May 3 2020
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PolíticaSociedad

Covid-19 en la Argentina: la frutilla de la peste

 

¬ęEl √ļnico h√©roe v√°lido es el h√©roe en grupo, nunca el h√©roe individual, el h√©roe solo¬Ľ.

Héctor Germán Oesterheld. Prólogo a El Eternauta

Hac√≠a fr√≠o en Vicente L√≥pez. El chalecito del barrio pegado a la capital argentina ten√≠a las ventanas cerradas. El due√Īo de casa

 

jugaba al truco con sus amigotes; en yunta con Favalli, profesor de Física, apasionado de la electrónica y de su velerito amarrado en Olivos, acababa de perder un partido cuando el ruido lo suspendió todo.

Los ganadores de la partida interrumpida eran Lucas Herbert, empleado de banco y otro ‚Äúloco de¬† la electr√≥nica‚ÄĚ y Polsky, un jubilado que usaba la buhardilla de la casa para armar violines. Los cuatro disfrutaban de sus vidas sencillas y aprovechaban la gentileza de Salvo para entretenerse con sus hobbies. Elena, la due√Īa de casa dorm√≠a abrigada, igual que Martita, hija del matrimonio. Afuera, empezaba a nevar‚Ķ

Juan, que as√≠ se llamaba el personaje principal de la historia, nunca pens√≥ que ser√≠a uno de los h√©roes de historieta m√°s famosos del mundo, menos a√ļn que estar√≠a condenado a ‚Äúnavegar‚ÄĚ eternamente por el tiempo y el espacio y, mucho menos, que el dibujante y militante Montonero que pari√≥ su historia, H√©ctor Germ√°n Oesterheld, ser√≠a emboscado, secuestrado y desaparecido en la ciudad de La Plata el 27 de abril de 1977.

De saberlo, es probable que le costase comprender que no fueron extraterrestres los que también secuestraron para siempre a las cuatro hijas de su creador, dos de ellas embarazadas, y a otros cinco familiares directos, todos también montoneros.

Pestes

Las ratas partieron desde Asia en tiempos remotos y hoy recorren el mundo entero rest√°ndoles solo invadir sus polos; son objeto de rechazo desde que se concibi√≥ el fen√≥meno de ‚Äúla peste‚ÄĚ.¬† Negra, inmunda, devastadora, atribuida en principio, cuando no, a ‚Äúlos jud√≠os‚ÄĚ, supuestos ‚Äúenvenenadores‚ÄĚ de pozos de agua y, despu√©s, a las despreciables roedoras‚Ķ aunque las pulgas est√°n muy sospechadas por los que investigan de verdad.

Y hasta los parásitos humanos pelean en el laboratorio la responsabilidad de la muerte de decenas de millones de personas durante la Edad Media cuando, solo en Europa, se calculan más de 25 millones de víctimas fatales entre 1347 y 1352, cerca de un tercio de la población continental. Esa pandemia se prolongó durante siglos, tuvo rebrotes brutales como el de 1665-66 en Londres que se llevó puesto al 20% de los habitantes de la capital británica.

Apocalipsis (1981), Capilla Instituto San Luis Gonzaga de Las Heras, provincia de Buenos Aires. Antonio Berni. Argentina 1905-1981 Intervención)

Pasan los siglos, se suceden los a√Īos, los cad√°veres se apilan de a millones y el sistema produce, se reinventa y avanza, explota, margina, desiguala, y lo hace cada vez con mayor rapidez. La riqueza se concentra en cada vez menos cuentas (offshore) y genera grandes males, desde los desastres, que jam√°s son ‚Äúnaturales‚ÄĚ, hasta esta pandemia econ√≥mico-sanitaria que dieron en llamar Covid-19, previa a la Covid-20, la Covid-21‚Ķ

Ese dispositivo global provoca desde el cambio climático y sus efectos negativos para los pueblos, la contaminación de mares y aguas que debieran ser para uso humano, hasta la falta de alimentos que llevan a la desnutrición y a la muerte a millones de chicas y chicos; desde el desempleo hasta la pobreza y la indigencia…

El ‚Äúsistema‚ÄĚ en realidad no es un abstracto. El concepto ‚Äúcapitalismo‚ÄĚ, no logra¬† ocultar a las corporaciones en las que se concentra la econom√≠a y que deciden pol√≠ticas y guerras y estructuran y determinan, incluso, las decisiones del complejo industrial militar de los Estados Unidos.

