May 9 2008
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Econom铆a

Crisis y realidad. – HAMBRE EN EL MUNDO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La situaci贸n es cr铆tica y no ha recibido 鈥揷omo era de esperar鈥 la cobertura noticiosa que un problema de esta envergadura requerir铆a. Es tan aguda la situaci贸n que desde el Programa Mundial para la Alimentaci贸n (PMA), se nos advierte que las reservas de alimentos en el mundo est谩n en el nivel m谩s bajo de los 煤ltimos 30 a帽os y que amenaza a 100 millones de personas que son los m谩s pobres de entre los pobres y que, adem谩s, afectar谩 la capacidad para responder al aumento de los precios de la energ铆a y los fertilizantes de m谩s de 500 millones de campesinos pobres.

Algunos analistas internacionales sostienen que bastar铆a con que el precio del arroz suba en un 52% en dos meses y el de los cereales en un 84% en cuatro meses 鈥揺n un contexto de aumento en el precio del petr贸leo鈥 para precipitar a dos mil millones de personas hacia el umbral de la pobreza. Esta situaci贸n ha llevado al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki鈥揗oon, a sostener que tem铆a una 芦crisis en cascada禄 que afectar谩 al crecimiento y a la seguridad del mundo si la crisis de los precios de los alimentos 芦no es gestionada de forma correcta y urgente禄.

Probablemente no sea f谩cil entender con claridad una situaci贸n como esta, pero las cifras son tan n铆tidas y evidentes que no es necesario ser un entendido en la materia para asomarse a la gravedad del problema. Aproximadamente el 50% de la humanidad vive con menos de dos d贸lares por d铆a y cerca de mil millones con menos de un d贸lar diario.

Estamos hablando de cifras siderales de personas en condiciones muy precarias 鈥搖nos tres mil quinientos millones de personas鈥 que viven en pa铆ses pobres y que, en promedio, gastan un 75% de su presupuesto en alimentaci贸n, mientras en los pa铆ses ricos 茅ste tipo de gastos no supera el 15%. Entonces, si sabemos que en los pa铆ses pobres, el trigo, la soya, el arroz y el ma铆z son la base de su alimentaci贸n y si tambi茅n sabemos que en los 煤ltimos 12 meses, el precio del trigo subi贸 130%, de la soya 85% y del ma铆z 35%, mientras que el arroz lo hizo en un 71%, no nos puede sorprender que hoy el mundo se enfrente a un grave crisis alimentaria.

El precio del arroz pas贸 en unos pocos meses de 300 d贸lares la tonelada a unos 1.200 d贸lares. El PMA evalu贸 en un 55% el aumento de los precios de los productos alimenticios desde junio de 2007 y algunos expertos estiman que esta cifra llega al 70%.

Estas cifras 鈥損or muy duras y fr铆as que parezcan鈥 nos permiten explicar los estallidos de violencia que se han dado a lo largo del planeta, en especial en Hait铆 con cinco muertos, Egipto, Costa de Marfil, Camer煤n con 40 muertos, Mauritania, Mozambique, Senegal, Uzbekistan y Yemen. En Hait铆 la crisis derrib贸 al Primer Ministro, Jacques Edouard Alexis, quien fue destituido por el Senado haitiano en un intento dram谩tico para frenar las violentas protestas de la poblaci贸n con numerosos establecimientos saqueados, quemados y destruidos debido alincremento en los precios de los alimentos.
ver informe de la BBC aqu铆

Un ejemplo que ilustra la delicada situaci贸n es lo que ocurre en El Salvador, en donde seg煤n el PMA, las comunidades rurales est谩n comprando 50% menos comida que hace 18 meses, lo que significa que su consumo nutricional que ya es muy pobre, se ha visto recortado a la mitad.

La situaci贸n es m谩s que complicada pues est谩 alcanzando a los pa铆ses de alto desarrollo, cuyos habitantes ahora est谩n invirtiendo cinco por ciento m谩s de sus ingresos en comprar alimentos. Estados Unidos, el mayor consumidor mundial, est谩 viviendo la peor alza de precios en los alimentos en casi dos d茅cadas, incluso algunas grandes cadenas distribuidoras, como Wal鈥揗art y Cotsco, han racionado la venta de algunos productos como el arroz. Para colmo de males, las Naciones Unidas advirtieron que el aumento en el precio de los alimentos b谩sicos podr铆a continuar hasta el a帽o 2010.

