaridad que en otros tiempos gozaban de fuerte arraigo.

Un individualismo vulgar y rampl√≥n ‚Äďdel cual la derecha libertaria son imp√ļdicos representantes‚Äď refuerza el desinter√©s pol√≠tico y la indiferencia ante el funcionamiento de los mecanismos de la democracia.

Sin duda una población narcotizada difícilmente tiene conciencia de sus propios intereses ni tampoco logra percibir el mar de fondo que subyace a estos movimientos de recomposición política y contrarreforma estatal. El objetivo es claro: mediante el férreo control de la información y la carga masiva de adoctrinamiento estupidizante, se busca abortar cualquier posible movilización popular.

Debe reconocerse que las clases dirigentes de Costa Rica y sus bien remunerados ideológicos, intentan tener en cuenta las experiencias registradas. La gran movilización de marzo de 2000 contra la fraudulenta apertura de las telecomunicaciones (popularmente conocido como el combo ICE), los ha hecho replantearse su modo de operar.

Y eso se constata con claridad. Por un lado, la coalici√≥n olig√°rquica desde la que se monta ‚Äďen estrados judiciales como en las plataformas medi√°ticas‚Äď la candidatura espuria de Arias. Paralelamente, la estrategia sistem√°tica y masiva de propaganda y manipulaci√≥n alrededor del TLC con Estados Unidos.

Si en el primer caso se alimenta el imaginario alrededor de un l√≠der que ¬ęs√≠¬Ľ puede sacar al pa√≠s del atascadero; en el otro una vez m√°s se recurre al chantaje de la alternativa √ļnica, buscando convencer, no de que el TLC es ¬ębueno¬Ľ, sino de que es lo √ļnico disponible.

Las contorsiones argumentativas oscilan desde el mundo de oportunidades que brinda Arias al universo monocolor en que aprisiona el TLC. No importa si parece contradictorio; tan solo interesa manipular.

El hartazgo del vacío

El conjunto de movimientos y recomposiciones de los √ļltimos tres a√Īos claramente apuntan en dos sentidos mutuamente complementarios: consolidar nuevas alianzas olig√°rquicas internas y nuevas alianzas subordinadas con los poderes globales, se√Īaladamente el capital transnacional estadounidense. Y, a la par, desactivar la movilizaci√≥n popular y, en lo posible, prevenir un nuevo Combo ICE.

La apuesta está íntegramente colocada en el relanzamiento y profundización del proyecto neoliberal, pero esto implica, en el fondo, que las clases dirigentes abdican a su condición de tales.

Se renuncia a todo proyecto nacional al optar por radicalizar la transnacionalización de la economía y sociedad costarricenses. La oligarquía tica avizora su futuro como sirviente obsecuente del capital transnacional. Se imaginan sus socios menores, hartos hasta la indigestión con las sobras que caen de la mesa. En el mejor de los casos, serán tan solo capataces a cargo de gestionar la finquita.

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* Ensayista, catedrático universitario. Colaborador habitual de Tribuna Democrática revista de política y ciencias sociales costarricense.
El presente artículo se distribuyó por
Argenpress, Agencia independiente argentina de noticias.

‚Äď www.tribunademocratica.com
‚Äď www.argenpress.info

Los subtítulos son de P. de L.

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