Tienen nombres concretos como los de Lockheed Martin, Boeing, Northrop Grumman, Raytheon, General Dynamics, Honeywell, Halliburton, BAE System.¬† El profesor e investigador de medios de comunicaci√≥n brit√°nico, Justin Schlosberg, enriqueci√≥ el concepto para definirlo como ‚Äúcomplejo medi√°tico-tecnol√≥gico-militar-industrial‚ÄĚ e incorporar al dispositivo a ‚Äúotra elite‚ÄĚen la que incluye a Apple, Microsoft, Google, Amazon, Linkedin, Facebook y otros pulpos del ramo.[1]

En ese mundo, que no es de historieta ni de ciencia ficci√≥n, habitan las empresas transnacionales y los grupos econ√≥micos olig√°rquicos que, en cada pa√≠s, controlan la producci√≥n de alimentos, se meten en todos y cada uno de los componentes de la cadena del sistema agroalimentario industrial, producen e imponen transg√©nicos, deforestan a escala destructiva, ampl√≠an las fronteras agr√≠colas expulsando culturas, personas, plantaciones y especies animales aut√≥ctonas, controlan las agroexportaciones y el flujo de divisas…

También tienen nombres y apellidos, como los de las estadounidenses Corteva (escindida de la DowDuPont) y Monsanto, Cargill, ADM y Bunge (de origen holandés), las alemanas Bayer y Basf o la suiza Singenta. Son socias, además, en la fabricación de virus en los grandes laboratorios internacionales.

¬†En la Argentina, y con reserva de la escala, las corporaciones que controlan la vida econ√≥mica y financiera del pa√≠s ya intentan imponer condiciones para el tiempo que llegue despu√©s de los ‚Äúd√≠as de gracia‚ÄĚ concedidos a rega√Īadientes a la pandemia. Podr√≠an traducirse en nombres como Techint (acero), Pan American EnergyGroup (energ√≠a), Mercado Libre (compra venta digital), Cablevisi√≥n Holding (Grupo Clar√≠n / Telecom, telecomunicaciones), Macro (finanzas), Grupo Financiero Galicia (finanzas), Pampa Energ√≠a (energ√≠a), Sociedad Macri (SOCMA, construcci√≥n, correo, basura).

A ellos se pueden agregar los grupos que monopolizan, imponen su posición dominante sobre los consumos de la mayoría de la población, forman los precios de sus productos de manera usuraria y arrastran la inflación hacia las nubes.

Entran en esta lista, por ejemplo, Molinos R√≠o de la Plata y AGD/Urqu√≠a (aceite), Blaquier (az√ļcar), Bimbo (panificados), Arcor y Kraft (galletitas), Mastellone y Sancor (l√°cteos), Unilever, Johnson & Son, Procter & Gamble, Reckit Benckiser (productos de limpieza), Carrefour, Cencosud S.A. (Jumbo, Disco y Super VEA), Walmart, S.A, Importadora y Exportadora de la Patagonia y Coto (comercializaci√≥n a trav√©s de super e hipermecados).

Barreras

¬†M√°s que h√©roes de ficci√≥n, como Juan Salvo, por ciudades desiertas y sin ruidos que, de a poco empiezan a despertar, transitan personas que se parecen, ¬†por ejemplo, a una o un ‚ÄúNadie‚ÄĚ.

Sin apuro, buscan donde comprar alimentos, cigarrillos, alg√ļn diario‚Ķ

La barrera suburbana est√° baja, suena la chicharra, el tren est√° lejos y viene despacio.

Desde atr√°s la voz¬† pide 5 pesos, que ‚Äúes lo que me falta para poder comer‚ÄĚ.