As铆 las cosas, en Filipinas, Pakist谩n y Tailandia sus fuerzas armadas vigilan para evitar robos y saqueos en los centros de acopio de granos; en Tailandia, el ej茅rcito monta guardia en los campos de arroz, mientras en Vietnam ha habido huelgas cada vez m谩s frecuentes por la penuria alimentaria. Indonesia, tercer productor mundial de arroz, anuncia que s贸lo permitir谩 las exportaciones si las reservas superan los tres millones de toneladas, y Kazajast谩n suspende todas sus exportaciones de trigo hasta el 1o de septiembre.

Por su parte, Argentina, Vietnam y Rusia tambi茅n han restringido sus exportaciones de trigo, arroz y soja para hacer frente al mercado interno.

Dentro de las causas de la presente crisis alimentaria, la revista m茅dica brit谩nica The Lancet, remarc贸 los efectos del cambio clim谩tico, los subsidios agr铆colas y, sobre todo, el uso masivo de productos alimentarios para producir los denominados biocombustibles.

Efectivamente, las condiciones adversas generadas por el cambio clim谩tico, entre las que se cuentan prolongadas sequ铆as o s煤bitas inundaciones, impiden un aumento en la producci贸n de cereales y granos b谩sicos, mientras la demanda causada por el incremento mundial de poblaci贸n no se detiene. Por otra parte, la creciente demanda de pa铆ses como China e India por alimentos de calidad, tiene una incidencia no menor en el aumento de la demanda por granos.

Por ejemplo en China la demanda de carne por habitante pas贸 de 20 a 50 kilos anuales, lo que impacta enormemente en los requerimientos de cereales pues para incrementar la producci贸n de carne, se necesita aumentar el consumo de estos productos por parte del ganado. A su vez, la necesidad de reducir la dependencia del petr贸leo ha llevado a la reasignaci贸n de importantes productos alimenticios hacia la producci贸n de los llamados biocombustibles; actualmente se est谩n utilizando unos 100 millones de toneladas de cereales por a帽o para fabricar etanol o biodiesel.

Ciertamente, el tema de los biocombustibles es altamente controvertido, ya que en algunos casos, cuando se trata del uso de granos como el ma铆z y el trigo que constituyen la base de alimentaci贸n de miles de millones de personas 鈥揼eneralmente las m谩s pobres鈥 es todo un contrasentido 茅tico y, al igual que la producci贸n de salmones que destruye una biomasa pesquera natural casi diez veces el tama帽o de la producci贸n salmonera, deber铆a promoverse una moratoria mundial que impidiera el uso de recursos tan cr铆ticos como la biomasa pesquera y las reservas de grano para sostener el negocio lucrativo de los salmoneros y de las trasnacionales que 鈥揷omo Monsanto鈥 inciden a nivel mundial y de manera gravitante en la producci贸n y disposici贸n de granos como el ma铆z.

No est谩 dem谩s recordar que con los precios actuales del petr贸leo, el incentivo para reasignar los granos a la producci贸n de estos biocombustibles crece en forma directamente proporcional al aumento del precio del petr贸leo. Al respecto, consid茅rese que el barril de crudo de la OPEP ya toc贸 los 111 d贸lares; el Brent del norte que es la referencia en Europa, ya se cotiz贸 en Londres a 117 d贸lares, y el de Texas, referencia en Estados Unidos, alcanz贸 en Nueva York los 120 d贸lares.

Ciertamente, compa帽铆as multinacionales como Monsanto 鈥搑esponsable del temible Agente Naranja y de la proliferaci贸n de los PCB铆s y de las dioxinas en el mundo鈥 no tendr谩n tribulaciones 茅ticas a la hora de poner en riesgo a los 850 millones de hambrientos que hay en el mundo si de ganar mucho dinero se trata. El problema que est谩n causando los biocombustibles fue incluso resaltado por el primer ministro brit谩nico, Gordon Brown, quien estima que hay que remediar el aumento reciente de los precios de los alimentos y que la comunidad internacional deber铆a examinar el impacto que est谩 teniendo en este tema la fabricaci贸n de biocarburantes.

No menos importante en la explicaci贸n de la actual crisis alimentaria es la pol铆tica agr铆cola seguida por los pa铆ses de alto desarrollo. El presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss, haciendo gala del sesgo ideol贸gico de esta instituci贸n, ha declarado 鈥搒eg煤n la revista www.economista.com.mx鈥 que la s煤bita crisis de alimentos, que se ha intensificado m谩s en pa铆ses de Asia, 脕frica y el Caribe, se debe a las pol铆ticas comerciales y de subsidios que pa铆ses ricos dan a sus agricultores.