Cuarenta, cuarenta y cinco a√Īos tendr√° el hombre flaco, miserable, vestido de negro,

con una rama para sost√©n de su renguera y venda sucia en mu√Īeca izquierda; luce de sesenta. ‚ÄúNadie‚ÄĚ jam√°s colabora con quienes piden en la calle,

esta vez, virus, contagio, peste, saliva…, menos que menos va a hacerlo.

Frenado frente a la barrera,

se pregunta si ya empieza a transformarse en esa cucaracha solitaria, egoísta,

que engendra o engorda el pánico, el racismo, el egoísmo, la inseguridad…

hijos todos de la peste.

Calcula que tiene uno de $10, lo busca, ‚Äútom√° flaco, ojal√° comas algo‚ÄĚ.

Estira el brazo, y el billete tambi√©n, alargado‚Ķ hasta el √ļltimo mil√≠metro posible de distancia.

‚ÄúFlaco‚ÄĚ agarra, huele que lo quieren tener lejos, manda un ‚Äúgracias‚ÄĚ sin volumen,

pasa y se apoya contra la barrera. Llega el tren, lento, lento.

De la ventanilla de la locomotora china asoman dos guantes blancos,

se mueven con la gracia mímica de un Marcel Marceau.

El √≠ndice derecho apunta al de negro, gira de derecha a izquierda neg√°ndole ‚Äúalgo‚ÄĚ.

Ahora apunta hacia un costado, las manos se abren, horizontales,

las palmas se separan diez… quince centímetros,

el √≠ndice vuelve a indicar d√≥nde est√° ‚Äúeso‚ÄĚ que ‚Äúsostienen‚ÄĚ los guantes de l√°tex.

La cabeza del observador ya est√° reseteada.

Pocos d√≠as de cuarentena y sus par√°metros ya son los dise√Īados por la metralla de informaci√≥n,

un poco verdadera, 80 por ciento falsa, redundante, in√ļtil;

entiende que el ferromimo indica donde hay ‚Äúalcohol en gel‚ÄĚ.

Flaco seguro vive en la calle, con la cabeza quemada

pero no por el ¬ęSARS-CoV-2¬Ľ que enferma de ¬ęCovid-19¬Ľ,

levanta los hombros, se voltea y sale en la direcci√≥n exactamente opuesta a la se√Īalada.¬†

 Frutilla de una torta de Fondo

Para la inmensa mayor√≠a de los pa√≠ses de Latinoam√©rica y el Caribe, analizar la coyuntura sociosanitaria actual implica reconocer que la peste, epidemia, pandemia o, como quiera llamarse al ‚Äúfen√≥meno‚ÄĚ, no fue producida por el SARS-CoV2 sino que estaba instalada en cada uno de ellos antes de que el virus desembarcase en sus aeropuertos, puertos o fronteras terrestres. Era producto de las pol√≠ticas econ√≥micas impuestas por los sectores de poder concentrado de la econom√≠a mundial.

Los virus llegaron despu√©s, antes ya se hab√≠a instalado un modelo neoliberal financiarizado al comp√°s de la batuta de un ‚ÄúFondo Monetario Internacional‚ÄĚ que controla Donald Trump a trav√©s del peso del 16,74% de los votos que le corresponden a Estados Unidos en el directorio del organismo y de su gran influencia sobre buena parte de los pa√≠ses restantes.

Para terminar de instalar su f√°brica de hambre en la Argentina, el gobierno de Mauricio Macri se apoy√≥ en el ‚Äúajuste‚ÄĚ exigido por su Christine Madeleine Odette ‚ÄúAmada‚ÄĚ Lagarde (en ese momento directora gerente del FMI). Juntos, le quitaron a la inversi√≥n presupuestaria, considerada por ambas partes como un ‚Äúgasto‚ÄĚ poco menos que contable, unos¬† 20.700 millones de d√≥lares al cambio de ese momento.

Una verdadera tormenta azot√≥ la vida cotidiana del pa√≠s, con empobrecimiento sin piedad de los sectores de la econom√≠a popular y desocupaci√≥n y deterioro de la calidad laboral de los trabajadores ‚Äúregistrados‚ÄĚ; p√©rdida del valor adquisitivo del salario, inflaci√≥n galopante y con paritarias a la baja, aplastadas por el gobierno, con la complicidad de sectores gremiales.

Tarifazos impagables de todos los servicios b√°sicos de la energ√≠a, el agua y el transporte; deterioro de la salud y la educaci√≥n p√ļblicas y aumentos prohibitivos en sus versiones privadas; colapso de la producci√≥n de peque√Īas, medianas y, tambi√©n, de grandes empresas; profundizaci√≥n de la crisis de las econom√≠as regionales, deterioradas desde d√©cadas atr√°s, bancarrota de la producci√≥n agropecuaria peque√Īa, mediana y familiar, hasta hundirla por debajo de los niveles de autosubsistencia‚Ķ[2]

Hasta ah√≠ ‚Äúla torta‚ÄĚ. El gobierno constitucional que m√°s da√Īo caus√≥ en la Argentina en menor cantidad de tiempo, dej√≥ un pa√≠s devastado; tambi√©n arras√≥ la Salud P√ļblica argentina; el presupuesto 2019 fue su tiro de gracia. La supresi√≥n del Ministerio de Salud de la Naci√≥n estuvo acompa√Īada de la poda de recursos en √°reas como Atenci√≥n a la Madre y el Ni√Īo, Salud Familiar y Comunitaria, Prevenci√≥n y control de enfermedades end√©micas, Agentes del seguro de salud, Desarrollo de la atenci√≥n m√©dica, Planificaci√≥n, control, regulaci√≥n, estudios e investigaciones relacionados con la salud, Investigaci√≥n y desarrollo de los laboratorios de producci√≥n p√ļblica.

Emergencias sanitarias y por recortes al financiamiento destinado a hospitales p√ļblicos como el Posadas (13,9%) y el Baldomero Sommer (19,2% ) o a la Colonia Montes de Oca (18,7%); la inversi√≥n en Investigaci√≥n y Desarrollo de Laboratorios de Producci√≥n P√ļblica fue pr√°cticamente eliminada. Por supuesto, tampoco quedaron respiradores, barbijos ni ninguno de esos elementos de protecci√≥n que hoy se necesitan para enfrentar la enfermedad que golpea en los cinco continentes.

Sobre ese pastel fue que se apoyó el virus de la doble corona. Dólar más, dólar menos, el asesino microscópico atacó territorios socioeconómicos semejantes en toda la región.

 

Mercado

En segundos la se√Īora Yun Wang saca el pollo de una de las jaulas de su puesto en el mercado.

Es zurda, con la mano izquierda y de un solo movimiento junta la cabeza del ave con sus dos patas,

deja el cogote expuesto y usa la derecha para degollarlo de un tajo, fulminante, que no silenció el cacareo hasta varios segundos después. La sangre fluye sobre un balde plástico, salpica, hasta que la pieza termina en una olla con agua hirviendo y, después del remojón,

la vendedora sigue con el desplume y ya, pega un golpe seco sobre el mostrador

y deja su mercadería a disposición de centenares de compradores que van a buscar sus alimentos,

como desde hace siglos sus antepasados lo vienen haciendo.

 

Caminar por los pasillos en medio de los gritos, los ruidos, olores e im√°genes se juntan

como en un caldero de mago… es como atravesar las bodegas del arca de Noé,

un mundo que ni el mejor ilustrador fantástico podría inventar.

Se vende todo, vivo, muerto, entero, trozado; cocodrilos peque√Īos, perros,

monta√Īas de ratas peladas, puercoespines, carne de camello, marmotas, cachorros de lobos, avestruces, patos, serpientes, pavos reales, a veces hasta alg√ļn ciervito,

salamandras, pescados, pulpos, murciélagos… 

 Mundo dado vuelta

El mundo dio una vuelta de campana. Los aviones viajan más rápido que las ratas, saltan más que las pulgas y llegan mucho más lejos. En días estalló la vida cotidiana de todos los humanos y en semanas el nuevo SARS golpeó en todo el mundo: al cierre de esta nota 187 de los 194 países soberanos reconocidos por Naciones Unidas estaban afectados, con los casos subiendo de manera acelerada hacia los tres millones y medio y el conteo de muertos por encima de los 230.000.