Aunque se ponga en tela de juicio la obsesi贸n ideol贸gica del FMI que busca demoler toda forma de impuestos y subsidios, no deber铆a esto segarnos ante el enorme impacto que puede tener en la econom铆a mundial, especialmente en los pa铆ses pobres, los m谩s de 300.000 millones de d贸lares anuales que gastan los pa铆ses ricos (Uni贸n Europea, Jap贸n, Corea del Sur, Estados Unidos y Canad谩) para subvencionar a sus productores agr铆colas. Esto representa aproximadamente un 30% del valor de la producci贸n y en esas circunstancias no hay negocio que aguante.

Esto que no hacen ni pueden hacer los pa铆ses en desarrollo, es derechamente competencia desleal que afecta a los m谩s pobres de entre los pobres del mundo, lo que se agrava m谩s a煤n cuando muchas veces, la mal llamada ayuda al desarrollo consiste en entregar suministros de estos productos alimenticios a los pa铆ses pobres, contribuyendo a eliminar y destruir la producci贸n tradicional de estos pueblos. Muchas veces la ayuda al desarrollo se utiliza como una excusa para sostener las pol铆ticas de subsidios que hacen los pa铆ses ricos a sus agricultores. La hipocres铆a pol铆tica no es patrimonio exclusivo del Tercer Mundo.

No pocos expertos sostienen que las pol铆ticas de ayuda alimentaria de los pa铆ses ricos 鈥揹onde la producci贸n es subsidiada鈥 modificaron en las 煤ltimas seis d茅cadas los h谩bitos alimenticios y destruyeron la producci贸n agr铆cola local de pueblos en Africa y el Caribe. Vandana Shiva 鈥搑econocida l铆der del Tercer Mundo鈥 responsabiliza al Banco Mundial y al FMI de la destrucci贸n de los sistemas de agricultura tradicional de los pa铆ses pobres, los que gracias a proyectos de desarrollo y pol铆ticas de ajuste estructural, fueron forzados a abandonar la producci贸n de granos b谩sicos, para depender de las exportaciones de flores, frutas y verduras ex贸ticas, as铆 como de los biocombustibles.

Todos estos productos tienen como destino los mercados de los pa铆ses industrializados que son quienes acaparan la riqueza del mundo. Africanos y caribe帽os dejaron de comer tub茅rculos como la yuca o el camote y otras ra铆ces que eran producidos localmente y constitu铆an la base alimentaria antes de que se introdujeran, como ayuda al desarrollo, el trigo, el arroz y el ma铆z.

En Hait铆, el arroz importado de Estados Unidos a precios subsidiados sustituy贸 a los tub茅rculos, ra铆ces y a la producci贸n local y, en algunos pa铆ses de 脕frica, es m谩s barato importar granos o cebollas desde Francia que producirlos localmente, lo que contribuye a la dependencia y a la incapacidad de los pa铆ses pobres para desarrollar su sector agroalimentario.

Esta cr铆tica situaci贸n por la que atraviesa el mundo ha sido ratificada el pasado 15 de abril (2008) en Johannesburgo, Sud谩frica, en una reuni贸n internacional de gobiernos y cient铆ficos 鈥揳uspiciada por Naciones Unidas y el Banco Mundial鈥 en donde se dio a conocer el informe del Panel de Evaluaci贸n Internacional de los Conocimientos, la Ciencia y la Tecnolog铆a en el Desarrollo Agr铆cola (IAASTD), el cual demanda un cambio radical en la forma de producci贸n agr铆cola.

En dicho informe, se pronostican los graves conflictos que implicar谩 la actual y dram谩tica escasez de alimentos, se cuestiona la revoluci贸n verde 鈥揵asada en el uso intensivo de pesticidas y fertilizantes鈥 y en los organismos gen茅ticamente modificados y se hace hincapi茅 en la necesidad de promover y fortalecer la agricultura en peque帽a escala como la 煤nica soluci贸n viable a la crisis.

El director del IAASTD, Robert Watson, se帽al贸 que 芦Business, as usual, is not an option禄, afirmando que, de la forma que actualmente el mundo enfrenta la insuficiencia alimentaria, no se resolver谩 el problema del hambre, ni de la pobreza ni de la grave crisis ambiental que vive el planeta. El informe 鈥搑ealizado por un grupo de 400 investigadores a nivel mundial鈥 fue aprobado por 55 pa铆ses y s贸lo Estados Unidos, Canad谩 y Australia mostraron sus reservas, mientras algunos pa铆ses de la OCDE rechazaron el cuestionamiento de los subsidios agr铆colas.

El problema esta planteado y apareci贸 como una plaga largamente larvada y es de esperar que los pol铆ticos del mundo, sean capaces de asumir este desaf铆o en la escala y dimensi贸n que corresponde.

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* Economista.

Director de Investigaci贸n y Estudio de la Universidad Arcis.

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