Foto NASA (invertida), desde el Telescopio Espacial Hubble

Las personas cambiaron sus h√°bitos, todas, sin excepci√≥n, y los gobiernos tomaron decisiones, todos, sin excepci√≥n. Al margen de los desmanejos de la comunicaci√≥n, interesados o ignorantes, los n√ļmeros serios ya muestran efectos de las medidas que se tomaron, a tiempo o no, dentro de la irregularidad del patr√≥n de comportamiento viral.

Sobre aquella base econ√≥mica que recibi√≥ al coronavirus, las autoridades de cada pa√≠s impulsaron medidas, o decidieron no hacerlo. Apoyados en (o limitados por) los niveles previos de inversi√≥n en Salud y su desglose en ‚Äúp√ļblica‚ÄĚ y ‚Äúprivada‚ÄĚ, los gobiernos desarrollan un repertorio de medidas aplicadas con distintos grados de urgencia y hasta negadas por algunos. Entre ellas figuran la declaraci√≥n de la emergencia, la pol√≠ticas de aislamiento -con cuarentenas sugerida primero, obligatoria despu√©s- o la suspensi√≥n de clases.

Existen pol√≠ticas de aislamiento internacional, con diferentes fechas para los cierres parciales o totales de fronteras, cancelaciones de¬† vuelos o nav√≠os desde pa√≠ses cr√≠ticos, y decisiones estrat√©gicas de mitigaci√≥n, como el mejoramiento y la ampliaci√≥n de las capacidades sanitarias, aumento de camas, compra de insumos como respiradores o barbijos, creaci√≥n de nuevos hospitales y de espacios transitorios de aislamiento. Se barajaron propuestas de nacionalizaci√≥n o de uso p√ļblico de la medicina privada, medidas tan rechazadas por las empresas y los medios que acompa√Īan sus intereses.

El cuidado social y el control sanitario nacional, con despliegue de FFAA en la calle, declaración del Estado de sitio o toque de queda y la penalización por incumplimiento de cuarentena, también forman parte de la serie de dispositivos que contribuyeron, o no, a controlar o mejorar la situación.

Los pa√≠ses de‚Äúeste lado del Atl√°ntico‚ÄĚ pudieron, por una vez, ‚Äúver el futuro‚ÄĚ que les mostraban Espa√Īa e Italia y prepararse para la llegada de los momentos cr√≠ticos del contagio comunitario o sus autoridades optaron por otras opciones, en medio de la falsa encrucijada de salvar miles de vidas o dejar que las poblaciones corran a su suerte, y sus infectados graves dependan del momento en quese lo retire del respirador para atender a un nuevo paciente.[4]

Cisne negro

La respuesta a una crisis profunda, a un desastre sin comparaci√≥n, un incendio devastador, una peste exterminadora, estrellan a quienes la gestionan contra el asiento vertiginoso de una monta√Īa rusa, aunque algunos prefiriesen denominarla ‚Äúchina‚ÄĚ.

Distintos l√≠deres mundiales tiraron a la basura las doctrinas a las que se aferraban 5 minutos antes de que Beijing informase a la Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS) -el 31 de diciembre pasado- sobre una serie de casos de neumon√≠a en la ciudad de Wuhan,¬† provocados por un virus ‚Äúa√ļn desconocido‚ÄĚ. Con un curso acelerado de keynesianismo pidieron Estado, Estado y m√°s Estado. Tres meses despu√©s, la mayor√≠a de ellos ya les huelen falta de ‚Äúdemocracia‚ÄĚ, ausencia de ‚Äúrep√ļblica‚ÄĚ y mucho ‚Äútotalitarismo‚ÄĚ -para ellos fase superior del ‚Äúpopulismo‚ÄĚ- a las medidas de cuidado, a las epopeyas por salvar vidas y a los esfuerzos hasta la hernia por conseguir recursos.

La segunda discusi√≥n fue a partir de la falsa ‚Äúopci√≥n‚ÄĚ entre ‚Äúeconom√≠a‚ÄĚ o ¬†‚Äúsalud‚ÄĚque, en realidad, refleja la puja permanente entre la protecci√≥n de las corporaciones concentradas y la vida, en especial de los sectores m√°s vulnerables de la poblaci√≥n que, ellos s√≠, de no recoger los mendrugos laborales del descarte, no llevan leche o pan a los ranchos, los cuartuchos o los aleros a la intemperie en los que viven con sus hijas e hijos.

En ese mundo dado vuelta, por el que no se debe circular, porque hacerlo es ofrecerse al monstruo diminuto y hacer que circule y se cuele en los pulmones de más y más personas y afecte a los más débiles y ancianos, muchas y muchos están (o estuvieron) en aislamiento.

Sin embargo, no lo est√°n las y los pobres, con sus penurias agravadas por la destrucci√≥n de 195 millones de puestos de trabajo en solo 3 meses (el 8% de la fuerza de trabajo mundial) seg√ļn el c√°lculo de la Organizaci√≥n Internacional del Trabajo.

Catorce de esos millones viven en Latinoam√©rica y el Caribe, la regi√≥n m√°s desigual del planeta, donde un porcentaje muy alto de su poblaci√≥n es empujada a vivir en la pobreza de los ‚Äúbarrios populares‚ÄĚ, favelas, villas miseria, cantegriles, chabolas, arrabales‚Ķ La cuarta parte del total habita esos barrios precarios.

Dejaron su tierra, el campo, sus or√≠genes…, hoy sobreviven en el hambre y el hacinamiento y sus casas no pueden ser sitios de aislamiento. Algunos gobiernos no lo entienden, otros s√≠, y se asocian con organizaciones de las propias comunidades para convertir al barrio entero en refugio, contenci√≥n, protecci√≥n de sus habitantes, centros de salud y de alimentaci√≥n.

Montadas sobre esos juegos de vértigo y metal, las dirigencias de cada país están metidas hasta las coronillas de sus calvas, pelambres o pelucas en los barros de la pandemia; muestran sus ignorancias, la desfachatez de sus planes de control, mundial o nacional, de obtener ganancias en medio de los entierros masivos o, peor, de cadáveres putrefactos en pleno centro del ombligo capitalista del mundo.

Las corporaciones seguir√°n lucrando, adem√°s de ‚Äúmatarse‚ÄĚ por encontrar ‚Äúla f√≥rmula‚ÄĚ que, m√°s que proteger a los pueblos, vuelva a multiplicar sus ganancias. Cabe se√Īalar que dicha receta no es precisamente el hipoclorito de sodio con el que Donald Trump mand√≥ a intoxicarse a un mont√≥n de sus votantes anestesiados de ayer y de hoy.

Desde que la peste es peste -sea la Antonina (165-180 EC) o la de Justiniano (541-542 EC)- la pelea es tan desigual que est√° perdida antes de su comienzo. Sin embargo, se le pueden arrebatar muertes, muchas y, quiz√°, alguna ense√Īanza, nuevas capacidades de respuesta y modelos de decisiones oportunas. En los meses que vienen habr√° invencibles que pierdan elecciones, poderosos que quedar√°n al filo del abismo y, tambi√©n, sobrevivientes que deber√°n remar en el pastoso dulce de leche de un futuro que ser√° m√°s dif√≠cil que el mundo conocido hasta hace solo tres meses.

*****

Comentario al pie (de la cuarentena): El autor comenz√≥ esta nota a los pocos d√≠as de declarado el aislamiento obligatorio y preventivo en la Argentina, el viernes 20 de marzo del a√Īo en curso a las 0 horas. Por motivos que escapan a su comprensi√≥n no logr√≥ terminarla en sus tiempos ‚Äúnormales‚ÄĚ de redacci√≥n, es decir, dos o tres jornadas. Reci√©n este viernes 1¬į de Mayo, ‚ÄúD√≠a del Trabajador‚ÄĚ (‚Äúy de la Trabajadora‚ÄĚ, deber√≠a agregarse) decidi√≥ darla por concluida, intercalando al Eternauta y algunos de los dibujos de su edici√≥n original pertenecientes al historietista Francisco¬†Solano L√≥pez. Cosas pasaron en el mundo en esos cuarenta d√≠as; en su caso personal, por ejemplo, se transform√≥ en ‚Äúvoyeur digital‚ÄĚ de una ciudad que podr√° no ser la m√°s linda del mundo pero, sin lugar a dudas, es √ļnica: Venecia.

Algunos de sus hoteles ligaron sus c√°maras web a una ‚Äúrollingcam‚ÄĚ compartida y las dejaron abiertas al mundo para mostrar, en tiempo real, sus maravillas, al comp√°s de las cuerdas barrocas que repiten en un sinf√≠n m√°gico composiciones de sus Albinoni, Marcello o ¬†Vivaldi.

Tras descubrir el sitio (https://www.youtube.com/watch?v=ph1vpnYIxJk) el cronista no lo sac√≥ m√°s de su computadora. No abri√≥ ninguno de los dispositivos musicales de la PC, trabaj√≥ a toda hora acompa√Īado de esa m√ļsica; cada tanto, picaba en la pesta√Īa que lo transportaba hasta esa magia.

Vio atardeceres tras el Campanile, observ√≥ c√≥mo el Puente del Rialto encend√≠a sus luces tricolores al anochecer. El 25 de abril se sorprendi√≥ ante las banderas italianas que colgaban de muchos balcones, sin saber que conmemoraban los 75 a√Īos de la ca√≠da del fascismo con el juicio y ajusticiamiento de Benito Mussolini por parte de los partisanos, aquellos h√©roes que cantaban el ‚ÄúBella Ciao‚ÄĚ que, por estas tierras contempor√°neas, reinstal√≥ ‚ÄúLa Casa de Papel‚ÄĚ.

Comprob√≥ que mientras en alguno de los barrios de ‚ÄúLa Seren√≠sima‚ÄĚ ca√≠a una lluvia de primavera, en otros el sol calentaba a los escas√≠simos transe√ļntes, por ventanitas con luces nocturnas se meti√≥ en habitaciones que deber√≠an ser un manjar para escritores policiales, erot√≥manos o fabuladores de cala√Īas variadas y en una de las jornadas recientes se sorprendi√≥ porque registr√≥ el paso de m√°s gente que otros d√≠as.

A Venecia no llegaron cisnes rosados ni delfines, en realidad, filmados en Cagliari, pero se le transparentaron las aguas canaleras y hoy disfruta con la visita de peces y medusas. En medio de la muerte, el renacimiento de especies, los recorridos deliciosos de animales que ‚Äúregresan‚ÄĚ a su h√°bitat o conquistan espacios nuevos, la desaparici√≥n de las capas de smog o la disminuci√≥n del ‚Äúagujero de ozono‚ÄĚ son formas en que, por contraste, el planeta Tierra muestra el da√Īo que le producen los mecanismos de producci√≥n actuales. En semanas, las aguas venecianas volver√°n a opacarse, los ping√ľinos ir√°n a sus ping√ľineras, la cumbre del Himalaya volver√° a desaparecer‚Ķ Las chimeneas de la destrucci√≥n habr√°n vuelto a encenderse.

Notas

[1]JUSTIN SCHLOSBERG: El complejo mediático-tecnológico-militar-industrial (https://longreads.tni.org/estado-del-poder/el-complejo-mediatico-tecnologico-militar-industrial)

[2]Carlos A VILLALBA: Presupuesto argentino 2019: Macri y su f√°brica de hambre,27/X/2018 (http://estrategia.la/2018/10/27/presupuesto-2019-macri-y-su-fabrica-de-hambre)

[3]NASA https://www.nasa.gov/feature/goddard/2020/hubble-marks-30-years-in-space-with-tapestry-of-blazing-starbirth/

[4]Observatorio Electoral Am√©rica Latina (OBLAT). Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires: ‚ÄúPol√≠ticas p√ļblicas en Am√©rica Latina frente al Covid-19 ‚Äď Argentina y pa√≠ses lim√≠trofes¬Ľ https://www.clacso.org/politicas-publicas-en-america-latina-frente-al-covid-19/

*Psicólogo y periodista argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

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